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La Nobleza Del Combate

La Nobleza Del Combate

Status: Terminada
Genre:Romance / Reencarnación / Época / Completas
Popularitas:361.9k
Nilai: 4.9
nombre de autor: LunaDeMandala

Ella ha dedicado su vida a entrenar y aunque ahora reencarna en otra época no dejará sus sueños.

* Esta Novela es parte de un mundo mágico*
** Todas novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Academia 3

El amanecer del séptimo día llegó cubierto de neblina.

Constance caminó hacia el campo de entrenamiento con paso firme. Bajo la capa oscura llevaba la ropa masculina que había comprado en el pueblo.. su cabello azul oscuro estaba cuidadosamente oculto y la máscara de cuero cubría la mitad superior de su rostro.

Nadie debía saberlo.

El campo no estaba vacío como había imaginado.

Había varios jóvenes alineados en un extremo, visiblemente nerviosos. Algunos tenían vendajes en las muñecas, otros miradas inseguras. Reconoció a varios rostros.. estudiantes que habían intentado ingresar a combate semanas atrás y habían sido descartados.

Segunda oportunidad.

Cerca del centro estaban dos profesores. El instructor que la había desafiado la semana anterior.. el hombre de las cicatrices en el cuello.. conversaba con otro docente más joven, de porte académico.

Constance se acercó en silencio.

El profesor de cicatrices la miró de arriba abajo.

—¿Nombre?

Su voz era neutra, profesional.

No la reconoció.

La máscara cumplía su función.

Constance dio un paso más cerca y habló en voz baja.

—Profesor.

Se llevó la mano al rostro y levantó apenas la máscara, lo suficiente para que él viera sus ojos ámbar y el mechón azul oscuro que escapaba de la tela.

El reconocimiento fue inmediato.

Primero sorpresa.

Luego… una risa breve, incrédula.

—Así que viniste.

—Dijo que me presentara —respondió ella con calma.

El profesor volvió a observarla, esta vez evaluando su postura, la ropa que llevaba, la determinación evidente.

—Esto no es un capricho, señorita Valmont.

—Lo sé.

Él soltó una exhalación pesada.

—Muy bien. Pero no espere trato especial.

Constance bajó la máscara nuevamente.

El segundo profesor se acercó.

—¿Quién es? —preguntó con curiosidad.

—Otro aspirante —respondió el de cicatrices sin dar detalles.

Y añadió con una media sonrisa apenas disimulada:

—Veremos cuánto dura.

Luego miró la fila de estudiantes.

—Formen parejas. Combates breves. Evaluaremos técnica, control y resistencia.

Constance observó rápidamente.

Había chicos altos pero torpes. Otros nerviosos. Algunos resentidos por haber sido rechazados antes.

El profesor recorrió la fila con la mirada y, con intención apenas disimulada, señaló al joven más delgado del grupo.

—Tú. Pelea con… él.

Eligió al más débil.

Claramente pensaba que Constance caería rápido y evitaría una escena mayor.

Después de dar la orden, se dirigió a la banca junto al otro profesor y se sentó con los brazos cruzados.

—Apuesto a que en menos de un minuto se retira —murmuró con tono divertido.

El segundo profesor observó con interés.

En el centro del campo, el joven asignado a Constance tragó saliva.

—No quiero lastimarte —dijo, creyendo que hablaba con otro chico de complexión ligera.

Constance adoptó guardia.

Rodillas flexionadas.

Peso equilibrado.

Manos firmes.

Respiración controlada.

El mundo se redujo.

El sonido del viento desapareció.

Las voces lejanas se apagaron.

Solo el oponente frente a ella.

—¡Comiencen! —ordenó el profesor.

El joven atacó primero, nervioso, lanzando un golpe frontal desordenado.

Constance se movió.

Un paso lateral preciso.

El golpe cortó el aire.

Ella giró sobre la planta del pie y, con un movimiento limpio, atrapó su muñeca. No con fuerza bruta… sino con técnica.

Desbalanceó su centro.

El joven perdió estabilidad.

Antes de que pudiera reaccionar, ella se movió, llevó su cadera al punto exacto y ejecutó una proyección básica de judo con absoluta precisión.

El cuerpo del muchacho impactó contra el suelo con un sonido seco.

No brutal.

Controlado.

Antes de que él pudiera incorporarse, Constance ya había inmovilizado su brazo con una llave firme.

—Ríndete —susurró con voz baja.

El joven golpeó el suelo.

—¡Me rindo!

Silencio.

Total.

Desde la banca, el profesor de cicatrices dejó de sonreír.

El segundo profesor se inclinó hacia adelante.

—Eso fue… limpio.

Constance soltó al joven de inmediato y retrocedió un paso, adoptando postura neutra.

No celebró.

