esta historia trata sobre dos estudiantes de universidad totalmente diferentes ya que uno es el popular y el otro el nerd de la clase con las mejores calificaciones que durante las vacaciones por cosa del destino se cruzan y así hablan un poco hasta que empiezan a ser más cercanos y empiezan una relación pero Adrián Walker es un estupido que solo vio a Liam como un pasatiempo durante las vacaciones
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mi hijo no es un chiste
El resto del día pasó como una pesadilla lenta.
Adrián apenas escuchó las clases.
Cada vibración de celular lo hacía tensarse.
Cada risa cercana le parecía dirigida a él.
Incluso cuando intentaba convencerse de que estaba exagerando… bastaba mirar alrededor para recordar que no.
Todos habían visto el video.
Cuando sonó la última campana, salió del instituto lo más rápido posible.
Ni siquiera esperó el autobús.
Solo quería llegar a casa antes de romperse otra vez.
Pero mientras caminaba, no sabía que en otro lugar alguien acababa de ver el video también.
Su mamá.
Ella estaba en la cocina revisando mensajes en su teléfono mientras esperaba que Adrián llegara.
Una compañera del trabajo le había enviado algo acompañado de:
“¿No es este tu hijo?”
Al principio no entendió.
Pero cuando abrió el video…
El color abandonó su rostro.
Vio a Adrián llorando.
Vio a los estudiantes riéndose.
Escuchó la voz temblorosa de su hijo.
Y luego vio los comentarios.
“Qué humillante.”
“¿Cómo creyó que Liam saldría con él?”
“Esto da demasiada pena ajena.”
Su mano apretó el teléfono con fuerza.
Volvió a reproducir el video.
Y otra vez.
Y otra.
Como si su cerebro se negara a aceptar que realmente estaban humillando a su hijo frente a todo el instituto.
Entonces vio algo peor.
Un meme.
La cara de Adrián editada con textos burlones encima.
Ahí fue cuando sintió enojo de verdad.
No una molestia pequeña.
Rabia.
Porque ese niño que todos estaban usando para divertirse…
Era su hijo.
El mismo que se desvelaba estudiando.
El que llevaba años soportando estar solo.
El que siempre intentaba ser amable incluso cuando otros no lo eran con él.
Escuchó la puerta abrirse.
Adrián acababa de llegar.
—Ya llegué… —murmuró cansadamente.
Pero en cuanto levantó la mirada y vio la expresión de su mamá… se detuvo.
Ella sostenía el teléfono en la mano.
Y Adrián reconoció inmediatamente la pantalla.
El mundo se le vino abajo.
—Mamá…
Su voz salió pequeña.
Avergonzada.
Como si hubiera hecho algo malo.
Eso le rompió todavía más el corazón a ella.
—Ven aquí.
Adrián dudó.
Pero terminó acercándose lentamente.
Y en cuanto estuvo cerca, su mamá lo abrazó fuerte.
Demasiado fuerte.
Como si quisiera protegerlo de todo.
—Lo siento mucho… —susurró ella.
Adrián sintió las lágrimas regresar.
—Yo no quería que vieras eso…
—¿Por qué te disculpas tú? —preguntó con dolor—. Los que deberían sentir vergüenza son ellos.
Adrián escondió el rostro contra su hombro.
—Todos se ríen de mí…
Su mamá cerró los ojos un segundo.
Luego se apartó apenas para mirarlo bien.
—Escúchame, Adrián Walker.
Él levantó la mirada lentamente.
—No voy a dejar que esto siga así.
Adrián parpadeó.
—¿Qué…?
Ella tomó aire profundamente.
Y por primera vez desde que empezó todo…
Adrián vio enojo real en su madre.
—Mañana voy a hablar con el instituto.
El corazón de Adrián dio un salto de pánico.
—¡No, mamá, por favor!
—Publicaron videos de ti llorando. Se están burlando de ti públicamente. Esto ya pasó un límite.
—Solo lo empeorarás…
—¿Y quedarme callada lo hará mejor?
Adrián no supo qué responder.
Porque una parte de él quería esconderse para siempre.
Pero otra…
Otra estaba cansada de que todos hicieran lo que quisieran con él.
Entonces Toby empezó a ladrar cerca de la puerta.
Y segundos después…
Sonó el timbre de la casa.
Adrián se tensó inmediatamente.
Su mamá también.
Max empezó a gruñir suavemente.
Y cuando Adrián miró por la ventana…
Sintió el estómago caer.
Era Liam.