Mi nombre es Aleh Tainova, soy un duque de 20 años que vio morir a su madre a manos del rey, con solo 9 años vi morir a mi madre a manos de su espada y nadie pudo salvarla, ni mis padres, ni mi abuelo y yo tampoco pude hacerlo porque solamente era un niño...
Luego de 11 años de ese incidente me he dedicado junto a mi hermana Mikaelis y mi abuelo Oleh Tainova a derrocar al rey y entronar en su lugar al príncipe heredero Julian, hemos dedicado años en moldear al príncipe Julian y hacerlo la marioneta de nuestra familia, necesitamos que confíe ciegamente en mi para lograr nuestro golpe de estado y matar al rey así como él mató a mi madre y ensucio su reputación y memoria ¿será que pueda lograrlo?
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confusión
...Aleh estaba confundido por todo lo que había pasado, aunque igualmente decidió contárselo a su abuelo y hermana para ver qué plan hacían, él pensaba que su abuelo se pondría furioso y haría que el plan de destitución sea más rápido, pero para su sorpresa su abuelo se empezó a reír con sadismo y sarcasmo, cosa que sorprendió a Aleh y a Mikaelis que se quedaron viendo entre si. Oleh sugirió hacer un cambio de planos, uno que arruine al rey y lo haya abdicar voluntariamente, ambos jóvenes prestaron atención, aunque Aleh quedó pasmado por el plan de su abuelo...
...Oleh sugirió que Aleh aprovechara la confusión del rey y usará eso a su favor para ganarse su afecto y conseguir poder interno en la corte sin que el rey sospeche, debería ganarse el corazón del rey poco a poco sin levantar sospechas, cuando el rey esté completamente enamorado de Aleh esparcirán el rumor de un romance anormal en el palacio entre el rey y Aleh, utilizarían al joven duque William Smith como chivo expiatorio por si acaso algo salía mal, pero si lograban que el rey Felix amará más a Aleh que al trono le pedirían que abdique y dejé a Julian como rey y se vayan a "vivir juntos" cuando esté completa la ceremonia de coronación de Julian asesinarían al rey en el bosque y Aleh sería comprometido con alguna señorita noble para apaciguar el rumor de su romance con el rey...
...Mikaelis asintió obediente pero Aleh no estaba muy contento, no era gay y no quería involucrarse con un hombre sentimentalmente, menos con el hombre que le arrebato la vida a su madre frente a sus ojos. No estaba dispuesto hasta que Mikaelis y su abuelo Oleh lo convencieron diciéndole que era la forma más rápida y cruel de vengar a su madre, no hay peor muerte que la de una traición por la persona que más amas, Aleh luego de 3 días de pensarlo decidió aceptar y se dispuso a ir al palacio, aunque sugirió ayuda de Mikaelis, debía meterla a ella en el palacio y atacar juntos al rey desde adentro, él se encargaría del rey y ella de Julian...
...Estaba listo y me dirigí al palacio, como siempre tarde media hora en llegar, en lo que cabalgaba iba intentando ordenar mis pensamientos, no estaba del todo de acuerdo con esta horrible decisión de mi abuelo, más sin embargo no puedo protestar, después de todo fue mi culpa que mi madre muriera... Si tan solo yo no hubiera perdido el control no hubiera ido al calabozo y mi madre no se hubiera sacrificado por salvarme, no importa lo que haga, jamás podré enmendar mi error así que solamente me queda obedecer en todo a mi abuelo para sentir un poco de paz, quizás así mi madre pueda descansar en paz después de todo lo que tuvo que sufrir...
...Estaba en la puerta del despacho del rey cuando fui anunciado y sorpresivamente el rey me dejó entrar, pensé que se negaría luego de lo que hizo, o puede que él también esté sorprendido de que yo haya vuelto luego de salir huyendo aquel día... Daba igual, debía seguir mi plan si es que quería hacer que las cosas terminen lo más pronto posible, el primer paso es meter a mi hermana en el palacio y hacer que se gane el cariño y apoyo de la guardia real, si el plan de mi abuelo sale mal podríamos hacer un golpe de estado, con la ayuda de la guardia real podríamos lograrlo y deshacernos de los testigos, por ahora debo hacer que ella sea su entrenadora principal. Al entrar el rey estaba concentrado leyendo un libro...
