Adam es un gángster y una madrugada, cae en una trampa, al descubrir que estaba siendo traicionado por su novia, con su mayor rival, durante esta trampa, termina gravemente herido y es salvado por Samantha, una mujer sencilla, que más tarde descubre que trabaja en uno de sus hoteles, ella es una hermosa mujer que está pasando, como él, por una desilusión amorosa. Después de que Samantha le salve la vida, Adam empieza a protegerla de su rival, que se entera de que le ha salvado la vida y se obsesiona con ella.
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Pintando un estado de ánimo
Pedro frunció un poco el ceño ante la mirada que Andrew le dirigió, apartó la vista y dejó que Samantha se ocupara de ellos.
- ¿Te encuentras bien? - Andrew hizo la pregunta dirigida a él.
Cuando se dio cuenta de que el otro le hablaba a él, ya no pudo apartar la mirada.
- Sí, estoy bien, muchas gracias - habló y miró a Samantha.
Como él le había preguntado quién era Andrew, en ese momento ella encontró la oportunidad de responderle.
- Pedro, este es Andrew, hermano del hombre que conoció en el hospital - prefirió hablar así.
Andrew entró más en la residencia y se puso delante de él, presentándose de forma correcta.
- Mucho gusto, Pedro - habló extendiendo la mano.
- Mucho gusto, Andrew - respondió apretándole la mano.
Andrew esbozó una leve sonrisa que le hizo soltar la mano y volver a mirar a Samantha.
- El problema con tu exnovio se solucionó, ya no debería molestarte, pero si vuelve, avísame que lo solucionaré definitivamente - fue incisivo.
Pedro entendió lo de definitivamente, y se dio cuenta de que esos hombres que estaban con Samantha eran peligrosos, pero ella no parecía tenerles miedo, y al verla así, trató de calmarse.
- Te esperaremos afuera, Samantha, pero tenemos que regresar rápido, mejor no nos arriesguemos tanto aquí afuera - advirtió Andrés, y ya se estaba yendo.
Samantha notó que querían darles privacidad para que hablaran, y en cuanto se fueron, Pedro se levantó, respiró hondo y se paró frente a ella con los brazos cruzados.
- No tiene sentido que pregunte, ¿verdad? - se preocupó.
- Te lo contaré todo, pero no ahora, me he dejado el móvil en casa, pero voy a buscar algunas cosas allí, incluido él, y no voy a dejar de comunicarme contigo, solo que no quiero involucrarte en este tema, pero si el hecho de no contártelo te va a provocar alguna gastritis o úlcera de preocupación, te lo contaré todo, buscaré la forma de quedar, o incluso de que vayas donde me voy a quedar, entonces relájate un poco, o te aparecerán aún más arrugas - intentó hacerle menos preocupado, hablando de forma relajada.
No tengo arruga, querida.
Samantha se levantó y lo abrazó. Necesitaba ese abrazo de su amigo. Sentía un nudo en la garganta, pero no podía llorar en ese momento o lo dejaría preocupado de nuevo, así que trató de hablar de algo más relajado.
- Parece que te has ganado un admirador. Ya te dije que igual alguien se perdía en esos ojos -dijo sonriendo y sentándose.
- Solo lo hizo para sacarme de esa situación. No parece el tipo de chico que estaría interesado en mí.
- Tienes que dejar eso de la inferioridad. Eres un gran partido, Pedro, no lo olvides. Pero ahora tengo que irme. Solo he venido a devolverte el coche y a decirte que estoy bien porque pensé que estarías preocupado.
- ¿Me prometes de verdad que me mantendrás informado de cómo te va?
- Te lo prometo. Y en cuanto llegue al lugar donde me alojo, te mandaré mensajes. Podremos hacer videollamadas y lo que quieras -le cogió de las manos, tranquilizándole una vez más.
Se dirigieron hacia la puerta, salieron, y los dos se quedaron fuera, como dos guardias de seguridad. El coche de Pedro ya estaba aparcado en el lugar indicado, y solo esperaban a Samantha.
