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El Eclipse Del Tiempo: Crónicas Del Valle Eterno

El Eclipse Del Tiempo: Crónicas Del Valle Eterno

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Vampiro / Hombre lobo / Completas
Popularitas:360
Nilai: 5
nombre de autor: Yelina Lopez

Tras el cierre del ciclo terrenal en el refugio alpino y la trascendencia de Lyra más allá del umbral mortal, la historia evoluciona hacia una nueva y fascinante etapa de la mitología de los guardianes. El Eclipse del Tiempo explora la soledad milenaria de Onyx bajo la luz de un nuevo amanecer y la inesperada irrupción de un fenómeno cósmico e histórico que amenaza con desenterrar los secretos más oscuros del Cónclave que creían sepultados para siempre. Mientras las estaciones siguen girando en el Valle del Sol, una nueva generación de sombras y alianzas improbables pondrá a prueba la inmortalidad del vínculo de amor que desafió a los siglos.

orden

- Ecos De Cenizas y Ónix

- El Eclipse Del Tiempo: Crónicas Del Valle Eterno

- El Eclipse Del Tiempo: El Despertar Del Abierto Horizonte

- Eclipse Del Tiempo: El Umbral Del Amanecer

- Eclipse Del Tiempo: La Aurora Eterna

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La Sombra Del Códice Cero

Los diagramas desplegados sobre la mesa de roble revelaban una infraestructura colosal, muy alejada de las fortalezas de piedra y los ejércitos a caballo que Onyx había combatido durante los primeros siglos de su inmortalidad. El Códice Cero no era un arma de asedio convencional, sino una estructura tentacular que se extendía por el subsuelo de Oakhaven como una red parásita, alimentándose de la energía geotérmica de las antiguas minas imperiales y utilizando torres de transmisión electromagnética para proyectar su influencia sobre millones de ciudadanos. Para el vampiro, examinar aquellos planos equivalía a descifrar la anatomía de un monstruo mecánico diseñado específicamente para devorar la libertad por la que Lyra había entregado sus mejores años y su salud mortal.

Elianora observaba al inmortal con una mezcla de esperanza y temor reverente, consciente de que el destino de la resistencia dependía enteramente de la decisión que aquel guerrero solitario tomara en las próximas horas.

—Si el Códice Cero entra en funcionamiento pleno antes de la próxima luna nueva, las frecuencias de control alcanzarán incluso los valles periféricos —advirtió la muchacha con tono sombrío, señalando con el dedo un punto crítico en el plano esquemático—. Las comunicaciones de cualquier célula rebelde serán interceptadas en tiempo real, y las patrullas automatizadas del Cónclave podrán rastrear cualquier resistencia humana mediante sensores térmicos y biométricos instalados en los caminos principales.

Onyx levantó la vista de los documentos, sus oscuros ojos fijos en un punto invisible más allá de los ventanales de la cabaña, donde la luz del atardecer comenzaba a teñir las cumbres de la cordillera con un tono cobrizo y melancólico.

—El Cónclave siempre ha temido a aquello que no puede controlar, y el conocimiento libre ha sido su mayor enemigo desde los días de la fundación imperial —dijo el vampiro con voz firme y deliberada—. Vane cree que ha construido una fortaleza inexpugnable bajo las catacumbas, pero olvida un detalle fundamental: los cimientos de Oakhaven fueron diseñados originalmente durante la primera era de expansión, cuando los ingenieros dependían de túneles de ventilación manuales y conductos de purga que ningún sistema automatizado moderno registra en sus planos digitales oficiales. Conozco cada piedra de ese subsuelo mejor que el propio Vane.

—¿Significa eso que estás dispuesto a regresar a la ciudad? —preguntó Elianora con los ojos abiertos de par en par, incapaz de ocultar su asombro ante la perspectiva de contar con el legendario ejecutor como aliado en una misión suicida.

—Significa que el refugio del Valle del Sol ha cumplido su propósito como santuario de nuestra paz, pero las sombras del mundo exterior han venido a llamar a nuestra puerta —respondió Onyx con una fría determinación esculpida en sus facciones milenarias—. No puedo permitir que destruyan el legado por el que Lyra luchó hasta el último aliento de su vida mortal. Si el Códice Cero pretende esclavizar el futuro, tendrá que enfrentarse al pasado que se negó a morir.

La preparación para la partida exigía una precisión metódica. Aunque el cuerpo de un vampiro no requería las provisiones pesadas ni el equipo de supervivencia que un humano ordinario necesitaba para cruzar los desfiladeros alpinos, Onyx dedicó las horas previas al anochecer a asegurar el perímetro de la cabaña. Selló las contraventanas de madera con pasadores de hierro reforzado, cubrió los bancales principales con lonas protectoras para resistir las posibles tormentas estivales en su ausencia y depositó una copia de los diarios de Lyra en el cofre de cedro, asegurándose de que la memoria del refugio quedara a buen recaudo sin importar el resultado de su misión en el sur.

Elianora, por su parte, aprovechó el tiempo para descansar y reparar sus botas desgastadas con los materiales que encontró en el taller del cobertizo. Observaba los movimientos metódicos y silenciosos del vampiro con una profunda fascinación; en sus gestos no había prisa ni nerviosismo, sino la fría eficiencia de una máquina de combate milenaria que se preparaba para entrar en acción tras décadas de letargo pacífico.

Cuando la noche cayó de manera definitiva sobre el valle, ocultando las cumbres bajo un manto de estrellas gélidas y titilantes, Onyx se detuvo unos instantes frente al gran roble centenario bajo el cual reposaba el cuerpo de su compañera. Apoyó una mano enguantada sobre la corteza rugosa del árbol, cerrando los ojos por un instante para sintonizar con el eco intangible de su presencia.

—Vuelvo a los caminos, Lyra —murmuró el vampiro hacia la oscuridad de la noche, con la voz suave y temblorosa por una emoción contenida que solo ella había sabido despertar—. Cuida de este refugio mientras el mundo exterior vuelve a arder en llamas. Te lo prometí en vida, y te lo cumplo en la eternidad.

Dándose la vuelta con paso firme, se unió a Elianora en el linde del bosque. Juntos, embozados en la oscuridad de la noche alpina, comenzaron el descenso hacia el desfiladero que conducía a las llanuras del sur, abandonando la seguridad del Valle del Sol para adentrarse en las fauces del nuevo imperio tecnológico.

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