NovelToon NovelToon
Me llamaron inútil, pero soy la dueña de todo

Me llamaron inútil, pero soy la dueña de todo

Status: Terminada
Genre:Venganza / Juego de roles / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:247.2k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Santi Suki

Valentina lo dio todo por su matrimonio. Dejó atrás una vida de lujos, una empresa familiar multimillonaria y un apellido de peso para convertirse en la esposa de Andrés: un hombre bueno, pero incapaz de defender a su propia familia.

Durante años, su suegra la humilló. Su cuñada la despreció. Le dijeron mantenida, inútil, una carga. Le exigieron dinero, sacrificios y silencio. Y Valentina aguantó. Por amor. Por sus hijos. Por la esperanza de que algún día Andrés abriera los ojos.

Hasta que un día dejó de aguantar.

Lo que nadie sabe —ni la suegra que la insulta, ni la cuñada que la menosprecia, ni siquiera el marido que la dejó ir— es que Valentina Montero es la accionista mayoritaria del Grupo Montero, la misma empresa donde Andrés trabaja como simple empleado.

Ahora, desde las sombras, Valentina reconstruye su vida, protege a sus hijos y observa cómo la verdad empieza a salir a la luz. Porque tarde o temprano, todos van a descubrir quién es realmente la mujer a la que llamaron inútil.

NovelToon tiene autorización de Santi Suki para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 34

Esa tarde, un auto negro se estacionó justo frente a la entrada de la casa de Andrés. Una pareja de mediana edad bajó y observó la casa grande con expresión satisfecha.

La mujer esbozó una sonrisa al ver el jardín delantero, aún impecable. El marido asintió varias veces mientras recorría la fachada de abajo a arriba, admirando su estética.

Andrés estaba de pie en el porche. Todavía traía la camisa de oficina. El rostro se le veía cansado, como siempre al salir del trabajo. Pero su mirada, esta vez, era mucho más serena que días atrás.

—Pasen, por favor.

La pareja siguió a Andrés al interior. Avanzaron despacio por la sala amplia que durante años había sido el punto de reunión de la familia.

Los ojos de la mujer se iluminaron al ver que el interior parecía casi nuevo.

—La casa está preciosa, señor.

Andrés apenas sonrió. Por supuesto que estaba bonita. Esa casa se había construido con sueños.

Valentina se había desvivido eligiendo el color de las paredes de la sala. Eligiendo los sillones. Acomodando la cocina. Hasta discutieron dónde iba cada cosa. Y ahora esa casa iba a ser de alguien más.

Andrés apretó los puños despacio. Pero esta vez no iba a echarse para atrás. Lo había pensado con la cabeza fría.

Continuaron hasta el comedor. El marido observó la vitrina, el aire acondicionado y la cocina integral de lujo.

—¿Todo eso va incluido, señor?

—Sí.

—¿Los muebles también?

—También.

La pareja se miró con satisfacción.

Andrés tomó aire.

—Son doscientos cincuenta mil dólares, con todo lo que está adentro —hizo una pausa antes de agregar—: Es un precio bajo. No puede ser menos.

El comprador sonrió de oreja a oreja.

—De acuerdo, señor. Aceptamos.

—Está tan bien cuidada —añadió la mujer con una sonrisa satisfecha— y tiene todo completo.

La frase le apretó el pecho a Andrés un instante. Claro que estaba bien cuidada. Valentina había cuidado esa casa como si le fuera la vida. Esa mujer se sabía de memoria la ubicación de cada objeto, por pequeño que fuera.

Andrés sacudió el pensamiento de inmediato. No podía flaquear ahora.

—El pago será por transferencia bancaria —el tono de Andrés sonó profesional—. Mañana pasamos con el notario a firmar el traspaso.

—Perfecto. Así nos ahorramos complicaciones.

La pareja se veía satisfecha. Andrés solo se esforzaba por mantenerse firme. Porque en realidad cada rincón de esa casa guardaba un recuerdo de Valentina y de sus hijos.

