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¡EL AMANTE DE UN MILLONARIO!

¡EL AMANTE DE UN MILLONARIO!

Status: Terminada
Genre:CEO / Fantasía LGBT / Posesivo / Completas
Popularitas:12.2k
Nilai: 5
nombre de autor: kircha

LGBT ⚠️➕🔞 NO DENUNCIAR 🔞➕⚠️ si no le gusta el contenido simplemente no leer....

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6: la máscara de cristal

quiero pedir una disculpa por el capítulo anterior, me confundí y subí el capítulo 7 en vez del 6, este de aquí es el capítulo 6 y ya eliminé el capítulo anterior para subir este capítulo.

La mansión de la familia de Minji se alzaba en las colinas de Azabu, un barrio donde el silencio era caro y las casas parecían palacios modernos disfrazados de discreción. Fachada de vidrio y acero negro, jardines japoneses cuidados al milímetro, piscina infinita que reflejaba las luces de la ciudad como un espejo roto. Desde fuera, era la imagen perfecta de elegancia y poder. Dentro, era otra cosa.

Minji entró por la puerta principal pasadas las once de la noche. El vestido plateado de la cena aún brillaba bajo las luces del vestíbulo, pero su expresión ya no era la sonrisa dulce que había mostrado para las cámaras. Los tacones resonaron contra el mármol como disparos.

La doncella principal, una mujer de unos cincuenta años llamada Haruka, esperaba junto a la escalera con la cabeza baja y las manos entrelazadas frente al delantal impecable. Llevaba veinte años en la casa. Veinte años aprendiendo a leer el humor de Minji antes de que ella abriera la boca.

—¿Ya preparaste el baño? —preguntó Minji sin mirarla, quitándose los pendientes con movimientos bruscos.

—Sí, señora. Agua a 38 grados exactos, sales de lavanda importadas de Provenza, toallas calientes en el calentador.

Minji soltó un bufido corto.

—38 grados. ¿Estás segura? La última vez estaba tibia. ¿Quieres que me resfríe por tu ineptitud?

Haruka se inclinó más.

—Perdón, señora. Lo revisaré de inmediato.

Minji se detuvo en seco, giró sobre sus talones y miró a la mujer como si fuera un insecto.

—No. No lo revises. Lo cambias. Ahora. Y si no está perfecto en cinco minutos, mañana te vas con una carta de recomendación que nadie va a leer. ¿Entendido?

Haruka tragó saliva visiblemente.

—Sí, señora.

Minji subió las escaleras sin esperar respuesta. En el pasillo del segundo piso pasó junto a otra empleada joven —una chica nueva de veintidós años que limpiaba los pasillos— que se apartó contra la pared con un movimiento instintivo.

—Señora… buenas noches —murmuró la chica, voz temblorosa.

Minji ni siquiera la miró. Solo extendió la mano y, sin previo aviso, le dio un revés en la mejilla. El sonido fue seco, como un latigazo. La chica se llevó la mano a la cara, los ojos llenos de lágrimas instantáneas, pero no emitió ni un sonido.

—Cuando yo paso, no hablas a menos que te hable —dijo Minji con voz helada—. ¿Cuántas veces te lo tengo que repetir?

La chica asintió rápido, mordiéndose el labio para no llorar.

—Perdón… perdón, señora.

Minji siguió caminando como si nada hubiera pasado. Entró a su suite privada —un espacio que ocupaba casi todo el ala este— y cerró la puerta de un golpe. Dentro, el dormitorio era un santuario de lujo: cama con dosel de seda, vestidor del tamaño de un apartamento pequeño, joyero con iluminación LED que hacía brillar cada pieza como estrellas capturadas.

Se miró en el espejo de cuerpo entero. La mujer que el mundo veía era impecable: piel perfecta, cabello brillante, ojos que transmitían calidez y bondad. La misma que aparecía en portadas de revistas con titulares como “La prometida ideal del heredero de Eclipse Hotels” o “Belleza y elegancia en armonía”. Pero ahora, sola, la máscara se resquebrajaba.

Se quitó el vestido con furia, tirándolo al suelo como si le quemara. Debajo llevaba lencería negra de encaje francés que nadie había visto esa noche, porque Sauching ni siquiera la había rozado. Ni un beso. Ni una caricia. Solo frialdad calculada.

