Contra Toda Regla narra el reencuentro entre Ander y Eliana, una atracción prohibida que desafía amistad, lealtad y principios, demostrando que algunos amores nacen precisamente donde nunca deberían hacerlo.
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Capitulo 4
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—Podrás trabajar con Ander.
Eliana guardó silencio durante unos segundos antes de responder.
—Por supuesto.
Intentó sonar tranquila.
—Mamá, no soy aquella adolescente tonta.
Constanza sonrió ligeramente.
—Nunca pensé que fueras tonta.
—Pero sí pensabas que estabas enamorada de él.
Su madre la miró con ternura.
—Lo recuerdo perfectamente.
Eliana desvió la mirada.
—Fue hace mucho tiempo.
—Lo sé.
Constanza tomó una de las prendas que estaban sobre la cama y comenzó a doblarla.
—Pero también recuerdo cómo lo mirabas.
Eliana suspiró.
—Mamá...
—Te gustaba mucho, Eliana.
Ella permaneció en silencio.
Porque no podía negarlo.
—Y puede que cuando vuelvas a verlo...
—No va a pasar nada.
Constanza la observó.
—Hija...
—De verdad.
Eliana cerró la maleta por un momento y se sentó junto a ella.
—Eso fue hace años. Era una adolescente que confundió admiración con sentimientos.
—¿Estás segura?
La pregunta de su madre no tenía juicio, solo preocupación.
Eliana asintió.
—Sí.
Luego agregó con firmeza:
—Además, sé perfectamente quién es Ander ahora. Es el mejor amigo de Mario, uno de mis jefes y una persona que respeto.
Constanza suspiró.
—Sabes que a tu hermano no le gustaría nada que ocurriera algo entre ustedes.
Eliana negó rápidamente.
—Mamá, entre él y yo no hubo nada.
—Lo sé.
—Y nunca lo habrá.
Hubo una pausa.
—Eso pasó hace mucho. No queda nada de aquello.
Constanza la observó con atención, como si intentara descubrir si su hija realmente se estaba convenciendo a sí misma o si hablaba desde el corazón.
Finalmente sonrió.
—Solo quiero que seas feliz.
Eliana apoyó la cabeza en su hombro.
—Lo seré.
—Y recuerda algo.
—¿Qué?
—No tienes que demostrarle nada a nadie.
Eliana sonrió suavemente.
—Solo quiero demostrarme algo a mí misma.
Constanza la abrazó.
Y aunque quería creer que aquel viaje era únicamente por una oportunidad profesional, una pequeña parte de ella recordaba demasiado bien la forma en que su hija miraba a Ander Belmonte años atrás.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
Esa misma tarde, después de que Eliana regresara a su habitación para continuar preparando el viaje, Constanza estaba sola en la sala.
Miró unos segundos su teléfono antes de sonreír.
Había una persona con quien quería compartir la noticia.
Buscó un contacto en su agenda y presionó el botón de llamada.
No tardaron ni dos tonos en contestar.
—¿Constanza?
—Hola, Marcela.
La voz cálida de su mejor amiga se escuchó al otro lado de la línea.
—Qué alegría escucharte. ¿Cómo están todos?
—Muy bien. ¿Y ustedes?
—Todos bien. Tobías sigue convencido de que trabaja poco y Ander demasiado. Las gemelas no paran de discutir por cualquier tontería.
Constanza rió.
—Entonces todo sigue igual.
—Exactamente. ¿Alguna novedad?
Constanza sonrió.
—Quería contarte que Mario le propuso a Eliana ir a trabajar con él y ella acepto.
—¿De verdad?
—Sí. Dentro de unos días se mudará para comenzar a trabajar en B&C Consulting.
—¡Qué buena noticia! Felicítala de mi parte. Hace muchísimo que no la veo.
Durante unos segundos ambas guardaron silencio, recordando cuando sus hijos eran niños, luego adolescentes y las dos familias compartían reuniones constantemente.
—Precisamente por eso te llamaba —continuó Constanza—. Estaba pensando en hacer una cena de despedida.
—Me parece una idea maravillosa.
—Quiero que sea algo sencillo, solo entre la familia... y, por supuesto, ustedes.
—Cuenta con nosotros.
Marcela sonrió al otro lado de la línea.
—Las gemelas estarán encantadas de volver a ver a Eliana.
—Ella también les tiene mucho cariño.
—¿Y Ander sabe que va a trabajar con ellos?
—Mario ya se lo comentó.
—Imagino que le habrá parecido una buena noticia.
