Esta novela cuenta la historia de Violeta y Calum, dos chicos muy diferentes, que al principio no se llevan bien, pero tras la interacción cotidiana comienzan a sentir atracción el uno por el otro, haciendo que sus vidas y la de las personas a su alrededor se entrelacen.
sin embargo las diferencias entre ellos hacen que se pregunten de manera constante que fue eso que hizo que se enamoraran el uno del otro.
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CAPITULO 5 ¿QUE ERES PARA MI?
-es la nueva empleada Donovan, déjala en paz – El tal Donovan la miro de arriba abajo, y luego que corroboro que usaba el uniforme paso por su lado y entro
Antes de salir Eleonor volteo para ver cuál de los hermanos fue el que ella escuchó; por supuesto era Tiberio, quien Nora le dijo que era el menos tímido de los tres, y por lo visto el más amable pensó ella antes de cerrar la puerta.
Cuando llego al apartamento de su amiga, se dio cuenta, para su mala suerte que solo estaba el novio de esta, el cual no era de su agrado.
Antes de que él le dijera algo, se metió a la habitación que uso todo este tiempo, empezó a empacar rápido sus pocas pertenencias.
-así que por fin te vas – le dijo este desde la entrada – eh de suponer que vas a aprovechar que tu amiga no está, y te vas a ir sin pagar nada, después de que viste aquí gratis un mes–
Eleonor cerro su maleta y volteo – me voy porque ya tengo trabajo, en cuanto me paguen voy a depositarle a ella lo que me correspondía, porque el apartamento es suyo – Eleonor fue al baño, tomo sus cosas de ahí, metió su ropa sucia en una bolsa de plástico, la cual después puso en su maleta también – dile a mi amiga cuando vuelva que lamento no poder despedirme de ella, pero no me dieron mucho tiempo, tengo que volver, yo la llamo luego, cuando tenga tiempo vuelvo por lo que se me quedo.
Salió casi corriendo del apartamento, pues no quería quedarse a solas con él
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Cuando Eleonor volvió estaban a mitad de la cena, ella se quedó en la cocina con Mauro, y otro hombre que resulto ser el jardinero, Nora era quien iba venia, ella quiso ayudarla y esta no la dejo.
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Violeta estaba terminando de secar su largo cabello, mientras escuchaba música y cantaba, cuando apago la secadora un momento para cambiar de canción, le entro un mensaje, le sorprendió ver que era de “el señor arrogante” él nunca le había escrito primero.
Dejo la secadora a un lado y tomo el celular y leyó “buenas noches, perdón por la hora, quería preguntarte si no podemos vernos mañana más tarde, surgió un imprevisto”
Violeta se empezó a reír por la formalidad con la cual le envió el mensaje, también vio la hora, eran las nueve y media, y el se disculpaba como si fuera media noche.
“Buenas noches, ¿a qué hora quieres que nos veamos?”. Le respondió ella
“A las tres de la tarde, ¿te parece bien la hora?”
“¿en el mismo lugar?”. Preguntó ella
“sí, en el mismo lugar, hasta mañana, buenas noches y que descanses, y una vez más disculpa por la hora”
Violeta se rio de nuevo por su formalidad, y viendo la hora, no respondió quería comprobar si de verdad él no respondía después de la diez, volvió a poner la música y siguió cantando mientras se secaba el cabello, justo a las diez con un minuto le contesto, “buenas noches” y en efecto, su mensaje no fue leído.
El otro día era sábado, así que ella se levantó hasta las nueve casi las diez de la mañana, cuando tomo su teléfono se dio cuenta de que él ya había leído su mensaje, pero no le contesto.
Violeta se hizo tonta toda la mañana, cuando se acercaba la hora se comenzó a vestir y a maquillar, cuando ya estaba casi lista se vio al espejo - ¿Por qué te estás arreglando tanto? – se dijo en voz alta
Se había puesto un vestido, además estaba maquillada – tonta, si no vas a una cita – se regañó, mientras se quitaba el labial, para ponerse uno menos llamativo.
Ella llegó como diez minutos antes, y decidió esperarlo afuera del lugar, justo a la hora acordado, él apareció estaba vestido bastante formal; llevaba pantalones de vestir, y una camisa, que ya traía arremangada, ambos eran de color negro.
Violeta no pudo evitar pensar lo atractivo que se veía así - ¿Qué haces vestido tan sobrio, fuiste a un funeral acaso? – intento bromear ella, cuando lo tuvo enfrente
-sí, vengo de un funeral – respondió él, y ella se sintió estúpida
-lo siento, no quise bromear sobre eso –
-descuida, no era alguien cercano, fue uno de mis primeros profesores de Judo, fui a presentar mis respetos, ¿entramos? –
-claro –
Mientras estaban ahí Violeta no podía dejar de mirarlo, pues se dio cuenta desde que entraron que otras chicas también lo voltearon a ver, con ese tamaño era imposible pasar desapercibido.
Mientras hacían la tarea, ella levantaba la vista de vez en cuando para verle los brazos, cuando él notaba su mirada, se volvía a concentrar en lo suyo.
Estaban en una mesa lejos de la ventana, así que cuando por fin salieron del lugar notaron que estaba lloviendo -no, ¿Cuándo comenzó a llover?, mi cabello – dijo Violeta
-mi auto está por allá, si no te importa mojarte, podemos correr hasta él – Violeta asintió, y Calum la tomo de la mano, contó hasta tres y comenzaron a correr hasta un jeep color negro
-estaba helada el agua – dijo Violeta cuando ambos entraron al carro; Calum encendió la calefacción, al encender el auto, y le paso una chaqueta - Gracias – respondió ella
Violeta le pidió que la llevara solo a la parada del autobús, pero él le dijo que le llevaría hasta su casa. Estaban en un semáforo cuando comenzó a sonar el celular de Calum, ella vio en la pantalla del auto, que era la madre de él.
- ¿dime madre? – dijo él al responder
- ¿Dónde estás Calum, se hace tarde? –
- en el tráfico, me atrapo la lluvia –
- por favor conduce con cuidado, espero que puedas llegar a cenar, si no tendrás que cenar solo –
- lo se, madre, te veo pronto – sin decir más colgó
-no era necesario que me trajeras –
-ya casi estamos ahí – respondió él, mirando la dirección en el mapa
Cuando llegaron a la casa de ella, ya casi no llovía, así que él se bajó y le abrió la puerta, ella hizo el ademán de quitarse la chaqueta de él – puedes dármela después –
-bueno, gracias por traerme, te veo el lunes, buenas noches –
-buenas noches – le dijo el, le hizo un saludo tipo reverencia y se volvió a subir a su auto
Violeta lo vio irse, y después entro a su casa - ¿Quién era ese chico tan guapo que acaba de traerte? – le pregunto su mamá, ella no la había visto así que dio un salto del susto.
-mamá me asustaste, solo es un compañero –
-uno muy guapo –
-mamá, ya déjate de cosas, me voy a cambiar, para bajar a cenar algo tengo hambre- Violeta se alejó de su madre rápidamente para que no la viera sonrojarse.