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Todo Empezó En Navidad

Todo Empezó En Navidad

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Romance entre patrón y sirvienta / Completas
Popularitas:189.9k
Nilai: 5
nombre de autor: @ngel@zul

Una tarde fría de diciembre, Lucía se cruza con una niña perdida en la calle. Sin dudarlo la consuela y protege, sin imaginar que ese pequeño acto cambiará su vida para siempre. Su padre, Alejandro Ferrer, un poderoso empresario, no puede ignorar la angustia y la felicidad que Lucía despierta en su hija.
Mientras Alejandro busca desesperadamente a alguien que cuide a Emma, se da cuenta de que ninguna niñera parece estar a la altura… se da cuenta de que su hija no deja de mencionar a “la chica de la bufanda”. Y decide contratarla. Entre tensiones, celos y secretos, Lucía tendrá que marcar sus límites mientras Alejandro se debate entre lo correcto y lo que su corazón comienza a desear.
Una historia de amor, familia y segundas oportunidades, donde la Navidad no solo trae luces y regalos, sino también destinos que no pueden ignorarse.

NovelToon tiene autorización de @ngel@zul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Entre el cristal y el asfalto

​La mañana del lunes comenzó con un ritmo frenético en la mansión Ferrer. Alejandro tenía una serie de reuniones trimestrales de alta prioridad en las oficinas centrales de su corporación, y Emma, que había pasado una noche algo inquieta, se negaba a soltarse de la pierna de su padre. Tras una breve negociación, Alejandro decidió algo inusual: llevaría a la niña a la empresa durante la mañana, permitiendo que Lucía tuviera un tiempo libre para visitar a su madre en la clínica sin las distracciones de su trabajo.

​—Andrés te llevará a la clínica, Lucía —instruyó Alejandro mientras se ajustaba los gemelos de oro frente al espejo del vestíbulo—. Quédate con tu madre el tiempo que necesites. Luego, el coche te recogerá y te llevará a la torre corporativa. Emma estará conmigo en mi despacho, pero estoy seguro de que para mediodía ya habrá agotado mi paciencia con sus dibujos en mis informes.

​—Gracias, señor Ferrer —respondió Lucía, sosteniendo su bolso con cierta timidez—. Me aseguraré de estar en la empresa antes del almuerzo para ocuparme de ella.

​El trayecto hacia la Clínica Saint Jude fue un recordatorio silencioso de la nueva realidad de Lucía. Al bajar del coche negro y elegante, los porteros le abrieron la puerta con una reverencia que ella aún no sabía cómo recibir. Dentro, el aroma a antiséptico caro y el silencio pulcro la envolvieron.

​Elena estaba sentada en un sillón junto a la ventana. Aunque su semblante no mostraba una mejoría milagrosa, la paz de saberse cuidada le había devuelto una luz a la mirada que Lucía no veía en años.

​—¿Cómo estás, mamá? —preguntó Lucía, besando su frente.

​—Bien, hija. Aquí me tratan como si fuera una persona importante —sonrió Elena con tristeza—. Pero cuéntame de ti. ¿Cómo es ese hombre? ¿El señor Ferrer? ¿Te trata con respeto?

​Lucía asintió, sentándose a su lado.

—Es un hombre difícil, mamá. Vive rodeado de muros. Pero es justo. Se preocupa por Emma más de lo que deja ver. Para él, yo soy una pieza más de su estructura, la persona encargada de que su hija esté bien, y me esfuerzo cada día por cumplir con eso. Nada más.

​Tras un par de horas compartiendo confidencias y asegurándose de que su madre no necesitaba nada, Lucía se despidió. El coche la esperaba puntualmente para llevarla al centro financiero de la ciudad.

​La Torre Ferrer era un monumento al poder: un rascacielos de acero y vidrio que parecía tocar las nubes. Lucía entró en el vestíbulo, sintiéndose fuera de lugar con su abrigo sencillo y su calzado cómodo, diseñado para correr tras una niña de cuatro años, no para desfilar por suelos de granito importado.

​Al llegar a la planta ejecutiva, el ambiente cambió. El área de recepción era un hervidero de elegancia. Varias mujeres, muchas de ellas vestidas con trajes de diseñador y tacones que costaban más que el alquiler mensual de Lucía, esperaban en los sofás de cuero. Eran ejecutivas, socias y algunas "amigas" de la familia que siempre encontraban una excusa para dejarse ver cerca del despacho de Alejandro.

​Cuando Lucía se acercó al escritorio de la secretaria para preguntar por Emma, sintió cómo varias miradas se clavaban en su espalda como alfileres.

​—¿Quién es esa? —susurró una mujer rubia, ajustándose un collar de perlas mientras observaba a Lucía con desdén.

​—Debe ser la nueva niñera de la que habló Valeria —respondió otra, una morena de mirada afilada—. Es... básica. No puedo creer que Alejandro deje que alguien así cuide de su hija o camine por sus pasillos.

