Ella llegó con una misión, destruirlo, el solo quiere deshacerse de ella lo más pronto posible, ¿como es que ninguno está siguiendo el plan?
Amor, venganza, secretos y mucha acción, envuelven la vida de Enzo Alame y Ariadna Moretti
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Capitulo 6
- Está bien Mabel, puedes retirarte. – Dice Enzo volviendo en sí y enojándose en el acto recordando como esa mujer por muy bella que sea había ingresado a su oficina.
- Señorita Moretti, ¿acaso en su casa nunca le enseñaron a tocar antes de entrar a algún lugar? – Pregunto mordaz.
Por su parte Ariadna que también se había detenido por un segundo viendo que Luna no exageraba para nada cuando hablaba de Enzo, al escuchar el tono en el que el hombre le hablo respondió de inmediato.
- Presidente Alame, por supuesto que me enseñaron la educación suficiente para saber que debo respetar el tiempo de los demás. – Respondió Ariadna con una sonrisa afilada, mientras acomodaba su postura y caminaba elegantemente para quedar frente al escritorio de Enzo.
Todo este intercambio mientras Alonso aun no salía de la oficina, pero quien sabiamente se despidió.
- Con permiso. – Dijo para salir corriendo de allí, pues a su parecer en cualquier momento él sería utilizado como carne de cañón.
La atención de Enzo y Ariadne en ningún momento se despegó del otro, ni siquiera cuando Alonso se fue, en ese momento al parecer solo ellos existían en el mundo.
- Pues ya que ingreso a mi oficina tan altivamente, la escucho señorita Moretti, ¿Qué tiene para decirme? – Retomo Enzo tomando el control de la situación.
- Presidente Alame. – Dijo Ariadna tomando impulso. – Como ya debe saber por mi anterior solicitud. – Añadió despacio sin perder su tono ni por un segundo. – No estoy aquí rogando nada. – Explico mirándolo a los ojos. – Simplemente estoy haciendo uso de mis derechos. – Manifestó tomando asiento sin que Enzo se lo haya cedido obviamente y poniendo sobre su escritorio la solicitud formal y los documentos que la acreditan como la segunda accionista mayoritaria de la empresa.
Enzo los tomo para verlos, aunque claro él ya los había leído, varias veces para ser exactos, por lo que estaba a punto de recodarle que ya existía alguien en la mesa directiva representando esas acciones, pero Ariadna fue más rápida.
- Aquí también está la cancelación del poder que hasta ahora tenía el señor Augusto Moretti para manejar mis acciones. – Señalo colocando sobre el escritorio también el documento que lo sustentaba. – No creo que exista ningún problema en que a partir de este momento se me dé a mí el puesto en la junta directiva que el ostentaba y de paso como lo indican los estatutos se me dé un puesto en la dirección que me permita tomar parte activa de la gestión y las decisiones. – Cerro.
Por su parte Enzo estaba cada vez más enojado, no había esperado que la mujer fuera tan inteligente, hasta ahora él pensaba que solo era una ficha de Augusto Moretti para intervenir en la gestión de la empresa por medio de ella, ya que el por sí solo no podía, una pieza manejable que él podría usar también, en un punto llego a considerar que no tendría que ser un problema, que solo podría ser alguien a quien tener ahí, simplemente existiendo, por protocolo, pero ahora está seguro que no será tan fácil.
- Señorita Moretti, como veo que leyó los estatutos y está al tanto de las políticas de la empresa sabrá que esto debe ser anunciado en junta, por lo tanto, debe esperar hasta que se convoque una. – Comento Enzo con calma, eso le haría ganar un poco de tiempo para preparar mejor la situación, pero el no espero la respuesta que obtuvo.
- Por supuesto que lo sé presidente. – Sonrió ella, entregándole un nuevo documento. – Es por ello que ya preparé la solicitud formal para la reunión de la Junta. – Expuso con toda la elegancia del caso.
Enzo por supuesto que no esperaba aquello, pero se limitó a sonreír en repuesta, claramente no era una sonrisa amable, todo lo contrario, parecía que en cualquier momento iba a asesinar a alguien, pero Ariadna no se inmuto, al contrario, después del desplante que le había hecho pasar, ella estaba más que satisfecha de haberlo molestado también, aunque claro eso en realidad no le convenia para nada, pero en fin ya pensaría en una solución luego, por ahora solo necesita hacer valer su posición y que Enzo supiera que ella tampoco era fácil de intimidar.
Por unos minutos Enzo no dijo nada, no porque no supiera que decir, sino porque algo en esa mujer llamaba su atención y lo irritaba al mismo tiempo, así que en ese momento se encontraba perdido en sus propios pensamientos, por lo que ella decidió tomar la palabra nuevamente.
- Así que presidente, siguiendo las políticas de la empresa que tan bien conocemos. – Señalo Ariadna sarcásticamente. – ¿Cuándo cree usted que podemos reunir a la junta? – Inquirió con calma, ganándose una mirada analítica por parte de Enzo.
Quien en ese momento solo pensaba, “esto será interesante”