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DEUDAS DE SANGRE: UNA NOVELA PSICOLÓGICA

DEUDAS DE SANGRE: UNA NOVELA PSICOLÓGICA

Status: En proceso
Genre:Policial / Suspenso / Mafia
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Letra Siete

Tras la muerte de su padre, Haruto Saitō hereda una montaña de deudas que parecen imposibles de pagar. Desesperado por proteger a su madre, a su hermana y a la mujer que ama, acepta trabajar para una organización criminal creyendo que solo será por un tiempo. Pero cada deuda saldada exige un precio mayor, y cada decisión lo aleja un poco más del hombre que alguna vez fue.

NovelToon tiene autorización de Letra Siete para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La Deuda de los Vivos

La lluvia volvió a Tokio tres días después.

Haruto siempre había pensado que la ciudad era más silenciosa cuando llovía.

No porque hubiera menos gente.

Sino porque todos parecían caminar más rápido, como si nadie quisiera permanecer demasiado tiempo bajo aquel cielo gris.

Mientras esperaba el tren, observó su reflejo en la ventana.

Traje oscuro.

Corbata perfectamente acomodada.

Zapatos nuevos.

Por primera vez en mucho tiempo no parecía un hombre agotado.

Y, sin embargo, no recordaba la última vez que se había sentido realmente descansado.

Kurogane Distribution estaba más concurrida que de costumbre.

Empleados entrando y saliendo.

Teléfonos sonando.

Camiones cargando mercadería.

Todo parecía una empresa normal.

Shinji lo esperaba junto al ventanal.

Ni siquiera giró cuando escuchó abrirse la puerta.

—¿Dormiste mejor?

Haruto dejó el portafolios sobre una silla.

—Un poco.

—Eso significa que empezaste a confiar.

Haruto frunció el ceño.

—¿Confiar en qué?

—En que mañana también habrá trabajo.

Shinji sonrió apenas.

—La tranquilidad es una costumbre peligrosa.

Cuando uno se acostumbra a ella... hace cualquier cosa por conservarla.

Aquella frase quedó flotando en la habitación.

Haruto sintió un leve malestar.

Como si acabara de escuchar algo que todavía no estaba preparado para entender.

—Hoy no vas a repartir sobres.

Shinji abrió un cajón y sacó una carpeta delgada.

La deslizó sobre el escritorio.

—Quiero que visites a un hombre.

Haruto abrió la carpeta.

Una fotografía.

Un nombre.

Una dirección.

Nada más

.

—¿Qué tengo que hacer?

—Hablar.

—¿Solo hablar?

—Solo eso.

Haruto levantó la vista.

Shinji sostenía su taza de té con ambas manos.

Parecía completamente relajado.

—Hace cuatro meses pidió dinero prestado.

Prometió devolverlo.

Dejó de responder el teléfono.

No queremos problemas.

Solo queremos saber qué ocurrió.

Haruto asintió.

Era razonable.

Al menos eso parecía.

La casa estaba en las afueras de Tokio.

Pequeña.

Antigua.

Con un jardín descuidado.

Llamó al timbre.

Nadie respondió.

Volvió a intentarlo.

Después de unos segundos se escucharon pasos.

Abrió un hombre de unos cincuenta años.

Delgado.

Con profundas ojeras.

Al ver a Haruto, su expresión cambió de inmediato.

No hacía falta explicar quién era.

Ya lo había entendido.

—¿Viene por el dinero?

Haruto tragó saliva.

—Solo quiero hablar.

El hombre bajó la cabeza.

—Pase.

El interior de la casa era humilde.

Sobre una mesa había varios frascos de medicamentos.

Una silla de ruedas permanecía junto a una ventana.

Haruto la observó unos segundos.

El hombre siguió su mirada.

—Mi esposa.

No puede caminar desde hace dos años.

Silencio.

—Todo el dinero fue para su tratamiento.

Haruto sintió que el pecho se le cerraba.

Aquella escena le resultaba demasiado familiar.

Demasiado.

El hombre se sirvió un vaso de agua.

Sus manos temblaban.

—No soy un ladrón.

Pensaba devolver todo.

Pero...

Cada mes aparecía otro gasto.

