Una serie de eventos desagradables llevan a los protagonistas de esta historia a tomar decisiones morales complejas... y en algunos casos radicales.
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Capítulo 5
Entonces ocurre una conversación entre los 3…
Miguel: “¡Pero, acabas de decirme que este lugar es seguro!!!. Además, ¿Fuiste por tus documentos? Eso fue muy arriesgado.”
Patricia: “¿Te asaltaron a las afueras de mi local? Lamento mucho que haya pasado eso, pero si traes tu mochila asumo que pudiste recuperar todas tus pertenencias lo cual es bueno.”
Digo: “si, en una ocasión anterior recuperé mis documentos así y por eso lo intenté y claro, tengo mi mochila aquí así que la recuperé. Pero la policía espera una declaración mía y en cualquier momento me llamarán.” Y mirando a Miguel continúo diciendo: “Puede que está ubicación sea más peligrosa cuando los locales están cerrados, pero mientras están abiertos nunca me ha pasado nada.”
Patricia: “Has denunciado y obviamente te llamarán para una declaración formal, seguramente con reconstrucción de hechos en el mismo lugar donde ocurrieron los asesinatos. ¿Estás preparado para eso? Porque el interrogatorio a pesar de que quizás no investiguen mucho puede ser incómodo.”
Miguel: “Y además quisiera saber, ¿Seguirás viniendo a desayunar aquí?”
Digo: “Ya debemos ir al trabajo Miguel, pero sí, pienso seguir viniendo y Patricia… espero salir de este asunto lo antes posible, así que seré breve en mis respuestas a la policía.”
Miguel: “Entiendo. Creo que eres muy valiente.”
Patricia: “Bueno, como deben ir al trabajo no los entretengo más.” Y refiriéndose a mí dice: “espero que puedas salir pronto de esta situación. Eres mi mejor amigo y no me gustaría verte en más líos.”
Después de desayunar, Miguel y yo nos dirigimos al trabajo.
En el trabajo explico que la policía me va a contactar por una investigación y avancé tanto como pude en mis labores, hasta que una llamada, esta vez de la policía, interrumpió mi día laboral.
Tuve que regresar al lugar de los hechos. Paso a paso fui indicando donde me asaltaron, hacia donde seguí a los delincuentes, donde encontré los cadáveres y la moto y que tomé mi mochila antes de huir y llamar a la policía.
Aproveché para preguntar qué información había del caso. El policía que me interrogaba explicó que sin cámaras, solo podían trabajar con testigos presenciales y que la mayor información disponible, la acababan de obtener de mí.
Después preguntó: "¿Algo más que puedas decirnos de este caso?"
Medito:
“Podría decir del comentario del delincuente sobre el cabello rosa y las llamadas que he recibido. Eso implicaría más que solo la denuncia inicial y si lo hago, es porque voy a ir de lleno contra el asesino.
Aunque dio a entender que no quería que diga esta información, sigue siendo un desconocido, por lo que podría estar tratando de engañarme para que me aleje de la policía o intentar que me acobarde.”
Pero…
“¿De verdad quiero iniciar una guerra contra alguien que no conozco y que al parecer sabe mucho de mí? No me considero cobarde, pero tampoco quiero parecer temerario.
Parecería por lo que dijo que no quiere problemas conmigo, pero si digo está información sensible, es razonable creer que vendrá por mí.
Además, quiero creer que no fue la policía quien filtró mi número de teléfono, pero ¿Y si me equivoco?”
Entonces ¿Qué haré?
Pero déjame decirte que es excelente tú trabajo