Gabriela es una adolescente. Quien no gusta mucho de estudiar. Pero un día. recibe una llamada, no sabe de quien se trata. Pues es número desconocido., cuelga pero al día siguiente. Vuelve a recibirla. Esta vez contesta. Escucha una vez. Que pregunta ¿Eres tú? Cada día recibirá la misma llamada e intentará no contestar. O ser lo más cortante posible. Aunque al final. Deja alargar la llamada y descubre algo sorprendente e inmaginable.
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Capítulo 6
¿Eh? ¿De qué estás hablando? Decía Gabriela con mucha duda. Las ganas de colgar y seguir durmiendo desaparecieron y saber a qué se refería. Era lo que más le importaba.
—algo.
—¿algo? ¿Algo qué? Responde, ¿de qué estás hablando?
—ah, pues... Ah, ya debo irme olvidé comprar los ingredientes.
—¿qué? —le colgó. ¡E Y! ¡OYE! ¿Cómo se atreve a colgarme solo así? Aaaah, no tengo ganas de hacer tareas. —revisa el chat de Caro —ella no ha respondido. —en él preguntaba si se encontraba bien. —¿no sé que hacer? Quisiera ir a verla, pero está algo lejos su casa y ya es algo tarde para eso.
—¡A cenar! —gritó su mamá.
—¡ahora voy mamá!
Salió aún sin muchas ganas de hablar. Solo sé sentó a la mesa y empezó, a comer lentamente. Su padre la vio y preguntó a su madre con la mirada. Ella solo se encogió de hombros y término de servir su comida.
Los minutos pasaron y Gabriela seguía en silencio, comiendo más lentamente su comida. No parecía tener muchas ganas de probar bocado. Eso era a ojos de su madre. Y la verdad. Era que así era. Ella siempre solía comerse su comida en un siantamen .cosa que en este momento no estaba pasando. Así que, ella le dijo que no comiera. Que subiera a su habitación. Cosa que su quérida hija, hizo. Su papá preguntó ¿que era lo que pasaba? Ella solo le pidió que guardará silencio y terminará su cena.
Gabriela, no podía evitar sentir las ganas de llorar. Se sentía mal. Como si lo que hizo. Hubiera sido lo más cruel del mundo. Intento llamar tres veces a su amiga y no había respuesta. Le envío diez mensajes. E intento unas ocho veces más con las llamadas. Pero seguía sin haber respuesta alguna. Su madre apareció y la abrazo. Y su llanto no se hizo esperar. Lloro hasta quedarse dormida. Sobre el pecho de su madre.
—Aaaah, pequeña mía. Sé cuanto te duele este momento. Pero debes superarlo. Estoy segura de que todo esto se solucionará. -acareándole Su cabeza.
Su madre siguió acariciando su cabeza, veía el teléfono de su hija junto a ella. Al cual Le llegaba un mensaje. No le dio importancia. Acomodo a su hija en la cama. La cubrió con su Sabana, le dio un beso en la frente y se fue. Regreso a la sala. No dijo nada. Solo termino de hacer la limpieza y Se dirigió a su cuarto. A descansar y quizás. Tratar de pensar en algo para que su querida hija. Pudiera estar bien.
Gabriela, se levantó. Vio la luz de un nuevo día. Aparecer a través de su ventana. Fue al baño y vio sus ojos hinchados. Recordó el porqué los tenía así y volvió a su cuarto. Empezó a alistarse para la escuela. Pero, en ese momento apareció su mamá. Tocando la puerta. Ella le permitió entrar. Y la escucho darle una noticia.
—¿piensas ir a la escuela?
—sí. Tengo que ver a Carol.
—llame a la mamá de Carol y me dijo que no iría hoy, que se sentía mal. Así que, llame a la escuela y dije que te sentías mal. Y que no podías asistir hoy.
—¿Mamá?
—solo quiero que descanses y termines la tarea que no hiciste ayer. Pero puedes hacerlo más tarde. Por el momento descansa, duerme un poco más.
—pero mamá...
—pero nada, tienes que estar tranquila. ¿Acaso quieres verte mal ante Carol?
—no...
—¿ya ves? Vamos a desayunar. Papá quiere darnos algunos regalos que trajo de su viaje.
—está bien.
Ambas bajaron juntas. Se sentaron a la mesa y no se habló nada de lo de ayer. Gabriela recibió una cámara para tomar fotografías. Y una libreta Para escribir lo que quisiera. Agradeció a su papá término su desayuno y volvió a la cama. Almorzó y volvió a su habitación. Cerca de las dos de la tarde. Decidió hacer su tarea. Pero antes. Jugar una partida de su juego favorito. No estaba mal. Encendió el celular y vio que tenía un mensaje. La duda le ganó y lo abrió. Y este decía así.
(mensaje)
No te preocupes por lo que paso, no fue tu culpa. Eso tarde o temprano se iba a descubrir. No fue intención tuya. Ni quisiste que pasara. Así que, cálmate y sonríe qué es uno de tus más grandes cualidades Capaz de contagiar a cualquiera. Tu sonrisa es así. Nadie puede con ella y yo tampoco. Siempre he guardado esa sonrisa, en mi corazón. Sonríe. ¿Sí? Ánimo que todo saldrá bien. 😊
Se asustó, se dirigió hacia la ventana y empezó a ver hacia todos lados. Pero no veía a nadie. Se sentía más preocupada y asustada. Reviso el número y era el mismo de donde provenían las llamadas. ¿Cómo pudo saber esa persona lo que había pasado? ¿Acaso era su prima que estudiaba en el extranjero? Pensó, pero recordó que ya llevaba varios meses fuera y no habían vuelto a hablar. ¿Podrían haberle dicho sus padres? Sabía que ellos se preocupaban por ella. Pero no decían todo lo que pasaba a excepción de que fuese necesario. Observó el teléfono y empezó a caminar en círculos. Volteando hacia todos. Pensando que así podría atrapar a quien ella pensaba. La vigilaba.
Se estuvo así toda la tarde. Se sentó en su silla. Viendo hacia la ventana. Por si algún brillo producto del reflejo de algún lente de cámara o binoculares. APareciera. Cosa, que nunca apareció. Cerró su ventana. Y se sentó. Intento no prestarle más atención a eso y hacer su tarea, aunque al final. La concentración. era lo que menos proliferaba en el lugar. Si no. Los pensamientos seguros de
Su posible acosador. Tanta era esa su idea. Que terminó llamando a la policía. Quienes encontraron a unos sorprendidos padres. Preguntando el por que de su llegada. Ella bajó corriendo hacia la puerta. Y explico la Razón.
La policía peinó el perímetro, pero no había nadie. Ni nada. Mucho menos rastros de que alguien hubiera estado por ahí. O cualquier otro lugar cercano. Ese día, el de ayer y anteayer. Cosa que no podía creer. Sus padres agradecieron a la policía. Y decidieron tener una plática con ella. Ella no quiso mencionar lo del número. Solo dijo.
—a veces me habla y pareciera como si me conociera, desde hace tiempo...
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