NovelToon NovelToon
Prometida Al Poder

Prometida Al Poder

Status: Terminada
Genre:Romance / Mafia / Completas
Popularitas:26.5k
Nilai: 5
nombre de autor: N. Garzón

Alina Rinaldi siempre ha sabido cuál es su lugar: obedecer, callar y sobrevivir dentro de un clan que nunca ha sido realmente suyo.

Adriano Vassari nació para mandar. Como heredero de una de las dinastías más poderosas, su futuro ya está escrito… incluso si eso significa casarse con una desconocida.
Cuando sus caminos se cruzan lejos de las reglas y los nombres que los atan, lo que comienza como un encuentro casual se convierte en algo imposible de ignorar.

Pero en un mundo donde la sangre lo define todo, hay verdades que no pueden ocultarse para siempre.

Y cuando salgan a la luz, no solo destruirán el acuerdo que los une…
podrían destruirlos a ellos también.

NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 5

Alina

Mis padres estaban preocupados.

No porque no estuviera bien.

No porque algo me hubiera pasado.

Sino porque no estaba durmiendo en casa.

Para ellos, eso era suficiente motivo de alarma.

Para mí… era lo único que me hacía sentir viva.

Porque la verdad era otra.

No estaba en un hotel.

Estaba con él.

Mi desconocido favorito.

Aunque me había dado su número, no lo había guardado. No por descuido… sino porque, en el fondo, sabía que aquello no debía volverse permanente.

Tenía que decirle la verdad.

Que en dos semanas me casaría.

Que desaparecería de su vida.

Que todo esto… tenía fecha de caducidad.

Y eso me dolía más de lo que estaba dispuesta a admitir.

En esa terraza no importaba nada. Nuestros besos fueron aumentando su intensidad, su tacto era suave y yo trataba de no tocar mucho su pecho aunque lo deseara. Sin esfuerzo me cargó hasta la habitación, me dejó en la cama con mucho cuidado, como si fuera frágil, preciosa.

Él empezó a tocar mi cuerpo como ningún hombre lo había hecho hasta ese momento. Sus dedos trazaban líneas invisibles sobre mi piel, despertando sensaciones que me eran completamente nuevas. Cuando se quitó la camisa, pude ver el vendaje en su pecho y los bordes de su piel roja.

—Te duele —murmuré, mi voz llena de una preocupación que me sorprendió.

—No tanto —respondió con una sonrisa suave, y me siguió besando, disipando mi temor con la ternura de sus labios.

Subió mi falda lentamente, su palma rozando mi pierna hasta llegar a mi glúteo. El calor de su mano me hizo estremecer. Empezó a desvestirme con una calma reverencial, cada prenda que caía era una promesa. Yo tocaba su cuerpo, explorando los contornos de sus espaldas, la fuerza de sus brazos.

Cuando me terminó de desvestir, sentí una vergüenza atávica. Nunca un hombre me había visto así, en mi total desnudez y vulnerabilidad. Me sonrojé hasta sentir el calor en mis mejillas, pero él se inclinó y me besó la frente.

—Eres hermosa —susurró, y su voz era un bálsamo—. No debemos hacer nada que no quieras.

Lo besé, con toda la certeza que había en mi alma. —Sí, quiero estar contigo.

Sonrió, y esa sonrisa fue mi perdición. Nos besamos nuevamente, y esta vez el beso fue diferente. Fue un pacto, un reconocimiento. El beso se convirtió en caricias que exploraron cada parte de mi cuerpo, dándole un nombre al placer que jamás había sentido antes. Tenía ahora rostro, voz, y el nombre era el suyo.

Él se acomodó entre mis piernas, me tomó de las manos y entrelazó nuestros dedos. —Trata de relajarte —me dijo, su mirada fija en la mía, anclándome a él en medio de la tormenta de emociones que sacudía mi interior.

Asentí, incapaz de formar palabras.

Entró en mí y se quedó quieto, dándome tiempo a adaptarme a su presencia, a la nueva realidad que nos envolvía. —Respira —dijo, su voz un murmullo junto a mi oído—. Te dolerá un poco, pero prometo que pasará.

Hice lo que me dijo, respirando hondo mientras el dolor agudo y punzante daba paso a una sensación extraña, plena. Él se empezó a mover, primero despacio, con una paciencia infinita, observando mi reacción, cada pequeño gesto mío. Después, fue un poco más rápido, y el dolor se transformó en un placer que recorría mi cuerpo como una corriente eléctrica con cada movimiento.

