Ella reencarna el personaje de una novela que leyó y decide cambiar su destino haciendo un pacto con él temible duque..
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Doncellas 1
Despertó de golpe.
Aspiró aire como si hubiera estado conteniendo la respiración durante horas.
El corazón le latía rápido, pero… estaba viva.
Se quedó quieta unos segundos, mirando las sabanas de la cama.
[…qué sueño más raro…]
Parpadeó.
Giró la cabeza.
Las cortinas pesadas.
Los muebles antiguos.
La luz dorada filtrándose suavemente.
Silencio.
[…no…]
Se incorporó lentamente.
Miró sus manos.
Largas. Pálidas. Perfectas.
Se levantó de la cama, casi con miedo.
Caminó hasta el espejo.
Y ahí estaba.
La misma joven de la noche anterior.
Rubia. Hermosa. Delgada.
Irreal.
[…bien… no fue un sueño…]
Se llevó ambas manos al rostro.
[reencarné… reencarné en serio… ¿esto… esto pasa de verdad?]
Respiró hondo.
Una vez.
Dos.
Tres.
[bien… bien… calma… piensa…]
Pero entonces, el recuerdo la golpeó.
Como un balde de agua helada.
[…Gia…]
[…Lady Gia Dacre…]
[…la que muere…]
Se giró de golpe hacia la ventana.
La abrió apenas.
Afuera…
Guardias.
Movimiento.
Gente.
Todo vigilado.
[…claro… porque soy básicamente mercancía política…]
Cerró la ventana lentamente.
Se apoyó en ella.
[bien… plan A: huir]
Miró otra vez hacia afuera.
[…plan A cancelado…]
Empezó a caminar por la habitación, nerviosa.
[no tengo dinero… no tengo un mapa… no sé ni en qué reino estoy… seguro muero en el intento…]
Se detuvo.
[…plan B: pedir ayuda…]
Y ahí…
Su expresión cambió.
Más seria.
Más… fría.
[…mi familia…]
Las imágenes de la novela volvieron a su mente.
Las palabras.
La traición.
La decisión.
[quizá sea más útil muerta]
Su estómago se revolvió.
[…ellos me mataron…]
No en teoría.
No en posibilidad.
En certeza.
[…y lo harían otra vez…]
Se abrazó a sí misma.
[…no… no puedo confiar en ellos…]
Entonces…
Quedaba una opción.
Solo una.
El duque.
Se quedó en silencio.
Recordando.
El calabozo.
Las cadenas.
La furia.
Y luego…
El entierro.
Las flores.
La venganza.
La culpa.
[…él… fue el único que hizo justicia por mí…]
Exhaló lentamente.
Su mente, poco a poco, empezó a organizarse.
[…bien… entonces… no huyo… no confío en mi familia…]
Se enderezó.
[…me caso]
El pensamiento cayó con una calma sorprendente.
Y luego…
Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
[bueno… tampoco es como si fuera el peor escenario…]
Caminó de nuevo hacia el espejo.
Se observó.
Giró un poco.
El cabello cayendo perfecto.
La piel impecable.
[…o sea… mírame…]
Sonrió, esta vez con un toque de picardía.
[si no le gusto… le pido el divorcio]
Se cruzó de brazos, pensativa.
[…y mínimo… una pensión, todo sirve ¿no?]
Asintió para sí misma.
[claro… compensación emocional por casi morir… dos veces… totalmente válido]
Se dejó caer suavemente en la silla frente al tocador.
[y si no le molesta mi presencia…]
Miró alrededor.
La habitación.
El lujo.
La tranquilidad.
[…me quedo]
Sonrió más ampliamente.
[como una hermosa duquesa… en una hermosa mansión…]
Se imaginó la escena.
Sirvientes atendiéndola.
Vestidos elegantes.
Nada de llamadas de atención al cliente.
Ni un solo..
[¡esto es inaceptable!]
Soltó una pequeña risa.
[…sin trabajar…]
Se llevó una mano al pecho.
[…esto… esto sí es una mejora de vida…]
Pero en el fondo…
Muy en el fondo…
Sabía que no sería tan simple.
Porque en unas horas…
Conocería al hombre que en otra vida…
La había amado demasiado tarde.
Y en esta…
Podía ser su salvación.
O su final.
Decidida, Gia se cruzó de brazos frente al espejo.
[bien… estrategia básica de supervivencia.. conocer al posible esposo antes de casarse con él… mínimo]
En la novela, la descripción del duque era… vaga.
Alto.
Moreno.
Cabello desordenado.
Barba corta.
[básicamente… un cliché atractivo con problemas emocionales graves]
Pero eso no le servía.
Ella necesitaba más.
