Renace en un mundo mágico, dispuesta a cambiar su destino, recuperar lo que le pertenece y vengarse de quienes la lastimaron.
*Esta novela pertenece a un mundo*
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A pesar de haber obtenido respuestas… la mente de Ophelia no estaba en calma.
Mientras el carruaje avanzaba de regreso a la mansión, el paisaje pasaba frente a sus ojos sin que realmente lo viera. Sus manos descansaban sobre su regazo, quietas… pero su mente no dejaba de moverse.
Había piezas que no encajaban.
Y eso… le molestaba.
Ivy…
Su expresión se tensó apenas.
¿Por qué?
¿Por qué alguien que, en teoría, era su hermana… querría verla muerta?
No era simple rivalidad.
No era envidia superficial.
Era odio.
Frío. Calculado.
Suficiente como para planear algo así… y reírse mientras ocurría.
Ophelia frunció ligeramente el ceño.
—No tiene sentido… —murmuró casi inaudible.
Luego estaba él.
Lord Owen.
Recordó su mirada.
Ese desprecio apenas disimulado.
Y aun así…
[Finge… porque le gusta mi media hermana]
Fingía preocupación.
Fingía cercanía.
Fingía un compromiso que claramente no deseaba.
¿Entonces por qué?
Si realmente le interesaba Ivy…
Si ambos parecían compartir algo más que simples palabras…
¿Por qué mantener la fachada?
¿Por qué no romper el compromiso?
A menos que…
Su mirada se afiló.
—También lo necesite… —susurró.
Tal vez él también tenía algo que ganar.
Algo que aún no veía.
Algo relacionado con ella.
Con su nombre.
Con su posición.
O… con esa herencia.
Exhaló lentamente.
Demasiadas incógnitas.
Demasiadas variables.
Y muy pocas respuestas.
Pero…
Cerró los ojos un instante.
Y luego los abrió, más firme.
—No importa… por ahora.
Porque sí.
Quería entender.
Quería respuestas.
Quería saber exactamente por qué la odiaban… y qué estaban planeando.
Pero eso…
Podía esperar.
Porque ahora había algo más urgente.
Más importante.
Más peligroso.
Giró apenas el rostro hacia la ventana, y esta vez sí vio el mundo que pasaba.
Pero en su mente… no estaba ese camino.
Estaba otro.
Uno cubierto de nieve.
Lejano.
Desconocido.
El reino de Sunderland.
El reino de hielo.
Un lugar donde no tenía aliados.
Donde no conocía las reglas.
Donde tendría que empezar desde cero.
Y donde… probablemente se decidiría su destino.
Sus labios se curvaron lentamente.
—Bien… —murmuró.
Su mirada cambió.
Ya no era solo determinación.
Era ambición.
—Entonces iremos allá.
No había duda.
No había vacilación.
Ese era el siguiente paso.
Porque si la herencia estaba atada a ese reino…
Entonces ella también lo estaría.
Y si necesitaba un esposo de Sunderland…
Entonces lo encontraría.
No importaba cómo.
No importaba con quién.
Pero lo haría.
Se acomodó en su asiento, cruzando los brazos con una calma que no coincidía con la intensidad de sus pensamientos.
[Ivy… Lord Owen… Ya me ocuparé de ustedes…]
pensó, con una leve sonrisa.
Pero no ahora.
Ahora…
El juego cambiaba de escenario.
Y Ophelia estaba lista para entrar en territorio enemigo.
El reino de hielo la esperaba.
Y ella…
Iba a conquistarlo.
Los días siguientes transcurrieron con una calma engañosa.
Ophelia seguía en su papel.
Débil cuando debía.
Callada cuando convenía.
Observadora… siempre.
Pero por dentro, cada día que pasaba era un recordatorio constante..
El tiempo corría.
Y ella aún no tenía un esposo.
Ni siquiera un candidato.
Ni un plan completamente sólido.
Hasta que, una mañana..
La puerta se abrió de golpe.
—¡Mi lady!
Ophelia alzó la vista de inmediato.
Y lo primero que pensó fue..
[…eso fue demasiado rápido para alguien de su edad.]
Nanny entró casi sin aliento, pero con una expresión que Ophelia ya reconocía perfectamente.
Emoción.
—Tengo información del reino de Sunderland.
Ophelia se incorporó de inmediato.
—¿En serio?
Sus ojos brillaron.
Ahora sí.
Esto era lo que necesitaba.
—Sí, mi niña.. Las sirvientas de la casa Devlin han estado hablando…
Ophelia se inclinó un poco hacia adelante, atenta.
—Pronto habrá una boda.. Uno de los hermanos del conde Devlin se casa…
Eso ya era interesante.
Pero lo que vino después…
Lo cambió todo.
—Y vendrán invitados de varios reinos.. De Mercia… de Sunderland… y del reino de las islas de Farne.
Silencio.
Un segundo.
Y luego..
—¿…Sunderland? —repitió Ophelia, apenas conteniendo la emoción.
Nanny asintió.
—Sí. Varias familias importantes asistirán.
Eso fue suficiente.
Más que suficiente.
Ophelia se levantó completamente de la cama esta vez, olvidando cualquier intento de parecer débil.
—¡Nanny!
La abrazó.
Fuerte.
Con entusiasmo genuino.
—¡Esto es perfecto!
La mujer rió suavemente, sorprendida pero feliz.
—Pensé que le alegraría…
Pero Ophelia ya estaba pensando más allá.
Mucho más allá.
—Ahí podré obtener información… —dijo en voz baja, casi para sí misma.
Pero no solo eso.
Su mente avanzó otro paso.
[Personas de Sunderland… Gente del reino… Hombres…]
Su sonrisa cambió.
Se volvió más calculadora.
Más brillante.
—Y… —murmuró, separándose del abrazo— también podría encontrar lo que necesito.
Nanny la miró con curiosidad.
—¿A qué se refiere, mi niña?
Ophelia ladeó la cabeza, con una sonrisa que intentaba parecer inocente.
—Solo… oportunidades.
Pero en su mente, la idea ya estaba completamente formada.
Ese evento no era solo una boda.
Era una puerta.
Una oportunidad única.
Un punto de conexión con el reino de Sunderland.
Y si la fortuna estaba de su lado…
No solo conseguiría información.
Podría conseguir algo mucho más importante.
Un camino directo.
Un contacto.
O incluso…
—…un esposo —susurró para sí misma, casi divertida.
Porque sí.
Eso era exactamente lo que necesitaba.
Y ese evento… podría tenerlo todo.
Volvió a mirar a Nanny, con una determinación renovada.
—Tenemos que ir.
No era una sugerencia.
Era una decisión.
—Será peligroso… —advirtió la mujer con suavidad.
Ophelia sonrió.
—Todo lo importante lo es.
Y por primera vez desde que despertó en ese mundo…
Sentía que el destino no solo la había puesto en un juego peligroso.
Le había dado una jugada maestra.
La boda de los Devlin no sería solo una celebración.
Sería su campo de batalla.
Y quizás…
El inicio de su camino hacia el reino de hielo.
y mantenerla siempre contenta dándole todo lo que pide
😂