Andrew Quintana, es un hombre de treinta y cinco años. Guapo, alto de muy buen ver, pero sobre todo millonario, tiene una reputación impecable. Muy pocos conocen a lo que realmente sé dedica, detrás de esa figura intachable, se esconde un verdadero hombre despiadado sin el más mínimo sentimiento, los que realmente lo conocen saben de lo que es capas, de hacer cuando se meten con él.
En una persecución, tratando de atrapar a su peor enemigo, recatada a una chica que lo hará perder la cabeza, poniendo su vida y su casa patas para arriba.
Acompañame en está nueva historia, a descubrir de que es capas de hacer este hombre y quienes la chica que lo hará perder la cabeza.
NovelToon tiene autorización de Yingiola Macosay para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
capítulo. 35. Pedida en matrimonio
Preferí mentirle a mi pequeña, para que no piense mal. Pero en realidad fui yo quien le dio tremendo susto al viejo ese. No aguanto y se murió. Así como también ese día, mande para el otro mundo a varios de mi personal, por traicionar mi confianza. No pienso poner en riesgo la vida de mi pequeña pelirroja, y de todos los que viven en mansión.
El chico que deje con vida, Will me dio los nombre de todos los que estaban implicados y los nombres de los que estaban infiltrados en mi gente.
Tengo que empezar a poner todo en orden, y ver quien será la persona que ponga en mi lugar, creo que ese será Luis pues él a es todo conmigo todo este tiempo, ha sido más que mi hermano.
De los siete que comenzamos en esto ya solo quedamos tres. Uno de ellos es el jefe de todo mi personal, Luis y yo. Esto no va a hacer fácil, pero se lo prometí al padre de mi pequeña y tengo que cumplir.
No entendía por qué estábamos en hangar donde Andrew tiene sus jets, lo quedo viendo sorprendida, él solo me sonríe acercado a mí, me abraza y me dice casi susurrándome. Vamos a nuestra luna de miel.
Enseguida le doy un beso en los labios. Gracias mi amor. Poco después abordamos el jet, y unos minutos después despega el jet.
Mientras que Alondra y Andrew van a su luna de miel, Luis también se encuentra viajando, se dirige a México, en cuanto llega, aborda el auto que ya lo está esperando, durante el viaje no deja de pensar en como le irá con Itzel, pues recuerda la metida de pata que dio al decir que él jamás trabajaría como lo hizo Andrew. Él saldría corriendo. Y ahora él solo va sin que nadie lo obligue.
Cuando llego al pueblo, ya casi está anocheciendo así que me dirijo hasta el lugar donde vive Itzel, cuando llego.
No veo que no hay nadie, unos segundos veo que sale Itzel, me queda viendo seria, yo le sonrió diciendo. Hola, ¿cómo estás? Pero ella solo me dice. Bien gracias.
No esperaba volver a ver a Luis y después de lo que dijo, no sé que diablos hace aquí. Que buscas aquí. Por si no sabes aquí no vive tu amigo Andrew.
Si lo sé, quería hablar contigo.
Pues que yo sepa tú y yo no tenemos nada de que hablar. Creo que fuiste muy claro con lo que dijiste, es mejor que te vayas no está bien que estés aquí, cuando mis padres no están.
Itzel perdón por lo que dije, pero, yo. Bueno tú me gustas, y estoy enamorado de ti. En la manera que ella me había hablado tenía que decirle lo que realmente siento por ella antes de que me corriera de su casa.
Señor Luis, haga usted el favor de irse. No tengo necesidad de estar escuchando mentiras por parte de usted.
Me quede con la boca abierta, que no supe que responder, con lo que ella me dijo, prácticamente me corrió, así que no me quedo más que darme la vuelta para irme.
Cuando estaba a punto de subir al auto, escuche que me dijo. Si es verdad lo que dices diciendo, ven mejor mañana y hablamos.
Subí al auto, regalándole una sonrisa a Itzel, y me fui al hotel del pueblo. Esa noche casi no pude dormir pensado en la que esperaba al día siguiente lo la mañana cuando fuera a casa de los padres de Itzel. Eso si me preocupaba.
No pensaba dejar ir tan fácilmente a Luis, pero tampoco se la pensaba poner fácil, después de lo que había dicho, y mucho menos que vaya a pensar que estoy necesitada de marido.
Si lo que tenemos nosotras es que no olvidamos cuando alguien dice o nos hace algo. Lo que si me preocupa es que le voy a decir a mis papás. Mejor no me preocupo, que preocupe Luis porque no sabe la que le espera.
Al día siguiente, me levante algo temprano, me di una ducha me vestí, y me fui para a casa de los padres de Itzel.
Cuando llegue, esperaba que la que saliera fuera Itzel, quería hablar con ella antes de hablar con su padre.
Pero el que salió fue el señor Sebastián. Que le trae por aquí señor Luis.
Pero en eso sale Itzel, y va junto a mí. Hola Luis que te trae por aquí.
Vine hablar con tu padre.
Enseguida el señor Sebastián le dice a Itzel. Retírate que tengo que hablar con el señor. A lo .que ella le responde. Si papá.
Enseguida se retira Itzel dejandome a solas con su padre, veo que el señor se cruza de brazos viéndome serio, aquí es donde digo, hay Luis a donde te viniste a meter. Ahora dígame señor Luis, que es lo que quiere hablar conmigo.
Al ver la seriedad con al que me hablo el señor Sebastián, y tono brusco en el que lo hizo, no será una plática muy buena que digamos. Pero quien me manda. Ya, estoy aquí, no me queda de otra más que hablar claro y directo. Señor Sebastián estoy aquí, es porque quiero pedir la mano de su hija Itzel en matrimonio.
Al escuchar lo que es de tipo me dijo casi me voy de espaldas, por un momento me puede sin palabras, pensado en lo que iba a responder.
Creo que lo que le dije al señor Sebastián le cayo de sorpresa lo que le dije, porque se quedó en silencio, sin responderme y no quiero decir nada más hasta oír su respuesta.
Después de un largo silencio entre los dos por fin el señor Sebastián hablo.
Mire señor Luis, voy a hacer muy claro con usted. El que haya dejada que Alondra se casara con su amigo, eso no quiere decir, que yo acepte que mi otra hija se case con usted.
Me temía, que algo así dijera, pero no me pienso dar por vencido. ¿Por qué señor?
Por el simple hecho, que ustedes no son gentes de bien. Y sabe muy bien de lo que estoy hablando.