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Renacida Para La Venganza

Renacida Para La Venganza

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Venganza / Traiciones y engaños
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Andres

Tras ser traicionada y asesinada por su esposo, Valeria renace tres años en el pasado armada con el conocimiento del futuro para destruir a sus enemigos y construir un imperio financiero imparable.

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El Asedio de las Sombras

El aire en el cuadragésimo piso de la Torre Soler se sentía diferente esa mañana. Ya no era la atmósfera estancada y servil que Julián había cultivado; ahora había una vibración de urgencia, de eficiencia quirúrgica. Valeria estaba de pie ante la inmensa mesa de conferencias, rodeada de analistas que no se atrevían a parpadear. El sol de la mañana se reflejaba en el cristal, pero ella no sentía su calor. Sus ojos estaban fijos en el flujo de datos del Banco Continental.

—La caída es constante, señorita Soler —dijo el Director Bravo, señalando la curva descendente en el monitor principal—. Desde que las noticias sobre la investigación al Doctor Ríos y su conexión con la junta directiva del banco se filtraron, los inversores están huyendo. Es el momento.

Valeria asintió lentamente. —Empiecen a comprar. Pero háganlo a través de las tres empresas pantalla que registramos ayer. No quiero que el nombre Soler aparezca en el libro de accionistas hasta que tengamos el control mayoritario. Si el mercado sospecha que estamos consolidando un monopolio financiero, el precio rebotará antes de que terminemos de cerrar el trato.

—¿Y el señor Varma? —preguntó Bravo.

—Adrián se encargará de las instituciones internacionales. —Valeria miró su reloj—. En este momento, él está en una reunión con el fondo soberano que posee el quince por ciento del Continental. Para cuando termine la cena, seremos los dueños del banco que Julián pretendía usar para vaciar nuestras cuentas.

Mientras el equipo se dispersaba para ejecutar las órdenes, Valeria regresó a su despacho personal. Sebastián la esperaba allí con un sobre lacrado y una expresión que ella ya había aprendido a identificar como "problemas complejos".

—¿Qué tienes? —preguntó ella, sentándose.

—Vigilancia sobre Julián —dijo Sebastián, dejando el sobre sobre la mesa—. Anoche no se quedó en el hotel. Salió a las dos de la mañana y se reunió con un hombre en un almacén del puerto. No pudimos identificarlo de inmediato, pero el rastreo de la matrícula del coche nos llevó a un bufete de abogados que se especializa en casos de herencia... de los que ya no existen.

Valeria enarcó una ceja. —¿Herencias inexistentes?

—Abogados que fabrican herederos, Valeria. —Sebastián abrió el sobre y sacó una fotografía de un documento amarillento—. Julián no está buscando dinero rápido. Está buscando la propiedad total de Soler Group. Lo que ves ahí es una copia de un supuesto testamento ológrafo de tu padre, fechado dos días antes de su accidente.

Valeria tomó la foto. Sus manos no temblaron, pero sintió un frío familiar recorriendo su columna. Recordaba esos dos días. Su padre estaba débil, sí, pero su mente era un faro de claridad hasta el último segundo. Nunca habría firmado nada sin consultarlo con ella o con Castillo.

—Dice que tienes un hermano —continuó Sebastián con voz neutra—. Un hijo ilegítimo de una relación que tu padre habría tenido hace treinta años en Europa. Un hombre llamado Mateo Rossi. Y según este papel, él es el heredero universal del cincuenta y cinco por ciento de las acciones preferentes. Lo que te dejaría a ti con una minoría sin voto.

Valeria soltó una risa gélida. —Julián es más predecible de lo que pensaba. Sabe que no puede ganar por fraude financiero, así que intenta atacar la raíz de mi poder. Mateo Rossi... —repitió el nombre—. ¿Existe?

—Estamos investigando. Julián planea presentarlo ante el Consejo este viernes, durante la junta general de accionistas. Es su carta de triunfo. Su "carta oscura".

