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Atrapada con el hombre equivocado

Atrapada con el hombre equivocado

Status: Terminada
Genre:Matrimonio contratado / Dominación / Embarazo no planeado
Popularitas:155k
Nilai: 4.9
nombre de autor: yana_vern

Camila Fernández se despertó en la cama de un hotel con un hombre que intentaba matarla, acusándola de haberle tendido una trampa. Pero la realidad era peor de lo ella esperaba.
Su propio hermano había organizado todo con la intención de sacarle dinero a Mateo Vázquez, el hombre con quien paso la noche y cuando obtuvo lo que quería, desapareció.
Dos meses después Camila estaba sola con su abuela, sus padres se habían quitado la vida al irse a la ruina, su hermano estaba desaparecido y ahora ella, estaba embarazada de Mateo.
Cuando su hermano Nicolás regresa y descubre el embarazo, corre con la familia Vázquez para sacar provecho y ahora, Camila está atrapada en un matrimonio con un hombre que la desprecia.

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Capítulo 5

La cena en la Finca Vázquez transcurrió sin Mateo. La mesa estaba puesta con elegancia, pero el ambiente se sentía más liviano sin su presencia. La Abuela Mariana habló de cosas sin importancia, la señora Marta se aseguró de que todo estuviera a mi gusto y yo comí lo justo, sin forzar. Apenas terminé, me disculpé y subí a mi habitación.

Cerré la puerta y llamé a Florencia. Le conté que estaba bien, que la deuda se había pagado y que la casa estaba a salvo por ahora. No entré en detalles sobre el matrimonio ni sobre Mateo. Solo le dije que iba a quedarme unos días más en Pilar y que en cuanto pudiera iría a ver a la abuela Elena. Flor me hizo prometer que me cuidara y colgamos cerca de la medianoche.

Una hora después, una empleada golpeó suavemente y entró con una bandeja de frutas cortadas y un juego de toallas limpias. También dejó sobre la cama un camisón de seda y una bata a juego.

---Señorita Camila\, el baño está listo. Si necesita algo más\, solo llame.

---Gracias.

El agua caliente me hizo bien. Me quedé dentro de la bañera hasta que la piel se me arrugó. Cerré los ojos y dejé que el vapor se llevara un poco del cansancio del día. No quería pensar si había elegido bien o mal. Solo repetí en silencio que todo esto era una etapa más, que pasaría.

Cuando salí, el pelo me chorreaba. Busqué el secador en todos los cajones del baño, pero no encontré nada. Tenía el cabello largo y abundante; si no lo secaba, tardaría horas en estar presentable. Me puse la bata por encima del camisón y salí al pasillo.

La casa era enorme. Los corredores se extendían a derecha e izquierda y, por un momento, no recordé hacia dónde quedaba el sector del servicio. Escuché un ruido leve a la izquierda y caminé en esa dirección.

Mateo salía en ese preciso instante de su estudio. Me vio de inmediato. Yo llevaba el pelo mojado pegado a la espalda, la bata entreabierta y el camisón de seda que apenas llegaba a las rodillas. Él se detuvo en seco.

---¿Qué hacés acá\, merodeando? ---preguntó con voz cortante.

Me sobresalté y me di vuelta.

---¿Querés matarme del susto a esta hora?

Mateo curvó los labios en una sonrisa fría.

---Al que se atrevió a drogarme y a armar todo este circo no le debería dar miedo nada.

Respiré hondo y lo miré a los ojos.

---Yo no te drogué. Nunca planeé nada de esto. Lo digo una sola vez.

Él dio un paso adelante. Apoyó una mano en la pared, al lado de mi cabeza, y con la otra me levantó la barbilla. Su mirada bajó despacio por mi cuello, por el pelo húmedo, por la tela fina del camisón.

---¿No planeaste nada y aparecés a esta hora vestida así frente a mi puerta? ¿No es para provocarme?