Constanza sonrió discretamente.
—Creo que para él solo será una nueva empleada.
—Muy propio de Ander.
Las dos rieron.
—Entonces queda decidido —dijo Marcela—. ¿Qué te parece mañana por la noche en nuestra casa?
Constanza lo pensó un instante.
—Perfecto.
—Yo me encargo de la cena.
—Y yo llevaré el postre.
Las amigas siguieron conversando unos minutos más sobre sus familias y los preparativos del viaje.
Al despedirse, Constanza dejó el teléfono sobre la mesa con una sonrisa.
La cena sería una oportunidad para reunir nuevamente a las dos familias.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
A la mañana siguiente, las oficinas de B&C Consulting ya estaban llenas de actividad.
Empleados entrando y saliendo de las oficinas, teléfonos sonando y empleados apresurándose a llegar a las reuniones del día.
Ander revisaba unos informes cuando Mario apareció en la puerta de su despacho con una taza de café en la mano.
—Buenos días.
—Eso depende de cuántas reuniones hayan programado para hoy —respondió Ander sin levantar la vista.
Mario sonrió y tomó asiento frente a él.
—Antes de hablar de trabajo... tengo curiosidad.
Ander dejó el bolígrafo sobre el escritorio.
—A ver.
—¿Cómo terminó la noche?
Ander se encogió de hombros con absoluta naturalidad.
—Lo de siempre.
Mario arqueó una ceja.
—¿Eso significa...?
—Una noche sin compromisos, sexo de desahogo y cada quien por su lado.
Mario negó con la cabeza mientras soltaba una risa.
—Definitivamente no cambias.
—Nunca dije que quisiera hacerlo.
—No dejas escapar a una.
—Ellas tampoco parecen muy interesadas en que las deje escapar.
Los dos rieron.
Mario dio un sorbo a su café antes de hablar nuevamente.
—Solo espero que cuando tengas a Eliana frente a ti, pienses en Fernanda y Fabiana.
Ander frunció el ceño.
—¿Qué tienen que ver mis hermanas con esto?
—Todo.
Mario señaló hacia él con un dedo.
—Quiero que veas a mi hermana exactamente como ves a las tuyas.
Ander soltó una carcajada.
—¿Todavía con eso?
—Nunca está de más recordarlo.
—Mario...
Ander negó con la cabeza, divertido.
—Tu hermanita nunca la miraré como mujer.
—Más te vale.
—Para mí siempre será la chica que corría por tu casa cuando íbamos a estudiar.
Mario sonrió satisfecho.
—Eso quería escuchar.
En ese momento llamaron suavemente a la puerta.
—Adelante.
La asistente de dirección entró con una tableta electrónica entre las manos.
—Señores, los miembros de la junta ya comenzaron a llegar. La reunión empieza en cinco minutos.
Mario y Ander intercambiaron una mirada.
—Perfecto, enseguida vamos —respondió Mario.
La asistente hizo una leve inclinación de cabeza antes de retirarse.
Cuando la puerta volvió a cerrarse, Mario recordó otro asunto.
—Por cierto.
—¿Ahora qué?
—La oficina que está al lado de la mía.
—¿La que quedó vacía hace unos meses?
—Esa misma.
Ander asintió.
—¿Qué pasa con ella?
—Será para Eliana.
—Como quieras.
Mario tomó el teléfono interno y marcó una extensión.
—Buenos días, Sandra. Necesito que coordines con mantenimiento. Quiero que preparen la oficina vacía junto a la mía. Será ocupada en los próximos días.
Hizo una breve pausa mientras escuchaba la respuesta.
—Sí, que instalen todo el mobiliario, el equipo informático y revisen que no falte absolutamente nada.
Colgó el teléfono.
—Listo.
Ander tomó la carpeta con los documentos de la reunión.
—Entonces ya es oficial.
Mario sonrió con orgullo.
—Mi hermana vendrá pronto.
—Y B&C gana una excelente profesional.
Sin imaginarlo, ninguno de los dos sabía que aquella oficina, todavía vacía, sería el escenario del comienzo de una historia que pondría a prueba la amistad más importante de sus vidas.
Ahora Eliana te toca la prueba de fuego tu idea con el cliente será interesante veamos 🤔🤔🤔❓❓❓
Eliana ya estás a punto de encontrarte con un hombre que ama su libertad y no le gusta las ataduras veremos cuando te vea que impresión se lleva.
Se dará cuenta o la verá con otros ojos ahora que es toda una mujer 🤔🤔🤔❓❓❓❓