Completa (En espera de la segunda temporada)
(Advertencia contenido un poco explícito y con algunas palabras vulgares se recomienda discreción.)
¿ Cómo podía saberlo? ¿Cómo podía saber si, si estaba embarazada? ¿Si entraba en una farmacia y buscaba un tes de embarazo todo el mundo lo sabría?Acaba de tener su fiesta de cumpleaños número 17 y ahora presuntamente podría estar embarazada ¿ Cómo iba a tener un bebé a esa edad? Era la misma edad que su tía la expulsada de su familia tenía cuando se embarazo de los que son ahora sus primos. Sus papás la iban a matar ellos la matarían.
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Capitulo 04
|| Naomi ||
Cuando volteé, estaba el señor Peter, el cocinero, con una gran sonrisa amable.
—¿Cómo estás? —sonrió como siempre. Si no supiera que puede matarme con solo un movimiento, podría tragarme el cuento de que es totalmente inofensivo. Pero él, como muchos de los que están aquí, está infiltrado para proteger a los miembros de los Morgan que estudian en el campus. Lo descubrí por mera coincidencia, y ahora sé los nombres de la mayoría de los infiltrados: puedo decir que el noventa por ciento de las personas aquí pertenece a los Morgan.
—Bien, ¿y usted? —intenté sonreír pero no lo conseguí. Hablar ya me dolía todo el cuerpo y quería irme, pero gracias a él no podía. Además, su presencia y voz energética hicieron que me convirtiera en el centro de atención de muchos de los reunidos allí —personas a las que ni siquiera quería llamar la atención.
—Me alegro mucho. Puedes acercarte un momento, necesito hablar contigo.
—Está bien —un poco dudosa, me acerqué a él. De verdad quería irme, pero parecía que tardaría un poco más.
—¿Te encuentras bien? —preguntó bastante preocupado— siéntate, mejor. Ya luces muy pálida, además ¿eso es un golpe? —apuntó al moretón en mi mejilla que no podía ocultar ni con maquillaje, igual que el labio roto. Por suerte, había logrado esconder los demás moretones con la ropa y maquillaje.
—Estoy bien, no se preocupe, señor Peter —mencioné bajando la cabeza. Es bueno que llevara un abrigo con capucha.
—¿Y esa maleta? —preguntó la señora Sonia. Ella es totalmente inofensiva y bastante amable; la pobre vive rodeada de lobos que pretenden ser liebres inofensivas.
—¿Es cierto que te vas de viaje? —preguntó Peter confundido.
Negué con la cabeza.
—Me voy a quedar con mis primos en su casa, llegaron de visita —mentí.
—Oh, bueno, pero lo que me preocupa es lo pálida que estás. ¿No quieres ir a la enfermería?
—Yo…
—¡Tengo sed! —gritó alguien— ¡Hey, quiero un refresco con mucho hielo! —escuché una charla entre personas que entraban, lo que interrumpió mi respuesta.
—¡Oh sí, mi hermano está de visita, señora Sonia! Jugos bien fríos acompañados con lo de siempre, hoy hay que darle algo bueno para comer —gritó otra persona, y un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.
—No quiero nada, regresaré al trabajo —mencionó una voz cortante. Mi cuerpo se tensó y sentí que todo se me revuelve en el estómago.
—Yo ya tengo que irme, se me hace tarde —me levanté rápido, y eso me mareó bastante.
—Oye, espera, estás peor aún. Ven, te llevo a la enfermería —Sonia, que iba a preparar la orden de los clientes, se detuvo al ver el color blanco antinatural de mi rostro.
—Tengo que irme —tomé mis maletas lista para marcharme, pero todo se oscureció frente a mis ojos.
—¡Dios mío, se desmayó! —gritó Sonia. Sus gritos alertaron a muchos de los que estaban allí, que se voltearon a ver a la persona inconsciente en el suelo.
—¡Oh por Dios, está sangrando! —gritó una chica con los ojos abiertos de par en par al ver que salía sangre de la parte baja de mi cuerpo.
—Hay que llevarla a un hospital —Peter buscó rápidamente con la mirada alguien que ayudara.
