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Mi esposo escucha mis pensamientos indecentes

Mi esposo escucha mis pensamientos indecentes

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Telepatía / Completas
Popularitas:52.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Irin_Kokh

Ximena Blanco solo debía cumplir una misión: ocupar el lugar de su hermana gemela, casarse con Cristian Montalvo y aguantar el papel de esposa perfecta hasta que pudiera desaparecer con el dinero prometido.
El problema era Cristian.
Frío, rico, impecable y peligrosamente guapo, el heredero Montalvo parecía hecho para arruinarle la concentración. Ximena sonreía como una dama obediente, servía café, bajaba la mirada y fingía no sentir nada.
Pero por dentro era otra historia.
Ay, no. Ese hombre debería traer advertencia. Con esa camisa, esos hombros y esa cara de hielo, una mujer honesta pierde la dignidad.
Lo que Ximena no sabe es que Cristian puede escuchar cada pensamiento suyo.
Cada queja. Cada insulto. Cada fantasía vergonzosa sobre tocarle el pecho, quitarle la corbata o verlo perder el control por ella.
Al principio, Cristian solo quiere descubrir quién es en realidad esa mujer que finge ser tranquila mientras su mente arde sin descanso. Pero cuanto más la escucha, más le cuesta mantenerse lejos. La esposa falsa empieza a parecerle demasiado real. Sus pensamientos indecentes empiezan a gustarle demasiado. Y el hombre que juró no enamorarse termina obsesionado con la única mujer que no puede mentirle por dentro.
Pero Ximena guarda un secreto más peligroso que sus deseos: ella no es la novia que Cristian debía recibir en el altar.
Cuando la verdad salga a la luz, el matrimonio falso, la pasión escondida y todos los pensamientos que nunca debieron escucharse podrían destruirlos... o volver imposible que se separen.

NovelToon tiene autorización de Irin_Kokh para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 32

Capítulo 32: Guerra fría

Cristian no tocó los chiles en nogada.

Ximena sí.

Comió con una calma que, para cualquiera que no pudiera oír su mente, habría parecido admirable.

*No mires a Cristian. Si lo miras, vas a ver esa mandíbula de señor celoso y te va a dar risa. O ganas de besarlo. Ambas opciones son peligrosas en oficina.*

Cristian dejó los cubiertos sobre la mesa.

—¿Por qué viniste?

—Traje almuerzo.

—No pregunté qué trajiste.

Ximena levantó la vista.

—Quería verte.

La frase era correcta.

La mente no.

*Quería pedirte que me dejaras renunciar por un tiempo. Mi tobillo todavía duele, el colegio adelantó cosas, y yo ya no quiero fingir que puedo con todo. Pero ahora Mauricio va a grabar cerca. Si sigo trabajando, puedo toparme con él casualmente. Casualidad organizada, pero casualidad.*

Cristian sintió que algo se le cerraba en la garganta.

—¿Querías verme a mí?

—Sí.

—¿O querías enterarte de cuándo graba Mauricio?

Ximena parpadeó.

—¿Qué?

—Lo escuché. Digo, se te notó.

—No se me notó nada.

—Se te notó todo.

*¿Todo? Imposible. Si se me notara todo, este hombre ya habría mandado exorcizar mi closet y prohibir camisas ajustadas en un radio de diez kilómetros.*

Cristian no se rio.

—Te emocionó más verlo a él que verme a mí.

La acusación salió baja.

Por eso dolió más.

Ximena dejó el tenedor.

—Eso es absurdo.

—¿Lo es?

—Mauricio fue mi ídolo. Eso no tiene nada que ver contigo.

—Le diste tu número.

—Por la grabación.

—Y ahora ya no quieres renunciar porque puedes encontrártelo.

Ximena se quedó helada.

—¿Cómo sabes que quería renunciar?

Cristian no respondió.

El silencio reveló demasiado y nada a la vez.

—¿Estás revisando mi teléfono otra vez?

—No.

