NovelToon NovelToon
Corazones De Hielo Y Sangre

Corazones De Hielo Y Sangre

Status: Terminada
Genre:Época / Mundo mágico / Fantasía LGBT / Completas
Popularitas:1.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Lelixi

Dinámica entre un Duque con doble personalidad (Alistair y Vane), el sanador dulce pero fuerte que lo cautiva

NovelToon tiene autorización de Lelixi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El Pacto de la Carne y la Sangre

​La noche cayó sobre Cima Blanca con una ventisca feroz que aullaba contra los ventanales de los aposentos ducales. Dentro, sin embargo, el fuego de la chimenea crepitaba con fuerza, proyectando Sombras cálidas sobre la cama de terciopelo y las pieles de oso.

​Julian entró en la habitación. Esta vez no llevaba su bolso de sanador. Vestía únicamente una túnica holgada de seda blanca que Alistair le había regalado esa misma tarde.

​En el centro de la estancia, de pie junto a la chimenea, estaba el Duque. Vestía una bata de terciopelo oscuro desatada. Cuando se giró hacia Julian, el joven sanador notó algo diferente en su mirada. Sus ojos ya no eran completamente grises ni totalmente dorados; eran un tono deslumbrante de gris plateado con destellos de oro en las pupilas.

​Alistair y Vane no estaban luchando por el control; estaban presentes al mismo tiempo, compartiendo la conciencia por primera vez para entregarse al hombre que ambos amaban.

​—Julian... ven aquí —dijo la voz del Duque. Tenía la suavidad poética de Alistair y el matiz grave y dominante de Vane.

​Julian caminó hacia él sin dudar. Cuando estuvo al alcance, el noble extendió sus brazos y lo envolvió en un abrazo firme pero extrañamente delicado.

​—Esta noche no hay máscaras ni divisiones —murmuró la voz contra el oído de Julian—. Te amamos con cada fibra de nuestra existencia.

​Alistair/Vane tomó el rostro de Julian y lo besó. Fue una fusión perfecta: la ternura lenta que derretía el alma de Julian, seguida inmediatamente por la intensidad de la lengua buscando la suya con una pasión devoradora. Julian gimió dentro de la boca del noble, rodeando su cuello con los brazos y pegando su cuerpo al de él.

​Sin romper el beso, las manos del Duque bajaron por los hombros de Julian, despojándolo lentamente de la túnica de seda. La prenda cayó al suelo de madera, dejando al joven sanador completamente desnudo bajo la luz dorada del fuego.

​El Duque se separó apenas para admirarlo. La mirada que recorrió el cuerpo de Julian era tan caliente que el chico sintió que podía arder.

​—Eres absolutamente perfecto... —susurró la faceta de Alistair con devoción.

​—Y vas a ser nuestro para siempre —añadió la faceta de Vane con un gruñido bajo.

​El noble cargó a Julian en brazos y lo depositó con cuidado en el centro de la cama matrimonial. Acto seguido, se despojó de la bata, revelando su cuerpo imponente, musculoso y esculpido por la guerra, cruzado por la cicatriz de magia de sangre que ahora brillaba con una luz dorada y serena.

​Se posicionó sobre Julian, cubriéndolo con su peso, alineando sus cuerpos desnudos piel contra piel. El contacto hizo que ambos ahogaran un jadeo profundo.

​—Alistair... Vane... —susurró Julian con las mejillas encendidas y los ojos brillando de deseo purísimo.

​El Duque comenzó a besarlo por todo el cuerpo. Descendió desde sus labios hasta su mandíbula, pasando por la manzana de Adán y llegando a su pecho. Tomó uno de sus pezones rosados entre sus labios, succionándolo con una mezcla de dulzura y firmeza que hizo que Julian arqueara la espalda, clavando las uñas en las sábanas de seda.

​—Ah... ¡sí! ¡Así! —gemía Julian libremente, entregándose por completo.

