Una noche equivocada para Emma, su hermanastra quién la detestaba desde muy pequeña, le tendió una trampa al llevarla a la habitación equivocada, con engaños ella esperaba a su novio, sin embargo, la vendió a un hombre poderoso, sin saber quién era.
Cuando nota que salió embarazada, su familia decide abandonarla a su suerte, pensando que era de su novio el hijo que esperaba decide buscarlo, pero él jamás estuvo con ella esa noche.
abandonaba y sola decide irse para salir adelante sola.
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Una buena racha
Emma y Emilio llegaron a un acuerdo, dejando que Emma viviera cerca de él mientras resolvían la relación que tendrían. Por otra parte, Emilio preparaba todo para la comodidad de Emma, sin embargo, ella quería trabajar para mantenerse sola
-Un poco de ayuda no te caería mal, amiga- dijo Sam al dar vueltas por la sala
-Quiero hacerlo por mí misma, Sam. Está bien que me ayude, pero también quiero hacerlo por mi propia cuenta
-Ok, pero has pensado en qué perderás un buen año de tu carrera ¿lo has pensado?- preguntó sentándose a su lado agarrando sus manos
- Sí, lo he pensado mucho. Tendré al bebé mientras trabajo para que pueda seguir estudiando.
Sam al ver a su amiga decidida suspiro con un aire de aceptación y le sonrió, sabía que era obstinada y no podía pararla jamás. Su determinación era algo que le agradaba de su personalidad aunque detestaba lo testaruda que era.
-Odio que seas testaruda- dijo al verla con una sonrisa
- Y yo odio que tengas razón en todo- dijo al pararse para abrazarla-Gracias, Sam. Eres el único apoyo que tengo ahora
-Siempre estaré contigo, Emma. Ahora terminemos de empacar, debemos de ir a tu nuevo hogar
-¿Esta lista, señorita Sinclair?- pregunto Víctor al abrirle la puerta para sacar las maletas de Emma
-Por favor, solo Emma.
-Señorita Emma. La ayudaré con esas maletas
-Gracias, Víctor. Bueno, vamos.
Emma se dirigía a la casa Peregrino, donde la esperaría Emilio con una cálida bienvenida. Estaba nervioso en lo que diría su madre sobre ella al ver que es algo joven que él
-Madre, por favor. Es una mujer hermosa, tal vez te agrade
-¿Y por eso dejaste a Harumi? Me caía bien ella. Y decidiste cambiarla por una niña
-Harumi, me engaño con Andrés. Eso no lo dejo pasar por nada del mundo, está joven... Es linda, es algo sería, pero responsable y...
-¿Y, hay algo más que deba saber?- pregunto su madre poniendo su libro sobre la mesa
-Esta embarazada de mí...- dijo esperando una respuesta de su madre
-¿Y si es tuyo? Harumi también está embarazada y creo en ella cuando dice que es tuyo
-El bebé de Harumi no es mío, mamá- se quejó con hartazgo- Quiero que sepas que para nada ese bebé es mío.
La conversación de ellos fue interrumpida cuando uno de los empleados aviso que su invitada ya estaba aquí.
-La aceptes o no, mamá. Ella se va a quedar y si no te gusta, puedes irte a la casa de los Cabos. Emma se queda- exclamó con firmeza
-Bien, haz lo que quieras. Ya estás grande, hijo
Ambos bajaron a la sala para recibir a Emma, Emilio se adelantó para recibirla mientras que su madre, la señora Claudia bajaba con determinación para enfrentarse a la intrusa en la relación de su hija pero... Algo no estaba bien al ver el cabello castaño de ella
-Madre, te presento a Emma Sinclair
Su madre al ver el rostro de esa chica hizo que temblará, ese rostro trigueño tan indiferente, no era más que una sombra del pasado que pensó que pudo haber sembrado en lo oculto de su interior.
-Tú... No... No puedes seguir siendo tan joven- dijo titubeando- Ana...- susurró con temor
-¿Conoce a mi madre…?- Emma pregunto extrañada al ver que la señora Claudia temblaba de miedo
-Madre ¿Estás bien?- Emilio se acercó a su madre tomando su mano, ella quitó su mano abruptamente y se fue sin decir nada
-Tu madre...
