Ella reencarna en otra época.. y ahora tiene magia.. tiene su destino ya trazado y decidido por su familia.. ¿podrá cambiar su destino? ¿o seguirá siendo la hija obediente que siempre fue?
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Grace 3
La música del salón apenas llegaba hasta la terraza.
Allí afuera solo existían el viento, la nieve acumulada sobre las barandillas de piedra y el inmenso cielo nocturno del norte.
Grace apoyó suavemente las manos sobre la fría baranda.
Su aliento formaba pequeñas nubes blancas frente a ella.
Por primera vez en toda la noche se sintió realmente tranquila.
Dentro del salón todos hablaban de política, alianzas, territorios y futuros matrimonios.
Temas que, en teoría, ya no tenían ninguna relación con ella.
Dentro de unas semanas ingresaría al templo.
Su camino estaba decidido.
No habría bailes de temporada.
No habría pretendientes.
No habría una familia propia.
Y, sorprendentemente, no sentía una gran tristeza por ello.
Solo una pequeña melancolía.
La melancolía de algo que nunca llegaría a experimentar.
[Quizás habría sido bonito.]
Observó los copos de nieve cayendo lentamente.
[Quizás habría sido feliz.]
Pensó en una casa propia.
En una familia.
En alguien esperándola al final del día.
Pensó en enamorarse.
En compartir secretos.
En construir una vida junto a otra persona.
Era una posibilidad que desaparecería pronto.
Pero aquella nueva vida ya era un regalo inesperado.
Había muerto una vez.
Ahora estaba allí.
Respirando.
Caminando.
Conociendo un mundo completamente diferente.
Y eso ya era más de lo que alguna vez había esperado.
[Lo recibiré tal como venga.]
La idea la hizo sonreír.
Entonces escuchó pasos.
Lentos.
Irregulares.
Como si quien caminaba estuviera intentando no mostrar alguna molestia.
Grace giró ligeramente la cabeza.
Y vio a un joven acercándose.
Era alto.
Mucho más alto que ella.
Su cabello oscuro contrastaba con la nieve que caía a su alrededor.
Vestía ropa elegante propia de la alta nobleza, aunque no tan ostentosa como la de algunos herederos que había visto en el salón.
Lo que más llamó su atención fue su caminar.
Había una leve cojera.
Y cuando observó mejor descubrió una venda asomando discretamente bajo la ropa.
Una herida reciente.
El joven pareció notar que ella la había visto.
—No se preocupe —dijo con una pequeña sonrisa—. No estoy muriendo.
Grace soltó una suave risa.
—Me alegra escuchar eso.
—Yo también.
Su sonrisa se amplió.
—Arruinaría bastante la velada.
Había algo agradable en su forma de hablar.
Natural.
Relajada.
No parecía estar intentando impresionarla mediante títulos o riqueza.
Simplemente conversaba.
El joven la observó durante unos segundos.
Luego inclinó ligeramente la cabeza.
—Aunque debo admitir que me alegra haber salido al frío.
—¿Por qué?
—Porque me permitió encontrar a la joven más hermosa de la reunión.
Grace parpadeó.
Y luego soltó otra pequeña risa.
Era una frase claramente ensayada.
Pero dicha con suficiente encanto para resultar divertida.
—Eso ha sido muy directo.
—¿Demasiado directo?
—Un poco.
—Entonces debo disculparme.
Su expresión adquirió una seriedad exagerada.
—He sido derrotado.
—¿Derrotado?
—Completamente.
—¿Tan rápido?
—Sin ninguna posibilidad de recuperarme.
Grace terminó riéndose.
Y el joven pareció satisfecho de haber conseguido ese resultado.
[Es agradable.]
Pensó mientras lo observaba.
Era atractivo.
Probablemente muy atractivo.
Tenía facciones marcadas, una voz agradable y una confianza tranquila que no resultaba arrogante.
Además, parecía estar esforzándose sinceramente por entretenerla.
Y entonces una idea cruzó por su mente.
[Quizás esta sea la última vez.]
Aquello la hizo sonreír para sí misma.
Quizás aquella sería realmente la última ocasión en la que un joven noble intentara cortejarla.
Dentro de poco su vida pertenecería al templo.
Los hombres dejarían de verla como una posible esposa.
Los bailes desaparecerían.
Las reuniones sociales también.
Todo aquello quedaría atrás.
Así que, por una vez...
Decidió simplemente disfrutar el momento.
—Entonces, ¿esa línea funciona normalmente? —preguntó con diversión.
El joven llevó una mano al pecho.
—Me hiere que piense que utilizo la misma con frecuencia.
—¿No lo hace?
—Por supuesto que no.
Hizo una pausa dramática.
—Tengo varias.
Grace volvió a reír.
Y por un instante olvidó completamente sus preocupaciones.
El viento seguía soplando.
La nieve continuaba cayendo.
Y la terraza parecía aislada del resto del mundo.
Conversaron sobre temas sencillos.
El viaje.
El clima del norte.
La música del salón.
Incluso sobre la nieve.
Nada importante.
Nada trascendental.
Simplemente dos jóvenes compartiendo una conversación agradable.
Y mientras lo escuchaba hablar, Grace sintió una pequeña punzada en el corazón.
No porque estuviera enamorándose.
Ni mucho menos.
Sino porque aquella conversación le mostraba una posibilidad que nunca llegaría a conocer.
La posibilidad de una vida normal.
Una vida donde pudiera seguir hablando con alguien interesante después de esa noche.
Una vida donde las cosas pudieran continuar.
Pero en lugar de sentirse triste, sonrió.
Porque por primera vez desde que había llegado a aquel mundo, estaba viviendo una experiencia que pertenecía únicamente a ella.
No a la antigua Grace.
No a la familia Gartner.
No al templo.
Solo a ella.
Y por eso decidió seguirle el juego al atractivo desconocido un poco más, sin imaginar que aquella casual conversación en una terraza nevada terminaría siendo mucho más importante de lo que parecía.
Mala actitud la de los padres