​Las manos del noble exploraron los muslos de Julian, abriéndolos con suavidad pero con una determinación inquebrantable. Con los dedos impregnados en un aceite aromático de rosas y nieve que reposaba junto a la cama, comenzó a prepararlo con suma delicadeza. Cada toque era una tortura deliciosa; los dedos se introducían lentamente, estirándolo, buscando los puntos exactos que hacían que Julian se estremeciera y gritara su nombre entre jadeos desordenados.

​—Mírame, Julian —ordenó Vane desde arriba, sujetando la mandíbula del chico para que sus miradas se encontraran.

​Julian abrió los ojos, anegados en lágrimas de placer.

​—Te amo... los amo a los dos —confesó el sanador con la voz rota por la excitación.

​Con un movimiento fluido, lento y decidido, el Duque se alineó y se hundió en el cuerpo de Julian.

​Un gemido agudo y ahogado escapó de los labios de Julian cuando sintió la plenitud abrumadora de la invasión. La dimensión del miembro del noble lo llenaba por completo, estirándolo hasta el límite de la sensibilidad. El Duque se congeló en su interior, dándole tiempo para acostumbrarse, besándolo con una ternura infinita mientras sus caderas se amoldaban.

​—Acepta mi fuego, mi amor... —susurró Alistair en su oído.

​—Eres mío, pajarillo... todo mío —añadió Vane contra su cuello.

​Cuando Julian comenzó a mover las caderas buscando instintivamente más, el Duque inició las embestidas.

​Al principio fueron lentas, profundas y rítmicas, saboreando cada estocada, llenando a Julian con un calor que derretía cualquier rastro del frío invernal exterior. Pero a medida que la pasión aumentaba, la faceta salvaje de Vane tomó más fuerza en el ritmo: las embestidas se volvieron más rápidas, potentes y desenfrenadas, haciendo que la cama de madera crujiera contra el muro y que los gemidos de Julian resonaran por toda la habitación.

​—¡Alistair! ¡Vane! ¡Ah, ah, más! —gritaba Julian sin pudor, perdido en la espiral de placer absoluto.

​La piel de ambos estaba cubierta de una fina capa de sudor. El roce de sus cuerpos, el sonido de las caderas colisionando y la magia de sangre latiendo en armonía crearon una sinfonía erótica e insuperable. El noble lo embestía con una devoción feroz, sosteniendo las piernas de Julian sobre sus hombros para llegar aún más profundo, marcando su punto más sensible con cada impacto.

​El clímax los alcanzó juntos. Julian sintió una ola de calor líquido estallar en su vientre mientras su propio cuerpo se contraía violentamente alrededor del miembro del Duque, liberándose sobre su propio abdomen. Pocos segundos después, el Duque dejó salir un rugido bajo y ahogado, hundiéndose hasta la raíz una última vez antes de derramar su semilla caliente y abundante dentro del sanador.

​Quedaron colapsados uno sobre el otro, respirando agitadamente, con los corazones latiendo al mismo ritmo salvaje.

​El Duque se dejó caer a su lado, abrazando a Julian contra su pecho desnudo, cubriéndolos a ambos con las pieles de oso. Besó el cabello sudoroso del chico con una devoción sin límites.

​—Ahora tu sangre y la nuestra están unidas para siempre, Julian —susurró el noble, acariciando la espalda del muchacho mientras este se quedaba dormido, exhausto y profundamente feliz en sus brazos.

​Sin embargo, en las cocinas reales esa misma noche, una pequeña botella de vidrio oscuro era vertida silenciosamente en la jarra de té destinada a los aposentos del sanador para la mañana siguiente...

1
𝑎𝑛𝑎𝑙𝑖𝑧૮ ․ ․ ྀིა
como asi de rápido 😭
es mentira
𝑎𝑛𝑎𝑙𝑖𝑧૮ ․ ․ ྀིა
Noooo😭😭😭
𝑎𝑛𝑎𝑙𝑖𝑧૮ ․ ․ ྀིა
omggg😱😱😱
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play