Valeria Ríos, una abogada brillante y acostumbrada a tenerlo todo bajo control, nunca imaginó que una noche confusa cambiaría su vida para siempre.
Gael Mendoza es más joven que ella, arrogante, intenso y demasiado peligroso para alguien que debería mantenerse lejos de los escándalos. Al principio, Valeria solo quiere poner distancia entre los dos. Pero Gael no sabe rendirse: la busca, la provoca, la cuida y la obliga a ver que detrás de esa sonrisa desafiante hay una obsesión dulce, feroz y absolutamente sincera.
Entre casos judiciales, secretos familiares, enemigos que no se detienen y una atracción cada vez más difícil de negar, Valeria descubre que el amor no siempre llega con calma. A veces llega con celos, besos robados, promesas temerarias y un hombre más joven decidido a convertirse en su única excepción.
Una historia de romance adulto, tensión prohibida, deseo, protección y una mujer que aprende que perder el control también puede ser la forma más peligrosa de ser feliz.
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Capítulo 24
Capitulo 24
Valeria no sabia los planes internos de Gael.
Los dos recorrieron el super, compraron ingredientes y algunas botanas.
Al llegar a la caja, Gael tomo en silencio varias cajitas del exhibidor junto al mostrador y las puso en el carrito.
Si.
Varias.
Casi diez.
Valeria quedo congelada.
La cara se le calento. Se puso mas roja que cualquier otra vez. Lo tomo del brazo y pregunto en voz baja:
—Para que compras tantas?
—Para evitar que pase lo de anoche otra vez.
Gael respondio con absoluta seguridad.
Y todavia puso unas cuantas mas.
—Pero no necesitas tantas.
Valeria no pudo evitar quejarse.
Sintio que todas las miradas del super se concentraban en ellos.
Era una escena de vergüenza publica.
Gael, en cambio, siempre habia tenido la piel gruesa.
No le importo nada.
Tomo lo que queria y fue directo a pagar.
De regreso a casa, Valeria intento no mirar aquellas cajas en todo el camino.
Tambien hizo lo posible por mantenerse calmada.
Diego habia dicho que por la noche saldria con Ana y no cenaria en casa, asi que Valeria comeria otra vez en el departamento de Gael.
Prepararon la cena juntos.
Mientras cocinaban y comian, Gael se comporto como siempre: conversaba, sonreia, la hacia reir.
Poco a poco, Valeria dejo de pensar en lo del super.
Despues de cenar, se sintio algo cansada y dijo que volveria a casa para bañarse y dormir.
—Esta bien. Buenas noches, licenciada.
La expresion de Gael tuvo un instante de perdida, pero enseguida sonrio y la acompaño hasta el elevador.
Se despidio de ella con un beso y un buenas noches suave.
Al principio Valeria no sintio nada raro.
Pero despues de volver a casa y bañarse, empezo a darse cuenta de que tal vez habia ignorado lo que el sentia.
La noche anterior, Gael habia estado claramente al limite.
Aun asi, para no exponerla a un embarazo no planeado, se contuvo a la fuerza.
Ellos ya habian cruzado esa frontera antes.
Y ahora eran una pareja formal.
Quizas no habia necesidad de seguir actuando con tanta rigidez.
Ademas, el deseo no pertenecia solo a los hombres.
Las mujeres tambien lo sentian.
Asi como Gael se sentia fascinado por ella, ella tambien se sentia fascinada por el.
Valeria se quedo frente al espejo del baño, mirando su propio reflejo durante un largo rato.
Al final tomo una decision.
Gael espero a que el elevador se cerrara y luego volvio a su departamento.
Recogio la mesa, lavo lo necesario y fue a bañarse.
Lo que habia comprado ese dia no habia sido del todo inocente.
Claro que tenia pensamientos.
Pero respetaba a Valeria.
Mientras ella no quisiera, el no la presionaria ni un poco.
Quince minutos despues salio del baño.
Iba hacia la mesa para servirse agua cuando la puerta de su departamento se abrio desde afuera.
Una figura familiar aparecio frente a el.