Andrés acompañó a la pareja hacia la puerta. Pero en cuanto la abrió, se detuvo en seco.

Doña Carmen y Luciana estaban paradas ahí. En sus caras se leía pánico y curiosidad a partes iguales.

Andrés las miró un buen rato. Estaba seguro de que habían escuchado todo desde el otro lado de la puerta.

Doña Carmen soltó una sonrisa enorme en cuanto la pareja de compradores se fue.

—Andrés, te fue bien con la casa, ¿eh?

Los ojos le brillaban como si acabara de ver la salvación.

Pero Andrés la miró sin expresión, con voz baja:

—Mamá, si algún día quiero otra casa como esta, ni con trescientos cincuenta mil dólares la conseguiría.

La sonrisa de doña Carmen se fue apagando.

—Además... —continuó Andrés en voz baja— todavía faltan ciento veinte mil.

El corazón de doña Carmen dio un vuelco. El rostro se le descompuso. La esperanza que acababa de asomarse se derrumbó de golpe.

—¿Todavía falta?

—Sí —Andrés asintió apenas.

—¿Tu carro vale ciento veinte mil? —preguntó doña Carmen de inmediato. La voz le chorreaba esperanza.

Andrés soltó una risa amarga.

—Ni de cerca, mamá —se frotó la nuca—. Ya sería un milagro que me dieran treinta mil con la urgencia que traigo.

El silencio se instaló de golpe. Doña Carmen empezó a agitarse otra vez. Luciana permanecía de pie con el gesto descompuesto.

La mujer echó un vistazo a las maletas que empezaban a amontonarse en un rincón de la sala. No podía creer que Andrés fuera tan en serio. Hasta ayer estaba convencida de que su hermano solo estaba amenazando. Pero ahora la casa y el carro estaban vendidos de verdad.

Luciana se mordió el labio con rabia mientras empezaba a empacar sus cosas. Ella y Sofía tenían que mudarse de verdad.

—¡Es una pesadilla! —aventó un muñeco dentro de una caja de cartón—. ¡Encima la casa de mamá y papá en el otro fraccionamiento es diminuta!

Andrés la escuchó. Pero esta vez no sintió culpa. Porque ninguno de ellos se había preocupado cuando él se sentía destrozado por haber perdido a su propia familia.

En otro lugar, Valentina estaba sentada en el sofá de su habitación. La luz era tenue y cálida. Un aroma a lavanda flotaba en el aire. En las manos sostenía una foto vieja: Andrés cargando a Mateo de bebé, los dos riéndose.

La mirada de Valentina se suavizó despacio. Sus dedos acariciaron el rostro de Andrés en la imagen. El pecho le dolía de nostalgia.

Daniel acababa de darle la noticia. Que Andrés había puesto en venta la casa donde habían vivido. También iba a deshacerse del carro. Y estaba decidido de verdad a cortar la cadena de dependencia con su familia.

Valentina agachó la cabeza despacio. Los ojos se le empañaron. Esa casa guardaba recuerdos dolorosos que no podía olvidar, pero también guardaba muchos recuerdos hermosos.

Ahí Mateo había dado sus primeros pasos.

Ahí Santiago había celebrado su quinto cumpleaños con todos sus amigos, regalándole uno de los momentos más bonitos de su vida.

Ahí ella también había sido inmensamente feliz como esposa de Andrés. Pero en esa misma casa también había llorado sola incontables veces. Porque Andrés siempre ponía a su familia por encima de ella y de sus hijos.

Valentina abrazó la foto contra su pecho.

—Quisiera saber qué estás planeando, mi amor... —su voz fue apenas un susurro.

Unos golpes en la puerta la sacaron de sus pensamientos. Se apresuró a secarse las esquinas de los ojos.

—Pasa.

La puerta se abrió de golpe. Santiago entró con un puñado de hojas en la mano. Traía la cara iluminada.

—¡Mamááá!

Valentina sonrió al instante al ver a su hijo.

—¿Qué pasó, mi amor?

—¡Mira mis calificaciones del examen!