Otro medicamento.

Otra operación.

Haruto permaneció inmóvil.

Era como escuchar a su propio padre.

El mismo miedo.

Las mismas excusas.

La misma desesperación.

Al regresar a la oficina encontró a Shinji leyendo un libro.

No levantó la vista.

—Cuéntame.

Haruto dejó la carpeta sobre el escritorio.

—Dice la verdad.

Su esposa está enferma.

No puede pagar.

Necesita tiempo.

Shinji cerró lentamente el libro.

—¿Y tú qué harías?

La pregunta lo tomó desprevenido.

—Yo...

No lo sé.

—No.

Sí lo sabés.

Haruto bajó la mirada.

—Le daría tiempo.

Shinji asintió.

Como si hubiera esperado esa respuesta.

—¿Porque te dio lástima?

—Porque entiendo por lo que está pasando.

Shinji apoyó los codos sobre el escritorio.

—Eso pensaba.

Silencio.

Después preguntó:

—Dime, Haruto.

Cuando tu padre pidió dinero para comprar medicamentos...

¿Alguien sintió lástima de él?

Haruto no respondió.

—¿Alguien redujo los intereses?

Silencio.

—¿Alguien perdonó una cuota?

Haruto cerró lentamente los puños.

Shinji continuó con la misma calma.

—Las personas creen que la compasión cambia el mundo.

La realidad es otra.

La compasión solo cambia a quien la siente.

El mundo sigue exactamente igual.

La habitación quedó en silencio.

Haruto quería discutir.

Quería decir que estaba equivocado.

Pero una parte de él...

Recordó a aquellos hombres de traje sentados en el comedor de su casa.

Ellos tampoco habían sentido compasión.

Y nadie los había obligado.

Antes de irse, Shinji volvió a abrir la carpeta.

Sacó una hoja.

La rompió por la mitad.

Luego otra vez.

Y la dejó caer en el cesto de basura.

—¿Qué hace?

—Acabo de borrar la mitad de la deuda de ese hombre.

Haruto lo miró sorprendido.

Shinji tomó otro sorbo de té.

—Porque tú dijiste que merecía una oportunidad.

Haruto sintió alivio.

Una enorme sensación de alivio.

Hasta que Shinji añadió:

—Ahora esa diferencia la vas a cubrir tú.

Silencio.

—¿Cómo?

—Con trabajo.

No te preocupes.

No te descontaré dinero.

Solo tendrás que aceptar algunos encargos más durante las próximas semanas.

Shinji se puso de pie.

—La compasión nunca es gratis, Haruto.

Siempre alguien termina pagándola.

Y hoy decidiste que ese alguien fueras tú.

Esa noche, al llegar a casa, Yui estaba esperándolo con el uniforme nuevo.

Giró sobre sí misma, orgullosa.

—¿Cómo me queda?

Haruto sonrió.

—Perfecto.

Yui corrió a abrazarlo.

Él la abrazó con fuerza.

Pero mientras lo hacía...

No podía dejar de pensar en el hombre de la silla de ruedas.

Y en la pregunta que no dejaba de repetirse dentro de su cabeza.

"¿Cuántas personas más tendré que salvar... antes de dejar de poder salvarme a mí mismo?"

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fandeloslibros
empezó muy bueno el nuevo arco👏
fandeloslibros
ya estoy al día esperando Capítulo nuevo
fandeloslibros
buen arco
Cosmo
a cosmo le agradó quiero saber que sigue
Cosmo
que buen giro
Cosmo
se siente la presion
Cosmo
este capitulo me hizo ponerme sentimental
Cosmo
se puso muy bueno
HarryAang
buen capitulo
HarryAang
me gustó mucho me tiene atrapado
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario.
total 1 replies
Joana Velazques
Sin dudas, es una historia atrapante. Me deja con muchas ganas de saber cómo continúa.
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario.
total 1 replies
Joana Velazques
me encantó mucho este capítulo 👏💯💥
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario. Me alegra que te haya gustado.
total 1 replies
soshua
Me intriga saber como sigue
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario. Se irán subiendo diariamente los capítulos nuevos.
total 1 replies
M.F. Lawren
Interesante
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario.
total 1 replies
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