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El Precio De Las Oportunidades: Ecos Del Pasado

El Precio De Las Oportunidades: Ecos Del Pasado

Status: En proceso
Genre:Reencuentro / Romance de oficina / CEO
Popularitas:454
Nilai: 5
nombre de autor: SakuDiHina

Aurelia creía haber dejado atrás los secretos de su pasado.

Hasta que vuelve a encontrarse con Franco.

Lo que nace entre ellos los lleva a descubrir documentos ocultos, acusaciones manipuladas y una verdad que alguien lleva años intentando enterrar.

Una nueva pista los obliga a regresar al lugar donde todo comenzó.

Y allí comprenden que nada era como les contaron.

Ahora Aurelia y Franco deberán descubrir quién manipuló los acontecimientos que cambiaron sus vidas y cuánto están dispuestos a arriesgar para conocer la verdad.

Porque amar puede ser una elección.
Perdonar, otra.
Pero descubrir la verdad...
puede tener un precio demasiado alto.

NovelToon tiene autorización de SakuDiHina para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10 — La primera verdad de Ana

El lunes, la ciudad parecía más ruidosa de lo que Aurelia recordaba. Había pasado el fin de semana en la cabaña con Franco intentando ordenar documentos, pero también había descubierto que el silencio podía hacer más difíciles algunas preguntas.

Antes de entrar en FranLia, Franco le entregó una carpeta.

—Aquí está todo lo que pudo verificarse antes de que nos fuéramos.

Aurelia la abrió.

—¿La declaración del hombre?

—Incluida.

—¿Los movimientos de dinero?

—También.

Aurelia pasó una página.

—Entonces esto demuestra que Ana preparó una escena.

—Demuestra eso —corrigió Franco—. Todavía no explica por qué lo hizo ni quién pudo ayudarla.

Ella cerró la carpeta.

—Averigüémoslo sin convertirlo en una persecución personal.

La reunión con Ana ocurrió esa misma mañana. Llegó acompañada por Víctor, Walter, Andrew y Xavier. Su expresión parecía cansada.

—No entiendo por qué siguen investigándome —dijo—. Ya expliqué lo que pasó.

Walter colocó sobre la mesa los registros.

—Hay partes de tu relato que no coinciden con las cámaras ni con los horarios.

Ana miró a Víctor.

—¿También tú vas a creer eso?

Víctor respondió:

—Quiero entender qué ocurrió.

—Pensé que confiabas en mí.

—Confiar en ti no significa dejar de preguntar.

El comentario sorprendió incluso a Víctor.

Ana bajó la mirada.

—Solo quería protegerlos.

Aurelia habló por primera vez.

—¿De qué?

Ana levantó la vista.

—De perderlos.

—Nadie te estaba quitando a nadie.

Ana no contestó.

La conversación terminó sin una confesión completa. Ana salió acompañada por Víctor, pero el ambiente había cambiado. Él ya no había prometido creerle sin preguntar.

Franco encontró a Aurelia después en la sala de archivos.

—¿Te arrepientes de haber vuelto?

—No. Me arrepentiría de permitir que una mentira decidiera mi futuro.

Franco dejó la carpeta sobre la mesa.

—Hay algo más.

Entre los movimientos financieros aparecía una sociedad que había pagado parte de una actividad organizada por Ana meses atrás. No era una empresa conocida en FranLia.

—¿La reconoces? —preguntó Aurelia.

Franco negó con la cabeza.

—No como empresa. Pero el nombre del intermediario se parece a uno que perteneció a los negocios de mi padre.

Aurelia volvió a abrir la carpeta.

—Entonces la conexión anterior no estaba equivocada.

—Parece que no.

—Pero todavía no sabemos si es la misma estructura.

—La comprobaremos.

Aurelia anotó la referencia.

—No quiero acusar a Ana de algo que quizá empezó mucho antes que ella.

Franco asintió.