-saludos majestad, larga vida y salud al rey- dije haciendo reverencia, en el fondo lo que más deseaba era que ese hombre muriera
-me sorprende que estés aquí, qué te ha traído por estos rumbos?- preguntó sin despegar la vista del libro
-he recibido los informes de los ministros majestad, me han pedido hacerme cargo de los guardias reales al ser el ministro de guerra, al leer sus peticiones me pidieron hacerme cargo del entrenamiento militar para los guardias reales del palacio y la capital, pidieron que eligiera un buen instructor en todos los campos. Como usted sabrá el encargado del entrenamiento militar de los guardias reales siempre a sido el gran general, por lo tanto no me atrevo a cambiar al instructor y quitarle valor a su puesto al general, así que sugiero como entrenador siguiendo la tradición del palacio al gran general Mike Soleil- dije inclinando mi cabeza, pude notar su disgusto y como apretaba el libro con rabia, lo cerró y empezó a acercarse lentamente a mi ¡oh no otra vez! Suspiré tratando de estar calmado
-no, no puede ser, viene desde el norte y es un viaje largo, además está en las fronteras... Busca otro, que el se encargue de cuidar las fronteras- dijo parándose frente a mi, me ergui para no sentirme tan pequeño frente a él, tal y como lo esperaba, su respuesta era negativa, sabía que no aceptaría a mi padre porque lo odia y por eso lo sugerí a él primero. Aunque era cierto lo que dije, que ese era el trabajo que le correspondía al general, aún así decidí que sería Mikaelis, después de todo ella sería la futura gran general, no estaría de más que gane experiencia y mi padre y abuelo Soleil estarían de acuerdo en que ella tome el cargo
-entiendo, entonces me gustaría sugerir a alguien más- dije mirándolo fijamente, su rostro cambio a una expresión mas relajada al ver que no puse objeciones en cambiar a mi padre como entrenador real
-a quién sugieres?- preguntó curioso
-a mi hermana Mikaelis, como usted sabrá majestad ella toda su vida fue criada en el norte por mi abuelo y mi padre, está muy bien capacitada para el puesto y conoce bien el entrenamiento del ejército imperial, además de que es la sub general así que también es alguien apta, eso sin contar que es familiar de los Soleil, la familia de generales y manos derechas de los reyes de generación en generación, ponerla a ella como encargada del entrenamiento no ofenderá a nadie, ni a la familia Soleil ni a los ministros, es un ganar ganar, puedo asegurarle que ella es la más indicada para el puesto- dije inclinándome levemente esperando una respuesta positiva, en realidad sacar a relucir a la familia de generales y la ofensa era una amenaza discreta que lance, ofender a los Soleil sería perder el apoyo del ejército y eso no le conviene al rey, así que sí o sí debía de aceptar a Mikaelis
-bien, enviaré un edicto imperial nombrando a la señorita Mikaelis Tainova Soleil como nueva instructora imperial del palacio, también haré un banquete de bienvenida para ella, el anuncio se emitirá hoy mismo en la plaza principal del palacio, mañana ven con ella para que presente sus respetos, también mañana hablaremos sobre la fecha del banquete- respondió y no pude evitar sonreír satisfechamente, había logrado mi cometido mucho más fácil de lo que pensaba. Aunque no me había percatado de que el rey me observaba atentamente, no me quitaba los ojos de encima, cuando me di cuenta no pude evitar ponerme serio y mejorar mi postura
-entiendo majestad, gracias por su bondad y sabiduría, le diré sus palabras a Mikaelis, si eso es todo entonces me retiro- dije e iba a disponerme a irme cuando sentí el agarrón del rey en mi brazo
-pareces muy contento por mi decisión, acaso he caído en una trampa? Tramas algo poniendo a tu hermana en el puesto?- preguntó con una sonrisa ladina, como si estuviera burlándose de mi y eso me enfadaba
-no majestad... No estoy tramando nada en su contra- dije soltándome de su agarre, me incliné para irme nuevamente pero él me sujetó del mentón, me sobresalté ya que recordé aquel día, no debía dejar que eso sucediera otra vez
-eso espero Aleh- dijo mi nombre de una forma tan fría que me hizo sentir escalofríos, su forma tan informal de hablarme no me gustaba para nada, sobre todo al pensar en el plan de mi abuelo