Un temible asesino a sueldo reencarna por karma en el cuerpo de una noble atrapada en una novela trágica. Su destino: casarse con el volátil Emperador de Fuego para calmar su ira, ser abandonada por la protagonista real y morir de depresión.
Dispuesto a cambiar su destino (y a costa de su hombría), decide jugar el juego: curará la inestabilidad del Emperador, pero planea exigir un divorcio millonario para recorrer este nuevo mundo mágico a su antojo. Lo que no esperaba es que al Emperador de Fuego le fascinara tanto su fría y letal esposa. Entre conspiraciones, magia y un romance que no quiere aceptar, el antiguo asesino tendrá que luchar para demostrar que ella (el)... definitivamente no es la heroína de esta historia.
NovelToon tiene autorización de Rosangel Pérez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 11: Bienvenida
El Palacio Imperial no se alza sobre el suelo; parece emerger de las entrañas mismas de la tierra, una monstruosidad arquitectónica que desafia la razón. Para Mirelle, cuyo carruaje se detuvo ante la inmensa escalinata principal, la estructura es una declaración de guerra visual. Los muros de obsidiana negra pulida absorben la luz, mientras que las vetas de piedra volcánica roja, que recorren la fachada como arterias llenas de lava, palpitan con un resplandor antinatural. Es un palacio que danza entre las llamas y la oscuridad eterna, un monumento al poder destructor de Kaelen.
__El fuego lo consume todo__. Susurró para sí misma, sintiendo cómo el aire a su alrededor se vuelve más denso, cargado de una estática que hace vibrar sus nervios.
Al descender del carruaje, el primer impacto no fue la arquitectura, sino el silencio absoluto de la corte. Muchos nobles estan alineados en la entrada, sus rostros máscaras de cortesía refinada que ocultan un frenesí de chismes y alarmas. Mirelle captó las miradas. Vio el odio mal disimulado en las mujeres que habían esperado ocupar su lugar, y la calculada hostilidad de los ministros que ya planean cómo introducir amantes en el lecho imperial para desestabilizarla, o cómo orquestar su caída una vez que el Emperador estuviera "curado".
Para ellos, Mirelle es una pieza temporal, una herramienta de conveniencia que sería desechada al primer suspiro de alivio de Kaelen. Pero Mirelle, con la mente de Vance, los escanea como un depredador analiza a una manada de presas débiles. No le importan sus complots. Su enfoque es estratégico: sobrevivir, estabilizar, cobrar y desaparecer.
Entonces, lo vio.
En la cima de la escalinata, envuelto en una capa que parece hecha de humo y brasas, esta Kaelen. Su presencia es como un golpe físico. Que el Emperador reciba personalmente a su futura prometida en la entrada es una ruptura sin precedentes de la etiqueta imperial; un acto que hizo que los nobles presentes contuvieran la respiración, intercambiando miradas de puro pánico. Kaelen no solo esta ahí para recibirla; esta reclamándola ante la mirada de todo el imperio.
Mirelle mantuvo su paso firme. Cada movimiento es una coreografía de elegancia aristocrática, pero sus músculos estan tensos, listos para reaccionar. Bajo la seda de su vestido, sus manos estan relajadas, pero su magia de agua (su arma letal y ahora más versátil que nunca) fluye bajo su piel, una corriente invisible dispuesta a convertirse en proyectiles capaces de atravesar acero si fuera necesario.
Al llegar al último peldaño, Kaelen descendió a su encuentro. Sus ojos, dos brasas encendidas en la penumbra de su rostro, la devoran con una intensidad que habría hecho desmayar a cualquier otra joven. Él espera ver el brillo de la adoración, la docilidad de la mujer que había anhelado casarse con él. En su lugar, encontró una mirada gélida, una pared de hielo que ni siquiera parpadeó ante su presión mágica.
__Llegas a tiempo, Mirelle__. Dijo él, su voz vibrando con una autoridad que pretende doblegar voluntades. Se detuvo a escasos centímetros, invadiendo su espacio personal, buscando asfixiarla con su aura de dominación.
__¿Has disfrutado de tu tiempo de preparación?__.
Mirelle realizó una reverencia, perfecta en su ejecución, impecable en su protocolo. Al levantarse, mantuvo el contacto visual. No hay miedo o anhelo, ni rastro de la antigua obsesión de la Mirelle original. Solo hay una profesionalidad fría, una que Vance ha perfeccionado durante años como asesino.
__Majestad. El tiempo ha sido fructífero__. Respondió con voz nivelada, dejando que sus palabras flotaran en el aire cargado entre ellos.