No habló.

Solo esperó.

El profesor se levantó lentamente y caminó hacia el centro del campo.

Observó al muchacho derrotado, luego a la figura enmascarada frente a él.

—Otra vez —ordenó de pronto—. Con alguien más fuerte.

Eligió a uno de los aspirantes más robustos.

Esta vez el combate duró un poco más.

El segundo joven atacó con mayor control, intentando aprovechar la aparente desventaja física de Constance.

Pero ella ya había leído su ritmo.

Bloqueó un golpe bajo.

Se deslizó bajo su guardia.

Impactó con el antebrazo en su costado para cortar su respiración.

Giró y lo llevó al suelo con una barrida limpia.

No fue tan rápido como el primero.

Pero fue igual de decisivo.

El profesor de cicatrices la miraba ahora con absoluta atención.

No había burla en sus ojos.

Solo cálculo.

—Suficiente —dijo finalmente.

El profesor se acercó hasta quedar frente a ella.

El de cicatrices la sostuvo con la mirada.

Ya no reía.

—¿Dónde aprendiste eso?

—Entrené —respondió simplemente.

No explicó más.

No habló de otra vida.

No habló de muerte.

El viento movió su cabello azul.

El profesor cruzó los brazos.

—Ingresarás al curso de combate.

Un murmullo recorrió el campo.

—Pero —añadió con tono firme— si no mantienes el nivel, no habrá tercera oportunidad.

Constance inclinó la cabeza.

—No la necesitaré.

Por primera vez desde que había llegado a la academia, no era invisible.

No era una pieza matrimonial.

No era la hermana ignorada.

Era una combatiente.

Y el combate… apenas comenzaba.

1
Triny López
Que bello mensaje, así debería ser todo ser humano: amor propio, superación personal, amor por elección y no imposición.... hayyy muchas en verdad muchas de las cosas de novelas hacen falta hoy en día para mejorar la humanidad.
Mercesan
Me encanta esta novela, totalmente diferente, muy cálida y emocionante
marcela Gimenez
muy buena historia gracias
Laina Josefina Lopez Delgado
❤️❤️❤️❤️
teresa najera
me encanta la historia 😘👍👌
🗡️🔥Miko🔥🗡️
Que bonito (ya no me caes tan mal Damián)
🗡️🔥Miko🔥🗡️
Gente, funenme, critíquenme y demás pero él Damián me cae mal😫
Ana Gonzalez
me encantó ,diferente,discreta ,muy buena
Mary Lemos
muy buena narrativa/Drool/
Lourdes Garcia
Excelente
Ana Gonzalez
me encanta la forma de escribir de esta autora,hace que una se traslade a ese lugar . escritura contundente clara profunda ,me encanta
Zaida Tami
Excelente
Ana Rodriguez
yo igual
Irene Nievecita
La historia me gustó muchísimo, los protagonistas realmente estaban hechos el uno para el otro,Asaf es una excepción entre los personajes, por que nunca se mostró como alguien posesivo ni celoso como troglodita, siempre mostró respeto y admiración por su perseverancia, valentía y desicion de superarse, nunca le falto el respeto creyéndose superior a ella, siempre la considero una igual y le permitió sentirse libre para aceptarlo o rechazarlo
Irene Nievecita
Me gustó desde el principio que ella tuviera tan claro lo que quería y lo que no, y eso están raro en una mujer menor de edad, más haya de sus vivencias anteriores.
Irene Nievecita
Es imposible que alguien que desde pequeño vivió rodeado de privilegios solo por ser varón, entienda la situación de ser un objeto de cambio transaccional solo por el hecho de ser mujer, vivir sin ser tomada en cuenta ni amada, como algo que ocupa un lugar en la casa solo por el precio que pagaran en el futuro.
Irene Nievecita
Me encanta qué no sea celoso ni posesivo, hombres así seguros de sí mismo y de la mujer que aman, no necesitan comportarse como nehandertales
Irene Nievecita
Lo bueno que tienen los nobles, es el orgullo que los enceguece, se sienten tan por encima de los demás, que no alcanzan a ver el peligro de sus decisiones, al creerse superiores al resto de las personas y que pueden hacer lo que quieran sin sufrir las consecuencias.
Irene Nievecita
Exacto ella no es una mercancía que se vende al mejor postor, es en primer lugar una mujer mayor de edad, segundo una cadete al cuidado del ejército siguiendo sus reglas y tercero al servicio del reino para protegerlo. El ya no tiene autoridad para venderla y menos a un viejo decrépito que debe tener hasta concubinas para su placer.
Irene Nievecita
Debieron ser encarcelados, la pudieron dejar con secuelas graves ¿ y solo las expulsaron? demasiado fácil se la llevaron, para un ataque tan artero.
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