—Mi hermano puede llevarla —después de eso, Dan lo empujó para que ayudara. Este lo miró con seriedad, aunque reconoció vagamente mi rostro; así que, simplemente porque estaba de buen humor, decidió llevarme.
—Andando —fue lo único que dijo antes de salir por la puerta, seguido de Peter y Sonia, quien estaba bastante angustiada.
Mientras me llevaba, le echó una mirada. La verdad era que esa chica —yo— se veía más joven de lo esperado, además se notaba que había sido golpeada brutalmente. Pero igual no era algo que le interesara; después de llevarme, castigaría a su hermano por lo sucedido.
En menos de diez minutos estuvieron en el hospital. Se saltaron semáforos y más, y al ver el auto, nadie hizo nada: esa marca tan cara solo pertenecía a una familia, y nadie con sano juicio se metería con ellos.
—¿Por qué está sangrando? —se preguntó Sonia cuando entraron y la llevaron rápidamente a urgencias. Tenía una vaga corazonada, pero quiso descartarla porque le parecía imposible que sucediera algo así con alguien tan joven e inteligente como yo.
—Me voy —se dio la vuelta dispuesto a irse, pero Peter se le interpuso en el camino.
—Señor debería quedarse —mencionó.
—¿Por qué lo haría? —preguntó con frialdad.
—Usted tiene una responsabilidad con ella, quédese.
Sus ojos eran más que fríos.
—Por lo menos hasta que no haya peligro —respondió Peter, para nada incómodo. Era uno de los pocos que no le temía al hombre que tenía enfrente; tal vez porque era mayor y había visto de todo.
En eso sonó su teléfono y se alejó para contestar. Su mirada era cada vez más irritada, así que en un momento crucial de la llamada colgó y regresó a sentarse. Su mirada era totalmente furiosa; nadie se atrevió a decir nada en ese momento.
Dos horas y media después, el doctor se acercó.
—Te excediste en golpear a esta chica para sacar información —mencionó con seriedad— tiene dos costillas rotas, hematomas en todo el cuerpo; las áreas más afectadas son brazos, piernas y espalda. También tiene varias secciones de cabello arrancadas —por suerte, su cabello puede ocultar los faltantes— y la muñeca izquierda con una fractura leve. Es fuerte, si no, habría muerto —mencionó con un chasquido de lengua— ¡Ah sí, el bebé no está del todo bien! —dijo con seriedad— no puedo creer que golpearas a una embarazada.
Caleb levantó una de sus perfectas cejas.
—Yo no golpeé a nadie. ¿Y qué bebé?
—Oh, mi error. Es que siempre que vienes es por algo así, pensé que era lo habitual —respondió apenado.
—Demasiado servicial como para ser hecho por mí —respondió con molestia.
—¿Un bebé? —preguntó Sonia con preocupación— es muy joven.
—Sí, está embarazada —respondió el doctor mirando los papeles— ¿Entonces son su familia? —preguntó dando una mirada a la mujer mayor y angustiada, que se notaba que no estaba asociada con Caleb.
—No somos su familia —respondió Peter de forma apresurada.
—Estoy tratando de comunicarme con sus familiares, pero nunca han ido al campus, así que sería muy difícil hablar con ellos.
—Bueno, la chica está embarazada, tiene un mes y dos semanas, pero recibió muchos golpes. Si no hubiera llegado a tiempo, lo habría perdido.
—¿Un mes y dos semanas? —preguntó Caleb con seriedad— ¿Puedo verla? —se levantó de su silla.
—Sí, puede, pero aún no ha despertado.
—Yo también quiero verla —interrumpió Sonia.
—No, solo entraré yo —respondió Caleb, dando una señal para que custodiasen la puerta.
—¿Qué? Pero yo quiero verla. ¿Por qué usted también lo quiere?
—Sonia, por favor, vamos. Busquemos al director para que nos dé el número de su familia —la jaló escuchando sus quejas y protestas.
no me gusto tannntos problemas y cosas confusas
le agregaste este espantoso final...de no creerlo!!!
una gatita sacaria sus uñas!!! sus garras!!! 🤭🤣🤣🤣