—Entonces ¿qué haces? ¿Adivinas?

—No cambies el tema.

—Tú no me das tema, Cristian. Me das órdenes disfrazadas de preguntas.

Él se levantó.

—Vete a casa.

La frialdad le cayó como agua.

—¿Perdón?

—Estás lesionada. No debiste venir.

—No vine arrastrándome.

—Vete.

Ximena tomó la muleta con mano temblorosa.

—Perfecto.

*No llores. No aquí. No porque el señor celoso decidió ponerse hielo encima del hielo. Que se atragante con su orgullo y sus chiles sin tocar.*

Cristian la oyó.

No la detuvo.

Ese fue el inicio de tres días insoportables.

La casa lo notó antes que ellos lo admitieran.

Ximena comía en la habitación de planta baja. Cristian regresaba tarde. Motita alternaba entre ambos como mediador no autorizado y fracasaba porque Ximena le daba premios y Cristian le decía Duque con tono de disciplina.

La primera noche, Cristian entró al vestidor a buscar un suéter que había dejado en una caja de ropa temporal. No buscaba nada de Ximena.

Eso se dijo.

La caja equivocada cedió bajo su mano y dejó caer un fajo de papeles.

Bocetos.

Más que los de la libreta.

Secuencias completas de espectáculos pirotécnicos, diagramas de montaje, nombres de proveedores, notas sobre permisos, presupuestos y música. Había un diseño llamado "Lluvia sobre cantera" y otro "Corazón de pólvora".

Cristian se agachó.

Esta vez no pudo convencerse de que era un pasatiempo.

—¿Qué haces?

Ximena estaba en la puerta del vestidor, apoyada en la muleta.

El rostro se le había vaciado.

Cristian se puso de pie con los bocetos en la mano.

—Se cayeron.

—Dámelos.

—Ximara...

—Dámelos.

La voz le salió tan áspera que Cristian obedeció.

Ximena los apretó contra el pecho.

—No son tuyos.

—Lo sé.

—Entonces no los mires.

—Ya los vi.

—Pues olvídalos.

*No puedes comprar esto. No puedes opinar. No puedes hacerlo tuyo. No puedes mirarme como si acabara de descubrir una parte de mí que yo no te entregué.*

Cristian sintió el golpe.

—No quería invadir.

—Pero invadiste.

Ximena dio media vuelta con dificultad y se fue.

La guerra fría se volvió oficial.

Durante esos tres días, la casa aprendió nuevas reglas.

La primera: nadie mencionaba a Mauricio frente a Cristian.

La segunda: nadie mencionaba a Cristian frente a Ximena, porque ella sonreía demasiado dulce y preguntaba si alguien quería ver cómo una mujer con férula podía lanzar una almohada con precisión.

La tercera: Motita podía entrar y salir de ambas habitaciones porque era el único miembro de la familia sin orgullo suficiente para arruinar una tregua.

Cristian encontró uno de los bocetos en el pasillo la segunda noche. Una hoja suelta, quizá escapada del fajo cuando Ximena se lo llevó. Había un dibujo de tres explosiones doradas abriéndose en capas, con una nota al margen: "No saturar. El silencio antes del último disparo importa más que el ruido."

La recogió.

Y se quedó mirándola demasiado tiempo.

No la guardó en su escritorio.

No la fotografió.

No llamó a Julián.

La dejó sobre una mesa frente a la habitación de Ximena, con un vaso pequeño encima para que no se la llevara el aire.

Al día siguiente, la hoja ya no estaba.

Ximena tampoco dijo nada.

*Sí la vio. Claro que la vio. Y no se la quedó. ¿Eso cuenta como respeto o como estrategia avanzada para confundirme? Maldito hombre. Hasta cuando no hace nada me obliga a pensar en él.*

Cristian escuchó ese pensamiento desde el corredor y siguió caminando.

No estaba seguro de si acababa de ganar medio punto o perder la partida completa.

Al tercer día, Valeria llamó.