—Entonces le daremos un escenario digno de su actuación —dijo Valeria, arrojando la foto sobre la mesa—. Sebastián, quiero que encuentres a ese tal Mateo Rossi. Si es un actor, quiero saber quién lo contrató y cuánto le pagan. Si es real... —se detuvo un momento—, quiero saber por qué ha esperado hasta ahora para aparecer.

En ese momento, su intercomunicador zumbó.

—Señorita Soler, el señor Adrián Varma está en la línea dos. Dice que es urgente.

Valeria tomó el teléfono. —Adrián, ¿cómo fue la reunión?

—Tenemos el quince por ciento del Continental —respondió la voz de Adrián, sonando más tensa de lo habitual—. Pero Valeria, tienes que saber algo. Mientras estaba con los del fondo, recibí una alerta. Alguien está intentando bloquear la transferencia de fondos de tu cuenta principal citando un "litigio de titularidad en curso".

Valeria apretó el auricular. Julián se había movido más rápido de lo esperado. Ya había filtrado la existencia del "heredero" a los sistemas bancarios para congelar su capacidad de maniobra.

—Es el testamento —dijo ella—. Julián ha fabricado un hermano ilegítimo.

Hubo un silencio al otro lado de la línea. Valeria pudo imaginar a Adrián procesando la información con la misma rapidez que ella.

—Un movimiento clásico de desesperación —dijo Adrián finalmente—. Pero efectivo en el corto plazo. Si tus fondos están congelados, no podemos cerrar la compra del Continental. El mercado detectará la pausa y otros tiburones entrarán a la puja.

—No nos detendremos —sentenció Valeria—. Usa el capital de Varma Industries para cubrir mi parte. Te daré una garantía personal sobre mis propiedades privadas que no están bajo el fideicomiso del Grupo.

—Eso es arriesgado, Valeria. Si ese testamento resulta ser legalmente válido aunque sea por unas semanas, podrías perderlo todo.

—No resultará válido porque es mentira. Mi padre me lo habría dicho. —Valeria se levantó y caminó hacia la ventana—. Julián piensa que me ha quitado el oxígeno. No sabe que yo ya aprendí a respirar bajo el agua. ¿Confías en mí, Adrián?

El silencio se prolongó unos segundos. Cuando Adrián respondió, su voz tenía una nota de algo que Valeria no supo si era admiración o advertencia.

—Lo haré. Pero con una condición. Esta noche, después de que cerremos el trato, quiero que vengas a mi casa. Tengo información sobre el Doctor Ríos que no puedo decirte por teléfono. Y Valeria... ten cuidado. Julián ya no está jugando a los negocios. Está jugando a sobrevivir.

Valeria colgó y se quedó mirando el horizonte. El asedio de las sombras había comenzado. Julián no solo quería su empresa; quería borrar su identidad, convertirla en una usurpadora en su propia casa.

La tarde se convirtió en una danza frenética de llamadas legales y movimientos financieros. Valeria trabajaba con una intensidad que asustaba a sus empleados. No comió, apenas bebió agua. Cada vez que sentía el cansancio, recordaba el sabor del veneno en su boca en su otra vida, y la fatiga desaparecía.

A las ocho de la noche, Sebastián entró de nuevo. Estaba sudado y tenía una mancha de aceite en la manga.

—Lo encontramos —dijo sin preámbulos—. Mateo Rossi no es un actor. Es un hombre con antecedentes penales por estafa en Italia. Julián lo sacó de una prisión de baja seguridad hace tres meses y lo ha estado escondiendo en una clínica de rehabilitación privada. No en cualquier clínica, Valeria. En la clínica del Doctor Ríos.

Valeria sintió que las piezas encajaban con un clic metálico. —Ríos no solo estaba ayudando a Julián con mi "salud". Estaba fabricando el ADN del heredero.

—Exacto. Están usando muestras de sangre de tu padre que Ríos conservó ilegalmente para falsificar los resultados de paternidad. Es un plan perfecto, Valeria. Ante un juez, este hombre parecerá tu hermano.