—Licenciada?
Gael se quedo inmovil.
Su mente ni siquiera reacciono del todo, pero sus piernas ya se movian hacia ella.
—Mhm.
Valeria respondio y dio unos pasos adelante.
Debajo llevaba un camison blanco de tirantes.
Encima, una bata ligera.
El cabello negro le caia suelto por la espalda. Sin maquillaje, su rostro se veia limpio, suave, casi peligroso por lo puro.
—No ibas a dormir?
Gael sonrio, le tomo la mano y la atrajo a sus brazos.
Mientras se bañaba, seguian hablando por WhatsApp.
Valeria habia dicho claramente que se iba a dormir.
Entonces, como habia aparecido ahi?
Valeria no respondio.
Solo lo abrazo con mas fuerza.
Gael llevaba una playera blanca sencilla y pantalon negro.
Su cuerpo conservaba el calor de la ducha. El cabello plateado seguia humedo.
Al abrazarlo asi, Valeria sintio con mas claridad lo firme y fuerte que era su cuerpo.
Ella no hablaba.
Gael tampoco la apresuro.
Se quedaron abrazados en silencio.
No hacia falta hacer nada mas. Ese contacto sencillo bastaba para darles paz.
Despues de un rato, Valeria lo solto.
Dio un paso atras.
Luego se quito la bata y dejo ver el camison blanco de tirantes.
El diseño era simple.
Pero en ella tenia una tentacion especial.
La nuez de Gael se movio dos veces.
La miro con un calor intenso y quiso abrazarla otra vez.
Pero antes de que sus manos la alcanzaran, Valeria se puso de puntas y beso sus labios.
En esos dias se habian besado varias veces.
La tecnica de Valeria habia mejorado con la practica. Ya no era tan torpe como al principio.
Gael respondio con entusiasmo.
Pronto paso de ser quien recibia el beso a quien lo guiaba.
La llevo contra la pared y la beso ahi.
Se besaron con entrega.
Sus cuerpos se acercaron cada vez mas.
Los sonidos suaves y ambiguos fueron llenando el espacio.
El beso largo termino despues de mucho rato.
Los dos respiraban con dificultad.
Valeria siguio sin decir nada.
Tomo su mano y lo llevo hasta el sofa.
Se sento de espaldas a el.
—Gael, ayudame a desabrocharlo.
Mientras hablaba, tomo la mano de el y la llevo a su espalda.
No hacia falta explicar mas.
Esas pocas palabras lo decian todo.
La respiracion de Gael se detuvo un segundo.
La mano le temblo sin poder evitarlo.
—Si.
Respondio muy bajo.
Aparto con cuidado el cabello de Valeria.
Estaba por tocar los tirantes cuando vio la cicatriz en su espalda.
El color era un poco mas profundo que en la foto que habia visto, pero si no se miraba de cerca, apenas se notaba.
Al verla, el corazon de Gael se contrajo.
Como si una mano invisible se lo apretara con crueldad.
Sin pensarlo, extendio los dedos y rozo la cicatriz con extrema suavidad.
—Esta cicatriz se ve fea?
Valeria no volteo, pero por la posicion de la mano de el adivino que miraba.
—Me la hice cuando era niña. Antes estaba mucho mas oscura. Con los años se fue aclarando.
—No es fea.
Gael respondio con una seriedad absoluta.
—Nada fea.
Se inclino y deposito un beso sobre la marca.
El contacto tibio y humedo le produjo a Valeria un estremecimiento.
El cuerpo se le sacudio dos veces sin poder evitarlo.
—Licenciada, te dolio?
—Ah?
Ella se quedo aturdida por el gesto.
Luego entendio que preguntaba por la herida de años atras y sonrio.
—Cuando paso, si dolio mucho. Pero despues hizo costra y dejo de doler. Ahora ya no siento nada.
Lo dijo con ligereza.
Como si no fuera importante.
Pero a Gael le dolio como una navaja.
—No voy a dejar que vuelvas a lastimarte.
Lo prometio con solemnidad.
—Esta bien.