El regreso a FranLia fue menos incómodo de lo que Aurelia esperaba. Había pasado el fin de semana con Franco y todavía estaban descubriendo cómo comportarse después de haber cruzado una frontera emocional que ninguno de los dos podía ignorar.

Antes de la reunión con Ana, Franco le preguntó:

—¿Quieres que esté presente?

Aurelia negó con la cabeza.

—Solo si te lo pido.

—De acuerdo.

En la sala, Ana intentó sostener su versión, pero los documentos la obligaron a reconocer pequeñas contradicciones.

—No quería hacerte daño —dijo.

—Pero lo hiciste.

Ana bajó la mirada.

—Lo sé.

—Entonces no necesitamos discutir qué sentías. Necesitamos saber qué ocurrió.

La conversación terminó sin una confesión completa.

Más tarde, Aurelia encontró a Franco en el archivo.

—¿Te pareció suficiente?

—No.

—A mí tampoco.

Él mostró la referencia financiera.

—La sociedad intermediaria volvió a aparecer.

Aurelia la estudió.

—Esta vez tenemos que investigar su historia, no solo su relación con Ana.

Franco asintió.

—¿Estás segura de que quieres entrar ahí?

—No. Pero quiero saber dónde estamos parados.

La frase marcó una diferencia: la investigación dejó de responder solamente a las acciones de Ana y comenzó a seguir una estructura que podía explicar por qué algunas personas tenían recursos para manipular información.

Antes de iniciar la reunión con Ana, Aurelia pidió cinco minutos a solas con Franco.

—Necesito saber algo.

—Dime.

—¿Vas a intervenir si ella intenta convertir esto en un problema entre nosotros?

Franco respondió:

—Solo si me lo pides.

Aurelia sonrió.

—Gracias.

Durante la reunión, Ana intentó llevar la conversación hacia los sentimientos, pero Walter volvió a las fechas.

—Podemos hablar de cómo te sientes después. Primero necesitamos establecer qué ocurrió.

Ana aceptó a regañadientes.

Aquello permitió que la conversación avanzara sin gritos.

Al final, Ana reconoció que había tomado decisiones que perjudicaban a Aurelia, aunque todavía negó conocer el origen de todo el dinero.

La investigación obtuvo una confesión parcial, no una respuesta completa.

—Y yo no quiero usar el pasado de mi padre para justificarla.

La investigación había cambiado. Ana seguía siendo responsable de sus decisiones, pero ya no parecía ser el origen de todo. Había una estructura anterior que comenzaba a aparecer detrás de las operaciones recientes.

Al Terminar la reunión, Ana evitó mirar a Aurelia. Víctor quiso seguirla, pero se detuvo.

—Esta vez necesito que me cuentes la verdad sin que yo complete las partes que faltan —le dijo.

Ana no respondió.

Aurelia observó la escena desde lejos. Franco se acercó.

—¿Te preocupa lo que pueda ocurrir?

—Me preocupa que todos sigamos intentando entenderlo demasiado rápido.

—Entonces iremos despacio.

Aurelia asintió.

—Y juntos.

La frase salió de ambos casi al mismo tiempo. Ninguno comentó la coincidencia, pero ambos sonrieron.

Ella entrelazó sus dedos con los de él durante unos segundos antes de volver a la carpeta. Ninguno necesitó decir más.

—Fuera de ella, no tenemos por qué fingir.

—En la empresa, seguimos siendo los mismos de siempre —murmuró Aurelia.

Franco sonrió y se acercó. Le dio un beso breve, cuidadoso, antes de apartarse al escuchar pasos en el pasillo.

—Sí. Solo estoy intentando acostumbrarme a que ahora exista una parte de nosotros que nadie más conoce.

—¿Estás bien? —preguntó.

Cuando el edificio comenzó a vaciarse, Aurelia volvió al archivo para recoger una carpeta que había dejado sobre la mesa. Franco apareció unos minutos después y cerró la puerta solo hasta dejarla entornada.

1
Betty Manzur
asta aquí llegó no le veo nada interesante todo es Ana y Ana y quien es ana
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