Daniel es un joven marcado por traumas infantiles profundos. Vive emocionalmente anestesiado hasta que aparece una entidad desconocida que le ofrece un trato:
olvidar el dolor y purificar su alma… a cambio de cumplir misiones en distintos mundos.
Pero hay una trampa elegante:
no puede borrar su pasado hasta volverse digno de hacerlo.
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Lo que ocurre cuando alguien deja de ser perfecto
Capítulo V
— Lo que ocurre cuando alguien deja de ser perfecto
Daniel no volvió a la biblioteca durante tres días.
No fue una decisión valiente ni estratégica. Simplemente no podía levantarse.
La fiebre aparecía cada vez que pensaba en Hyun con demasiada claridad. Su cuerpo reaccionaba como si el recuerdo mismo fuera una proximidad prohibida.
El cuaderno permanecía abierto sobre la mesa.
Las páginas cambiaban solas.
Estado corporal: inestable.
Advertencia activa.
El vínculo observado continúa fortaleciéndose.
Daniel cerró el libro de golpe.
—Ni siquiera estoy haciendo nada —murmuró.
Pero sabía que no era cierto.
Estaba viendo.
Y ver era suficiente para romper una mentira.
La mansión seguía funcionando con perfección artificial.
Risas en los pasillos.
Flores nuevas cada mañana.
Regalos acumulándose frente a la habitación de Hyun.
Todo normal.
Demasiado normal.
Daniel comenzó a notar algo inquietante: nadie mencionaba la escena en la biblioteca.
Era como si nunca hubiera ocurrido.
El actor seguía contando historias divertidas.
El CEO organizaba eventos.
El profesor hablaba de viajes futuros con Hyun como si nada hubiese cambiado.
Solo Hyun estaba distinto.
Más callado.
Más lento al responder.
Y, sobre todo, miraba alrededor como alguien intentando recordar un sueño que se desvanece.
Daniel decidió salir al jardín al atardecer,
_ cuando sabía que los demás estarían ocupados.
Necesitaba aire.
Necesitaba observar desde lejos.
Caminó entre los rosales hasta notar a dos sirvientes conversando en voz baja.
—¿Recordás al anterior? —susurró uno.
Daniel se detuvo.
—Shh —respondió el otro—. No deberíamos hablar de eso.
—Pero pasó lo mismo. Cuando el joven maestro empezó a cambiar…
Silencio.
—Simplemente dejó de estar.
El corazón de Daniel dio un golpe seco.
El primer sirviente tragó saliva.
—Dicen que se enfermó.
—Siempre dicen eso
.
Los pasos de Daniel crujieron sobre la grava.
Ambos sirvientes se callaron inmediatamente y se alejaron.
Como si nada hubiera pasado.
Como si nunca hubieran hablado.
El mundo corrigía incluso los recuerdos.
Esa noche escribió una nueva anotación.
“Hipótesis: el sistema elimina desviaciones narrativas.”
Se quedó mirando la frase largo rato.
Luego añadió:
“No soy la primera anomalía.”
El cuaderno tembló levemente.
Una nueva línea apareció debajo.
“Confirmado.”
Daniel sintió frío.
Al día siguiente ocurrió algo peor.
Hyun reía otra vez.
Fuerte. Dulce. Perfecto.
Exactamente como antes.
Los pretendientes parecían relajados.
El equilibrio había regresado.
Daniel observó desde lejos.
Algo estaba mal.
La sonrisa era idéntica… pero vacía de una forma distinta.
No era actuación.
Era ausencia.
Como una pintura restaurada demasiado bien, donde ya no quedan rastros del artista original.
Hyun pasó frente a él sin detenerse.
Sin reconocerlo.
Sin siquiera mirarlo.
Daniel abrió el cuaderno con manos tensas.
“El protagonista ha sido reajustado.”
El aire se volvió pesado.
El pintor apareció a su lado sin hacer ruido.
—Es curioso —dijo suavemente—. Desde que llegaste, Hyun empezó a hacerse preguntas.
Daniel no respondió.
El hombre observó el jardín.
—Las dudas hacen sufrir a las personas amables —continuó—. Nosotros solo queremos protegerlo.
—¿De qué? —preguntó Daniel finalmente.
El pintor sonrió.
—De convertirse en alguien que deje de ser amado.
Las palabras quedaron flotando como algo peligroso.
El pintor lo miró directamente.
—Algunas historias necesitan permanecer hermosas.
Daniel sintió la advertencia detrás de la cortesía
.
No eran villanos.
Eran guardianes del guion.
Esa noche, Daniel soñó nuevamente con el espacio blanco.
La entidad apareció.
—El mundo ha ejecutado una corrección parcial
—dijo.
—Le borraron algo.
—Le devolvieron estabilidad.
Daniel apretó los puños.
—Eso no es estabilidad. Es vacío.
La figura luminosa guardó silencio unos segundos.
—Tu reacción indica progreso.
—¿Progreso?
—Comienzas a distinguir entre armonía y control.
Daniel levantó la mirada.
—¿Qué pasa si siguen corrigiéndolo?
La respuesta llegó sin emoción.
—Eventualmente dejará de desviarse por completo.
—¿Y yo?
—Si continúas acercándote, tu cuerpo fallará antes.
Silencio.
—La misión sigue siendo observar.
Daniel despertó con el pecho apretado.
El cuaderno estaba abierto.
Una última frase brillaba débilmente:
“El observador debe elegir entre pureza y compasión.”
Daniel cerró los ojos.
Por primera vez desde que inició la misión, no pensó en olvidar su pasado.
Pensó en alguien más.
Y entendió algo terrible.
Tal vez salvar a Hyun significaba dejar de ser un observador.
Y eso… podría costarle su propia existencia.