Flor Watson, una heroína, deberá enfrentar a sus demonios internos dentro del Valhalla mientras al mismo tiempo continúa con su vida poco normal como madre en una familia.
¿Podrá Flor sobrevivir a su mente? ¿O a la maternidad?
NovelToon tiene autorización de Powder34 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo #6
Esa bestia no tardó en lanzarse hacia mí para torturarme con sus mordiscos y sus garras, hice lo que pude para evitar que me matará, y para pensar en una forma de noquearlo.
—¡¡Tú nos dejaste morir!!
—¡¡Mi hija me necesitaba!! —grité esquivando sus garras—. No… no puedo dejarla… Yo… yo de verdad… lo siento…
—¡¡Deberías habernos salvado!! ¡¡Nos dejaste igual que dejaste tu amada Megan se fuera de tu vida!!
—Lo sé, debí haber hecho más para salvar… debí hacerlo… lo siento
—¡¡Qué más da la fiesta de cumpleaños de tu hija!! ¡¡Qué más da tu hija!! ¡¡Importa más que seas nuestra heroína!! ¡La ciudad importa más que tú familia!
Lo único que se me ocurrió fue romper el suelo en el que estábamos, después de todo, él a diferencia de mí, no podía volar, solo necesitaba un poco de tiempo y sabía muy cómo obtenerlo. Con mi aliento de hielo logré congelar varias de sus extremidades para detenerlo, así podría usar mi visión láser para agrietar el suelo.
—Debí haber hecho más… Lana… papá… no hace falta que me sigan torturando —mi voz tembló por unos momentos al recordar el rostro de mi sobrina y de mi padre—. ¡Sé que debí haber hecho más! Lo sé…
—Deja de darnos excusas… ¡¡Nova!!
Voleé alrededor de esa bestia mientras usaba mi aliento de hielo y mi visión láser, a decir verdad parecía mi perrito Loxy cuando perseguía a un pájaro que no dejaba de volar a su alrededor.
—¡¡Lo siento!! —me disculpé dándole un último golpe que lo hizo caer al vacío—.
Estuve por escapar de caer pero esa bestia me sujetó de la pierna para arrastrarme al vacío enorme que había debajo de nosotras.
Mientras caía sentía un vacío enorme, un vacío que me hizo recordar aquel día, en el que volví a equivocarme y no pude salvar a nadie de nuevo.
Mis sentidos se volvieron locos, escuché sonidos de balas, mi corazón se aceleró al escuchar a mi sobrina sollozar y me quedé paralizada frente al pastel sorpresa que le hacía a mi hija para su cumpleaños.
—¿Flor? ¿Estás bien?
También escuché el corazón de May…
Mi corazón en ese preciso momento se dividió en dos; mi responsabilidad como héroe y mi responsabilidad de madre. Tuve la posibilidad de ir al programa protagonizado por mi sobrina o ir con mi hija para protegerla.
De verdad trate de cumplir ambas responsabilidades, trate de salvar a todos pero… al llegar al programa infantil de mi sobrina, solo pude ver a cientos de personas en el suelo inmóviles y al fondo estaba mi sobrina vestida de Mimo abrazando a su difunto novio.
—¿Por qué? ¿Por qué tardaste tanto? —me preguntó frustrada y entre sollozos—.
Me quedé en silencio y agache la cabeza sabiendo que fue mi culpa, yo… debí haber hecho más…
El dolor de la culpa que sentía me hizo despertar en mi cama, mi respiración estaba agitada, mis oídos no dejaban de pitar y mis manos temblaban.
—¡Mami! —gritó Mayday entrando a mi habitación mientras daba saltitos—. ¡¡Baño!! ¡¡Baño!! ¡¡Me anda de la popó!!
Adormilada me levanté de la cama para llevar a mi hija al baño, y como era costumbre ella para concentrarse cantó una canción que había inventado con ella para que pudiera superar su miedo a la oscuridad.
—Doy un saltito, ellos me observan, doy otro saltito y ellos observan. Mami y Papi gato son mi escudo, son mi escudo de pelos. Ellas odian a los gatos, les temen, es por eso que yo sueño con ser un gato —cantó aplaudiendo y moviendo sus patitas—
—Mayday… ¡Cariño! No olvides bajarle a la taza
—¡Sí! Mami
Mientras la esperaba fuera del baño, me senté en el suelo pensando en cómo fue que llegué a mi casa; siquiera lo que pasó en aquella fábrica fue real ¿Y ese monstruo era real? ¿Que había pasado en realidad?