​Lucía ignoró los susurros, aunque sus oídos ardían. Esperó pacientemente hasta que Andrés salió del despacho principal.

​—Señorita Morales, pase. Emma la ha estado llamando durante los últimos diez minutos —dijo Andrés con cortesía profesional.

​Al cruzar frente al grupo de mujeres, Lucía alcanzó a escuchar un comentario que la golpeó con la fuerza de una bofetada:

—¿Crees que Alejandro tenga otros intereses para con ella? —preguntó una de las mujeres, la otra soltó una risa burlona.

​—Mírala, ni siquiera sabe caminar con gracia. Alejandro es un hombre de gustos exquisitos, jamás se fijaría en alguien de ese nivel. Es solo una empleada doméstica con un título elegante. Una distracción pasajera para su hija, nada más.

​Lucía apretó los labios y entró en el despacho. El contraste fue inmediato. En el inmenso escritorio de madera oscura, Alejandro revisaba unos documentos mientras Emma, sentada en la alfombra, había cubierto el suelo con papeles de colores y crayones.

​—¡Lucía! —Emma corrió hacia ella, abrazándole las rodillas.

​Alejandro levantó la vista. Su expresión, antes rígida por el trabajo, se suavizó apenas un milímetro al ver la llegada de la cuidadora.

​—Llegas a tiempo, Lucía. Emma estaba a punto de declarar una huelga de hambre si no aparecías —dijo él con un tono seco, volviendo su atención a la pantalla—. ¿Cómo está tu madre?

​—Estable, señor. Muchas gracias por el tiempo —respondió ella, tratando de recuperar su compostura profesional tras los insultos recibidos afuera.

​—Bien. Tengo una llamada internacional. Llévatela a casa, Andrés las bajará al coche. Nos vemos en la cena.

​Lucía asintió, tomó la mano de Emma y salió del despacho. Al pasar de nuevo por la recepción, mantuvo la cabeza alta, aunque las risas contenidas de las mujeres en la sala de espera la siguieron hasta el ascensor.

​En el descenso, Lucía miró su reflejo en las paredes espejadas. Las mujeres de afuera tenían razón en algo: ella era solo la niñera. Un mundo de acero y diamantes la separaba de Alejandro Ferrer. Él la veía como la solución a un problema logístico con su hija, y ella debía recordarse a sí misma, cada vez que su corazón latía más rápido al verlo, que él era su jefe y nada más.

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Gilma Mateus
Una historia hermosa, fascinante, sufrí con su sufrimiento, amé con su amor y finalmente comparto la felicidad de la consolidación de la familia. Gracias por compartir esta historia, felicitaciones excelente escritura.
@ngel @zul: Gracias a ti por leer
total 1 replies
Noemi Santos
Me encantó gracias bendiciones muy excelente muy bonita y divertida me fascinó
Anonymous
El
Anonymous
El
Tere Jimenez
gracias felicidades
Tere Jimenez
hermoso final felicidades
Tere Jimenez
gracias increíble tu novela un final hermoso espero sigas escribiendo con sabiduría y entendimiento para seguir compartiendo con nosotros tus libros gracias un abrazo
maryury de lourdes penafiel pazmino
nunca se mencionó un papá ,para mí eso hace falta
Amalia liza maldonadoliza
bellísima historia muchas felicidades
Karla Liliana
muy bueno felicitaciones
Liliana Flores
Y Emma que culpa tiene, Lucía quería que ella estuviera bien y el es un egoísta, la volvió a abandonar, nada de lo que hizo Lucía sirvió
Doris Castañeda
Muy bonita tu novela. Gracias autora.
Carmen Boggiatto
Esta🦊lo que quiere es meterse en la cama del cuñado .
Carmen Boggiatto
Lucia , tendrá que luchar contra Valeria o Vanesa? es tan insignificante que no recuerdo el nombre de la cuñada de Alejandro(jajajaja) , bueno como sea.
Así que Lucía , cuídate de la 🦊
Liliana Flores
La única opinión que realmente importa
Liliana Flores
Por lo menos están encontrando apoyo en los que importan, los que juzgan es porque tienen una vida miserable que solo pueden criticar lo que no tienen, aunque tengan todo el dinero, solo quieren fregar al que es feliz o tiene estabilidad porque es lo que a ellos les falta
Veronica Flores
excelente me encanta muchas felicidades
Carmen Boggiatto
me gusta 😊
Ivis Medina
autora, deberías arreglar las incongruencias, el capítulo anterior dice que Lucia sabe que la caraja está presa, y en este lo contrario, por supuesto está mejor así, pero arreglalo para tus futuras lectoras..
Ivis Medina
bueno, esto ya pasó de la idiotez a la imbecilidad, si ella sabe que la tipa está en la carcel y demás, como es que no a buscado ir con Alejandro y Emma??
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