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“Crónicas Del Mundo Antes De Él”

“Crónicas Del Mundo Antes De Él”

Status: En proceso
Genre:Edad media / Mitos y leyendas / Mundo de fantasía
Popularitas:310
Nilai: 5
nombre de autor: kingofcurses_rb.

Veinticinco años antes de los eventos que cambiarían el mundo, la verdad permanecía oculta bajo silencio, sangre y recuerdos prohibidos.
Mientras antiguas fuerzas observan desde las sombras, personas marcadas por la pérdida, la culpa y la soledad intentan seguir adelante en un mundo que lentamente comienza a desmoronarse.
Esta es la historia de quienes existieron antes de la tragedia. Antes de los bucles. Antes de que alguien pudiera regresar de la muerte.

NovelToon tiene autorización de kingofcurses_rb. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18: Llegué a un mundo donde no quería estar

Hace veinte años…

el mundo volvió a cometer el mismo error.

Pero esta vez…

nadie lo notó.

La noche era silenciosa.

Una tormenta cubría las montañas más lejanas del continente mientras rayos iluminaban regiones donde prácticamente no existían ciudades humanas.

Tierras salvajes.

Bestias mágicas.

Ruinas antiguas olvidadas por el tiempo.

Y en medio de aquella oscuridad…

el espacio se rompió.

Un sonido extraño recorrió el bosque.

Como vidrio quebrándose lentamente.

Entonces…

un cuerpo cayó violentamente sobre el barro mojado.

Un chico.

Cabello negro.

Ropa completamente distinta a cualquier vestimenta de ese mundo.

Y respiración agitada.

El joven abrió lentamente los ojos.

Confundido.

Desorientado.

La lluvia golpeaba directamente su rostro mientras intentaba entender dónde estaba.

—…¿Eh…?

Su voz tembló.

Se levantó torpemente mirando alrededor.

Árboles gigantes. Oscuridad absoluta. Y un frío insoportable.

—¿Dónde rayos estoy…?

El chico se llamaba Hiroto.

Y unos minutos antes…

seguía en Japón.

Recordaba perfectamente las luces de la ciudad. El sonido de autos. Y luego…

nada.

Solo oscuridad.

Hiroto caminó lentamente entre el bosque intentando encontrar alguna carretera o señal de vida.

Pero no había nada.

Solo el ruido extraño de criaturas moviéndose entre los árboles.

El miedo comenzó a crecer dentro de él.

—Esto no tiene gracia…

Entonces escuchó un rugido.

El chico quedó inmóvil.

Dos ojos brillaron dentro de la oscuridad.

Una bestia.

Gigantesca. Cubierta de sangre. Y claramente hambrienta.

Hiroto retrocedió lentamente.

—…No. No, no, no…

La criatura se lanzó inmediatamente hacia él.

El chico intentó correr desesperadamente bajo la lluvia.

Pero era inútil.

Tropezó.

Cayó al suelo.

Y entonces…

sintió un dolor insoportable atravesando su cuerpo.

Garras.

Sangre.

Un grito desesperado escapó de su garganta.

Y todo se volvió negro.

……

………

Hiroto abrió los ojos violentamente.

Respirando desesperadamente.

La lluvia seguía cayendo.

El bosque seguía igual.

Y la bestia todavía estaba frente a él.

El chico quedó completamente paralizado.

—…¿Qué…?

La criatura volvió a lanzarse.

Hiroto gritó aterrado.

Y murió otra vez.

……

………

Despertó nuevamente.

Mismo lugar.

Misma lluvia.

Mismo bosque.

El chico comenzó a temblar violentamente.

Porque entendió algo imposible.

Había regresado.

Otra vez.

Y otra.

Y otra.

Las primeras veces lloró. Gritó. Suplicó ayuda.

Pero el bosque jamás respondió.

No había héroes. No había salvadores.

Solo muerte.

Una muerte repetida una y otra vez hasta que finalmente logró escapar de aquella criatura después de incontables intentos.

Cuando salió del bosque…

Hiroto ya no parecía el mismo chico.

Sus ojos estaban vacíos.

Cansados.

Porque algo dentro de él se había roto apenas llegar a ese mundo.

Y lo peor…

era que todavía no entendía qué estaba ocurriendo.

El joven caminó lentamente hasta una colina observando a la distancia pequeñas luces pertenecientes a un pueblo desconocido.

La lluvia seguía cayendo sobre él.

Y por primera vez…

Hiroto sintió odio.

No hacia la bestia.

No hacia el bosque.