Su pecho rozaba el mío, y el contacto de su piel contra la mía me encendía por dentro.

Enrollé mis piernas en su cadera, buscando más de él, más de ese éxtasis que nos consumía. Y entre jadeos y susurros que ahora eran sagrados, nos corrimos los dos.

---

Después de aquel momento en el que nos perdimos el uno en el otro, el silencio volvió a envolvernos.

Yo tenía la cabeza apoyada sobre su pecho, escuchando el ritmo constante de su corazón.

Él trazaba círculos suaves sobre mi hombro con sus dedos.

Era… paz.

Pero entonces lo noté.

—Tu herida… —murmuré—. Está sangrando.

Bajé un poco la mirada.

La venda estaba ligeramente manchada.

Él también lo vio.

—Gracias.

Se incorporó con cuidado, aunque noté el leve gesto de dolor que intentó ocultar.

—¿Necesitas ayuda? —pregunté, sentándome.

—No, estoy bien.

Lo seguí con la mirada cuando entró al baño.

No lo estaba.

Era evidente.

—Deberíamos ir al médico —insistí desde la cama—. Se ve muy roja.

—No te preocupes —respondió con calma—. Sé lo que hago.

Minutos después salió con la herida limpia y vendada de nuevo.

También traía unas pastillas.

Me acerqué.

Sin pensarlo demasiado, dejé un beso suave sobre la zona vendada.

Él sonrió apenas.

Luego besó mi frente.

—Toma —dijo, extendiéndome las pastillas—. Por si sientes dolor.

Fruncí el ceño.

—¿Dolor?

—Sería normal.

Sentí cómo el calor subía a mis mejillas.

Él lo notó.

Y sonrió.

Después me besó de nuevo, con esa calma que lo caracterizaba.

Sin prisa.

Sin exigencias.

Como si tuviera todo el tiempo del mundo.

---

Más tarde preparó algo de comer.

Simple.

Pero suficiente.

Nos quedamos juntos, recostados, en silencio.

Yo quería decirle todo.

Cada palabra.

Cada verdad.

Pero no encontraba cómo empezar.

Y él…

habló primero.

—Tengo que decirte varias cosas importantes.

Mi corazón se aceleró.

Era el momento.

Lo sabía.

Pero no estaba lista.

—Creo que… —murmuré— por ahora está bien dejarlo así.

Lo miré.

—No me siento preparada para esas cosas importantes.

Su expresión se suavizó.

—Está bien.

Hizo una pequeña pausa.

—Yo tampoco sé cómo decirlo.

Bajé la mirada.

—No quiero que se complique.

—Yo tampoco.

El silencio volvió.

Pero esta vez… tenía peso.

—No podré venir en unos días —dije finalmente.

—¿Por qué?

—Tengo que organizar cosas en casa.

Asintió.

—Está bien. Tienes mi número. Escríbeme si necesitas algo.

Asentí.

Y lo besé.

Una vez.

Luego otra.

Como si quisiera memorizarlo.

Como si quisiera quedarme ahí… un poco más.

El tiempo pasó demasiado rápido.

—Tengo que salir en media hora —dijo finalmente—. Tengo una reunión.

Sentí un nudo en el pecho.

—No quiero que te vayas.

Él apoyó su frente contra la mía.

—Yo tampoco quiero irme.

Pero se levantó.

Me cuidó en silencio, con pequeños gestos.

Luego se duchó.

Cuando salió, ya estaba listo.

Se acercó.

Besó mis labios.

—Nos vemos en estos días… y hablamos de lo importante.

Asentí.

Aunque no sabía si eso realmente iba a pasar.

---

Salí de su departamento cerca de las diez de la mañana.

Mi cuerpo estaba cansado.

Pero no por el cansancio físico…

Sino por todo lo que estaba sintiendo.

---

Cuando llegué a casa, el ambiente era tenso.

Mis padres estaban molestos.

Muy molestos.

Mi madre no tardó en comenzar con un sermón que me hizo sentir como si tuviera seis años.

No respondí.

No valía la pena.

Me encerré en el baño.

Y me miré en el espejo.

Mis dedos recorrieron las pequeñas marcas sobre mi piel.

Recuerdos.

Pensé en él.

En su forma de mirarme.

En su forma de tocarme.

En la forma en que me hacía sentir… libre.

