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La Esposa Olvidada Del Rey De La Mafia

La Esposa Olvidada Del Rey De La Mafia

Status: Terminada
Genre:Reencuentro / Amor eterno / Completas
Popularitas:3.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Lina Jaureguy

Todos creen que Valeria Moretti traicionó al hombre más peligroso del país. Él también lo creyó... y la echó de su vida sin darle la oportunidad de defenderse. Cinco años después, Valeria regresa con una pequeña hija y un pasado que juró olvidar. Alessandro De Luca, el temido Rey de la Mafia, está a punto de descubrir que la mujer que nunca dejó de amar ocultó el secreto más grande de su vida. Pero cuando la verdad salga a la luz, ya no solo estará en juego su amor... sino la vida de su familia.

NovelToon tiene autorización de Lina Jaureguy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6: La promesa de protegerte

La presencia de aquel automóvil frente a la casa cambió por completo el ambiente.

Unos minutos antes, Valeria y Alessandro habían compartido una conversación tranquila, quizás la primera en cinco años donde ninguno de los dos había terminado lastimado.

Pero ahora todo había cambiado.

Alessandro podía sentirlo.

Ese instinto que durante años lo había mantenido con vida le decía que algo no estaba bien.

—Valeria, entrá con Sofía.

Ella frunció el ceño.

—¿Qué pasa?

—Solo haceme caso.

Su tono no era una orden fría.

Era preocupación.

Y eso hizo que Valeria se detuviera.

Porque conocía a Alessandro.

Cuando él hablaba así, significaba que había peligro.

—No quiero que mi hija esté cerca de esto.

La palabra "mi hija" todavía era nueva para él.

Pero también era una promesa.

Valeria miró hacia la calle.

—¿Quién está ahí?

Alessandro no respondió inmediatamente.

No quería preocuparla.

Pero tampoco quería mentirle otra vez.

—Creo que alguien nos está observando.

La expresión de Valeria cambió.

Cinco años huyendo le habían enseñado a reconocer el peligro.

Sin pensarlo, tomó a Sofía de la mano.

—Vamos adentro.

La niña miró confundida.

—¿Pasa algo malo?

Valeria sonrió intentando tranquilizarla.

—No, princesa. Solo vamos a entrar porque está empezando a refrescar.

Pero Sofía era más inteligente de lo que muchos creían.

Miró a Alessandro.

Después a su madre.

Y entendió que algo estaba ocurriendo.

---

Dentro de la casa, Alessandro permaneció junto a la ventana.

No quitaba la mirada del automóvil.

—No me gusta esto —dijo Valeria.

Él se giró.

—¿Te siguieron antes?

Ella dudó.

Luego asintió.

—Ayer. Pensé que podía ser una casualidad.

Alessandro sintió que la culpa aumentaba.

Mientras él vivía creyendo una mentira, Valeria había estado sobreviviendo sola.

Protegiendo a su hija.

Sin ayuda.

—¿Por qué no me buscaste?

La pregunta salió antes de que pudiera detenerla.

Valeria lo miró con tristeza.

—Te busqué.

Silencio.

—Pero vos ya habías decidido que era culpable.

Aquellas palabras volvieron a doler.

Alessandro bajó la mirada.

No tenía cómo defenderse.

Porque era verdad.

---

En ese momento, su teléfono sonó.

Era Marco.

—Señor, confirmamos que el vehículo pertenece a una empresa vinculada a Elena Rossi.

Alessandro apretó la mandíbula.

—¿Está ahí?

—No ella directamente. Pero alguien de su equipo.

—Quiero saber por qué.

—Ya estamos investigando.

Alessandro cortó la llamada.

Valeria lo observaba.

—Es ella, ¿verdad?

Él levantó la mirada sorprendido.

—¿Sabías?

Valeria soltó una risa amarga.

—Siempre sospeché de ella.

Alessandro quedó en silencio.

—La noche que todo pasó... Elena fue una de las primeras personas en llegar.

Eso llamó su atención.

