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GUIA DE FUEGO

GUIA DE FUEGO

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Mundo de fantasía / Fantasía épica
Popularitas:797
Nilai: 5
nombre de autor: VICTOR CUETO

Rhyne es un guía omega de fuego, Rango F, descartado por el Imperio Aethelgard que teme su llama. Zarek Thorne es el centinela de hielo más poderoso —y más condenado— de su generación. Cuando un frenesí los enfrenta, el Sistema NEXUS-7 sella entre ellos una resonancia del 100%. Un lazo imposible. Un mariscal que nunca se arrodilla. Un guía que el mundo quiso apagar. Y una llama que, una vez encendida, no pide permiso para arder.

NovelToon tiene autorización de VICTOR CUETO para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EPISODIO 4: EL ARCHIVO PROHIBIDO

EL ARCHIVO PROHIBIDO

Las puertas del ascensor se cerraron, aislando a Rhyne y Zarek en una caja de metal y cristal que descendía a velocidad vertiginosa. El silencio entre ellos era más pesado que el acero.

Rhyne no apartó la vista de su muñeca. La luz azul del Sistema NEXUS-7 parpadeaba, proyectando el mensaje en el aire:

-【ARCHIVO CLASIFICADO: NIVEL OMEGA】

-【ACCESO RESTRINGIDO】

-【¿DESEAS SOLICITAR ACCESO? SÍ / NO】

Rhyne extendió el dedo y presionó SÍ

La pantalla parpadeó en rojo.

-【ACCESO DENEGADO】

-【SE REQUIERE AUTORIZACIÓN DE RANGO SSS O CONSEJO MAYOR】

Rhyne maldijo entre dientes y golpeó la pantalla. El holograma se disipó, dejándolo a oscuras.

—Si sigas golpeando el Sistema, te multarán por dañar propiedad imperial —dijo Zarek. Su voz era plana, pero sus ojos grises seguían cada movimiento de Rhyne.

Rhyne se cruzó de brazos, apoyando la espalda en la pared fría del ascensor.

—Tengo un archivo clasificado, Zarek. Mi propio archivo. Nací en el Sector Bajo, mis padres murieron en la plaga de ceniza cuando tenía tres años, y me criaron en los orfanatos del Estado. No hay nada que clasificar en eso.

Zarek dio un paso hacia él. El espacio en el ascensor de repente se sintió minúsculo.

—Entonces, ¿por qué el Consejo te convocó en lugar de ejecutarte? —preguntó Zarek, acorralándolo sin tocarlo—. Los omegas Rango F que fallan en la Academia son reasignados a trabajos de limpieza. No son llamados a la Sala 7.

Rhyne tragó saliva. El olor a hielo de Zarek se estaba volviendo más denso, más pesado. No era agresivo, pero era asfixiante

—No lo sé —admitió Rhyne, levantando la barbilla para mantener el contacto visual—. Pero voy a averiguarlo.

Zarek lo miró. Por un segundo, la máscara de frialdad del Mariscal se agrietó.

—Faltan 68 horas para la mordida —dijo Zarek, la voz bajando una octava.

Rhyne sintió un escalofrío que no tenía nada que ver con el hielo. El lazo del 100% palpitó en su pecho, un latido caliente y urgente que respondía al de Zarek.

—Lo sé —respondió Rhyne, esforzándose por no retroceder.

—El lazo te está debilitando. Tu cuerpo está esperando la marca para estabilizar tus feromonas. Si no te muerdo en 68 horas, tu fuego te consumirá desde adentro.

Rhyne apretó los dientes.

—Entonces supongo que tendrás que decidir si vale la pena marcarme antes de que me incinere.

Zarek sonrió. Fue una sonrisa lenta, peligrosa, que no llegó a sus ojos. Levantó una mano y, con un solo dedo, trazó la línea de la mandíbula de Rhyne. El contacto fue eléctrico. Fuego contra hielo.

—Oh, te marcaré, Rhyne —susurró Zarek, tan cerca que sus labios casi rozaron los del omega—. Pero no porque me lo exija el Sistema. Sino porque a partir de ahora, nadie más podrá olerte.

El ascensor se detuvo con un suave ding.

Zarek retiró la mano. La máscara de Mariscal volvió a su lugar.

—Sal. Vamos a mis aposentos.

---

Los aposentos privados del Mariscal Thorne no estaban en los cuarteles militares. Estaban en la aguja más alta de la Torre del Consejo, un penthouse de cristal negro con vista a toda la ciudad.

Rhyne nunca había visto un lugar así. Todo era minimalista, frío, ordenado. Como Zarek.

—Siéntate —ordenó Zarek, señalando un sofá de cuero oscuro.

Rhyne no se sentó. Caminó directamente hacia el escritorio de Zarek, donde descansaba una terminal militar de grado SSS.

—Necesito que uses tu acceso —dijo Rhyne, girándose hacia él—. Abre mi archivo.

Zarek se quitó la capa, dejándola caer sobre una silla. Sus ojos grises destellaron con algo que parecía diversión.

—¿Me estás dando órdenes en mi propia casa, omega?

—Te estoy pidiendo un favor, Mariscal. Hay una diferencia.

Zarek suspiró, pero se acercó al escritorio. Se sentó y activó la terminal con un escaneo de retina. La pantalla se iluminó con una cascada de datos clasificada.

—Dime tu número de identificación —pidió Zarek.

Rhyne se lo dictó. Zarek lo tecleó.

La pantalla parpadeó.