Ximena contestó con la voz de alguien que había estado demasiado tiempo masticando rabia.

—Lo odio.

—No lo odias.

—Un poco sí.

—¿Qué hizo ahora?

—Se puso celoso de Mauricio, me corrió de su oficina, encontró mis bocetos y ahora camina por la casa como si ambos fuéramos muebles caros que no se tocan.

Valeria guardó silencio.

—¿Val?

—Te faltan tres meses.

Ximena cerró los ojos.

—No me digas eso.

—Tengo que decírtelo. Tres meses de misión, dinero, libertad. No arruines todo porque un hombre guapo no sabe nombrar sus emociones sin convertirlas en reglamento.

—Es que me duele.

—Claro que duele. Porque ya no es solo misión.

Ximena no respondió.

*No es solo misión. Es su camisa, su mano en mi tobillo, sus peras horribles, su voz diciendo que intenta aprender. Maldita sea.*

Valeria bajó el tono.

—Haz las paces. No porque él tenga razón. Porque tú necesitas elegir tus batallas.

Esa tarde, Mauricio escribió:

"Cuñada honoraria, ¿crees que puedas conseguirme las llaves de la casa? Producción está encima de mí."

Ximena miró el mensaje.

Luego miró la puerta cerrada.

Era un pretexto.

Uno perfecto.

*Muy bien. Voy a pedir las llaves. Solo las llaves. No voy a decir que lo extraño. No voy a mirar su boca. No voy a perdonarlo si se pone guapo. Fracasaré en al menos dos de esas cosas.*

Tomó la muleta.

La guerra fría necesitaba una grieta.

Y Ximena, aunque todavía estaba enojada, ya estaba demasiado cansada de fingir que no quería abrirla.

1
San Aguirre
La historia en general me había gustado aunque me recordó otra donde también el esposo escuchaba los pensamientos de su esposa pero la trama es muy diferente.

Desafortunadamente todos hablan igual, el humor negro, sarcasmo, el estilo de Ximena parece que se los transmitió a todos, que la amiga lo hiciera suele pasar pero la suegra, la mamá Tencha hasta el suegro en las pocas participaciones que tuvo, así los demás personajes.

La historia se alargó de más, relleno innecesario y pésimo final con esa dimensión alterna. Todo lo bueno se fue perdiendo al final.
San Aguirre
Pésimo final, que pena de una historia que en general venía bien.
San Aguirre
¡No arruines la historia! 🥹
San Aguirre
Ya se siente relleno.
San Aguirre
La historia a estas alturas ya la empiezo a sentir muy larga 😒
San Aguirre
¿Cuándo se reconciliaron?
San Aguirre
¿Ya no es Mauricio?
San Aguirre
Valeria estaba en Guadalajara y Ximena en cdmx haciendo videollamada ¿en qué momento se fue Ximena a Guadalajara?
San Aguirre
Como que ya es exagerado.
San Aguirre
Emiliano ya lo sabe.
San Aguirre
La historia me gusta pero creo que ella ya está abusando de la paciencia de él.
San Aguirre
Creo que ya definitivamente no es Julián.
San Aguirre
No entendí, no tomó el celular de Ximena, llamó del suyo pero aún así le dice que no tome llamadas que no son para él, más bien Cristian le marcó a Emiliano o entendí mal 😒
San Aguirre
Ella también mintió 😒
San Aguirre
¿No iban juntos en el carro?
San Aguirre
Y dale con Mauricio 😒
San Aguirre
Creo que ya empieza a parecer un comportamiento infantil.
San Aguirre
Tampoco hay que ser grosera 😒
Kira Javan
ella es ximena, pero el doctor la llamo xiomara, entonces no tiene hermana gemela? interpreta dos mujeres distintas...ya me enredé 🙈
Kira Javan
todo va bien y pues son un matrimonio normal entre comillas, aquí es cuando la hermana regrese qué va a pasar? y si queda embarazada, hijole pobrecita...
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