Estaba feliz, realmente lo estaba, después de una vida de trabajo, finalmente a sus 68 años podía jubilarse, eso era en lo único que pensaba Ell. ¿Qué haría en su tiempo libre? Dormir, pasear por el parque, dormir más, pasar tiempo con su amada Whisky, su preciosa y maravillosa gata, dormir juntos, tal vez aprender algo nuevo como pintar o tejer, dormir era una opción, también podía terminar de ver todas las series que dejó inconclusas en los últimos años o probar aquellas clases de zumba de las que tanto hablaban sus vecinas en el supermercado.
Ya saboreaba su preciada jubilación, se acostó feliz, dichoso esperando el mañana; un mañana que nunca llegó ¿Por qué? Un infarto fulminante mientras Whisky dormía en su cara.
Ese era el fin, debía serlo, un fin injusto ante sus ilusiones de jubilado pero el destino es caprichoso.
“¿Dónde rayos estoy? ¿Por qué me siento tan mal? ¿Qué es este cochinero? ¿Whiiiiiiisky, dónde estááás, bebéééé?”
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Capítulo 5. ¿Quién es el dueño de este cuerpo?
Una vez limpio y vestido, Ell decidió limpiar un poco.
No podía seguir en esa casa tan sucia…
El cuerpo del niño aún le pesaba y dolía pero después de vomitar y desmayarse dos veces, se sentía mejor.
Así que con su fuerza recién recuperada, decidió limpiar y ocupar su mente para no enloquecer y volverse a desmayar en ese piso sucio. Además, para descubrir donde estaba, quien era este niño y porque estaba aquí debía revisar la casa y con este desorden era imposible hacerlo.
Limpio con lo que encontró, recogió la basura, organizo los muebles, ventilo la casa.
Después de una ardua labor de limpieza que duró quien sabe cuántas horas y estar satisfecho con el resultado, miro aquella casa con otros ojos, definitivamente parecía una casa de galletas en un cuento de hadas… Muy extraña la verdad.
Otra cosa era el malestar en el cuerpo del niño, a medida que el tiempo pasaba, este desapareció como arte de magia, definitivamente raro.
Organizo sobre una mesa todo lo que le sirviera para descubrir algo; encontró álbumes de fotos, documentos, revistas, libros, recibos, facturas, cartas, notas y lo más importante, un celular.
Lo puso a cargar, ya que este estaba muerto, ya había pasado un tiempo desde que lo conecto entonces ya podía prenderlo.
Se dispuso a revisar toda la información que recolectó, inicio con documentos… Nicolás Salas, era un nombre que aparecía en todos, también en los recibos, algunas facturas y una carta. Por un momento creyó haber descubierto el nombre del niño, pero entonces lo encontró, el acta de defunción de Nicolás Salas, murió a los 37 años, hace 9 años.
— Ahs, carajo.
Dedujo que este tal Nicolás era el hombre de los cuadros, aquel bonito de cabello negro y que por obvias razones, como su parecido con el niño flaco y que sus cosas estén aquí, es el padre.
También descubrió otra cosa, como que el año es exactamente el mismo, el idioma también pero la ciudad no.
— Ummmm
— Raro, raro… Ahora estaba más intrigado que nunca
Continuó revisando cosas, especialmente una carta que encontró, era de amor, una ardiente carta de amor dirigida a Nicolás, no pudo evitar chismosear.
— Jajaja pero que adorable jajaja… No, no, no.
— Concéntrate Ell, no es momento para esto. Dejo la carta y continuó revisando los documentos y fotos mientras esperaba que el teléfono encendiera ya que era un modelo antiguo.
El álbum estaba repleto de fotos de este niño y su padre, se notaba el amor. Continuó viendo las fotos pero no encontraba nada, hasta que vio una del niño de bebé que decía:
"Mi amado Adell, gracias por llegar a mi vida"
— Adell… Murmuró Ell
En el momento en que menciono aquel nombre, su mente colapso… Cientos de imágenes comenzaron a llegar a su mente.
