De la saga Matrimonio por elección, tercera parte
Nashira huye de su casa para mostrarse así misma que no ocupa de su familia para triunfar, su decisión la llevará a conocer el amor prohibido de un hombre comprometido y una nueva desgracia para toda su familia.
una decisión que hará que su vida corra peligro poniéndose al alcance de los enemigos de su familia.
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CAPITULO 34
Adib miraba a su hermana con desesperación, quera saber quién le había hecho a su hermana, ver a su hermana con ese rostro tan decaído, tus ojos hinchados de tanto llorar y sobretodo verla tan triste era algo que le dolía ver, no podía permitir que alguien la lastimara de esta manera; con su voz insistente desesperada le dice.- dime ¿Quién te lastimo? Tienes que decirme, tienes que hablar conmigo, déjame ayudarte, soy tu hermano yo soy quien tiene que cuidarte, protegerte. Hermanita por favor háblame dime ¿Qué paso?
Claudia al ver como su hermano la miraba sintió vergüenza, se retira un poco de él dando unos pasos hacia tras para soltarse de su agarre, trata de cubrirse el cuello con la bata de baño, agacha su cabeza solo deseaba que su hermano no la viera así; con su voz quebrada le dice.- Hermano por favor solo déjame sola, nadie me hizo daño, no tienes por qué verme de esa manera, no estar tan tenso, yo estoy bien mañana regresare a mis labores y todo segura igual.
Adib se sentía frustrado, le dolía ver a su hermana así, se acerca a ella y abre un poco su bata dejando descubierto su cuello y su clavícula, aunque ella trato de evitarlo no pudo hacer nada, él estaba ahí viendo lo la marcas que Kilian le había dejado, marcas tan bien marcadas que era imposible no verlas; con su voz tensa le dice.- Claudia, esto no es nada, esto solo lo hace un patán, un desgraciado que no le importa tu dignidad, tu valor como mujer, es tan de poco hombre y yo no pienso dejarlo así, dime ¿Quién fue el desgraciado que te hizo esto? hare que responda por sus actos, que te de tu lugar, no voy a dejar que nadie se aproveche de ti.
Claudia no podía soltarse de su hermano que sostenida su bata con tanta fuerza, con su voz quebrada le dice.- hermano es mi vida no tienes derecho a meterte, fue lo mismo que tú me dijiste cuando te reclame lo de Telma y esa mujerzuela, yo voy a vivir mi vida como yo quiera, esto lo hice porque yo lo quise y tú no vas arruinar nada en mi vida, no tienes derecho a meterte a hora suéltame y vete de mi cuarto, que no entiendes quiero estar sola, quiero que me dejes en paz, no quiero hablar contigo.
Adib estaba tan frustrado, tan fuera de si no iba a permitir que nadie tratara así a su hermana, con su voz furiosa le dice.- no me importa lo que tú quieras en este momento me dirás quién fue el hombre que se aprovechó de tu inocencia, hare que te responda, hare que te cumpla, no voy a permitir que nadie ensucie el nombre de nuestra familia y menos manchando tu reputación de esta manera, mírate como te dejo toda marcada como si fueras una cualquiera.
Adib estaba tan intenso, tan hiriente con sus palabras haca su hermana, sin dejar de presionarla para que le dijera el nombre del hombre que le hizo eso.
Claudia no dejaba de llorar, no sabía que decir o que hacer, algo tenía claro no pensaba decirle con quien había estado. Estaba tan furioso, molesto hasta que entro Telma con su voz dulce le dice.- Adib, por favor suéltala, que no ves que la lastimas; hablarle así o tratarla así no va resolver nada, déjame hablar con ella. Amor te lo pido yo déjame hablar con tu hermana.
Adib voltea a ver a Telma que estaba a su lado, pensó “será mejor que haga lo que Telma me dice, ellas dos siempre han tenido buena relación, tal vez ella la haga entrar en razón; Telma es tan linda y dulce no solo conmigo, sino con mi familia tengo que empezar a regresar a mis sentidos y cuidarla como se lo merece no solo por mi hijo, sino por ella” suelta a su hermana y se acerca a Telma, con su voz tranquila le dice.- te la encargo, por favor hazla entrar en razón.
Telma acaricia su rostro y le da un pequeño beso en sus labios, con su voz dulce le dice.- amor yo te amo y tu hermana es como mi hermanita, yo la voy a cuidar, solo déjanos solas te prometo que estará bien.
Adib correspondió su beso y después salió del cuarto dejándolas solas; Telma abraza a Claudia de una forma tan hipócrita, le causaba una felicidad verla así; la lleva hasta la cama, se sienta junto con ella en la orilla de la cama, Claudia recarga su cabeza en el hombro de Telma, estaba llorando tan desconsolada y ya no tanto por lo que paso con Kilian, sino por lo que su hermano le dijo, lo dura que fueron sus palabras, la forma en que la miraba fue para ella lo peor que ha sentido.