-【BUSCANDO…】

-【REGISTRO ENCONTRADO】

-【SUJETO: RHYNE】

-【CLASIFICACIÓN ORIGINAL: NO DISPONIBLE】

-【RANGO ACTUAL: F (MODIFICADO)】

Rhyne se inclinó sobre el escritorio, frunciendo el ceño.

—¿Modificado? —murmuró—. ¿Qué significa eso?

Zarek no respondió. Sus ojos estaban fijos en la pantalla, y por primera vez desde que Rhyne lo conocía, el Mariscal parecía genuinamente sorprendido.

—Zarek… —advirtió Rhyne.

—Silencio —dijo Zarek. Su voz era un hilo de acero.

Con movimientos rápidos, Zarek forzó la apertura de los subdirectores. Las imágenes y documentos comenzaron a desplegarse.

No había registros de orfanato. No había certificados de nacimiento del Sector Bajo.

En su lugar, había planos. Diseños genéticos. Y un logotipo que Rhyne reconoció al instante: el emblema de la División de Investigación Biológica del Imperio. La misma división que estudiaba la corrupción.

—No naciste en el Sector Bajo —dijo Zarek, la voz apenas tenía un susurro—. Te plantaron ahí.

Rhyne sintió que el aire le faltaba. El fuego en su pecho comenzó a hervir, respondiendo a su pánico.

—¿De qué estás hablando?

Zarek señaló una fotografía en la pantalla. Era la imagen de un laboratorio. En el centro, una cámara de contención. Y dentro de la cámara, un niño pequeño, de unos tres años, con el pelo oscuro y los ojos brillando con un fuego anaranjado.

Junto a la cámara, un científico con bata blanca tomaba notas.

Debajo de la imagen, un texto en rojo parpadeaba:

-【PROYECTO FÉNIX】

-【SUJETO 01: CATALIZADOR DE INCINERACIÓN】

-【OBJETIVO: CREAR UN GUÍA CAPAZ DE ERRADICAR LA CORRUPCIÓN A NIVEL CELULAR】

-【ESTADO: FALLIDO. SUJETO 01 DEMASIADO INESTABLE. PROCEDER A ELIMINACIÓN.】

-【NOTA ADICIONAL: ELIMINACIÓN FALLIDA. SUJETO 01 ESCAPÓ. PARADERO ACTUAL: DESCONOCIDO.】

Rhyne retrocedió un paso. Chocó contra la pared de cristal detrás de él.

Fallido. Inestable. Eliminación.

No era un error. No era un defecto.

Era un arma. Una arma que el Imperio intentó destruir cuando era un niño.

—Dioses… —jadeó Rhyne, llevándose las manos a la cabeza. El calor de su cuerpo estaba subiendo demasiado rápido. Las chispas de fuego comenzaron a saltar de sus hombros, quemando el aire.

—Rhyne, cálmate —dijo Zarek, poniéndose de pie.

—¡No me digas que me calme! —gritó Rhyne. Sus ojos ardieron con furia, iluminando la habitación con un resplandor anaranjado—. ¡Intentaron matarme! ¡Mi vida entera es una mentira!

—¡Rhyne! —Zarek cruzó la habitación en dos zancadas.

No lo tocó. Simplemente se paró frente a él y liberó sus feromonas. No fue un ataque. Fue un ancla. El olor a hielo puro, a nieve, a calma, envolvió a Rhyne como un manto pesado.

El fuego de Rhyne chocó contra el hielo. Vapor. Niebla.

Rhyne cerró los ojos, respirando hondo, dejando que el frío de Zarek apagara el pánico que lo consumía.

—No estás solo en esto —dijo Zarek, la voz baja, vibrando en el pecho de Rhyne—. Si el Imperio te creó para matar la corrupción, y la corrupción te busca… entonces ambos somos el objetivo.

Rhyne abrió los ojos. El fuego había retrocedido, dejando solo un brillo tenue en sus pupilas.

—¿Qué hacemos ahora? —preguntó, la voz quebrada.

Zarek levantó la mano para responder, pero la terminal en el escritorio emitió un pitido agudo.

-【ALERTA DE INTRUSIÓN】

-【ACCESO REMOTO NO AUTORIZADO DETECTADO】

-【BORRANDO ARCHIVOS…】

—¡No! —gritó Zarek, abalanzándose sobre el teclado.

Pero era demasiado tarde. La pantalla se puso en negro.

Un segundo después, un único mensaje de texto apareció en el centro de la pantalla, escrito en un código que ni siquiera el Sistema NEXUS-7 pudo bloquear:

"Te encontraron, pequeño fénix. Los cazadores ya están en la torre. Corre."

Antes de que Rhyne pudiera procesar las palabras, una explosión ensordecedora sacudió el edificio.

El cristal de la ventana blindada detrás de Rhyne estalló en mil pedazos.

El viento helado de la altura entró en la habitación, mezclándose con el olor a humo y a corrupción.

Zarek se giró, desenfundando su rifle de plasma en un movimiento fluido. Sus ojos grises se volvieron oscuros, letales.

—Detrás de mí —ordenó Zarek.

Pero Rhyne no se movió. Miró a través del agujero en la ventana.

Tres figuras vestidas con armaduras negras estaban aterrizando en el balcón. Sus visores brillaban con un rojo siniestro. Y en sus hombros, el emblema de la División de Investigación Biológica.

No eran guardias del Consejo.

Eran los cazadores del Proyecto Fénix.

Y habían venido a terminar el trabajo.

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❤️❤️
Me encanta 🥰 🤭
Maria Fernanda López
Espectacular, me encantó 🫠😍
BL Autor 🌈
sigueeeeee😭
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