Ella llegó con una misión, destruirlo, el solo quiere deshacerse de ella lo más pronto posible, ¿como es que ninguno está siguiendo el plan?
Amor, venganza, secretos y mucha acción, envuelven la vida de Enzo Alame y Ariadna Moretti
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Capitulo 5
- Muy bien, estamos aquí. – Anuncia Luna estacionando frente a la imponente estructura que es MCAB Construcciones.
- Gracias por traerme. – Agradece Ariadna. – No es necesario que me esperes, cuando termine aquí iré a terminar los temas de mi licencia y el auto, voy a necesitar uno y lo mejor será que no demore demasiado, sé que tú también estas ocupada y será más práctico para mí. – Dice arreglando su ropa preparándose para bajar y enfrentar su primer obstáculo en el camino que eligió.
- Está bien, llámame cualquier cosa. – Pide Luna. – Animo, tú puedes. – Anima dándole un abrazo.
- Por supuesto. – Asegura Ariadna poniéndose sus gafas oscuras y bajando del auto con toda la seguridad de la que es capaz, pues no importa si los nervios por dentro la consumen en el exterior ella jamás lo demostraría.
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- Buenos días. – Saluda Ariadna con elegancia, en recepción, ganándose la curiosa mirada de las chicas del lugar.
- ¿En qué le puedo ayudar señorita? – La atiende una de ellas.
- Busco a su presidente, el señor Enzo Alame. – Anuncia con calma, como si estuviera hablando de cualquier cosa.
Lo que de inmediato llama la atención de las dos mujeres allí, haciendo que por un segundo la chica no sepa que decir, pues muy pocas personas llegan con esa tranquilidad pidiendo ver al presidente y muchas menos que esas son aceptadas, después de recomponerse un poco pregunta interesada.
- ¿Tiene cita?
- Solo avísele que Ariadna Moretti está aquí. – Indica está manteniendo su postura elegante, pero tranquila, con el toque perfecto de autoridad sin sonar arrogante, sorprendiendo aun mas a las mujeres que se preguntan, ¿quién puede ser esa mujer?
- Un minuto. – Le responde la chica para comunicarse con Mabel.
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- Señor, la señorita Ariadna Moretti está aquí. – Informa Mabel entrando a la oficina de Enzo, haciendo que todo el buen humor que había ganado en la llamada con su hermana desaparezca de golpe
- Hazla subir, pero que espere afuera, debo revisar antes unas cosas con Alonso. – Ordena con seriedad.
- Como ordene señor. – Obedece Mable saliendo de la oficina para cumplir con la orden de su malhumorado jefe.
- Sabes perfectamente que eso puede esperar, ¿verdad? – Comenta Alonso, una vez que Mabel ha salido.
- Lo se. – Responde Enzo con una sonrisa burlona, pues quiere desde ahora enseñarle una pequeña lección a esa mujer.
- Increíble. – Murmura Alonso riendo.
- Amigo ya paso más de una hora, la señorita Moretti no debes estar muy contenta. – Menciona Alonso.
- Nadie la obliga a esperar. – Es lo único que dice Enzo haciendo que Alonso niegue, de verdad que hacía años que no veía a su amigo en ese plan. – Pero, está bien creo que ya es momento, vamos a ver de una vez que es lo que buscan los Moretti con esta nueva hazaña. – Expone Enzo acomodándose en su puesto.
- Bien, entonces me marcho, dejare que atiendas a la señorita Moretti tranquilamente. – Se burla un poco Alonso, pues en medio de toda la situación le divierte un poco ver a su pragmático amigo así de molesto por alguien que aun ni conoce.
- Está bien, hablamos más tarde. – Se despide Enzo. – Ahora le enseñare a esa mocosa lo que es querer meterse en mi territorio. – Expone con absoluta seguridad y es que Enzo puede parecer alguien tranquilo y paciente, pero cuando alguien toca las fibras incorrectas se encontrara con su peor versión.
- Mucha suerte. – Dice Alonso poniéndose de pie, pero antes de que pudiera salir, la puerta de la oficina se abrió de golpe y por ella entro una imponente presencia que logro llamar la atención de ambos hombres quienes de inmediato giraron la mirada hacia ella.
Enzo con una mezcla de sorpresa y clara molestia había girado su mirada hacia la persona que sin importarle ni cinco quien fuera el, había irrumpido en su oficina tan abruptamente, pero en cuanto sus ojos dieron con ella, el impacto fue inmediato, era simplemente hermosa, posiblemente la mujer más bella que sus ojos habían visto después de las de su familia, un ángel pensó, pero eran sus ojos los que se llevaban toda su atención y es que esos ojos justo en ese momento centellaban fuego puro, parecía un ángel vengativo o algo así, pero eso la hacía aún más hermosa a sus ojos, aunque era obvio que la mujer estaba absolutamente furiosa, eso en ese momento no parecía importarle.
Pero antes de que cualquiera de ellos pudiera decir algo, Mabel entro corriendo.
- Lo siento presidente, la señorita Moretti no me dejo detenerla. – Explico rápidamente, sin percatarse de la nueva tensión que se sentía en el ambiente.