—Hijo de puta… —murmuró entre dientes.

Tomó el teléfono y marcó el número de su asistente personal, una mujer que trabajaba desde la oficina central de la cadena de restaurantes Lumière.

—¿Ya tienes el informe de las reservas del fin de semana? —preguntó sin saludar.

—S-sí, señora Minji. Lo envié hace una hora por correo.

—¿Y por qué no me lo mandaste por WhatsApp también? ¿Quieres que pierda tiempo abriendo el maldito correo?

—Perdón, lo mando ahora mismo.

Minji colgó sin despedirse. Tiró el teléfono sobre la cama y caminó hacia el baño. El agua ya estaba a la temperatura perfecta —Haruka había corrido como alma que lleva el diablo—. Entró a la bañera sin quitarse la lencería, solo porque le daba igual arruinarla. El agua caliente le subió hasta el cuello. Cerró los ojos.

Pero no había paz.

Su mente volvía siempre al mismo punto: Sauching. La forma en que la evitaba en público y en privado. La forma en que su mirada pasaba por ella como si fuera un mueble caro pero innecesario. El compromiso llevaba años. Décadas de amistad entre familias. Los Lee y los suyos habían construido imperios juntos: hoteles de un lado, restaurantes de lujo del otro. La boda era el sello final. Pero Sauching nunca había mostrado ni un ápice de deseo. Ni de cariño. Nada.

Minji apretó los puños bajo el agua hasta que las uñas se clavaron en las palmas.

—Te voy a tener —susurró para sí misma—. Aunque tenga que hacer cualquier cosa.

En la planta baja, Haruka se reunió con las otras tres empleadas en la cocina de servicio. Todas hablaban en susurros, como si Minji pudiera oírlas a través de las paredes.

—¿Te pegó otra vez? —preguntó la cocinera mayor, una mujer de 36 años que preparaba los desayunos.

La chica joven asintió, todavía con la mejilla roja.

—Solo porque dije buenas noches.

Haruka suspiró.

—Es mejor no hablarle cuando sube las escaleras. Está de mal humor desde que volvió de la cena con el señor Sauching.

—Siempre está de mal humor cuando vuelve de verlo —murmuró otra doncella—. Dicen que él no la quiere, Que la cita fue solo para fotos.

La cocinera negó con la cabeza.

—No digan eso en voz alta. Si se entera de que hablamos de su vida privada…

Todas se callaron al instante. El miedo era una presencia constante en esa casa. Minji nunca las golpeaba frente a testigos externos. Nunca dejaba marcas visibles por más de un día. Pero cuando estaba sola con ellas, la crueldad salía como un veneno lento: insultos que cortaban el alma, amenazas de despido sin indemnización, bofetadas repentinas, objetos arrojados que dejaban moretones ocultos bajo la ropa.

Para el mundo exterior, Minji era una diosa: filántropa que donaba a orfanatos, anfitriona impecable, la novia perfecta que sonreía en cada evento benéfico. Los empleados firmaban contratos con cláusulas de confidencialidad draconianas. Nadie hablaba. Nadie se atrevía.

Arriba, en su bañera, Minji abrió los ojos. Miró su reflejo distorsionado en el agua.

— vas a tener que amarme, Sauching —dijo en voz baja—. Y vas a pagar por cada noche que me has hecho esperar.

Se levantó del agua, goteando, y caminó desnuda hasta el vestidor. Eligió un camisón de seda rojo sangre, se miró una vez más en el espejo y sonrió. Era una sonrisa fría, calculadora.

La misma que usaba cuando despedía a alguien sin razón aparente.

O cuando planeaba su próximo movimiento.

Mientras tanto, en el apartamento 3801 del Eclipse Residences, Yougmin dormía profundamente. Las sábanas olían a nuevo. El silencio era absoluto.

Pero en la mansión de Azabu, una mujer con rostro de ángel y corazón de demonio acababa de decidir que no iba a perder lo que consideraba suyo.

Y Sauching… Sauching era suyo.

O al menos, eso creía ella.

