Enya una humana trasmigrada al mundo animal despierta en el cuerpo de una hembra leopardo de las nieves raza casi extinta en ese mundo, marginada por ser considerada fea, pero al ser víctima de las intrigas de su media hermana Enya al caer al agua descubre que no es fea solo está sucia, un día en su cueva toma un baño y descubre que posee una belleza hechizante conoce a sus maridos bestia, guiada por su guía bestial para ganar fuerza en esa tierra extraña dónde las bestias tienen forma humana formara vínculos con los machos más fuertes,descubriendo su verdadera forma bestial y su verdadero origen en las tierras nevadas de las montañas ocultas.
tendrá la opción de quedarse con la vida que construyo en el mundo de las bestias con sus maridos o regresar a su mundo original donde era una chaebol de primera generación
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Sorpresa.
Me levanté de un salto hacia los arbustos junto a la cascada; Felix, que observaba desde un gran árbol, dio un gran salto, sorprendido por la reacción de Enya.
No podía creerlo, era la planta cloché. Recordé que en una de mis expediciones me quedé sin reserva de shampoo y descubrí que al frotar se volvía espumoso y era igual al jabón. Me puse tan feliz que casi derramo lágrimas de felicidad
Recogí un poco de la hierba y me senté en una gran roca y seguí observando mi reflejo. Mis ojos eran de un azul profundo; mi cara tampoco estaba mal, era pequeña, delgada, solo estaba cubierta de barro. Ahora entendía por qué me llamaban hembra fea y sucia.
Félix, que se ocultaba entre unos arbustos, no dejaba de seguir cada uno de mis movimientos.
Después de asegurarme de que no había nadie cerca de la cascada, decidí buscar un lugar menos visible y decidí tomar un baño.
Comencé por desatar el nudo de mi falda y el de mi blusa; lentamente, cayeron al suelo, dejando ver un cuerpo proporcionado, cintura pequeña, grandes pechos y caderas perfectas. Quedé sorprendida, ya que mi cuerpo era diferente de las mujeres que había visto antes en la aldea. Di un pequeño salto al agua y me hundí ligeramente.
Félix, en cambio, había olvidado cómo respirar; nunca imaginó que el cuerpo de esa hembra tan fea estuviera tan bien.
Estaba a punto de saltar al agua al ver que Enya no salía a la superficie. De repente, se oyó un chapoteo y una figura blanca salió a la superficie inhalando aire.
Sus pupilas se abrieron cuando vio aquella figura blanca emerger del agua; parpadeó un par de veces más sin poder creer lo que veía. ¿Acaso era una alucinación una mujer tan hermosa, blanca como la nieve pura, que había visto en las montañas? Era la hembra fea que había rescatado aquella tarde.
No quedaba nada de ella; observó su cabello, que antes era sucio y castaño; se había vuelto de un plateado puro que resplandecía en el sol. Su piel no era como la de las hembras de la tribu, bronceadas; la piel de esta hembra era tan blanco puro que sentía que si la apretaba ligeramente, se enrojecería hermosamente y sus huellas quedarían hermosamente marcadas. Sus ojos descendieron lentamente, observando cada detalle y rincón de aquella mujer que se bañaba descuidadamente.
Su cuello era tan blanco que provocaba el impulso de morderlo y marcarla; siguió recorriendo su mirada y se detuvo sobre su pecho grande y redondo. La punta parecía una cereza madura, instándolo a devorarla lentamente
Cintura pequeña marcada; parecía irreal. Nunca había visto una hembra tan atractiva ni en sus sueños. Después de tratar con hembras de la tribu, muchas intentaron seducirlo, metiéndose a su cama o desnudándose ante él; nunca tuvo la necesidad de aparearse con ninguna, solo las veía con una molestia, pero esta hembra era diferente: su cuerpo, su cara e incluso su cabello le atraían. Sentía el cuerpo arder y la necesidad de lanzarse sobre ella era demasiado fuerte. El aire traía consigo un aroma demasiado tentador, instándolo a acercarse y obedecer sus instintos de aparearse. Lentamente se estaba acercando a Enya, que se bañaba descuidadamente, sin darse cuenta del deseo que había despertado en Felix
Enya, en cambio, se limpiaba el cuerpo, quitando cada suciedad; se preguntaba qué tipo de bestia era; ella no era como las otras hembras bestia, era diferente.El viento soplo y sintió un aroma que la estaba envolviendo sintió que su sangre se calentaba algunas partes de su cuerpo palpitaban se sintió extrañamente mareada
eran las feromonas que Félix había liberado inconscientemente al emocionarse.
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