Su hermano en ese momento la miraba como una mujer sucia que manchaba el nombre de su familia, eso a ella la estaba destrozando haberle fallado a su hermano.
Telma se quedó con ella sin decir una sola palabra, su dolor la hacía sentir bien, le gustaba eso y la hacía sentir una gran satisfacción que le costaba trabajo ocultar; la abrazaba y en su hipocresía la consolaba, se quedó con ella hasta que se quedó dormida mientras la abrazaba, le recostó en la cama y ella se quedó ahí a esperar que despertara tenía que saber quién era el hombre que le hizo el favor.
Cuando Nasir despertó eran las 7 am de la mañana, se metió a bañar una vez que termino se puso un pantalón casual color negro, unos tenis blancos, una playera de manga larga color blanco, una vez que estuvo listo salió se fue directo a la sala pidió que le sirvieran su desayuno; las sirvientas de la casa lo atendieron en cuanto lo vieron bajar, no tardaron mucho en llevar su desayuno. Estaba desayunando muy tranquilo cuando Humberto llego con él, se sentó en una de las sillas de la mesa aun lado de él, con su voz seria le dice.- tus hombres llegaron hace unas horas, estarán dos de mis hombres contigo yo tengo que entregarle un reporte a tu padre y asegurarme que cumplas con sus órdenes, le envié los horarios de Janet y su padre a uno de tus hombres, espero te comportes, no hagas cosas que te avergüenzan más.
Nasir con una seriedad y su voz fría le responde.- no te preocupes Humberto, yo sé muy bien lo que hago, se hacer lo que me ordena mi padre al pie de la letra y pare que estés más tranquilo iré con Janet a la universidad quiero investigar un poco más de ella y ver como la puedo ayudar.
Humberto miro un brillo extraño en los ojos de Nasir al momento que dijo el nombre de Janet y el tono de su voz fue más suave al decir su nombre; con su voz curiosa le dice.- Nasir, tu acaso te sientes atraído por esa jovencita; tranquilo no te molestes, no me pongas esa cara de molestia, solo que tu voz suena algo diferente al decir su nombre, pero tranquilo no te voy a preguntar nada y no tienes que decirme nada, pero escucha las palabras de este viejo no juegues con fuego y trata de no ser grosero con ella, porque te puedes quemar y vas a sufrir mucho.
Nasir no quiso decirle nada, ni él mismo se entendía cuando se hablaba de Janet; con su voz seria le dice.- Gracias señor Humberto, lo tendré en cuenta, a hora me voy tengo cosas que hacer.
Nasir se levantó y fue directo con su hombre eran 4 hombres y dos mujeres que eran su gente, más dos hombres de Humberto que lo iban a seguir; se dividieron 3 tres carros, en uno se subió una de las mujeres y dos hombres, en el segundo se subió él en la parte trasera, el hombre de Humberto y la otra mujer manejo el carro, el último carro se subieron los dos hombres que lo seguirían y el otro hombre de Humberto. Nasir ordeno que lo llevaran a la universidad conde estudiaba Janet, serian dos las horas de camino para llegar, dos horas que aprovecho él para dormir un poco más, serró sus ojos y lo primero que llego a su imaginación fue el rostro de Janet lo hermosa que se le hacía verla molesta, ver su ceño fruncido, su boquita levantada por lo enojada que se ponía, la forma en que arrugaba su nariz, le gustaba verla molesta y por alguna extraña razón él deseaba volver a ver ese rostro molesto.
Cuando la mujer le dijo que estaban en la universidad, él abrió los ojos, con su voz seria dijo.- el hombre de Humberto vendrá conmigo junto con uno de mis hombres, los demás me esperan aquí, traten de mantener una buena vigilancia.
Después de decir eso solo bajo y el hombre que iría con él lo guío hasta donde estaba Janet, ella estaba en clases, estudiaba ciencias de música y arte; al llegar la mira por una de las ventanas del gran salón, ella estaba sentada en una de las sillas más cercas al pizarrón, estaba tan concentrada que no se dio cuenta de que Nasir la observaba, tan atento que grababa en su mente cada gesto, cada reacción, su forma de sentarse, su forma de escribir, su forma de usar su lápiz y sobretodo esa forma en que ponía su ceño cuando algo le molestaba eso le encantaba, le fascinaba verla con el señor fruncido. Dos horas se quedó ahí observándola sin moverse, sin dar señales de vida, estaba tan quieto que parecía una hermosa estatua, estaba parado en ratos dejaba su peso en un pio y luego en otro, pero no quiso moverse de ahí hasta que la clase termino, miro salir al maestro y el decidió entrar.
