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EL PRECIO DE TU LINAJE

EL PRECIO DE TU LINAJE

Status: En proceso
Genre:Vientre de alquiler / Madre por contrato / Romance
Popularitas:3.8k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

James Fernández lo tiene todo: es un arrogante CEO tecnológico de 26 años y el playboy más cotizado de Madrid. Pero un devastador diagnóstico de cáncer destruye su mundo: tiene una semana para salvar su descendencia antes de quedar estéril para siempre. Su única opción es un vientre de alquiler exprés en Grecia.
Estela Gómez tiene 20 años y su vida es un infierno de deudas por culpa de una estafa familiar. Cuando su madre colapsa y necesita una cirugía de urgencia que no pueden pagar, Estela toma una medida desesperada: aceptar el frío contrato de James a cambio de la vida de su madre.
Lo que empieza como una transacción comercial secreta se transforma bajo el ático de la Castellana. Entre la quimioterapia de él y los latidos de un embarazo inesperado, la mentira se mezclará peligrosamente con un amor real capaz de desenterrar los secretos más oscuros del pasado.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 10. DOS LINEAS Y UN NUEVO COMIENZO

Habían pasado exactamente catorce días desde el viaje exprés a Atenas. Para Estela, esas dos semanas habían sido una mezcla de alivio familiar y una tortura de nervios silenciosos. Su madre, Elena, ya estaba de vuelta en la casa, mucho más recuperada gracias a la exitosa cirugía y al descanso que por fin podía permitirse. El dinero que Valeria le entregaba puntualmente en mano no solo había cubierto los gastos médicos; también había servido para liquidar la supuesta deuda del alquiler que el tío Cristof reclamaba con tanta insistencia. Al ver que Estela disponía de un respaldo legal y económico firme, el cínico de su tío había dado un paso atrás, refunfuñando pero sin atreverse a volver a amenazarlos con el desahucio.

Sin embargo, la mente de Estela no lograba estar en paz. Cada mañana se despertaba con una extraña pesadez en el cuerpo y una ligera náusea que intentaba disimular frente a su hermano Lucas, achacándola al cansancio de sus supuestos turnos de trabajo nocturnos.

Aquella mañana, el teléfono móvil de alta seguridad y encriptado que Valeria le había entregado vibró sobre la mesa de su dormitorio. Era un mensaje de texto de la abogada: "Los resultados del laboratorio clínico ya están listos. Da positivo, Estela. Estás embarazada. James ya ha sido notificado".

A Estela se le cortó la respiración. Aunque el cuerpo ya le estaba mandando señales claras, ver la confirmación médica por escrito le dio un vuelco al corazón. Se sentó en el borde de su cama, llevándose ambas manos a la tripa con suavidad. La mentira que le había contado a su familia ahora era una realidad biológica e irreversible. Dentro de ella crecía la descendencia de un hombre al que apenas conocía.

A unos pocos kilómetros de allí, en una exclusiva clínica de reposo a las afueras de Madrid, James Fernández miraba la pantalla de su propio teléfono móvil con los ojos empañados. Llevaba dos semanas desaparecido del mapa público, recuperándose de la cirugía en la que le habían extirpado el testículo derecho. La operación había sido limpia y el tumor estaba completamente encapsulado, por lo que el pronóstico de curación total era excelente. Mañana mismo debía comenzar con la primera sesión de quimioterapia preventiva para asegurar que el cáncer no regresara jamás, un tratamiento que, tal y como le advirtió el urólogo, destruiría de forma permanente las pocas células fértiles que le quedaban.

Pero la noticia del positivo de Estela llegó como un bálsamo de vida justo antes de entrar a la terapia destructiva. James dejó caer el teléfono sobre el colchón de la cama articulada y se cubrió el rostro con las manos, dejando escapar un suspiro tembloroso que rozaba el llanto. Lo había logrado. A pesar del cáncer, a pesar de la pésima calidad de su muestra en fresco y de la carrera contrarreloj en Atenas, iba a ser padre. Su estirpe no iba a morir con la enfermedad.

—Señor Fernández, tiene una visita —anunció una enfermera, abriendo la puerta de la habitación suite.

Valeria Santos entró con paso elegante, portando una carpeta de cuero bajo el brazo. Al ver el rostro conmovido de James, la abogada esbozó una sonrisa sincera y cerró la puerta tras de sí.

—Veo que ya has leído el informe del laboratorio —dijo Valeria, sentándose en el sillón junto a la cama—. Enhorabuena, James. El doctor Karalis me ha llamado directamente desde Grecia para confirmar que los niveles de la hormona en sangre son inusualmente altos para tratarse de catorce días.

James frunció el ceño, incorporándose un poco en la cama con una mueca de dolor por la cicatriz de la cirugía.

—¿Altos? ¿Qué significa eso? ¿Hay algún problema con la salud de Estela?

—Todo lo contrario —respondió Valeria con suavidad, abriendo la carpeta—. Significa que los dos embriones de categoría A que os implantaron en Atenas han agarrado con una fuerza increíble. No vas a tener un hijo, James. Estela está embarazada de gemelos.

James se quedó completamente paralizado. ¿Gemelos? ¿Dos bebés de golpe? Sintió un vértigo enorme que le recorrió toda la columna vertebral. Él, el soltero empedernido que esquivaba cualquier atisbo de compromiso o estabilidad familiar, ahora se enfrentaba a la realidad de convertirse en padre de dos criaturas. Miró por el ventanal de la suite médica, contemplando los jardines de la clínica privada mientras asimilaba el peso de la noticia.

—¿Cómo está ella? —preguntó James, y por primera vez, su voz denotaba una preocupación genuina hacia Estela que no tenía nada que ver con el dinero—. ¿Ha recibido bien la noticia de que son dos?

—Está asustada, James, como es lógico —explicó la abogada con franqueza—. Es una chica muy joven que está asumiendo una carga gigantesca por salvar a su madre. Ahora que la confirmación médica es un hecho y que tú empiezas mañana la quimioterapia, debemos activar la siguiente fase del contrato. Estela no puede seguir viviendo en ese barrio humilde ni pasando apuros. El contrato estipula que, una vez confirmado el embarazo, ella debe mudarse contigo para recibir los mejores cuidados y asegurar la confidencialidad absoluta del proceso.

James asintió con firmeza, recuperando un destello de su antigua determinación corporativa.

—Prepara todo, Valeria. En cuanto reciba el alta de esta primera sesión de quimioterapia, la semana que viene, quiero que el chófer la traiga directamente a mi ático. Nos inventaremos la coartada que acordamos para la sociedad y mis socios: diremos que tuvimos un romance rápido antes de mi baja médica y que hemos decidido convivir por el embarazo. Ella pasará los próximos meses bajo mi techo. Es hora de que empiece nuestra verdadera convivencia.

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Norma Lopez
Muy buena
Noemi Acevedo
me parece excelente me encanta
Noemi Acevedo
es buenísima pero tiene que seguir por favor
SIKEVALEN: subo capitulos cada dos dias, mañana tendras 10 capitulos mas. Me alegro que te este gustando. Un abrazo
total 1 replies
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