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EL TAMPLIN QUE DOMO AL JEFE MAFIOSO

EL TAMPLIN QUE DOMO AL JEFE MAFIOSO

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Mafia / Posesivo
Popularitas:622
Nilai: 5
nombre de autor: Fernando Perez

El Patrón mata sin pestañear. Pero no pudo con el tamplin de Catalina. Ahora la cuida desde lejos, y ella ni sabe que el hombre más temido de la ciudad daría su imperio por otro plato de su comida.

NovelToon tiene autorización de Fernando Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

PRESENTARLA A LA FAMILIA

"¿Qué?"

Catalina escupió el café. Literal. Todo el café de Damián terminó en la mesada.

"Que cenes con mi familia el domingo." Damián dijo como si nada.

Untando tostadas con manteca. Como si le estuviera diciendo "pásame la sal".

"En la casa de mi tía. En San Isidro. A las 8."

Catalina se atragantó. Tosió. Tomó agua. "¿Tu familia? ¿Damián estás loco?"

Damián se rió. Esa risa bajita que le salía solo con ella. "Un poco. ¿Vienes?"

Catalina lo miró. Con el buzo negro, el pelo recién levantado, y esa cara de "no acepto un no".

"No puedo." Dijo rápido. "Tengo que... tengo que lavar ropa. Y mi mamá..."

"Rosa la cuida." Lo cortó Damián. "Y la ropa la lava la lavadora.

Y tú vienes conmigo."

Se quedó callado. La miró serio. "Por favor."

Esa palabra la mató. "Por favor" de Damián Roldán.

Catalina suspiró. "Está bien. Voy."

Damián sonrió. "Bien. Te paso a buscar 7:30. Ponte linda."

Se fue a su oficina.

Catalina se quedó sola en la cocina. Con el corazón a mil.

"Dios mío. Voy a conocer a la familia de Damián."

---

Era viernes. 48 horas para el domingo.

Catalina no durmió en toda la noche del viernes. Ni del sábado.

"¿Y si me odian?" le dijo a su mamá mientras doblaba ropa.

"¿Y si me preguntan de dónde soy?"

"¿Y si se dan cuenta que soy pobre?"

"¿Y si le dicen a Damián que se busque una de su clase?"

Su mamá la miró. Agarró el único vestido lindo que tenía Catalina. Azul.

Sencillo. Lo planchó con cuidado.

"Mija." Dijo. "Tú eres Catalina Méndez. Eres buena. Eres trabajadora.

Cocinas rico. Tienes el corazón limpio. Si no les gustas, el problema es de ellos, no tuyo."

Catalina lloró. "Ma, es que lo quiero. De verdad. Y me da miedo cagarla."

Su mamá la abrazó. Fuerte. Olía a jabón y a casa. "Por eso mismo. Anda y que te conozcan.

Que vean a la mujer que enamoró a Damián Roldán."

"¿Y si no les gusto?"

"Entonces ese Damián es tonto por elegirte y no pelear por ti."

Catalina se rió entre lágrimas. "Gracias, ma."

---

Sábado a la noche. Catalina no pegó un ojo.

Se probó el vestido 10 veces. Se lo sacó. Se lo puso.

Se hizo ruleros. Se los sacó. Se hizo una colita. Se la sacó.

"Estoy loca." Se dijo al espejo a las 3 AM.

A las 7 AM ya estaba despierta. Bañada. Perfumada con la colonia barata que le regaló Rosa.

---

Domingo. 7:25 PM.

Timbre.

Catalina abrió. Y ahí estaba Damián.

Traje gris. Sin corbata. Pelo peinado.

Y con un ramo de flores blancas.

"Para ti." Dijo. "Para que no entres con las manos vacías."

Catalina se puso roja. "Gracias."

Damián la miró de arriba a abajo. "Estás hermosa."

"¿En serio?"

"En serio." Damián le agarró la mano. "Respira. Son solo personas."

"Personas ricas." Dijo Catalina.

"Personas ricas que me quieren." Damián le besó los nudillos. "Y que te van a querer.

Te lo prometo."

El viaje a San Isidro duró 40 minutos.

Catalina no habló. Solo miraba por la ventana. Jugando con el vestido.

Damián puso música bajita. Cuarteto. "Para que te calmes."

Catalina se rió nerviosa. "No me calmo."

"Ya sé." Damián le apretó la mano. "Pero yo estoy aquí."

---

8 PM. Mansión en San Isidro.

Portón eléctrico. Jardín gigante. Luces. Autos caros.

Catalina se bajó del auto temblando.

Vestido azul. Simple. El pelo suelto con ondas.

Zapatos negros prestados de Rosa porque los de ella estaban rotos.

Damián le agarró la mano. Fuerte. "Ya estamos. Juntos."

Entraron.

La casa estaba LLENA.

20 personas mínimo.

Señoras con vestidos de fiesta. Hombres con trajes.

Champagne. Meseros. Música bajita.

Y todos. TODOS. Se callaron cuando los vieron entrar. De la mano.

Catalina sintió que se moría.

"Tío Roberto, tía Marta." Damián habló fuerte. Cortó el silencio.

"Ella es Catalina. Mi novia."

Otra vez silencio.

Luego una señora mayor, de pelo canoso y vestido lila, se acercó.

La tía Marta.

La miró de arriba a abajo. De los zapatos a la cabeza.

Catalina se quiso meter debajo de la tierra.

"¿La cocinera?" Preguntó la tía. Sin maldad. Solo curiosidad.

