Traicionada por las dos personas que más amaba, Mía Beaumont murió escuchando cómo su prometido, Alexander Rivelli, y su mejor amiga, Isabella, confesaban entre risas cada una de sus mentiras. Humillada, manipulada y utilizada como un simple peón dentro de su propia vida, creyó que todo había terminado… hasta que despertó nuevamente en el pasado.
Pero esta vez, Mía ya no será la mujer ingenua y sumisa que todos podían controlar.
Con los recuerdos de su vida anterior intactos, decide recuperar el poder que alguna vez le arrebataron: tomará las riendas de la empresa familiar, destruirá la reputación de Alexander y hará pagar a Isabella por cada traición. Ya no llorará por amor. Ya no permitirá que nadie vuelva a pisotearla.
Sin embargo, sus planes cambian cuando Dante Morelli entra nuevamente en su vida.
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Capitulo 11
La palabra “negocios” jamás había sonado tan peligrosa como en labios de Dante Morelli.
El ambiente dentro del salón privado cambió completamente después de aquello. Ya no se sentía como una conversación casual ni como una advertencia. No. Ahora realmente parecía el inicio de algo grande. Algo capaz de destruir vidas.
Y bueno, se supone que eso era exactamente lo que quería.
Dante volvió a tomar asiento mientras yo permanecía de pie frente a las enormes ventanas. Desde esa altura toda la ciudad parecía pequeña. Lejana. Vulnerable, tal vez por eso entendía un poco mejor a hombres como él, cuando tienes poder suficiente para mover personas como piezas… dejas de ver el mundo igual.
—Primero necesito entender algo —dijo Dante tranquilamente—. ¿Qué tan lejos estás dispuesta a llegar?
Giré lentamente hacia él.
—Lo necesario.
—Eso no responde mi pregunta.
Su voz seguía igual de calmada, pero había algo afilado debajo de cada palabra, como si estuviera probando mis límites, crucé lentamente los brazos.
—¿Quieres saber si voy a arrepentirme?
—Quiero saber si voy a perder el tiempo contigo.
Directo, siempre directo y a una parte de mi, comenzaba a gustarme eso más de lo que debería, porque estaba cansada de personas que escondían veneno detrás de sonrisas falsas, con Dante al menos sabía exactamente que estaba hablando con alguien peligroso, respiré profundo antes de responder.
—No pienso retroceder.
Él sostuvo mi mirada unos segundos más, después asintió apenas.
—Bien.
El silencio cayó nuevamente entre nosotros mientras Dante parecía organizar algo dentro de su cabeza. Luego se inclinó ligeramente hacia adelante apoyando ambos brazos sobre sus piernas.
—Alexander tiene una obsesión enfermiza con el control.
Fruncí apenas el ceño.
—Lo sé.
—No. —Sus ojos se fijaron directamente en mí—. Tú conoces su lado emocional. Yo conozco cómo opera en el mundo empresarial. Y créeme, cuando se siente amenazado toma decisiones impulsivas.
Eso captó completamente mi atención.
—¿Qué estás intentando decir?
Dante sonrió apenas.
—Que si queremos destruirlo, no debemos atacarlo directamente primero.
Mi mente comenzó a trabajar inmediatamente.
—Entonces… ¿qué hacemos?
Él se levantó lentamente del sofá y entonces dijo algo que hizo que mi cuerpo entero se tensara.
—Vamos a hacer que pierda la cabeza.
Lo observé en silencio mientras continuaba caminando lentamente por el salón.
—Alexander lleva años construyendo una imagen perfecta. El empresario brillante. El prometido ideal. El hombre disciplinado que siempre tiene control de todo. Pero hay algo que jamás ha soportado…
Dante se detuvo frente a mí.
—Perder.
El silencio entre nosotros se volvió pesado, porque sabía perfectamente que tenía razón, Alexander odiaba sentirse desplazado, ignorado, reemplazado y de pronto… entendí hacia dónde iba todo esto, mis ojos se entreabrieron apenas.
—No...
Una pequeña sonrisa apareció en sus labios.
—Sí.
Negué inmediatamente con la cabeza.
—Ni siquiera lo pienses.
—Demasiado tarde. Ya lo pensé.
Solté una risa incrédula.
—¿Tu solución es fingir una relación conmigo?
—No. —Su mirada se sostuvo sobre la mía—. Mi solución es comprometernos.
El aire pareció desaparecer de golpe dentro de la habitación, lo observé completamente atónita.
—Estás loco.
—Posiblemente.
—Dante, eso es absurdo.
Él ni siquiera pareció alterarse.
—No realmente.
Comencé a caminar nerviosamente por el salón mientras intentaba procesar lo que acababa de escuchar.
¿Comprometernos?, ¿Con Dante Morelli? Eso era una locura, una absoluta locura.