—¿Qué más?

Valeria respiró profundamente.

—Me dijo que si yo te amaba, debía alejarme para no destruirte.

Alessandro sintió un escalofrío.

—¿Por qué nunca me dijiste eso?

Ella lo miró con dolor.

—Porque cuando intenté hablar contigo, ya no confiabas en mí.

Cada palabra era una herida.

---

Mientras tanto, en otro lugar de la ciudad...

Elena observaba las imágenes que sus hombres le habían enviado.

Alessandro en la casa.

Valeria junto a él.

Y Sofía entrando de la mano de su madre.

Su expresión se endureció.

—No puede ser...

La niña era la prueba de que había fallado.

Porque si Alessandro descubría toda la verdad, todo lo que había construido durante años se derrumbaría.

—Tenemos que actuar rápido —dijo.

Su acompañante la miró.

—¿Qué piensa hacer?

Elena sonrió lentamente.

—Separarlos antes de que sea demasiado tarde.

---

Esa noche, Alessandro tomó una decisión.

No podía quedarse esperando.

Había perdido cinco años por confiar en las personas equivocadas.

No volvería a cometer el mismo error.

Antes de irse, se acercó a Sofía.

La niña estaba sentada en el sofá leyendo el libro que él le había regalado.

—¿Te gustó?

Ella levantó la vista y sonrió.

—Mucho.

Alessandro se agachó frente a ella.

—Voy a volver mañana.

Sofía lo miró seria.

—¿Seguro?

La pregunta le dolió.

Porque entendió que esa niña había vivido demasiado tiempo esperando que alguien se quedara.

—Seguro.

Le extendió el dedo meñique.

—Promesa.

Sofía sonrió y enganchó su pequeño dedo con el de él.

—Promesa.

Valeria observó la escena desde lejos.

Y aunque todavía tenía miedo...

Por primera vez se preguntó si quizás Alessandro realmente estaba intentando cambiar.

Sin saber que, afuera de la casa, alguien acababa de tomar una decisión que pondría en peligro todo lo que ellos estaban intentando reconstruir.

La noche cayó sobre la ciudad, pero en la casa de los Moretti nadie lograba dormir completamente tranquilo.

Valeria estaba acostada junto a Sofía, observando cómo su hija descansaba abrazada al libro que Alessandro le había regalado.

Era extraño.

Cinco años había intentado imaginar cómo sería ese momento.

El momento en que Sofía conociera a su padre.

Pero nunca pensó que ocurriría así.

Nunca pensó que Alessandro llegaría arrepentido.

Nunca pensó que vería en sus ojos algo que había esperado durante años.

Dolor.

—Mamá...

La voz de Sofía la sacó de sus pensamientos.

—¿Sí, mi amor?

La niña abrió los ojos lentamente.

—¿Papá se va a quedar?

La pregunta dejó a Valeria sin palabras.

Porque esa era la pregunta que ella misma se hacía.

—No lo sé, princesa.

Sofía abrazó más fuerte su oso.

—Yo quiero que se quede.

Valeria sintió un nudo en la garganta.

—¿Te gustó conocerlo?

La niña sonrió.

—Sí.

Hizo una pausa.

—Cuando me miró sentí como si ya me conociera.

Valeria cerró los ojos.

Porque entendía perfectamente lo que Sofía quería decir.

La sangre también tenía memoria.

---

Mientras tanto, Alessandro estaba en su despacho.

Sobre el escritorio tenía una fotografía de Valeria de años atrás.

La misma que había guardado durante todo ese tiempo.

Pero ahora había algo diferente.

Ya no veía solamente a la mujer que perdió.

Veía a la madre que había criado sola a su hija.

Y se preguntaba cuántas noches había llorado.

Cuántas veces había necesitado ayuda.

Cuántas veces Sofía había preguntado por un padre que no estaba.

Un golpe en la puerta interrumpió sus pensamientos.

—Adelante.

Marco entró.

—Tenemos novedades.

Alessandro levantó la mirada.

—Habla.