—Un plan perfecto si no sabes que va a ocurrir —murmuró ella—. Pero yo lo sé. Sebastián, quiero que interceptes a Rossi. No dejes que hable con Julián. Tráelo a un lugar seguro. Pero no lo asustes. Dile que tengo una oferta mejor que la de Julián. El doble de lo que le prometieron, y un pasaporte limpio fuera del país.

—¿Y si se niega?

—No se negará. Los hombres como Rossi solo tienen lealtad hacia el mejor postor. Y Julián ahora mismo es un hombre pobre que solo promete riquezas futuras. Yo soy una magnate que puede pagar hoy.

Valeria salió de la oficina pasadas las diez de la noche. Se dirigió a la residencia de Adrián Varma, una estructura minimalista de acero y cristal en las colinas que dominaban la ciudad. Adrián la esperaba en la terraza, con una copa en la mano y la mirada perdida en las luces.

—El Banco Continental es nuestro —dijo él cuando ella llegó a su lado—. Los documentos se firmaron hace una hora.

Valeria suspiró, sintiendo que una pequeña parte de la carga se aligeraba. —Gracias, Adrián. Sé lo que has arriesgado por esto.

—No lo hice por el dinero, Valeria —Adrián se giró hacia ella, y la luz de la luna resaltó la intensidad de su mirada—. Lo hice porque... porque he visto a muchas personas ser destruidas por hombres como Julián. Y por primera vez, estoy viendo a alguien que les devuelve el golpe con más fuerza de la que reciben.

Se acercó a ella, rompiendo la barrera de distancia profesional que habían mantenido. Valeria no retrocedió.

—Dijiste que tenías información sobre Ríos —dijo ella, intentando mantener el enfoque.

—Sí. —Adrián sacó un pequeño dispositivo de su bolsillo—. Mis investigadores privados descubrieron que Ríos no solo estaba trabajando para Julián. Recibía pagos de una cuenta corporativa que pertenece a *Inversiones Cénit*. ¿Te suena el nombre?

Valeria sintió un vuelco en el corazón. —Es la empresa de mi tío. El hermano menor de mi padre.

—Exacto. —Adrián puso una mano sobre el hombro de Valeria—. Julián no es el cerebro detrás de todo esto, Valeria. Él es solo el perro de ataque. El que de verdad quería la caída de tu padre, y ahora la tuya, es alguien de tu propia sangre.

Valeria se quedó en silencio, procesando la magnitud de la traición. Su tío, el hombre que la abrazó en el funeral de su padre y le dijo que siempre estaría para ella. El que la animó a confiar en Julián.

—Entiendo —dijo ella, y su voz era tan baja que apenas se oía sobre el viento—. Entonces no se trata solo de dinero. Se trata de un legado que quieren arrancar de mis manos.

Adrián la atrajo hacia él en un gesto que empezó como consuelo pero que rápidamente se cargó de una tensión diferente. Valeria levantó la vista y vio en los ojos de Adrián algo que no era piedad, sino una conexión profunda, el reconocimiento de dos almas que han caminado por el fuego.

—No estás sola en esto, Valeria —susurró él—. Ya no.

—Lo sé —respondió ella—. Y ese es el mayor error que han cometido. Pensaron que podían aislarme. No saben que ahora tengo a alguien que ve el mundo exactamente como yo.

Esa noche, Valeria no regresó a su mansión. Se quedó en la residencia Varma, planeando junto a Adrián el contraataque final. La junta del viernes sería el escenario de la caída definitiva de Julián, pero también el inicio de la guerra contra los verdaderos arquitectos de su miseria.

Julián, en su escondite, celebraba con Mónica lo que creía que era su victoria inminente. No sabía que el "heredero" que había fabricado ya estaba bajo el control de Valeria. No sabía que el banco con el que planeaba financiar su golpe ya no le pertenecía.

Y sobre todo, no sabía que Valeria Soler ya no era una mujer que buscaba justicia. Era una fuerza de la naturaleza que buscaba la erradicación total de sus enemigos.

Continuará...

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