__He estado trabajando en el cumplimiento de mi deber. La estabilidad de su maná es una prioridad, y estoy lista para proceder con los tratamientos en cuanto usted disponga__.
Kaelen entrecerró los ojos, su sonrisa se volvió peligrosa, casi salvaje. La decepción de no encontrar una presa sumisa brilló brevemente en su mirada antes de ser reemplazada por una curiosidad retorcida. La quiere, sí, pero ahora la quiere como un desafío. Como un acertijo que necesita ser roto.
__¿Tu deber?__. Repitió él, bajando la voz hasta convertirla en un susurro que solo ella puede oír, mientras los nobles a su alrededor sudan de incomodidad.
__¿Es eso todo lo que nos define, Mirelle? ¿Un contrato de conveniencia?__.
__Es lo que sostiene este compromiso, Majestad__. Replicó ella, sin retroceder un milímetro. La cercanía de Kaelen irradia un calor insoportable, pero ella se mantuvo inmutable, como un glaciar frente a un volcán.
__Usted busca un equilibrio que solo mi magia puede proveer, y yo busco la seguridad de mi casa bajo su protección. Los sentimientos son variables innecesarias en una situación de supervivencia__.
Kaelen soltó una carcajada que resonó en los muros de obsidiana, una risa carente de humor que envió escalofríos por la espalda de los presentes. Él dio un paso más, sus dedos rozaron el aire cerca de la mejilla de Mirelle, sin tocarla, una amenaza disfrazada de caricia.
__Eres fascinante__. Murmuró él, sus ojos escaneándola como si pudiera ver a través de su piel, como si intuyera que dentro de ese cuerpo habita algo diferente.
__La mayoría moriría por un gramo de mi atención. Tú, en cambio, pareces estar calculando el precio de un divorcio antes siquiera de haber intercambiado votos. Estás en la boca del lobo, Mirelle. ¿De verdad crees que te dejaré marchar cuando finalmente tenga lo que quiero?__.
Mirelle no se inmutó. En su mente, Vance esta trazando rutas de escape, analizando los puntos ciegos del Emperador, evaluando la densidad del agua que rodea el palacio. Ella sabe que esta en el centro del poder, en la boca del león, pero también sabe algo que Kaelen ignora: ella ya no es una mujer que busca amor. Es una máquina de supervivencia con la destreza de un asesino y un poder elemental que esta empezando a entender a profundidad.
__Cuando su maná esté estabilizado, Majestad__. Respondió Mirelle, con una frialdad que hizo que el aire a su alrededor se enfriara instantáneamente.
__Usted tendrá la estabilidad de su poder que tanto desea, y yo tendré la libertad y los recursos que me corresponden. Si el lobo intenta devorarme antes de que el trato termine, se arriesga a que su presa tenga dientes más afilados de lo que esperaba__.
El silencio que siguió fue atronador. Los ministros, a pocos pasos de distancia, estan paralizados, horrorizados por la osadía de la joven. Nadie le habla así al Emperador. Nadie desafia su posesividad con tanta indiferencia.
Kaelen se quedó quieto, sorprendido por un instante, y luego, su expresión se transformó en una mueca de depredador satisfecho. Ha encontrado algo real. Algo que no se rompe al primer contacto. Se giró hacia los nobles con una elegancia magnética, su mano finalmente posándose en el brazo de Mirelle, marcando su territorio ante todos los ojos curiosos de la corte.
__Preparen el ala oeste para la Duquesa__. Ordenó Kaelen, su voz resonando en todo el patio.
__Y que nadie se equivoque. Ella no es un adorno. Ella es la única persona en este palacio que se atreve a mirarme a los ojos sin temblar__.
Mirelle sintió el agarre de Kaelen, firme, posesivo, una cadena invisible que se cierra sobre su piel. Pero mientras él la guia hacia el interior del palacio, hacia ese laberinto de fuego y oscuridad, ella mantuvo la cabeza en alto. No esta allí para jugar a la esposa o emperatriz perfecta, ni para luchar por el amor de un hombre que, en el fondo, es un psicópata volátil.
Mientras caminan, Mirelle sintió la humedad en sus manos, una pequeña esfera de agua líquida condensándose en su palma, invisible para todos, una pequeña demostración de poder que solo ella puede sentir. Podía sentir el pulso de la magia del Emperador, un fuego caótico y descontrolado que pide a gritos ser calmado.
"Sobreviviré", pensó Mirelle, mientras los inmensos portones del Palacio Imperial se cierran tras ellos, sellando su destino. "Estabilizaré este fuego, construiré mi fortuna, y cuando llegue el día, romperé estas cadenas aunque tenga que inundar el imperio entero para lograrlo".
El juego ha comenzado, y ella no tiene intención de perder.