SIN SPOILER
NovelToon tiene autorización de Paula Mariana Jurado Ramirez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
LAS VOSES DE LOS LIBROS
Desde aquella noche…
Luna no podía dejar de pensar en los libros.
Algo dentro de ella la atraía constantemente hacia aquella habitación prohibida de la torre.
Era una sensación extraña.
Como un susurro invisible llamándola.
Incluso cuando jugaba…
incluso cuando Elena le hablaba…
parte de su mente seguía pensando en las páginas antiguas cubiertas de símbolos brillantes.
Y eso comenzó a preocupar a la nodrisa.
Porque Luna apenas tenía dos años.
Todavía NO sabía leer.
Ni siquiera debería interesarle algo así.
Pero aun así…
cada día intentaba volver.
Aquella mañana, Elena preparaba pan cerca de la cocina mientras Luna permanecía extrañamente silenciosa.
Eso ya era sospechoso.
Demasiado sospechoso.
La nodrisa frunció ligeramente el ceño.
—Luna… ¿qué estás haciendo?
Silencio.
Elena suspiró inmediatamente.
—Oh no…
La mujer dejó todo rápidamente y salió de la cocina.
Ya conocía demasiado bien ese tipo de silencio.
Subió las escaleras apresurada.
Y como imaginaba…
la pequeña estaba otra vez dentro de la habitación prohibida.
Sentada frente a uno de los enormes libros abiertos.
Luna observaba fijamente las páginas llenas de símbolos antiguos.
Completamente concentrada.
Como si realmente entendiera algo.
Elena se acercó lentamente.
—Luna…
La niña levantó apenas la mirada.
—Shhh…
La nodrisa abrió ligeramente los ojos sorprendida.
—¿Qué?
Luna señaló el libro.
—Estoy escuchando.
Elena sintió un pequeño escalofrío.
—¿Escuchando qué?
La niña volvió la vista hacia las páginas.
—Las palabras.
La mujer observó el libro confundida.
Solo había símbolos antiguos escritos con tinta plateada.
Nada más.
—Luna, tú no sabes leer.
Pero la pequeña frunció el ceño inmediatamente.
Como si aquella afirmación estuviera equivocada.
—Todavía no.
La respuesta dejó a Elena completamente inmóvil.
Porque la niña lo dijo con demasiada seguridad.
Demasiada.
Luna levantó lentamente una pequeña mano y tocó una de las páginas.
Y entonces…
las letras comenzaron a brillar suavemente.
La nodrisa retrocedió un paso.
El aire de la habitación se volvió más pesado.
Más frío.
Luna sonrió fascinada.
—¿Ves? Le agrado.
Elena respiró nerviosamente.
—No deberías tocar esas cosas…
Pero Luna ya no parecía escucharla.
La niña observaba las palabras como si estuviera hipnotizada.
Sus ojos distintos reflejaban el brillo plateado de las páginas.
Y entonces empezó a repetir sonidos en voz baja.
Palabras antiguas.
Extrañas.
Que una niña de su edad JAMAS debería conocer.
Elena sintió miedo verdadero por primera vez.
Porque aquello ya no parecía simple curiosidad infantil.
Parecía…
magia.
La nodrisa caminó rápidamente hasta ella cerrando el libro de golpe.
El brillo desapareció inmediatamente.
Luna parpadeó confundida.
Y después hizo un pequeño puchero.
—¿Por qué hiciste eso?
—Porque esos libros son peligrosos.
La niña inclinó ligeramente la cabeza.
—No quieren hacerme daño.
Elena tragó saliva.
—¿Cómo lo sabes?
Luna sonrió inocentemente.
—Porque me conocen.
El silencio cayó sobre la habitación.
La nodrisa observó el rostro tranquilo de la pequeña.
Y nuevamente sintió esa horrible sensación en el pecho.
Como si la torre hubiera estado esperando a Luna desde antes de que naciera.
La mujer tomó suavemente a la niña entre sus brazos.
—Vamos abajo.
Pero mientras salían de la habitación…
Luna volvió a mirar los libros por encima del hombro de Elena.
Y por un instante…
las páginas comenzaron a moverse solas nuevamente.
Como si intentaran abrirse otra vez para ella.
Aquella noche, mientras Elena dormía profundamente junto a la chimenea…
Luna permanecía despierta observando el techo de piedra.
No podía dejar de pensar en las palabras.
Aunque no las entendiera completamente…
algo dentro de ella sentía que eran importantes.
Familiares.
Como canciones olvidadas.
La niña se incorporó lentamente sin hacer ruido.
Y caminó descalza hacia el pasillo oscuro.
Las velas comenzaron a encenderse solas una por una mientras avanzaba.
Guiándola.
Como si la torre misma quisiera llevarla de regreso a los libros prohibidos.