NovelToon NovelToon
La Falsa Princesa Villana

La Falsa Princesa Villana

Status: Terminada
Genre:Fantasía / Timetravel / Viaje En El Tiempo / Autosuperación / Viaje a un juego / Completas
Popularitas:246.7k
Nilai: 4.7
nombre de autor: Yulianti Azis

Zoe Aldana despierta en el cuerpo de la chica más odiada de una novela: una joven de familia adinerada a la que todos desprecian. Según la historia original, su destino es servir de villana y terminar destruida. Pero Zoe no piensa seguir el guion.

Armada con una lengua afilada, una puntería letal y cero tolerancia hacia la hipocresía, Zoe empieza a desmontar las mentiras que la rodean. Lo que nadie esperaba es que detrás de la "princesa falsa" se escondiera una mujer capaz de poner de rodillas a las familias más poderosas de la ciudad.
Y luego está Iker Navarro: su prometido por arreglo, frío como el hielo, temido por todos… y peligrosamente empeñado en protegerla. Lo que empieza como un matrimonio forzado se convierte en algo que ninguno de los dos puede controlar.
Pero cuanto más secretos desentierra Zoe, más enemigos se gana. Traiciones familiares, conspiraciones mafiosas y un pasado oscuro que conecta a las dos familias más poderosas amenazan con destruir todo lo que ha construido.

En este mundo, la sangre no garantiza lealtad, el amor es el arma más peligrosa, y la única regla es sobrevivir.

NovelToon tiene autorización de Yulianti Azis para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Irse

La noche se posó con una brisa suave que traía el aroma húmedo del jardín después de la llovizna de la tarde.

Zoe bajó del taxi frente al portón de la mansión Montero. Se quedó un momento mirando la imponente casa con ojos fríos, luego entró sin hacer ruido.

Al abrirse la puerta principal, el ambiente de la sala la golpeó de inmediato. Toda la familia estaba reunida.

En el centro de la habitación, José Montero ocupaba su sillón principal, junto a Cristina, su esposa. Los cinco hijos también estaban allí: Álvaro, el primogénito, serio y duro; Gaspar, el bocón; los gemelos Diego y Damián, astutos; y Alicia —la princesa verdadera—, sentada con su habitual aire dulce e inocente.

Zoe iba directo a las escaleras cuando la voz de Gaspar rompió el silencio.

—¿De dónde vienes? A estas horas recién llegas —dijo cortante, recorriéndola con la mirada de pies a cabeza.

Zoe volteó brevemente, impasible.

—Salí —respondió sin más.

Pero antes de que Gaspar pudiera replicar, la voz grave de José lo detuvo.

—¡Gaspar, basta! —Luego fijó su mirada neutra en Zoe—. Siéntate, Zoe. Tenemos algo que decirte.

Zoe se detuvo. Recorrió los rostros frente a ella y finalmente caminó hasta un sillón individual en la sala. Se sentó con calma, sin mostrar pánico ni emoción.

—¿Qué sucede, señor José? —preguntó. El tono formal hizo que la sala entera se tensara un poco, y hasta el propio José sintió un peso en el pecho por un instante. Pero lo descartó rápido.

—Ya te lo habíamos dicho hace unos días. Ahora es momento de cumplirlo, tal como acordamos.

Zoe frunció el ceño apenas.

—¿Decirme qué?

Damián chasqueó la lengua.

—¡No finjas que no te acuerdas! Ya sabemos que tu amnesia es puro teatro.

—Sí —añadió Diego—. Directo al grano. Queremos que dejes tu habitación. Es el cuarto de Alicia. La hija real de esta familia. No tuyo. Deberías tener dignidad y saberlo sin que te lo digan.

Gaspar remató:

—Exacto. Eres solo la princesa falsa. Una niña que ni sabe quiénes son sus padres. No eres sangre Montero.

Cristina tomó la palabra, afilada y sin rodeos:

—Ya disfrutaste demasiado tiempo de los privilegios de esta familia. A partir de esta noche, vivirás en el pabellón de atrás. Ese lugar es más adecuado para ti.

Silencio.

Zoe los miró uno por uno, y luego asintió despacio.

—De acuerdo —dijo.

Todos se sorprendieron. Álvaro incluso se enderezó un poco.

—¿Acepta así nada más? —murmuró.

Damián frunció el ceño.

—¿Sin pelear? ¿Sin drama?

Diego susurró, incrédulo:

—Seguro está tramando algo.

Zoe se puso de pie con calma y se ajustó la mochila al hombro.

—Si no tienen nada más que decir, voy a recoger mis cosas.

Gaspar se levantó.

—¿Hablas en serio?

Zoe le clavó una mirada penetrante. Sin palabras, pero que taladraba.

—Ustedes lo pidieron. ¿Y ahora no están preparados para que les digan que sí?

Cristina parecía a punto de decir algo, pero Zoe ya caminaba hacia la escalera.

Paso firme, sereno y gélido.

Alicia contempló la espalda de Zoe alejándose con una expresión extraña. Algo incómodo le reptaba por el pecho. La Zoe que conocía habría explotado. Gritado. Armado un escándalo.

Pero la Zoe de esta noche simplemente se resignó, sin objetar nada.

Cuando Zoe casi llegaba a la escalera, la voz suave de Alicia resonó, rompiendo el silencio.

—Zoe… perdóname —dijo, los ojos humedeciéndose—. No quiero quitarte tu cuarto. Pero Álvaro y los demás me obligaron.

Zoe volteó despacio.

Álvaro respondió al instante, con tono neutro:

—No tienes que disculparte, Alicia. Es tu derecho.

