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¿COMO PUEDO SER YO MISMA?

¿COMO PUEDO SER YO MISMA?

Status: Terminada
Genre:Autosuperación / Completas
Popularitas:983
Nilai: 5
nombre de autor: analysi

Sofía lleva treinta años interpretando un papel: la mujer perfecta, eficiente, inquebrantable. Editora de textos, vive puliendo las palabras de otros mientras las suyas se pudren en un cajón. Cuando una humillación pública en su trabajo la obliga a enfrentar su fragilidad, comienza un viaje hacia el centro de sí misma. Entre la memoria de una niña que dibujaba espirales, el eco de su madre que también supo fingir, y la escritura de su propia historia, Sofía descubre que ser auténtica no es un destino, sino una decisión cotidiana. Una novela sobre máscaras, miedos y el acto rebelde de mostrarse.

NovelToon tiene autorización de analysi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20: El principio de todo

El otoño llegó a Madrid con sus colores cálidos y su aire fresco, como si la ciudad entera se preparara para un nuevo comienzo. Sofía lo sintió en la forma en que las hojas caían de los árboles, en la luz dorada que se filtraba por las ventanas, en la sensación de que algo estaba cambiando.

Y lo estaba. Sofía había terminado la historia de su madre. La había leído en voz alta a Valeria, y las dos habían llorado juntas, abrazadas, sintiendo que su madre seguía viva en cada palabra. Ahora, el manuscrito descansaba en una carpeta, esperando el momento adecuado para ser compartido con el mundo.

Pero Sofía no se detuvo. Había empezado una nueva historia. Una que llevaba dentro desde hacía años, pero que solo ahora se atrevía a escribir. La historia de una mujer que aprendió a ser ella misma. La historia de su propio viaje.

—Estás escribiendo tu autobiografía —le dijo Tomás en el taller, con una sonrisa de complicidad.

—No sé si es una autobiografía —respondió Sofía—. Es más bien... una historia sobre cómo encontrar la propia voz.

—Eso es lo que hace una autobiografía. Contar cómo te convertiste en quien eres.

Sofía pensó en sus palabras. Tenía razón. La historia que estaba escribiendo era sobre ella, sobre todo lo que había vivido en los últimos meses, sobre las personas que la habían ayudado a encontrar su camino.

—Creo que esta es la historia más importante que he escrito —dijo finalmente.

—Porque es la tuya —respondió Tomás—. Y no hay historia más poderosa que esa.

El trabajo en la editorial seguía adelante. Sofía se había convertido en una figura respetada en el mundo editorial. Ya no era la editora invisible, sino la que defendía historias con pasión. La que encontraba joyas donde otros solo veían riesgos. La que recordaba a todos que las palabras importan.

Una tarde, Darío la llamó a su despacho.

—He estado pensando —dijo—. Y quería proponerte algo.

—¿El qué?

—Quiero que coordines un nuevo sello editorial. Uno dedicado a voces emergentes. Historias que no encajan en los moldes comerciales. Historias como las que has defendido.

Sofía abrió los ojos con sorpresa.

—¿Un sello propio?

—Sí. Será tuyo. Tú decidirás qué publicamos, cómo lo publicamos, a quién llegamos. Confío en tu criterio.

Sofía sintió que el corazón se le aceleraba. Un sello propio. La oportunidad de hacer exactamente lo que siempre había querido. De dar voz a historias que de otro modo no serían contadas.

—Acepto —dijo, sin dudar.

Darío sonrió.

—Sabía que lo harías.

La noticia se extendió rápidamente por la editorial. Carla fue la primera en felicitarla, con un abrazo tan fuerte que Sofía casi se tambalea.

—Has llegado lejos —dijo Carla—. Y esto es solo el principio.

—Gracias a ti —respondió Sofía—. Por estar siempre ahí.

—Para eso están las amigas.

Sofía también llamó a Valeria para contarle la noticia.

—¡Un sello propio! —exclamó su hermana—. Es increíble. Mamá estaría tan orgullosa.

—Lo sé —dijo Sofía, y en su voz había una emoción que apenas podía contener—. Esto es todo lo que siempre quise hacer. Y ahora puedo hacerlo.

—Y lo harás bien. Porque eres buena en lo que haces.

Sofía sonrió, sintiendo que las palabras de su hermana le daban fuerzas.

El lunes siguiente, Sofía se sentó en su nuevo despacho —más grande, con una ventana que daba a la calle— y comenzó a planificar el sello. Lo llamó "Espirales", en honor a los dibujos que había hecho de niña y que habían sido el primer símbolo de su propia búsqueda.

—Espirales —repitió en voz alta, probando el nombre—. Historias que giran y vuelven, pero siempre avanzan.

El primer libro que publicó bajo su sello fue la historia de su madre. La había revisado, pulido, y ahora estaba lista para ser compartida. No sabía si tendría éxito, pero no le importaba. Era una historia que necesitaba ser contada. Y ella iba a contarla.

La presentación del libro fue en una pequeña librería del centro de Madrid. Valeria estaba allí, con los ojos brillantes. Carla también, con su sonrisa de siempre. Tomás, con su presencia tranquila y su mirada atenta. Y muchos otros: autores que había ayudado, compañeros de la editorial, lectores que habían conectado con sus historias.

—Gracias por estar aquí —dijo Sofía, subiendo al pequeño escenario—. Este libro es muy especial para mí. Es la historia de mi madre. Pero también es la historia de cómo aprendí a ser yo misma.

Hizo una pausa, sintiendo que las palabras se arremolinaban en su pecho.

—Mi madre me enseñó que nunca es tarde para empezar. Que siempre se puede encontrar la propia voz. Que las historias, al final, son lo único que nos queda para recordar quiénes somos y quiénes queremos ser. Este libro es un homenaje a ella. Pero también es una promesa. La promesa de que no voy a dejar de escribir. De que no voy a dejar de contar historias. De que no voy a dejar de ser yo misma.

El público aplaudió, y Sofía sintió que las lágrimas rodaban por sus mejillas. No eran lágrimas de tristeza, sino de gratitud. De saber que había llegado hasta allí.

Esa noche, cuando llegó a casa, Sofía se sentó frente a su escritorio y abrió un cuaderno nuevo. La historia de la niña con alas ya estaba terminada. La historia de su madre también. Pero había muchas más historias esperando ser contadas.

Cogió el dibujo de la niña con alas, que ya no estaba en la mesilla de noche, sino en un marco en su escritorio. La niña seguía riendo, con sus alas de colores y su fondo de espirales.

—Gracias —le dijo en voz baja—. Por recordarme quién soy.

La niña no respondió, pero Sofía sabía que, si pudiera, le sonreiría con orgullo.

Abrió el cuaderno y escribió en la primera página:

"Esta es la historia de una mujer que aprendió a volar. No porque tuviera alas, sino porque descubrió que siempre las había tenido. Solo necesitaba recordarlo."

Y mientras las luces de Madrid parpadeaban más allá de la ventana, Sofía sintió que, por fin, su historia estaba comenzando.

No era el final. Era el principio de todo.

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Cliente anónimo
Excelente historia 🥰🥰
Cliente anónimo
Realmente ése libro debe publicarlo ya qué ayudaría a muchas personas gracias a Dios por a ver encontrado está historia, No que soy una mujer como Sofía y no he tenido la oportunidad de quitar la máscara de mi personalidad 👏👏
Eli: Que bueno que te gustó, y muchas gracias por leer mi historia
total 2 replies
Cliente anónimo
Realmente la historia es una gran enseñanza 🥰🥰🥰
Cliente anónimo
Así se hace Sofía 👏👏👏
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