NovelToon NovelToon
¡Fuera, Marido Usurpador!

¡Fuera, Marido Usurpador!

Status: Terminada
Genre:Embarazo no planeado / Mujer despreciada / Venganza de la protagonista / Completas
Popularitas:24
Nilai: 5
nombre de autor: Deyse Baptista Pires

Descubrió que todo en su vida era mentira y que su marido era un usurpador que, instruido por sus padres, se había apoderado de toda su herencia.

Decidió averiguar la verdad, y era peor de lo que había oído de ellos.
Ella no era quien creía ser, su matrimonio era una farsa y los planes que tenían para ella eran de destrucción.

— Espérenme… esto no quedará así…

Por desgracia, no sería tan fácil deshacerse de ellos, pero no contaba con recibir una ayuda inesperada y tener la oportunidad de formar una familia solo para ella.

NovelToon tiene autorización de Deyse Baptista Pires para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6

El suspiro de Lucinda fue profundo. Sabía que él no quería estar con ella, pero podía esforzarse para relajarse y dejar que ella disfrutara de su regalo de cumpleaños. Llamó al edificio principal y consiguió dos suites en pisos diferentes.

—Me gustaría una suite de lujo y una simple, ¿puede ser?

—Sí, ¿puede ser la suite principal? Solo hay cuatro por piso.

—Excelente, ponga esa a mi nombre, Lucinda Gusmão, y la otra a nombre de Alonso Ferreira. ¿Hay manera de que envíen a alguien a buscarnos? —prefirió registrarse con su nombre real para no ser relacionada con él.

—Ya estoy enviando a alguien.

—¡ALONSO! —llamó—. Ya vienen a buscarnos.

Rápidamente él apareció y cuando el vehículo del hotel llegó, él entró y ni siquiera ayudó con las maletas. Llegaron al hotel y ella hizo su propio "check-in", tomó la tarjeta llave y siguió hacia el ascensor, dejándolo a él valerse por sí mismo.

Ella orientó al botones, que separó las maletas y la siguió. Al voltearse para verificar si Alonso estaba con el otro botones, chocó con un cuerpo grande y sólido, desequilibrándose y casi cayendo, pero un brazo fuerte la sujetó por la cintura, amparándola.

La suavidad de la ropa y el olor terroso del perfume masculino, la dejaron ebria y casi olvidó dónde estaba y qué estaba haciendo.

Al alzar la mirada, encaró el rostro más bello e impactante que jamás había visto en su vida. Un rostro bronceado, cabello castaño con mechas rubias y ojos verdes penetrantes. Se quedó paralizada por la belleza y notó que él movía la boca, pero no escuchó lo que dijo.

—¡Señora! ¡Señora! ¿Está bien? —la llamó por segunda vez.

Ella despertó, percibiendo que aún estaba segura por el brazo de él y se alejó.

—Mil perdones, fui muy descuidada.

—Creo que yo tampoco presté atención, disculpe. Si la señora está bien, con permiso.

Lucinda se puso seria y con un gesto de cabeza, salió del camino. Siendo avisado de la cliente VIP, un concierge llegó para atenderla.

—Buenos días, Sra. Gusmão, bienvenida, soy Charlie su concierge. —Le extendió su tarjeta e indicó que siguiera hacia el ascensor, ya habiendo llamado al botones para llevar las maletas—. En su suite tiene carpetas de todos los servicios prestados por el Resort, puede hablar conmigo si quiere reservar alguno.

El ascensor ya estaba subiendo y Lucinda aprovechó para dejar su reserva encomendada.

—Óptimo, mañana es mi cumpleaños y quiero reservar un servicio de spa completo.

—¡Qué maravilla! Un excelente regalo, prepararé todo y le informaré.

Llegaron a la suite y cuando las puertas fueron abiertas, ella quedó maravillada con la decoración fina y de buen gusto, sin exageración, pero muy refinada.

—Me gustó, muy buen gusto.

Charlie le dio todas las informaciones necesarias y le mostró las carpetas con las informaciones de los servicios del Resort. Ella tomó su cartera, le dio una propina al botones que dejó sus maletas en el clóset y se despidió del concierge, la cuenta vendría con el pago de él agregado.

Cerró la puerta después de la salida de ellos y contempló la suite Master que costaría una fortuna, pero valdría la pena pasar aquellos tres días allí. La sala donde ella entró no era muy grande, era dividida en sala de estar y comedor para una pareja.

Sobre la mesa tenía una cesta con frutas frescas y una botella de champán dentro del balde de hielo en la mesa de centro en la sala de estar. Ella tomó una manzana de la cesta y fue comiendo hasta el cuarto. Al abrir la puerta quedó encantada, la cama era enorme y tenía un dosel con cortinas ligeras.

Tenía todo lo necesario para que ella se sintiera confortable. Un clóset para pareja y un baño con una bañera y un box que cabían dos confortablemente.

—Aaaahhh, me lo merezco.

Ella vio la hora y fue a tomar un baño para refrescarse y bajar para el almuerzo. No se preocupó por Alonso, ya que él la estaba maltratando desde que llegaron. Se arregló con un vestido ligero, prendió los cabellos con una cola de caballo y calzó una sandalia baja. Usó un maquillaje bien ligero, pues no quería llamar mucho la atención.

Cuando estaba por bajar, su celular sonó y era Alonso que así que ella atendió, fue luego reclamando, igual a la madre.

—¿Dónde estás? Estoy esperándote para bajar a almorzar.

—¿Recordaste que yo existo? Ya estoy bajando, encuéntrame en el restaurante.

Ella tomó su bolso y salió con la tarjeta llave. Llegó al ascensor en el exacto instante que el mismo hombre bonito con quien ella chocó, también llegó.

—Nos encontramos de nuevo. —dijo ella a guisa de cumplido.

—Hum. —resmungó el hombre, sin darle atención.

El ascensor abrió la puerta y los dos tropezaron intentando entrar al mismo tiempo. Ella pensó que él sería caballero y le daría la vez para entrar primero y él, acostumbrado a ser el más importante en todo, pensó que ella tendría obligación de esperarlo entrar.

Se alejaron y uno miró para el otro, serio, ella cobrando a él la delicadeza de una buena educación y él cobrando de ella el respeto por su posición. Por ser una mujer educada, extendió la mano permitiendo que él entrara y él, por su parte, no se hizo de rogar y entró al frente.

Ella metió la mano en el ascensor y apretó el botón de descenso, retirando la mano nuevamente y dejándolo ir solo en el ascensor.

—¡Idiota arrogante! —insultó ella.

—¡Qué mujer loca! —insultó él.

—¡Buenos días, señora! Parece que mi patrón no le causó una buena impresión. —Era el asistente del hombre malhumorado que vio, a la distancia, todo lo que sucedió.

Lucinda sonrió, recordando de lo que sucedió y cómo los dos fueron infantiles.

—Creo que no estoy acostumbrada con esos empresarios que piensan que son los dueños del mundo. Disculpe.

—No tiene de qué, creo que es cuestión del hábito. Él está tan acostumbrado a ser rodeado de personas que hacen todo por él e incluso abren camino para él pasar, que perdió la habilidad de lidiar con personas normales.

Lucinda soltó una risa melodiosa y el muchacho sonrió encantado.

—Mi nombre es Roger Campos, es un placer conocerla. —Extendió la mano para saludarla.

—Yo soy Lucinda Gusmão, el placer es todo mío. Estoy en el cuarto al lado. —apretó la mano de él.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play