—Alexander se volverá inestable en el momento en que sienta que perdió algo que consideraba suyo —continuó Dante con absoluta tranquilidad—. Especialmente si la persona que lo reemplaza soy yo, mis manos se tensaron inmediatamente.
“Algo que consideraba suyo.”
Dios... Odiaba tanto lo cierta que era esa frase, porque Alexander jamás me amó realmente, pero sí me veía como posesión, como alguien que debía permanecer disponible para él.
—Además —continuó Dante—, Isabella tampoco soportará quedar fuera de control.
Eso hizo que levantara inmediatamente la mirada hacia él, ¿acaso Dante realmente lo sabía todo?, ¿sabía que ellos eran amantes?
Y lentamente… comencé a entender, Dante caminó despacio alrededor mío mientras hablaba.
—Por lo que he visto, Isabella disfruta sentirse superior a ti. Disfruta la idea de que puede quitarte cosas sin consecuencias, pero si tú de repente apareces al lado de alguien más poderoso que Alexander…
Mi respiración se volvió más lenta.
—Ella se desesperará.
—Exacto.
El silencio volvió y maldita sea… La idea tenía sentido, demasiado sentido, porque Isabella no estaba enamorada de Alexander, ella estaba enamorada de ganar, ee sentirse elegida... Superior y si yo aparecía de pronto junto al hombre más poderoso del círculo empresarial… Su ego no lo soportaría, pero aun así…
—No —dije nuevamente.
Dante arqueó apenas una ceja.
—¿No?
—Un compromiso falso es demasiado.
Él me observó unos segundos antes de responder.
—¿Por qué?
Abrí la boca y luego la cerré, porque honestamente no sabía cómo explicarlo, no era miedo exactamente, era otra cosa, algo más profundo, más personal, finalmente hablé.
—Porque ya pasé por un compromiso donde fui utilizada.
La expresión de Dante cambió apenas, muy poco, pero suficiente para notarlo, continué hablando antes de detenerme.
—No quiero volver a convertirme en un accesorio dentro del juego de alguien más.
El silencio cayó entre ambos y por primera vez desde que llegué… Dante dejó de mirarme únicamente como una aliada útil, había algo distinto ahora, algo más serio.
Él caminó lentamente hasta quedar frente a mí, muy cerca... Demasiado cerca, pero no retrocedí.
—Escúchame bien, Mía.
Su voz salió baja, pero irme.
—Yo no necesito una mujer decorativa.
Mis ojos se sostuvieron sobre los suyos y por alguna razón… le creí.
Dante continuó hablando lentamente.
—Si hacemos esto, será porque ambos obtenemos beneficios. Tú recuperas poder sobre tu empresa y destruyes a las personas que intentaron manipularte. Yo elimino a Alexander del mercado antes de que se convierta en un problema más grande.
Mi corazón latía rápido, porque la lógica detrás de todo eso era aterradoramente sólida.
—Y además —continuó él—, un compromiso público contigo obligará a muchas personas a dejar de verte como la mujer emocional detrás de Alexander.
Eso me golpeó directamente, porque otra vez… Tenía razón, nadie me tomaba en serio sola, pero si Dante Morelli me elegía públicamente como su futura esposa… Todo cambiaría, reputación, influencia, posición, incluso mi propia familia comenzaría a verme diferente, odiaba admitirlo, pero así funcionaba ese mundo.
—Seguiría siendo un riesgo enorme —murmuré.
Dante sonrió apenas.
—Las mejores jugadas siempre lo son.
Dios... Qué hombre tan peligrosamente convincente.
Me alejé unos pasos intentando ordenar mis pensamientos, porque aunque la propuesta tenía sentido… también era aterradora, comprometerme falsamente con alguien como Dante significaba entrar voluntariamente en el centro de una guerra empresarial, significaba exposición, rumores, presión y sobre todo… Confiar en alguien que apenas conocía.
Me giré lentamente hacia él.
—¿Y qué ganas tú realmente con esto?
Él sostuvo mi mirada directamente.
—Acceso inmediato a información interna que Alexander todavía cree controlar a través de tu familia.
Ah.. Claro, negocios, siempre negocios y curiosamente… eso me tranquilizó, porque significaba que no estaba intentando salvarme, ni comprarme emocionalmente, solo estaba siendo práctico, yo podía trabajar con eso.
El silencio volvió a instalarse entre nosotros, hasta que finalmente Dante habló otra vez.
—No tienes que responderme ahora.
Lo observé sorprendida, él tomó nuevamente su vaso de whisky.
—Pero piénsalo bien, Mía. Porque Alexander jamás esperará que tú seas quien destruya todo lo que construyó.
Mis dedos se tensaron lentamente y por primera vez desde que desperté en esta nueva vida… Sentí algo oscuro y poderoso crecer dentro de mí, porque tal vez… Tal vez había llegado el momento de dejar de ser la víctima de esta historia.