Sentí que el calor me subía a la cara. El camisón era el que me habían dejado; sí, era un poco sensual, pero me había puesto la bata encima y llegaba hasta las rodillas. No estaba desnuda ni mucho menos.

---Disculpame si te ofende ---contesté con tono neutro---\, pero no imaginé que Vázquez consideraría que esto es una invitación.

La mandíbula de Mateo se tensó.

---Estás provocándome\, mujer.

Lo empujé suavemente para apartarlo.

---Solo buscaba un secador de pelo. Nada más.

Intenté pasar por el costado, pero él me agarró del brazo y me empujó contra la pared. Su cuerpo quedó cerca, demasiado cerca.

---Escuchame bien ---dijo bajito\, casi en un susurro peligroso---. Entraste a esta casa por el chico que llevás adentro. Cuando nazca\, agarrás tus cosas y te vas. ¿Entendido?

---No hace falta que me lo repitas ---respondí sin bajar la mirada---. Y si querés\, preparame un caballo rápido y un buen látigo para que me vaya más ligero.

Mateo me soltó de golpe. Retrocedió un paso y sacó un sobre del bolsillo interior de su saco.

---Firmá esto.

Lo abrí. Era un acuerdo prenupcial. Un año de matrimonio. Al cumplirse el plazo, disolución automática. Después, yo me iba.

Ni siquiera leí los detalles. Tomé la lapicera que me ofrecía y firmé en las líneas correspondientes. Le devolví los papeles.

Mateo los guardó sin revisarlos. Me miró un segundo más, como si mi rapidez lo hubiera descolocado.

---Mañana a las nueve en punto en el Registro Civil. Ni un segundo tarde.

Me quedé sin entender.

---¿Para qué?

Él soltó una risa seca.

---¿Para casarnos\, qué más va a ser?

Se dio media vuelta y se fue por el pasillo.

A la mañana siguiente abrí los ojos y miré el celular: las ocho en punto. Me levanté de un salto. Me había dormido profundamente después de hablar con Flor hasta la madrugada. Me lavé la cara rápido, me peiné como pude y bajé. Todavía llevaba la misma ropa del día anterior porque no tenía otra.

Las empleadas me saludaron con respeto. La señora Marta se acercó con una sonrisa amable.

---¿Durmió bien\, señorita Camila?

---Más o menos\, gracias. ¿El señor Vázquez ya se fue?

---Sí\, salió temprano para la empresa. ¿Necesita algo?

---Él me dijo que hoy a las nueve teníamos que estar en el Registro Civil.

La señora Marta asintió tranquila.

---Desayune primero. Después la llevo el chofer. No se preocupe.

El desayuno estaba servido: jugos frescos, frutas, medialunas, café con leche. La abuela había dado orden de no despertarme para que descansara. Comí lo más rápido que pude, pero cada minuto contaba.

---Señora Marta\, ¿cuánto se tarda desde acá hasta el Registro Civil?

---Con el tránsito de la mañana\, unos cuarenta minutos. Pero no se angustie\, el chofer la lleva.

Subí al auto a las ocho y veinte. El camino empezó bien, fluido. Miré el reloj: llegábamos sobrados. De pronto, un frenazo brusco me lanzó hacia adelante. El cinturón me devolvió contra el asiento. El auto se detuvo en seco.

---¿Está bien\, señorita Camila? ---preguntó el chofer\, preocupado.

---Sí... creo que sí.

---Parece que hubo un accidente más adelante. Todo está parado.

Miré la hora otra vez. Ya no sobraba tiempo. El tránsito se había convertido en una fila interminable de autos.

---Llame al señor Vázquez\, por favor ---pedí---. Mejor avisarle que vamos a llegar tarde.

El chofer marcó. Mateo contestó al segundo tono.

---¿Qué pasa?

---Señor\, es que la señorita Camila...

Mateo lo cortó, con la voz más alta de lo normal.

---¿Qué le pasó a Camila?