Marcos le entregó las llaves del coche a Pedro, y ella volvió a abrazarlo.
- Cuídate. Y si aparece Iván, mándame un mensaje. No dejes de avisarme -reforzó la petición de Andrés.
Pedro asintió con la cabeza, y ella se alejó, yendo en dirección al coche, acompañada de Marcos. Andrew se quedó más atrás, y antes de marcharse definitivamente, se despidió de él.
- Ha sido un verdadero placer conocerte, Pedro. Espero volver a verte.
Andrew le dedicó una sonrisa de lado, se puso las gafas de sol y se dirigió hacia el coche, donde Marcos y Samantha le esperaban. Solo cuando se marchó, Pedro le soltó una sonrisa. Oír que esperaba volver a verle le dio un poco de esperanza.
Samantha y Marcos se miraron, pero no dijeron nada. Ambos tenían el mismo pensamiento, así que no había necesidad de palabras allí. Notaron que a Andrés le gustaba Pedro, solo evitaban decir algo.
Le pidieron a ella que fuera en el asiento delantero, mientras Andrew iba en el asiento trasero y Marcos conducía el coche. Ya habían arreglado esas posiciones mientras ella hablaba con Pedro. Era mejor que uno se quedara atrás y Marcos era un gran conductor de huidas, así que decidieron esas posiciones.
Siguieron en silencio hasta su casa, pero Marcos no perdía de vista el coche que les seguía e intentaba no mostrar lo que estaba pasando. No podía arriesgarse a que empezaran a disparar de vuelta sin que los demás hicieran nada. Sería peligroso para ellos si empezaban a disparar.
El recorrido fue rápido, ya que la casa estaba cerca una de la otra. En cuanto llegaron, ya pudo ver a dos guardias de seguridad fuera de la casa y se imaginó cómo debía estar Pedro cuando los encontró allí en su casa.
Los tres bajaron y entraron en la casa. Todo estaba organizado y limpio. No había nada fuera de lugar. El suelo ya no tenía el vino derramado ni los cristales rotos. Era como si allí no hubiera pasado nada. Pero al pasar por el lugar exacto que había sucedido, sintió como aquel nudo que interrumpió la casa de Pedro volvía de nuevo a su garganta.
Divisó su teléfono móvil y lo cogió. Aún le quedaba un poco de carga. Avisó que iba a su habitación a por algunas cosas y se fue sola, mientras ellos esperaban en el salón.
Al entrar en su habitación, recordó también cómo se sentía mientras estaba allí dentro, esperando el desenlace de la pelea de Marcos. Cerró la puerta y se sentó en su cama, dejando fluir lo que había retenido hasta ese momento.
No recordaba haber llorado y dejado salir todo después de todo lo que había pasado. Y se permitió hacerlo en ese momento. Necesitaba dejar salir todo y necesitaba hacerlo sola. No tenía a nadie más aparte de Pedro a quien contarle sus problemas, ya que no quería dejarlo preocupado. Era ella y punto.
Las innumerables llamadas de Pedro eran normales. No tenía a nadie más que a Pedro para contarle sus problemas, pues no quería que él se preocupara. Era ella y punto.
Las innumerables llamadas de Pedro eran normales. Él también le había enviado varios mensajes queriendo saber de ella, pero lo que a Samantha le resultaba extraño eran los mensajes de Douglas, preguntándole cómo estaba y si había pensado en lo que habían hablado.
- Realmente no te tocas - se dijo sola.
Otro mensaje que la dejó intrigada fue el de la directora del hotel. En el mensaje decía que había recibido la solicitud de baja médica y que por ley la apoyaban, pero que no creía que estuviera tan enferma como para necesitar esa baja.
Samantha empezó a teclear contestando a ese mensaje, pero paró de teclear cuando se dio cuenta de que si decía que no había pedido ninguna baja, le causaría más problemas. Porque se imaginaba que tenía el dedo de Adam metido y no serviría de nada hablar con ella, pero sabía perfectamente a quién le pediría respuestas.