Al entrar al salón las jóvenes compañeras de ella lo observaron, era guapo y más de una se sintió atraída por él, pero antes que una de ellas pudiera acercarse a él, preguntarle que había ahí o si buscaba a alguien o simplemente querer conocerlo, su hombre de confianza lo conocía muy bien y no hacía falta que le diera una orden cuando él ya sabía que tenía que evitar que alguien se le acercará o lo molestara cuando tenía un punto fijo; su hombre evito que las jóvenes se le acercaran o cualquier joven compañero de ella lograra si quiera rosarlo. Nasir la mira recogiendo su libreta y sus cosas, metiéndolas en una pequeña mochila de espalda, algo que se le hizo raro para un estudiante universitario, mira cómo se agacha para recoger su guitarra, aprovechando que ella no se había dado cuenta que él estaba ahí se le acerca al oído y le susurra.- hola ¿me extrañaste? No me vas a dar mis buenos días como se debe, mira que me tome la molestia de venir a verte.
Janet esta por recoger su guitarra cuando escucha la voz de Nasir susurrándole al oído, por un momento creyó alucinarlo, creyó que su mente le jugaba un mal juego, su respiración se empezó alterar, una gran punzada en su pecho sintió por la molestia de tenerlo ahí, pedía por no volvérselo a encontrar, estaba harta de verlo, harta de tenerlo cerca y ahí estaba susurrándole al oído; se aleja un poco a lo que la silla le permitió, su rostro lo tenía tan cerca, ese rostro serio e inexpresivo que a ella no le gustaba; con su voz molesta le dice.- yo no le pedí que viniera, es más si no lo vuelvo a ver para mí sería mucho mejor. Dígame joven maestro ¿a qué vino? ¿Qué demonios quiere? Por qué no me deja en paz, ya parece un acosador, usted arruina mis días perfectos con su sola presencia.
Nasir la miraba como entre más hablaba más fruncía su ceño y eso le encantaba ver, con su voz seria le dice.- Janet, no crees que tus palabras son muy ofensivas para un miembro de nuestra familia, no tienes miedo a que la tome contra ti o alguien de tu familia, pero tranquila no lo voy hacer, si estoy aquí siguiéndote es porque tengo que buscar la manera de compensarle a ti y tu familia, hasta que no lo descubra tendré que acosarte, descubrir que puedo hacer por ti y claro tu familia.
Nasir pasa sus denos rosando su brazo, tocando su piel, haciendo que ella sintiera sus dedos suaves en su piel (ella traía una blusa de tirantes, cuello cuadrado, la blusa pegada a su cuerpo de color azul cielo, una falda debajo de su sus rodillas un poco floja de color rosa) subiendo hasta llegar a sus hombros; ella se estremeció tanto que sin querer serró sus ojos con fuerza, su rostro reflejaba su disgusto de sentirlo y más cuando ella movió su hombro tratando de quitarlo de su toque. Nasir le gusto verla así intimidada, con su ceño fruncido, su disgusto por lo que le hizo, le divertía verla así y le gustaba verla así, que no fuera como las otras chicas que a la primera ya las tuviera haciendo todo para él, ella era tan diferente que no pensaba dejarla en paz.
Nasir al verla con sus ojos serrados se acerca más a su rostro dejándolo a unos centímetros del de ella, observándola con mucho detenimiento, respirándole en el rostro, oliendo ese olor tan dulce y delicado que tenía; ella al sentir su respiración pegando en su rostro abre sus ojos de golpe lo primero que vio fueron esos ojos negros intenso que chocaban con su mirada tan cerca de ella a unos cuantos centímetros de ella. Fue tanta su tención que su mente le ordenaba alejarse de él, su cuerpo quería alejarse de él no podía dejarlo volver a besarla, olvidando que estaba sentada se avienta asía tras con una desesperación por querer alejarse de él, que solo sintió cuando su cuerpo como la silla se ladeaba haciéndola caer, su mente era un desorden pero tampoco quería golpearse al caer instintivamente levanta su mano para poder agarrase de algo y evitar caer, sin fijarse logra sostenerse de la playera de él jalándolo con tal fuerza que lo hace perder el equilibro terminando los dos en el suelo.
Nasir al ver que iba a caer iba a sostenerla pero ella logro tomarla antes de la playera jalándolo hacia ella, haciendo que sus bocas chocaran, eso lo desconcentro tanto que solo sintió cuando los dos cayeron al suelo, su entre pierna logro pegar en la rodilla de ella al caer provocándole un dolor y haciéndolo caer sobre ella, la cabeza de ella pego en el suelo provocando que se sintiera aturdida, sus labios terminaron pegados al caer.