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Dalbelys Camila Espinal Hernández
concuerdo contigo linda
🪼 βE𝕋Ť¥ 🦋
no entiendo, comonun hombre como Sauching, con carácter de un demonio que es capaz de mandar a matar, como si pidiera un café, se deja manipular con matrimonio por conveniencia, le falta carácter a este mafioso 😒 que es gobernado por terceros y el cual gatito obedece le falta le carácter por decir no y no permitirle, a nadie que dicte su destino
🐺࿔ ೄྀ࿔𝐂𝐑𝐔𝐙益₪࿔ ೄྀ࿔🐺 : ya verás más adelante el porque
total 1 replies
🪼 βE𝕋Ť¥ 🦋
y aquí empieza a nacer el amor en esta pareja, que aunque ellos no lo ven la llama empieza a arder con pequeños actos de protección, tranquilidad y confianza qué se tiene mutuamente /Applaud/
🐺࿔ ೄྀ࿔𝐂𝐑𝐔𝐙益₪࿔ ೄྀ࿔🐺 : si /Proud/
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🪼 βE𝕋Ť¥ 🦋
en ocasiones no necesitas, palabras para decir aqui, estoy para para amarte y protegerte basta con gesto, una caricia, un abrazo, una mirada esos sin el bálsamo para el alma
🐺࿔ ೄྀ࿔𝐂𝐑𝐔𝐙益₪࿔ ೄྀ࿔🐺 : tienes toda la razón linda
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🪼 βE𝕋Ť¥ 🦋
eso es la cura, que necesita Youming el sentirse amado y protegido 🥺
🐺࿔ ೄྀ࿔𝐂𝐑𝐔𝐙益₪࿔ ೄྀ࿔🐺 : exacto 🤗
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Mary (Lupis❤️🌹)
dios mío no quiero pensar lo que pasará cuando la loca se entere
🐺࿔ ೄྀ࿔𝐂𝐑𝐔𝐙益₪࿔ ೄྀ࿔🐺 : nada bueno pasará seguramente 😔
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Mary (Lupis❤️🌹)
una vieja hipócrita y loca
Mary (Lupis❤️🌹)
será que realmente tu nunca te enamoraras de el?!
🐺࿔ ೄྀ࿔𝐂𝐑𝐔𝐙益₪࿔ ೄྀ࿔🐺 : averigüemos lo
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Mary (Lupis❤️🌹)
dios mío lo trata como un objeto de su posesión
ary
🥰🥰🥰mucha pasión ❤️‍🔥
Sharon Tuesta
Por fin puedo leer, por lo menos unos capítulos xd gracias por actualizar la historia. 🥰
Mary (Lupis❤️🌹)
bueno mijo ve el lado bueno no eres Omega si no terminarías embarazado
Mary (Lupis❤️🌹): te imaginas pobre si no le hacen un hijo x lo menos un queso sin jajaja
total 2 replies
Mary (Lupis❤️🌹)
pobre no le da chance a recuperarse 🔥🔥🔥
Mary (Lupis❤️🌹): jajaja si claro
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Betty Saavedra Alvarado
Kircha una final con mucho amor deseo y pasión entre Sauching y yougmin ahora están fuertes se aman nadie tiene porque juzgarlos cada uno es dueño de su cuerpo y sexualidad
🐺࿔ ೄྀ࿔𝐂𝐑𝐔𝐙益₪࿔ ೄྀ࿔🐺 : claro que sí
total 1 replies
Betty Saavedra Alvarado
Que no hace una madre por sus hijos ella acepta bla relación de su hijo desea verlo feliz su papá lo hará de a pocos
Dalbelys Camila Espinal Hernández: Es muy respetable lo que hace una madre por que sus hijos sean felices
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Mary (Lupis❤️🌹)
que fuerte huía de que abusaran de el y terminando entregándose a aún desconocido. bueno al menos no fue violado. y maltratado
🐺࿔ ೄྀ࿔𝐂𝐑𝐔𝐙益₪࿔ ೄྀ࿔🐺 : aww 🤗 muchas gracias 🤧
total 3 replies
Betty Saavedra Alvarado
Yougmin es la fantasía de Sauching
🐺࿔ ೄྀ࿔𝐂𝐑𝐔𝐙益₪࿔ ೄྀ࿔🐺 : seee /CoolGuy/
total 1 replies
Betty Saavedra Alvarado
Sauching cuídate de de Minji
Betty Saavedra Alvarado
Minji nunca lo tendrás a él
Betty Saavedra Alvarado
Yougmin tu vida cambio
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