—La persona que estaba vigilando la casa no era un simple empleado.

Dejó una carpeta sobre la mesa.

—Era alguien contratado directamente por Elena Rossi.

Alessandro apretó los puños.

—¿Qué quiere?

Marco dudó.

—Todavía no lo sabemos.

—Averígualo.

Su voz era fría.

—Y esta vez no quiero suposiciones. Quiero pruebas.

Marco asintió.

Pero antes de salir, se detuvo.

—Señor...

Alessandro lo miró.

—Me alegra que haya encontrado a su hija.

Aquella frase sorprendió a Alessandro.

Porque Marco había sido testigo de su caída durante años.

Había visto cómo se convirtió en alguien más frío después de perder a Valeria.

—Yo también.

Respondió en voz baja.

---

Al día siguiente, Alessandro volvió temprano a la casa.

Esta vez llevó algo que había comprado durante la noche.

Un pequeño ramo de flores para Valeria.

Y un juguete para Sofía.

Cuando Valeria abrió la puerta y lo vio, se sorprendió.

—No esperaba que vinieras tan temprano.

—Te dije que volvería.

Ella bajó la mirada.

Porque esa frase parecía sencilla.

Pero para ella significaba mucho.

Durante años había escuchado promesas que no se cumplieron.

Alessandro entró y le entregó las flores.

Valeria las miró confundida.

—¿Esto es para mí?

—Sí.

—No soy la misma mujer de antes.

Él la observó seriamente.

—Lo sé.

—Entonces no esperes que todo vuelva a ser igual.

Alessandro asintió.

—No quiero volver al pasado.

Una pausa.

—Quiero construir algo nuevo.

Aquellas palabras hicieron que Valeria levantara la mirada.

Por primera vez no hablaba del hombre que había sido.

Hablaba del hombre que quería ser.

Antes de que ella pudiera responder, Sofía apareció corriendo.

—¡Papá!

La sonrisa de Alessandro apareció inmediatamente.

La tomó en brazos y la niña comenzó a reír.

Valeria observó la escena en silencio.

Y por un momento imaginó cómo habría sido todo si nada hubiera pasado.

Si aquella mentira nunca hubiera existido.

Pero una llamada interrumpió ese instante.

El teléfono de Alessandro sonó.

Era Marco.

Alessandro respondió.

—¿Qué ocurre?

La expresión de su rostro cambió poco a poco.

Valeria lo notó.

—¿Qué pasó?

Alessandro guardó silencio unos segundos.

Luego miró a Sofía.

—Encontramos algo sobre la noche en que desapareciste.

El corazón de Valeria se aceleró.

—¿Qué encontraron?

Alessandro la miró.

Y por primera vez en cinco años...

Parecía estar a punto de devolverle la verdad que le habían robado.

—La persona que te hizo daño...

Hizo una pausa.

—Estaba mucho más cerca de nosotros de lo que imaginábamos.

Valeria sintió un escalofrío.

Porque ambos sabían el nombre que probablemente estaba detrás de todo.

Elena Rossi.

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Yolanda Morocho
yo creo q su mano derecha es el enemigo por los guardias no le dejaban entrar cuando ella quería esplicarlo lo sucedido y el no lo sabía
Maru
Es cierto! En el mundo de la mafia y Stratus alto del hampa los enemigos siempre atacan dónde más duele a los parientes cercanos: hijos/as, cónyuge, madre - padre e incluso ahijados/as; por eso se cuidan de mostrar sentimientos incluso dentro de su casa 🏠 por aquello de que las paredes tienen oídos
Maru
Interesante comienzo 🙂
Mercedez Peréz
bueno dejo su historia es pura a aguetefia creo que poreso no tiene comdntarios parese chisme de viejas que no tienren.nada que acdr
Mercedez Peréz: quise desir pura acagueteria escribi mal la palabra
total 2 replies
Mercedez Peréz
muchasbueltas.a la historia aburre un y otra vez lo mismo
Mercedez Peréz
donde quefo la abuela
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