Valeria respondio con una risa suave.
Sabia que lo decia en serio.
Lo que no sabia era que esa frase escondia un significado mucho mas profundo para el.
Ese tema termino.
El siguiente paso los esperaba.
—Licenciada.
La voz de Gael se volvio baja.
—Estas lista?
Valeria se estremecio otra vez por el movimiento de sus manos.
El cuerpo se le ablando contra el de el.
Cuando llego, no se habia sentido tan nerviosa.
Pero al escuchar la pregunta, la tension le subio de golpe.
—No... no preguntes.
Mordio apenas su labio.
Las palabras salieron con dificultad.
Su mano se aferro al brazo que Gael tenia alrededor de su cintura.
—Bien.
Gael sonrio.
—Te hago caso. No pregunto.
La respuesta fue suave.
Luego inclino la cabeza hacia el cuello blanco de Valeria y empezo a besarlo poco a poco.
Una sensacion mas fuerte le recorrio el cuerpo entero.
La mano que sostenia su brazo casi perdio fuerza.
Despues de besarla un rato, Gael ajusto el brazo alrededor de su cintura y la levanto directamente hasta sentarla sobre sus piernas, frente a el.
La distancia quedo peligrosamente cercana.
—Me gustas muchisimo.
Gael murmuro con ternura, respirando el aroma de su piel.
Abrazarla asi ya le daba paz.
Pero esa noche no bastaba.
Levanto la cabeza y volvio a besar sus labios suaves.
Mientras la besaba, se levanto con ella en brazos y camino hacia la recamara.
Los brazos delgados de Valeria rodearon su cuello.
Sus piernas se ajustaron a su cintura.
Los dos quedaron pegados, besandose hasta llegar a la cama.
Gael la deposito con cuidado sobre las sabanas.
Los besos se volvieron mas profundos.
Lo que siguio ocurrio con la naturalidad de dos personas adultas que se deseaban y se cuidaban.
Esta vez, cuando la emocion llego a su punto mas alto, Gael no olvido lo que habia comprado ese dia.
Eso si.
Mientras buscaba una caja, penso que no bastaba con guardarlas en la recamara.
Quiza despues tendria que dejar algunas en la sala, el estudio, el balcon y hasta la cocina.
Valeria no sabia nada de sus pequeños planes.
La noche anterior la habia dejado exhausta.
Esa vez durmio hasta las doce del mediodia.
Si no fuera porque el estomago empezo a reclamarle con fuerza, tal vez habria seguido dormida.
Al abrir los ojos, noto que las sabanas manchadas de la noche anterior habian sido cambiadas.
Tambien vio que llevaba puesta una camiseta blanca enorme.
No necesitaba pensarlo.
Era de Gael.
Su ropa de la noche anterior, por dentro y por fuera, no estaba en condiciones de volver a usarse.
No vio a Gael en la recamara.
Decidio levantarse para buscarlo.
Pero en cuanto puso los pies en el suelo, las piernas le fallaron y casi cayo.
Tuvo que quedarse quieta un momento antes de ponerse las pantuflas y salir.
Apenas cruzo la puerta de la recamara, le llego el olor de comida.
El estomago le gruño con mas fuerza.
Camino hasta la entrada de la cocina y vio a Gael de espaldas.
Su figura alta se movia con soltura entre la estufa y la barra.
—Que estas preparando?
Valeria se apoyo en el marco y lo miro un rato antes de hablar.
Al escuchar su voz, Gael volteo primero con una sonrisa.
Luego dejo lo que tenia en las manos, se las lavo rapido y fue hacia ella.
—La comida. Todo es de lo que te gusta.
Mientras hablaba, le dio un beso.
Despues la abrazo y hundio la cara en el hueco de su cuello, frotandose contra ella con una felicidad imposible de esconder.
Valeria vio su reaccion y tambien sonrio.
Con un brazo lo abrazo de vuelta.
Con la otra mano le acaricio el cabello.
Se quedaron asi un rato.
Como Gael no parecia tener intencion de soltarla, Valeria tuvo que recordarle:
—Gael, si no me sueltas, se te va a quemar la comida.
