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Entre La Hacienda Y El Corazón

Entre La Hacienda Y El Corazón

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor eterno
Popularitas:4.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Descripción

Maximiliano, un joven de 24 años, hereda la hacienda de su padre, Emiliano. Desde muy pequeño lo veía dirigir con firmeza y respeto a sus empleados, aprendiendo el valor del trabajo, la responsabilidad y el esfuerzo. Ahora, convertido en el nuevo patrón, asume el reto de continuar el legado familiar. Lo que nunca imaginó fue que ese mismo lugar cambiaría su vida para siempre. Cuando una humilde campesina llega a trabajar a la hacienda, sus caminos se cruzan de una forma inesperada. Entre jornadas de campo, dificultades y sentimientos que crecen en silencio, ambos descubrirán que el amor puede florecer donde menos se espera.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22: Un sentimiento inesperado

Maximiliano narra

Habían pasado cinco meses desde que Aurora llegó a la hacienda. Cinco meses desde aquel día en que una joven de Boyacá llegó con sus maletas, sus sueños y esas ganas de salir adelante que se notaban desde el primer momento.

Al principio la vi como una trabajadora más que llegaba para ayudar en la finca. Sabía que necesitábamos personal y que ella venía buscando una oportunidad, pero con el paso del tiempo empecé a notar algo diferente en ella.

Aurora no era como cualquier persona que había llegado a trabajar allí.

Era dedicada, responsable y siempre tenía una buena actitud, incluso cuando las jornadas eran largas o cuando las cosas se ponían difíciles.

Muchas veces la observaba desde lejos sin que ella se diera cuenta.

La veía en las mañanas cuando ayudaba con las labores de la finca, cuando caminaba por los terrenos con sus botas amarillas y cuando se acercaba a alimentar al ganado.

Me quedaba mirando cómo hacía su trabajo con tanta tranquilidad.

No necesitaba que nadie le estuviera diciendo todo el tiempo qué hacer. Ella aprendía rápido, preguntaba cuando tenía dudas y siempre buscaba hacer las cosas de la mejor manera.

Una tarde estaba revisando unos documentos de la hacienda cuando levanté la mirada y la vi a través de la ventana.

Aurora estaba junto al ganado, ayudando a organizar algunas cosas.

Me quedé observándola por unos segundos.

No entendía exactamente qué me estaba pasando.

Había conocido muchas personas en mi vida, pero con ella era diferente.

Sentía admiración por su forma de ser, por su humildad y por esa manera de enfrentar la vida sin quejarse.

Me apoyé en el escritorio y suspiré.

—Creo que me estoy enamorando —dije en voz baja.

Me sorprendí de mis propias palabras.

Yo, Maximiliano Zúñiga, siempre había estado concentrado en la hacienda, en mi familia y en cumplir con la responsabilidad que mi padre me dejó.

Tenía 24 años, estaba cerca de cumplir 25 y seguía soltero.

Durante mucho tiempo pensé que el amor llegaría cuando tuviera que llegar, pero nunca imaginé que aparecería en una persona que llegaría buscando trabajo a mi finca.

Empecé a pensar en mi vida.

Había construido muchas cosas, pero también había momentos en los que sentía que me faltaba alguien con quien compartir mis logros, mis preocupaciones y mis días.

Miré nuevamente hacia donde estaba Aurora.

—¿Y por qué no darme una oportunidad? —pensé.

Tal vez era hora de permitirme conocer a alguien, de abrir mi corazón y dejar de pensar solamente en las responsabilidades.

Pero también sabía que debía ser cuidadoso.

Aurora era una trabajadora de la hacienda y yo era su jefe. No quería que ella sintiera presión ni que pensara que su trabajo dependía de mis sentimientos.

Quería conocerla de verdad, saber quién era más allá de sus labores.

Quería saber de su familia, de sus sueños y de la vida que había dejado en Boyacá.

Esa tarde salí a caminar por la finca.

Cuando pasé cerca de donde estaba ella, Aurora me saludó con una sonrisa.

—Buenas tardes, don Maximiliano.

—Buenas tardes, Aurora. ¿Cómo va el trabajo?

—Bien, señor. Poco a poco me voy acostumbrando más a la finca.

Sonreí.

—Me alegra escuchar eso.

Ella continuó con sus labores y yo seguí caminando, pero esa pequeña conversación se quedó en mi mente.

Su forma de hablar, su sencillez y su manera de tratar a los demás eran cosas que me llamaban la atención.

Esa noche, sentado en mi habitación, pensé mucho.

Recordé el primer día que la vi llegar. Recordé cómo había sentido una curiosidad por ella desde el primer momento, aunque no sabía si era solo una impresión.

Ahora, cinco meses después, entendía que era algo más.

Aurora se había ganado un lugar en mis pensamientos sin darse cuenta.

No sabía qué pasaría en el futuro.

No sabía si ella sentiría lo mismo por mí.

Pero por primera vez en mucho tiempo sentía ganas de intentarlo.

Porque a mis 24 años, estando cerca de cumplir 25, entendí que también tenía derecho a buscar mi propia felicidad.

Y quizás esa felicidad había llegado a la hacienda vestida con una blusa sencilla, unas botas amarillas y una sonrisa que poco a poco estaba cambiando mi vida.

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Ana Claudia Trejo Gamez
más capitulos 🥰
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