Sino hacia el mundo entero.

—Yo nunca pedí venir aquí…

Su voz sonó rota.

Llena de rabia.

Porque a diferencia de las historias felices sobre otros mundos…

Hiroto no había llegado cerca de un reino. Ni cerca de personas buenas.

Había aparecido en el peor lugar posible.

Solo.

Lejos de todo.

En un mundo…

donde nadie estaba esperándolo.

Capítulo 18

Llegué a un mundo donde no quería estar — Parte 2

Los meses se convirtieron en años.

Y Hiroto dejó de ser humano poco a poco.

No físicamente.

Sino mentalmente.

Porque morir una vez destruye a cualquiera.

Pero morir decenas… cientos… miles de veces…

termina cambiando algo dentro del alma.

Al principio Hiroto lloraba.

Gritaba cuando sentía dolor. Temblaba después de cada muerte. Y tenía ataques de pánico apenas despertaba nuevamente.

Pero eventualmente…

se acostumbró.

Y eso era mucho más aterrador.

El dolor dejó de importarle.

Las heridas dejaron de asustarlo.

Incluso la muerte comenzó a sentirse… normal.

Hiroto aprendió.

Siempre aprendía.

Cada muerte le enseñaba algo nuevo.

Cómo se movían las bestias. Cómo reaccionaban las personas. Qué caminos eran seguros. Qué palabras debía decir.

Y con el tiempo…

comenzó a usar esa información de formas monstruosas.

Manipulaba conversaciones. Provocaba peleas. Sacrificaba personas si eso le daba información importante.

Porque para él…

las vidas comenzaron a sentirse temporales.

Repetibles.

El chico que llegó aterrado desde Japón desapareció lentamente.

Pero curiosamente…

Hiroto nunca cayó completamente en la locura.

Eso era lo extraño.

No se convirtió en un monstruo irracional.

Ni en alguien dominado por emociones.

Al contrario.

Se volvió demasiado frío.

Demasiado calculador.

La gente comenzó a describirlo como alguien “inhumano”.

Porque podía mirar cadáveres sin reaccionar. O sonreír después de morir horriblemente si obtenía información útil.

Y aun así…

todavía conservaba un objetivo.

Uno solo.

Regresar a casa.

Hiroto investigó obsesivamente todo lo relacionado con: espacio, almas, autoridades, y distorsiones temporales.

Y eventualmente…

descubrió algo.

La Envidia.

La existencia sellada dentro de Atalaya.

Una entidad ligada al tiempo, las almas y las conexiones entre mundos.

Cuando escuchó las antiguas leyendas…

entendió inmediatamente.

—Ella también está conectada con otro mundo…

Fue entonces cuando todo cambió.

Hiroto comenzó a buscar el sello de Alicia obsesivamente.

No para salvarla.

No porque le importara.

Sino porque creía que Alicia era la llave para regresar a Japón.

Y desde ese momento…

dedicó su vida entera a encontrar Atalaya.

Durante años recorrió continentes completos.

Aprendió magia. Robó información. Manipuló nobles. Y mató incontables veces para conseguir conocimiento.

También aprendió a luchar.

No porque tuviera talento natural.

Sino porque morir constantemente lo obligó a perfeccionarse.

Especialmente con la espada.

Pero el estilo de Hiroto era extraño.

Anormal.

No peleaba como un caballero.

Peleaba como alguien acostumbrado a morir.

Usaba movimientos suicidas. Intercambiaba heridas intencionalmente. Y realizaba ataques imposibles porque sabía exactamente qué ocurriría después.

Muchas veces…

ganaba simplemente porque estaba dispuesto a morir antes que el enemigo.

Eso aterraba a quienes luchaban contra él.

Porque Hiroto jamás dudaba.

Ya no le temía al dolor.

Ya no le temía a la muerte.

La única cosa que todavía le importaba…

era regresar.

Una noche…

sentado frente a una fogata mientras limpiaba lentamente una espada cubierta de sangre…

Hiroto observó el cielo en silencio.

Sus ojos negros estaban completamente cansados.

Vacíos.

—No me importa este mundo…

El viento movió lentamente las llamas.

—No me importan sus guerras. Sus reinos. Sus personas.

Su voz sonaba tranquila.

Demasiado tranquila.

—Solo quiero volver.

Y en ese momento…

sin que él lo supiera todavía…

comenzaba a parecerse cada vez más a otra persona.

Kenji.

La diferencia…

era que Hiroto ya había perdido casi toda su humanidad hace mucho tiempo.

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