Cerré los ojos.

Y entendí algo.

Tal vez lo único bueno de ese matrimonio…

sería salir de esta casa.

Porque amaba a mis padres.

Pero me estaban asfixiando.

Y entonces empezó.

El encierro.

Durante dos semanas…

no me dejaron salir.

Ni sola.

Ni acompañada.

Cada vez que intentaba ir a la ciudad, mi madre iba conmigo.

Vestidos.

Pruebas.

Decoraciones.

Cena.

Invitados.

Todo giraba en torno a una boda que yo no quería.

Y mientras ellas hablaban emocionadas…

yo solo quería estar en otro lugar.

En otros brazos.

En los suyos.

---

—Te ves hermosa —decía mi madre.

—Perfecta —añadían mis tías.

Yo asentía.

En silencio.

Mirando mi reflejo vestida de novia.

Una versión de mí que no reconocía.

Las lágrimas comenzaron a caer sin permiso.

Suaves.

Silenciosas.

Ellas sonrieron.

—Está emocionada.

—Es normal.

—Es felicidad.

No.

No lo era.

Era despedida.

1
Mar Sol
Sin planearlo, todo se dió espontáneo, Alina y Adriano se están enamorando.
Liliana Torres
Hermosa 👏👏👏👏
Mar Sol
Pues si Adriano no va, jamás se va enterar que la chica que conoció en el parque donde está la fuente y la mujer que le buscaron como futura esposa es Alina.
Mar Sol
Bonita Alina, muy interesante comienzo; estoy segura que está novela será interesante.
Ynocencia Perales
Muy linda la historia,muchas felicidades y abundantes bendiciones.
N. Garzón: Gracias por leerla ❤️ Bendiciones
total 1 replies
Viviana Ranieri
Excelente trabajo!!! Una historia dura, como todas dónde aparece el abuso y el maltrato, lo diferente fue que está vez, la víctima era un hombre, tratando de sobrevivir a sus heridas y de construir su lugar seguro dónde pudiera sanar y estar a salvo. Lo maravilloso es cómo con paciencia y el apoyo de ella logra salir del agujero y construir entre los dos una familia amorosa. Gracias por compartir tus historias.
N. Garzón: Gracias a ti por leerlas ❤️valoro mucho tus palabras ❤️ Bendiciones
total 1 replies
lauritha
excelente
H. Parra
felicidades, excelente Autora. una hermosa historia
N. Garzón: Gracias por leerla ❤️
total 1 replies
H. Parra
hermosísimo capítulo 👏👏👏👏👏
Carmen
Cuándo él era el líder, ella quería formar una familia que tener un hijo y tanto estuvo hasta que hizo que él dejara las pastillas para quedar embarazada. Ahora resulta que la quieren poner a descansar un año y medio y ella le parece mucho porque tiene responsabilidades entonces para que quería ser mamá porque la mayor responsabilidad es ser mamá y más si tú tiene quien te mantenga en qué quedamos dónde está su responsabilidad como mamá
mariana arreola
Excelente Novela muy linda historia
N. Garzón: Gracias por leerla ❤️
total 1 replies
Carmen
Todavía en el capítulo 34 y yo no entiendo hablan de poder a principio pensé que era mafia, pero ahí no hay mafia pero hablan como tal y pues no sé a qué territorio se re se refiere porque tienen que actuar como los mafiosos cuando yo ni igual no tienes ni guardaespalda, tienen porque yo van y van y vienen y no les pasa nada. Sigoperdida
H. Parra
ufff se pone muy entretenida
H. Parra
va buenísima y muy entretenida tu historia. felicidades
GALATEA CORAZÓN ❤️🇨🇴🇨🇴❤️
Bella historia. 👏👏👏👏👏👏🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🇨🇴🇨🇴❤️
Ay madre mía, ese hijo es ella y no creo que ella se deje marcar. 🤭🤔🧐🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🇨🇴🇨🇴❤️
Esa duda de Adriano, significa que Alina podría ser familia ? 🤔🧐🤨🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Monica Liliana Broudiscou
muy bonita historia, me gustó mucho felicitaciones
LISSETH BUITRAGO
Hermosa Historia. Gracias
N. Garzón: Gracias a ti por leerla ❤️
total 1 replies
Jeannette Francisca
x que tanta indiferencia 🤔 pensé que al reecontrarse estarían felices.... no era tanto el amor parece
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play