No pude pensar mucho en eso, debido a que mi perro decidió que era buen día para perseguir a mi otra mascota. Un dragón con la apariencia de un gato, tanto Loxy como Rin no se llevaban tan bien y siempre andaban peleando, causando destrozos en casa.
—¡¡Loxy!! ¡¡No!! —regañé a mi perro mientras lo veía volar y perseguir a Rin—. ¡Loxy!
—¡Mami! ¡Ya terminé! —gritó Mayday desde el baño—
—¡Amor! ¡Dame un momento! —volé hacia Loxy para sujetarlo antes de que continuará rompiendo los muebles—. Loxy, ¡No! Rin no es algo que puedas morder —mi perro parecía no entender el mensaje y comenzó a lamerme la cara—. ¡No! ¡Espera! ¡No, chico malo! —lo regañé mientras lo apartaba de mí para que dejara de lamerme—. Puagh, qué asco me lamiste la boca y sabes a croquetas
—¡¡Mami!! ¡Ya terminé!
—Sí, amor ya voy
Para evitar que mi perro se peleará con mi gato dragón lo deje en mi habitación por unos minutos, en los que podía ayudar a mi hija a limpiarse.
—¡Listo! Ya no tienes popó en tu colita
—Gracias, mami —me agradeció dándome un beso en la mejilla—
—Oh ¿Y eso? ¿Por qué tan cariñosa tan de repente?
—Jaja, es que papi y tú siempre se preocupan por mi, y ayer papi me enseñó a ser elucada
—Jaja es educada, May. Y no tienes que darme las gracias, hija, soy tu mamá, es mi obligación cuidarte
—Mami ¿Crees que hay una escuela para mí? Papi, ayer no encontro ninguna y…
—Sabes, mi amor, mi papá… tu abuelito Anthony, me dijo una vez que siempre hay un lugar para todos, y no me importa si tengo que cruzar el universo pero tú tendrás una escuela antes de que termine el mes —me levanté del suelo y caminé hacia la puerta—. Ahora anda súbete los calzones, Gremlin con patas, que tenemos que pasear a Loxy un rato
—¡Sí! Mami
Cómo cualquier otro día, saqué a mi perro a pasear junto a mi hija, ambos eran tan energéticos que como siempre me arrepentí un poco de sacarlos.
—¡¡Mami!! ¡¡Quiero un chocolate!! ¡¡Mami!!
—¡No! ¡Ya te comiste uno!
—¡Pero quiero otro!
Cuando estaba apunto de regañar a Mayday a Loxy se me dio por perseguir a una ardilla arrastrándome con él, creía que se detendría al alcanzarla pero Loxy salto con todas sus fuerzas para empezar a sobrevolar la ciudad.
—¡¡Loxy!! ¡¡Basta!! ¡¡Basta!! No podemos dejar a May sola
Por más que me gritara a Loxy, él no dejo de volar en espiral, todo daba vueltas y estuve apunto de estrellarme contra edificios o zonas con personas en muchas ocasiones, para mí suerte pude usar mi habilidad para volar como contrapunto del misil con patas que tenía de mascota. Aunque eso no evitó que me estrellará contra árboles o uno que otro puesto de comida callejera.
—¡¡Miren!! ¡¡Es Súper Zero!! —gritaron algunos viendo como mi propio perro me arrastraba por la ciudad y la lluvia de comida que provoqué—.
—¡¡Lo siento!! —me disculpé mientras veía cientos de tacos volando por los aires tras impactar con un puesto de comida—.
—¡No sé preocupe! ¡Señorita Zero! ¡La organización Unity me paga el doble por los daños!
—¿Qué?
Algunos héroes de la ciudad también me vieron causando mi pequeño caos, entre ellos se encontraba mi esposo.
—Ay, en un momento regreso… —susurró mi esposo con un suspiro al verme—
—Jaja, parece que tú noviecita se la está pasando bien
—Oigan ¿Crees que está bien?
—¡¡Loxy!! ¡¡Detente!! ¡¡Para!! ¡¡Ya me estás mareando de verdad!!