Sintió su cuerpo partirse en dos como si un rayo lo impactará, su nariz sangraba y las lágrimas bajaban sin control por su rostro, su estómago se retorció.
Grito con desesperación ante tanto dolor.
Vio todo, la infancia de Adell, sus momentos felices con su papá, el dolor de perderlo y quedarse solo, el abuso y maltrato del mundo después de quedar huérfano.
Su desesperación por no perder lo que su padre dejó, su casa… Todo lo que sacrificó por ella.
Su muerte, lo que lo destruyó al punto de acabar con su vida con sus propias manos.
Ell se retorció en el piso mientras llora por el dolor físico y la intensidad de los recuerdos de Adell.
— AHHHHHHHHHH…UH, AH, uhs, ah
Una agonía absoluta… Eso fue la vida de Adell en los últimos años.
Y todo se redujo a una cosa, Omega… Adell era un Omega.
…
Los recuerdos de Adell le mostraron a Ell todo…
El niño era un cantante, un cantante Omega.
Cuando Adell quedó huérfano, su mundo se cayó, nunca tuvo a nadie más que a su papá Omega, Nicolás, eran solo los dos.
Nicolás murió de un paro respiratorio después de sufrir un desmayo de la nada, ingreso al hospital y nunca salió de allí, por lo menos no vivo.
Adell quedó al cuidado de su tía, hermana de su papá. Ella lo destrozó, odiaba a su hermano y saco todo ese odio en Adell que era muy parecido a él.
Salvó por sus ojos por los cuales le gritaba que eran un demonio, porque definitivamente aquellos ojos no eran comunes.
Así comenzó el infierno.
Cuando Adell se manifestó totalmente como Omega, un Omega dominante a la edad de 12 años y su feromona se hizo más intensa… La locura de su tía fue peor, mucho peor… llegó a golpear a Adell y a dejarlo sin comer por días mientras lo encerraba en los inviernos más duros.
Todo debido a sus complejos, ella odiaba a su hermano por ser más bello que ella, por ser lo que ella no logro, un Omega, uno tan hermoso que logrará hacer que las personas se detuvieran al verlo, ese era Nicolás.
Al final, su tío, Felipe, esposo de su tía Emma y un hombre beta.
Se enteró de todo, no lo pudo creer, se negó a creer que la mujer con la que se casó y construyó una familia fuera tan vil
Sin pensarlo dos veces, se divorcio y denunció a su esposa por maltrato, solicito las custodias de su hija Cristal, una linda Omega de 9 años y de Adell, que entonces tenía 14 años.
Él no iba a permitir que esa mujer ruin se acercara a su hija ni lastimara a su sobrino, él apreciaba mucho a Nicolás.
El juzgado concedió la custodia de ambos niños a Felipe.
Emma enloqueció… Ella enloqueció al perder la custodia de su hija y a su esposo, sobre todo su hija.
Porque si, estaba volcando toda su obsesión sobre la pequeña Omega.
— MALDITO ENGENDRO, TODO ES TU MALDITA CULPA, TÚ COMO TU MALDITO PADRE SOLO ME ARRUINAN LA VIDA.
— Basta Emma, gritó Felipe… Esto lo cansaste tú y nadie más, como se te ocurre hacerle eso a un niño, el único engendro aquí eras tú.
— No le pegues más a mi hermano, dijo la pequeña Cristal entre lágrimas mientras abrazaba a su padre — Yo fui quien llamó a papi susurro
Emma no lo podía creer, su hija la delató y su esposo no la apoyo… En su cabeza loca ella no hizo nada y todo era culpa de Nicolás y Adell.
Así, Felipe se hizo cargo de Adell y lo cuido durante dos años, dos años que fueron un farol en su vida pero uno muy corto.
espero te recuperes y pronto te sientas mejor.
y que los problemas se solucionen pronto. bendiciones
nora: estoy enamorada de esta novela, así que espero con ansias su desarrollo ❤️❤️❤️