Gael quiso decir que se quemara, que podia hacer otra.
Pero penso en lo mucho que Valeria habia gastado energia la noche anterior y en que se habia despertado tarde por hambre.
No podia dejarla seguir esperando.
Con toda la renuencia del mundo, la solto y volvio a cocinar.
Valeria quiso ayudar.
El se nego.
Ella no tuvo mas remedio que ir a lavarse.
En casa de Gael no habia ropa suya para cambiarse, pero articulos de aseo si.
Cuando se miro en el espejo, su rostro blanco se puso rojo de golpe.
El cabello revuelto era lo de menos.
Lo importante era que debajo de la camiseta no llevaba nada.
Aunque la prenda era suficientemente larga y le cubria hasta debajo de los muslos, la sensacion era demasiado evidente.
Al recordar como Gael la habia abrazado sin querer soltarla, la cara se le encendio aun mas.
Podia asegurarlo.
Si ella no le hubiera recordado lo de la comida, el habria querido hacer otra cosa.
Despues de lavarse, Valeria no soporto seguir asi.
Le dio a Gael el codigo de su departamento para que le trajera ropa.
No podia bajar vestida asi.
Aunque no se cruzara con conocidos, la camara del elevador grabaria todo con demasiada claridad.
—Claro. Tu empieza a comer, no me esperes.
Gael acepto cualquier peticion suya sin reparo.
Le dio un par de indicaciones con una sonrisa y salio.
Abrió la puerta de Valeria con el codigo que ella le dio.
Era la primera vez que entraba a su casa.
El departamento tenia años, pero la decoracion era calida, de esas que dan paz sin explicar por que.
Gael miro apenas alrededor y siguio la direccion que Valeria le habia indicado hasta su recamara.
El estilo del cuarto se parecia a ella: limpio, ordenado, fresco, con una distancia tranquila.
Pero Gael sentia que, aunque Valeria pareciera fria y lejana por fuera, por dentro era ardiente.
Solo pocas personas podian entrar a su corazon.
Abrió el closet.
Tomó un vestido, dos cambios de ropa y luego fue por la ropa interior.
Al abrir el cajon y ver esas prendas, incluso alguien tan descarado como el sintio que se le calentaba la cara.
Sobre todo al imaginar esas piezas en el cuerpo de Valeria.
Y luego en sus propias manos, quitandoselas.
No podia seguir mirando.
Si lo hacia, iba a terminar con la nariz sangrando.
Tomo dos juegos a toda prisa, los puso en una bolsa y se dispuso a volver.
No esperaba que, apenas saliera de la recamara de Valeria con la bolsa en la mano, se encontrara de frente con Diego, que acababa de entrar.
—Que haces en mi casa?
Diego tambien se quedo helado.
—Y saliendo del cuarto de mi hermana.
Su hermana no habia dormido en casa.
Y ahora Gael salia de su cuarto con una bolsa de ropa.
Al pensarlo, la cara de Diego se hundio.
Tambien era adulto.
Con solo ver la escena, podia imaginar mas o menos que habia pasado.
—Tu...
Quiso insultarlo por reflejo.
Pero recordo que ellos eran pareja.
Que entre novios pasaran cosas era normal.
El no tenia derecho a regañarlos por eso.
Pero aun asi.
Pensar que Gael se habia aprovechado de su hermana lo hacia arder de rabia.
—Gael Mendoza.
Lo miro con los ojos duros y la voz fria.
—Si te atreves a fallarle a mi hermana, te juro que te destruyo.
Despues de lanzar la amenaza, se fue furioso a su cuarto.
—No lo haria.
Gael miro la puerta cerrada.
No sabia si Diego lo escucharia, pero lo dijo con una seriedad absoluta.
Despues volvio de inmediato a su departamento.
Valeria lo esperaba.
Y el queria volver rapido a estar con ella.
aún que si Admito, la historia, esta bonita y tienes buena ortografía y narración, ni se diga 10/10, Pero esa historia no es para mí.
bendiciones Escritora.