-Estará bien, tal vez se confundió. ¿Trajiste todo?- pregunto al poner su atención en ella.
Emma asintió con la cabeza mientras que Víctor dejaba las maletas frente a ellos. Emilio tomó su mano para llevarla a su habitación, al abrir la puerta se percató que era grande y espaciosa, Emma recordaba como era su cuarto y dejo varias cosas en su casa, sus lágrimas cayeron por sus mejillas haciendo que Emilio las limpiará
-No es bueno ver un rostro hermoso llorar- dijo al secar sus lágrimas con sus dedos
-Perdón, es que deje cosas en mi casa y... Casi todas eran recuerdos de mi madre.
-Me imagino que tuviste una buena infancia con ella
Sus recuerdos con su madre eran borrosos, pero del todo felices hasta que la hospitalizaron en Nueva York. Sus padres siempre fueron un ejemplo de amor para ella hasta... Que llegó esa mujer, Dalila Tatch, cuando su padre la presentó después de un mes de la muerte de su madre, venía con una niña menor.
-¿Estás bien, Emma?- preguntó al sacarla de sus recuerdos
-Si... Claro, solo... estaba viendo la habitación. Es hermosa- dijo al poner su mano sobre su mejilla
El corazón de Emilio se aceleraba al sentir sus manos cálidas, ella notó sus mejillas coloradas, ya que su piel güera lo delataba porque se ponía rojo. Él giró su rostro y aclaro su garganta, se movió en el espacio de la habitación para pasar desapercibido ante su cotización.
-Bueno, te dejo que te instales. Te veré para comer
-Gracias, Emilio...
-De nada... Emma
Emma observaba su habitación acariciando su vientre, sentía que algo podía salir bien. Agarro su maleta para tomar su ropa y ponerla en su clóset.
Por otro lado, la madre de Emilio seguía preguntándose sobre el parecido hacia esa mujer que una vez marco su vida.
-Ana Smith... No puede ser que tu hija esté con mi hijo- Claudia se miraba en el espejo- Prometí que nunca vería tu descendencia y ahí está, en mi casa y con mi hijo... Haré todo lo posible para que se vaya y ya sé cómo...
Emilio bajaba las escaleras cuando Víctor lo interceptó, debía estar en la empresa para delinquir con unos accionistas.
Víctor esperaba que su jefa aceptara ir o no cerrarían el trato, él terminó aceptando, pero le preocupaba que su madre hiciera algo para que Emma se sintiera incómoda. En su cabeza pensaba que no llevaría mucho tiempo así que accedió a ir para cerrar el trato y volver para el almuerzo
-Señorita Emma, me presento. Soy el ama de llaves Dominica, estaré a sus servicios para que esté cómoda. El joven Emilio me pidió de favor que la ayudara a desempacar por su condición
-No hace falta, muchas gracias. Estoy embarazada, no invalida- Emma seguía colgando su ropa ignorando la ayuda de Dominica- Es más, para no hacerla sentir mal, necesito ayuda con el agua de la tina. No sé cuál es el agua caliente y quiero un baño con sales naturales
-¿Sales?.. ¿Gusta que compremos alguno en especial?- pregunto pensativa sobre los baños de sales que habría disponibles en la casa.
-Sal Marina estaría bien... Muchas gracias- Dominica al ver su tranquilidad acepto sus peticiones. Emma se percató de que ya no estaba así que podía sacar sus interiores para ponerlos en su cajón
"Que bonito" pensó al ver su cajonera de madera de roble, al terminar de poner su ropa interior, sintió que estaba vacío así que puso las fotos de su madre junto con ella para darle mejor vista.
Dominica tocó la puerta para entrar y trajo varias sales de baño, las puso en el tocador mientras repetía las que deseara
-Con la sal Marina está bien, Dominica. Muchas gracias- Emma se sentía incómoda al ver que se esforzaba mucho en complacerla.
-Puedo ayudarla en ponerlo en la tina ¿desea que traigamos algunas frutas de su gusto?
-Estaría bien unas uvas verdes. Amo las uvas verdes, gracias...
Quien será el padre del bebe?