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El Último Adiós De Cristian

El Último Adiós De Cristian

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Completas
Popularitas:356
Nilai: 5
nombre de autor: Marion Cecilia Coloma Aguirre

"El último adiós nunca fue el final… solo el comienzo de un nuevo destino."

NovelToon tiene autorización de Marion Cecilia Coloma Aguirre para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 5 El mensaje y la duda

Esa noche, una vez que la cena había terminado y todo estaba en calma en las casas de La Reina, el aire fresco de mayo seguía entrando por las ventanas entreabiertas.

Eluney estaba en su habitación, terminando de organizar sus cuadernos para el día siguiente, cuando sintió la vibración de su teléfono sobre la mesa.

Era un mensaje nuevo. Al abrirlo, vio el nombre de Cristian en la pantalla:

Hola Eluney.

Solo te escribo para disculparme si te sentiste incómoda con lo que dijo tu hermana hoy.

No te preocupes, lo tomo con toda naturalidad. Si quieres.

¿Te puedo llamar por videollamada un ratito para conversar tranquilo?

Si no puedes o no quieres, no hay ningún problema.

Eluney sonrió al leerlo, aliviada de que él también tomara el asunto con calma.

Le respondió enseguida:

Hola Cristian.

No te preocupes, no me sentí mal, Antonella es muy pequeña y dice lo que se le ocurre.

Sí, por supuesto que puedes llamar, tengo tiempo.

Apenas pasaron dos minutos, sonó la llamada.

Cuando Eluney aceptó, apareció en la pantalla el rostro de Cristian, con su habitación bien iluminada y ordenada detrás de él.

—Hola —dijo él con su voz suave y una sonrisa tranquila—.

Gracias por contestar.

Solo quería asegurarme de que no te hubiera molestado la situación de la tarde.

—Para nada —respondió ella, devolviéndole la sonrisa—.

Ya sabes cómo son los niños, dicen lo primero que se les pasa por la cabeza.

Mientras hablaban, de repente vio que por detrás de Cristian aparecía una figura pequeña: una niña de cabello castaño claro, vestida con una pijama de lunares, que se acercaba despacito, se agarraba de su pierna y alzaba la cara para mirar la pantalla con curiosidad.

Era Anahís, su hermana de tres años.

Eluney se quedó en silencio un instante, con los ojos muy abiertos.

¿Será posible?

pensó sin decir nada.

¿Tan joven es y ya tiene una hija?

No me lo imaginaba…

Pero no dijo ni una palabra, se limitó a sonreír a la niña desde la pantalla y siguió escuchando a Cristian, sin querer hacer preguntas que pudieran ser indiscretas.

Cristian acarició la cabecita de la pequeña con ternura, pero no explicó quién era en ese momento, pensando que no hacía falta mencionarlo todavía.

Hablaron unos minutos más: de las clases, de lo que harían el fin de semana, de cómo cambiaba el clima en esta época del año.

Luego se despidieron, deseándose buena noche y un buen descanso.

Eluney se quedó con la duda rondando en su cabeza, pero decidió esperar a que él quisiera contárselo, sin apresurarse a sacar conclusiones.

 

A la mañana siguiente, el sol salió un poco más claro, pero seguía haciendo frío al salir de casa.

A la hora de la salida del colegio, Cristian estaba allí otra vez, esperándola en el mismo lugar de siempre.

En cuanto la vio, le sonrió y caminó a su encuentro.

—Hola —le dijo—.

¿Cómo amaneciste?

—Muy bien, gracias —respondió ella, aunque en su mirada se notaba que tenía algo en la mente.

Empezaron a caminar juntos por la vereda arbolada, en silencio por unos momentos, hasta que Cristian notó su expresión un poco pensativa.

—Pareces tener alguna duda o algo que te preocupa —comentó él con naturalidad—.

Si quieres, puedes decírmelo con confianza.

Eluney dudó un segundo, pero al ver su actitud tranquila, decidió hablar con sinceridad:

—Es que… anoche, cuando hablábamos por videollamada, vi a una niña muy pequeña que estaba contigo.

No quise preguntar en ese momento por si te parecía mal, pero me quedé con la duda…

Cristian se detuvo un instante, y en cuanto entendió a qué se refería, soltó una risa suave, sin burlarse, y negó con la cabeza.

—¡Ah, ya entiendo!

—dijo él con tono cariñoso—.

Te confundiste.

¿verdad?

Esa niña no es mi hija, es Anahís, mi hermana pequeña.

Tiene solo tres años, y es muy inquieta, siempre se me pega en cuanto me ve en casa.

Eluney sintió cómo se le quitaba un peso de encima y se puso un poco roja de la vergüenza por haber pensado mal.

—¡Ay, perdón!

—exclamó ella, tapándose un poco la cara con una mano—.

Se me ocurrió pensar eso y no me atrevía a preguntar…

Qué tonta fui.

—No te preocupes para nada —le dijo él, mientras seguían caminando—.

Es normal que te lo parezca si no te lo había dicho.

A veces se nos olvida contar estas cosas.

Es mi hermana menor, la consentida de toda la casa.

Ya la conocerás mejor si seguimos hablando.

Eluney respiró tranquila, sintiéndose más aliviada que nunca.

Esa duda que le había rondado toda la noche se había despejado de forma sencilla y clara, y una vez más comprobó que Cristian era una persona sincera y tranquila.

—Gracias por decírmelo —le dijo ella con una sonrisa más relajada—.

Ahora todo tiene sentido.

—De nada —respondió él—.

Así que ya sabes: no es ninguna hija, solo una hermana pequeña que me sigue a todos lados.

Y así, entre risas y la confusión aclarada, siguieron su camino, con la confianza entre ellos creciendo un poco más cada día.

 

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