Catalina se puso roja hasta las orejas. "Sí señora. Mucho gusto. Soy Catalina."

La tía Marta la miró 2 segundos más.

Y de repente la abrazó. Fuerte. Con olor a perfume caro.

"Pobrecita." Le susurró al oído. "Con el frío que hace y este hombre no te dio ni abrigo.

Bienvenida, hija. Bienvenida a la familia."

Catalina se quebró. Se le llenaron los ojos de agua. "Gracias..."

---

La cena. Dios. La cena.

Mesa para 24 personas. Cristalería. Cubiertos de plata.

3 tipos de vino.

Catalina se sentó al lado de Damián. En la punta.

Como si fuera la dueña de casa.

Y empezó el interrogatorio.

"¿De dónde eres, Catalina?" Preguntó un tío con bigote.

"De Quilmes, señor."

"¿Estudiaste?"

"Secundaria completa, señor. Y un curso de cocina."

"¿Y qué piensas hacer con mi sobrino?" Preguntó una prima toda arreglada.

Silencio.

Todos mirando a Catalina.

Catalina tragó. Miró a Damián. Él le apretó la mano debajo de la mesa.

"Quererlo." Dijo Catalina. Simple. Sin pensar. "Cuidarlo. Cocinarle.

Y que él me cuide a mí también."

Silencio de 3 segundos.

Y de repente el tío del bigote se rió. "¡Eso! ¡Eso es lo que necesita este tarado!"

Todos se rieron. Aliviados.

Damián se puso rojo. "Tío..."

"¿Qué? Es verdad. Hace 10 años que no te vemos sonreír así."

Después de la cena, los primos jóvenes se le acercaron a Catalina.

"¿Es verdad que lo conociste vendiendo tamplin en el mercado?"

"Sí." Dijo Catalina. "Con el delantal todo sucio."

"¿Y es verdad que lo mandas a lavar los platos?"

"Depende si se porta bien." Dijo Catalina y le guiñó un ojo a Damián.

Todos se cagaron de risa.

"Me cae bien." Dijo una prima. "Es real. No como las otras."

Damián la miraba desde lejos. Hablando con su tío.

Y no podía creerlo.

Su familia. Riéndose con ella. Aceptándola.

Abrazándola.

---

A las 10:30 PM la tía Marta se la llevó a la cocina.

"Hija, vení. Ayudame a servir el postre."

Catalina fue. Nerviosa.

La tía le dio una bandeja. "Contame. ¿Hace cuánto están?"

"Un mes, señora."

"¿Y él te trata bien?"

Catalina asintió. "Mejor de lo que me trataron en mi vida."

La tía la miró. "Entonces quédate. Mi sobrino es duro. Pero tiene buen corazón.

Solo que nadie se lo sacó todavía."

Le dio un beso en la mejilla. "Bienvenida de verdad, Catalina."

Catalina lloró. Otra vez.

---

11 PM. En el auto de vuelta a Quilmes.

Catalina estaba callada. Mirando por la ventana.

"¿La pasaste mal?" preguntó Damián.

"No." Dijo Catalina. "La pasé bien. Me trataron bien. La tía me abrazó."

"¿Entonces por qué lloras?"

Catalina se limpió rápido. "Porque nunca pensé que alguien me iba a presentar así.

Como 'mi novia'. Sin vergüenza. Sin esconderme. Sin decir 'mi empleada'."

Damián frenó el auto. En una calle oscura. Sin casas.

La miró. Serio. "Catalina, yo no te escondo. Nunca lo haría.

Tú no eres mi secreto. Tú eres mi orgullo."

Se inclinó y la besó. Largo. Tranquilo. Como prometiendo.

"Gracias por venir." Dijo separándose. "Gracias por no irte corriendo."

"Gracias por elegirme." Dijo Catalina. "A mí. Entre todas."

Damián le tocó la cara. "Siempre a ti."

Se quedaron ahí. 10 minutos. Solo abrazados. Con la radio baja.

---

12 AM. Llegaron a la casa de Catalina.

Damián apagó el motor. Pero no la dejó bajar.

"Quédate esta noche." Dijo. Bajito. "Conmigo. En mi casa. En mi cama.

No como empleada. Como... como mi novia."

Catalina lo miró. "¿Estás seguro?"

"Nunca estuve más seguro de nada."

Catalina asintió. "Está bien."

Se fueron a la mansión.

---

1 AM. Cuarto de Damián.

Catalina estaba parada en la puerta. Con el vestido en la mano.

Damián salió del baño. En jogger y remera. "¿Estás nerviosa?"

"Un poco." Admitió Catalina.

Damián se acercó. Le sacó el vestido de las manos. Lo colgó.

"No tienes que tener miedo." Le dijo. "Conmigo no."

La abrazó. La besó. Despacio.

Esa noche durmieron juntos. De verdad.

Sin ropa de más. Sin miedo. Sin apuro.

Solo piel con piel. Corazón con corazón. Respiración con respiración.

A las 4 AM Catalina se despertó. Damián la tenía abrazada por atrás.

"¿Estás despierta?" susurró él.

"Sí."

"¿Te arrepientes?"

Catalina se dio vuelta. Le dio un beso. "No. Nunca."

Damián sonrió y la abrazó más fuerte.

Y por primera vez, Catalina entendió que esto era real.

Que no era un cuento. Que no se iba a acabar mañana.

Porque Damián la había presentado.

Y eso, en su mundo, era casarse.

FIN CAPÍTULO 14

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