El chofer se apuró a aclarar.

---No\, señor\, ella está bien. Es que hubo un choque adelante y estamos atrapados en el tránsito. Vamos a llegar un poco tarde.

Mateo soltó un bufido.

---¿Y para qué me llamás? ¿Para que espere?

El chofer me miró pidiendo ayuda. Le saqué el teléfono.

---Si estás muy ocupado\, podemos dejarlo para otro día ---dije.

---¿Vos creés que tengo tiempo para perder? ---contestó él\, cortante.

---Yo tampoco pedí esto. ¿Qué querés que haga? ¿Que vuele?

Quedaron siete minutos.

---Tenés siete minutos. Si no llegás\, te vas a arrepentir.

Cortó.

Miré al chofer.

---¿Cuánto falta caminando?

---Unos seiscientos\, setecientos metros.

Bajé del auto sin pensarlo dos veces. El viento de la mañana era helado. Solo llevaba la ropa del día anterior, fina, sin abrigo. El frío me caló los huesos enseguida. Empecé a correr.

Al principio el movimiento me dio algo de calor, pero pronto el aire me quemaba los pulmones. No estaba acostumbrada a correr. A los doscientos metros ya jadeaba. Me detuve un segundo, con las manos en las rodillas, pero recordé la voz de Mateo y seguí.

El pelo se me pegaba a la cara por el sudor y el viento. Los zapatos me rozaban los talones. Cada paso dolía, pero seguí adelante, esquivando gente en la vereda, cruzando calles cuando el semáforo lo permitía.

Faltaban dos cuadras cuando sentí que el costado me pinchaba fuerte. Miré el celular: quedaban menos de tres minutos. Apreté los dientes y seguí corriendo, con el corazón latiéndome en los oídos y el frío metiéndose bajo la ropa.

El edificio del Registro Civil ya se veía al final de la calle. Solo tenía que llegar.

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Clayas Pao
se supone que Valentina ya la conocia en el hospital
Clayas Pao
se contradice, primero dijo que murio, luego dijo que no sabia de su existencia y que nunca la conocio y ajora hasta se acuerda de ella
Clayas Pao
me cae ya mal Camils
Clayas Pao
que patética el no tiene la culpa de las estupideces de su hermana, ya cayó gordo
Clayas Pao
Que mujer patetica🙄
Clayas Pao
Que mujer patetica
Ines Micaela
ya ni ganas de seguir la novela vueltas y vueltas y ningún desenlace que aburrido.
Melissa Tapia
Es enserio tanta vuelta y no termina la historia, q inmadura es la protagonista y el embarazo quedó relegado a este paso será una gestación de más de 10 meses... yo resumo la trama.. llegará la tan ansiada prometida q le salvó la vida al prota, que casualmente no fue ella sino la histérica de Camila xq más me suena a eso, la han de secuestrar oh Mateo pierde la memoria le dan por muerto y darán mil vueltas para q al final tiunfe su amor predestinado
Ines Micaela
más capítulos muy largo y nada
Celia Chavez Chavez
una historia muy bonita pero es una pena que la escritora no concluya.
Jesús Márquez Téllez
Escritora, falta el final
Karina
hasta ahorita me gusta es algo fuera
Tata Perez
Termine de leer...me cansr
Tata Perez
Ya está monótona la narración y fuera de contexto
Elianeth Pacheco
que pasó porque no siguieron con los capitulos
Celia Chavez Chavez
seguimos esperando la continuación.
Celia Chavez Chavez
seguimos esperando la continuación.
Norma Beatriz Lopetegui
ufff cuánto debemos esperar para continuar y tener un final?? ya se convierte en una falta de respeto
Esperanza Hernandez
No entiendo nada, se supone que fue un amigo del círculo que la llamo y ahora resulta un misterio???
monita
está muy buena ,pero lastima que no continúe 😰 queremos el final , no es justo que hayamos leído asta acá y no tenga un final 😰😰
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