[necesito saber cómo me va a mirar… eso lo cambia todo]
Porque una cosa era su aspecto.
Y otra muy distinta… era si él la vería con rechazo.
O con interés.
O con completa indiferencia.
[…y si ni siquiera le gusto… ¿qué hago? ¿me ignora? ¿me encierra? ¿me…?]
Negó con la cabeza.
No.
Mejor adelantarse.
Se giró hacia las doncellas, que ya estaban organizando cosas en la habitación.
—Quiero ver al duque.
Las dos se detuvieron.
Se miraron.
[…¿dije algo ilegal?]
Una de ellas respondió con cautela..
—My Lady… podemos enviar el mensaje.
Gia asintió rápidamente.
[sí, sí, tráiganmelo, lo entrevisto, evaluamos compatibilidad emocional y listo]
—Sí, por favor.
Las doncellas salieron.
Gia empezó a caminar de un lado a otro.
[bien… tranquila… esto es normal… futuras parejas hablando antes de casarse… completamente sano…]
Pasaron unos minutos.
Luego más.
Cuando las doncellas regresaron, Gia casi se les lanza encima con la mirada.
—¿Y?
La respuesta fue… decepcionante.
—El duque está muy ocupado, Mi Lady.
—La verá al mediodía en el salón principal… para la boda.
[…¿qué?]
Parpadeó.
[…¿CÓMO QUE MUY OCUPADO?]
Su ojo casi tembló.
[¿en serio? ¿no tiene cinco minutos para ver a la mujer con la que se va a casar?]
Respiró hondo.
[bien… bien… calma… no entres en pánico…]
Pero el pánico ya estaba haciendo maletas.
[no… no, esto no me gusta… necesito verlo antes]
Así que decidió…
Intentarlo por su cuenta.
[si Mahoma no va a la montaña… la protagonista va al duque]
Se envolvió ligeramente y salió de la habitación con pasos decididos.
Cerró la puerta detrás de ella.
Y se detuvo.
Miró a la izquierda.
Luego a la derecha.
Pasillos largos.
Puertas idénticas.
Silencio elegante.
[…bien… pequeño detalle…]
[¿A DÓNDE VOY? en las películas es mas facil]
Avanzó igual.
Doblando al azar.
[seguro lo encuentro… ¿qué tan grande puede ser una mansión?]
Cinco minutos después…
[…esto es un laberinto]
Diez minutos después…
[necesito un mapa… o una brújula… o un guía turístico…]
Quince minutos después…
—Mi Lady.
Se congeló.
Lentamente giró la cabeza.
Las dos doncellas estaban ahí.
Mirándola.
Con una sonrisa… demasiado educada.
[…me atraparon…]
—Por aquí, por favor.
No hubo discusión.
Fue escoltada de regreso como si fuera una noble… que claramente no sabía ubicarse en su propia casa.
[…bien… esto fue humillante…]
La devolvieron a la habitación.
Y esta vez…
No la dejaron salir.
Las doncellas comenzaron a preparar todo con eficiencia impecable.
Vestido.
Accesorios.
Peinado.
Gia frunció el ceño.
—Yo quería ver al duque…
Intentó sonar convincente.
[…convincente y no desesperada…]
Pero ellas solo sonrieron.
—Primero debe prepararse, Mi Lady.
[…traidoras elegantes…]
Suspiró.
Se dejó caer en la silla frente al tocador.
[…bien… plan C…]
Levantó la vista.
Su reflejo la observó.
Y entonces…
Sonrió.
Lenta.
Calculadora.
[…si no puedo ir a verlo… haré que él quiera verme]
Se giró hacia ellas.
—Quiero… que me dejen hermosa.
Las doncellas asintieron, ya esperándolo.
Pero Gia agregó, con un leve brillo en los ojos..
—Hermosa… y coqueta.
Eso sí las sorprendió un poco.
Pero luego…
Sonrieron.
[…oh… esto se va a poner interesante…]
Comenzaron a trabajar.
El vestido fue elegido con cuidado.. elegante, pero favorecedor.
El cabello… acomodado para enmarcar su rostro.
El flequillo suavizado.
Algunos mechones sueltos estratégicamente.
[…wow… esto ya parece producción profesional…]
Mientras la transformaban, Gia pensaba.
[…la primera impresión… lo es todo…]
Recordó entrevistas, primeras citas, incluso llamadas de atención al cliente.
[…la gente decide en segundos… si le agradas o no…]
Se miró al final.
Y por un segundo…
Ni siquiera ella se reconoció.
[…bien… si esto no funciona… nada lo hará…]
Sonrió.
Pero esta vez…
No era solo nervios.
Era estrategia.
Porque si iba a casarse con un duque temible…
Entonces él… iba a recordarla desde el primer momento.