Santiago le entregó las hojas rebosando de emoción. Valentina las tomó despacio. Los ojos se le abrieron de par en par. Casi todas las calificaciones eran perfectas. Algunas materias tenían cien de cien.

Valentina levantó la mirada hacia Santiago, asombrada.

—¡Hijo, esto es increíble!

Le acarició la cabeza con ternura.

—¿Estudiaste mucho?

Santiago asintió con orgullo.

—¡Claro! Es que quería hacer feliz a mamá.

Esas palabras inocentes le calentaron el corazón. Jaló a Santiago hacia ella y lo abrazó.

—Gracias, mi amor.

Pero de pronto la cara de Santiago cambió a una expresión de expectativa.

—No te vayas a olvidar de lo que me prometiste, ¿eh?

Valentina se sobresaltó. Se quedó callada un instante. Entonces el recuerdo volvió. Si Santiago sacaba buenas calificaciones, podrían llamar a Andrés.

El pecho se le apretó de dolor y de ternura al mismo tiempo. Porque sabía de sobra que sus hijos extrañaban muchísimo a su padre. Y probablemente Andrés también.

Valentina sonrió despacio.

—Claro que sí.

Los ojos de Santiago se encendieron.

—¡¿De verdad?!

Valentina asintió con una risita.

—Sí. Anda, ve por tu hermanito.

—¡SÍÍÍÍ!

Santiago saltó de la cama de un brinco. Salió disparado del cuarto gritando de alegría.

—¡Mateo, nos van a dejar hablarle a papááá!

Una risita llegó desde el cuarto de al lado. Luego apareció Mateo con el pelo revuelto y los ojos bien abiertos de confusión.

—¿Papi?

Santiago le agarró la mano con entusiasmo.

—¡Sí, le vamos a llamar a papá!

En ese instante, la risa de sus hijos volvió a llenarle el corazón a Valentina.

1
Ana Cortes
y donde esta Luciana qué no reparado qué su hija no está en casa ya que su madre paso varios dias en el hospital
Ester Gonzáles Rodriges
Hermosa novela, mil gracias y bendiciones para usted
Pato Madera
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Laura Isabel Lopez Sierra
Excelente novela con una enseñanza de la vida real que nos rodea con altas y bajas como los tenemos todos, donde cada uno acepto sus culpas y eso les sirvió bastante para seguir adelante.... bueno en pocas palabras me encanto. muchas felicidades y esperemos que nos sigas compartiendo historia tan bonitas como esta. te deseo todo el éxito en todos tus proyectos. Dios te bendiga.
Mercesan
Excelente historia muy emocionante y entretenida llena de aprendizaje y unión familiar.
Mercesan
Andrés habla desde su experiencia ☺️
Mabel Videla
q no sepa la vieja ,xq ira a saquear el negocio d la hija
Mercesan
Gabriel está sufriendo en carne viva, lo que sufrió Andrés.
Mercesan
Es la suegra 🤬la culpable de los problemas maritales de sus hijos. Su ambición y viveza egoísta
Alejandra Sanchez
excelente autora gracias 🙂
Maria Soledad De la Pena
buena
Mercesan
Andrés no es malo, solo es manipulable y tonto
Mabel Videla
una buena rovolcada a la suegra y cuñada,y quedaria todo arreglado jajaja🤭
Maris Benitez
Muy linda historia 😍
Maris Benitez
Bonita novela 💓💓💗💗😍 gracias por compartir autora continúa escribiendo 💪💜💜💜💜
Maris Benitez
Casamiento 👰🤵🥂🍾 Camila y Gabriel 💕💕💕
Maris Benitez
Hufff 😅van en serio Camila y Gabriel 😍😍💪💪💪
Maris Benitez
Camila y Gabriel hacen linda pareja 😊😍😍😍💪💪💪💪💕💕💕
Maris Benitez
Que bueno Mariana espera gemelos 😊😊💪💪💪💪💕💕💕💕❤️❤️😍😍😍
Maris Benitez
Humm algo puede nacer entre Camila y Gabriel 💪💪💕💕
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play