Alicia miró a Álvaro, confundida.

—Pero, hermano, yo acabo de llegar a esta casa. Zoe lleva años con ustedes. ¿No es injusto?

Gaspar bufó:

—Es lo que le corresponde. No te sientas culpable, Alicia.

Luego miró a Zoe con tono acusatorio:

—Mira. Otra vez hiciste que Alicia se sienta culpable y llore.

Zoe, que se había limitado a escuchar en silencio, finalmente habló. Voz calmada pero gélida.

—¿Y qué se supone que haga? —Miró a todos en la sala—. ¿Debería rebelarme y no ceder? ¿Eso? Así me odiarían más todavía, ¿no?

Exhaló.

—Si cedo, está mal. Si no cedo, también está mal. Entonces, ¿qué es lo que realmente quieren de mí?

Nadie respondió. Solo un silencio pesado colgó en el aire, opresivo pero inarticulado.

Al poco rato, Zoe bajó del segundo piso cargando una sola bolsa negra pequeña. Sin maleta de lujo, sin zapatos de marca, sin perfumes caros como de costumbre.

Solo unas cuantas prendas, el uniforme escolar y un cuaderno viejo y gastado.

Sus pasos sonaron ligeros pero decididos al bajar la gran escalera de la mansión Montero. En la sala, José y los demás solo observaron.

Al verla bajar, el patriarca se puso de pie.

—Zoe —llamó con voz baja.

Zoe se detuvo en el último peldaño, mirándolo sin expresión.

—¿Ya empacaste todo? —preguntó.

Zoe asintió.

—Es suficiente. No necesito mucho.

José suspiró y se acercó.

Sus ojos se fijaron en la bolsa pequeña, como sin poder creer que la chica que siempre vivió rodeada de lujo pudiera irse con tan poco.

Cristina, Gaspar, Álvaro y los demás la miraban incrédulos. Sabían que Zoe adoraba las cosas caras.

—Quédate en el pabellón por ahora, Zoe. Hasta que encuentres a tus padres. No nos opondremos —dijo José con un tono levemente más suave, aunque plano.

Zoe guardó silencio unos segundos antes de responder:

—No es necesario, señor José.

Su voz fue calmada, casi desprovista de sentimiento.

—Mañana temprano me iré. Buscaré un lugar por mi cuenta.

José se quedó de piedra. Los demás también, sorprendidos por las palabras de Zoe.

—Zoe… no tienes que apresurarte así. Nosotros…

—No me apresuro. —Zoe lo cortó—. Simplemente no quiero seguir viviendo de arrimada en una casa donde nadie me considera parte de la familia.

El ambiente se heló. La brisa nocturna que se colaba por una ventana entreabierta mecía las cortinas suavemente, como si ella también escuchara.

—Alguna vez fuiste parte de esta familia, Zoe —dijo José en voz queda.

Zoe lo miró, esta vez con ojos más profundos.

—Sí. Alguna vez.

—Y ahora ya no —completó Zoe.

José soltó un suspiro largo, pero no dijo más. Sabía que nada podría detener a Zoe esta noche.

Zoe se acomodó la correa de la bolsa al hombro y caminó hacia la puerta.

—Gracias por todo lo que alguna vez me dieron. Pero a partir de mañana, voy a vivir como yo misma. No como la Zoe Aldana versión familia Montero.

En ese instante, José sintió como si perdiera algo, aunque no sabía exactamente qué. Los demás también, pero se lo sacudieron de encima enseguida.

La espalda de Zoe se fue alejando. Su paso seguía tranquilo, sin prisa. Abrió la puerta de la casa despacio, miró al cielo nocturno salpicado de estrellas. Y luego caminó hacia el pabellón trasero.

1
Mary Cabrera
y por qué no le dijo antes bobo😏
Mary Cabrera
para mí es la tal prima de el que hizo eso 🤔
Mary Cabrera
😂😂😂😂 lo dije quedó embarazada 😂😂😂
Mary Cabrera
y que tal haya quedado embarazada 😏
Mary Cabrera
son tan idiotas y absurdas que hacen las cosas por maldad y les sale el tiro por la culeta y todavía la culpan a ella por qué no le pasó nada y supo salir librada, están locas
Mary Cabrera
😂😂😂😂😂 idiota hay está tu fiesta para que brilles, y vean lo que en realidad eres
Mary Cabrera
les tapo la boca 😂😂😂😂
María Alejandra Hernández Román
entretenido
Yoraima Jaimes
Está novela me parece un drama chino de esos que te salen en tiktok
Mary Cabrera
para mí esa basura se golpeó ella misma siempre hace lo mismo para crear una lastima, y yo creó que la que está detrás de los atentados es la Cristina esa se ve muy sospechosa 🤔😏
María Alejandra Hernández Román
lo prohibido jajajajaja
Mary Cabrera
y es que los profes no mandan 🤔
Mary Cabrera
esa Alicia es una mosca muerta haciéndose pasar por débil y vulnerable pero es más mala que caín, y los otros idiotas que no ven la realidad 😏
Laura
estúpido.. que no escuchaste al profesor que dijo que ella se tiró
Laura
vaya!! hasta que usas tu cerebro 🧠🧠
Laura
y no es justo lo que ellos acaban de hacer?
Danita 🥰
Son como perros moviendo la cola detrás de una perra🤣
Danita 🥰
O fue Alicia, o la tal Melisa
Danita 🥰
No era Itzel Mendoza? en la sinopsis sale asi🤨
Josefa Villalta
Excelente
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play