Una corona es hurtada por el Capitán Adam, un Fey Pirata. Con la ayuda de Jena, una joven arcángel, encarnación de la oscuridad.
Ese mismo robo regresa años más tarde con las consecuencias, para empujar a Eva, una Reina Elfo, a buscar una de las coronas del fin del mundo con ayuda de Jena, Len, uno de los cinco héroes elementales; Vin Ryder, una diosa de la Guerra; y Adam, el caótico Capitán de Pandora.
¿Eva podrá conseguir la corona? ¿La tripulación del barco Pandora podrá sobrevivir al viaje al fin del mundo?
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Capitulo #4: Una Reina Elfo intentando aprobar
Me había quedado dormida en mi cama, a un lado de dos de mis mejores amigas; una pequeña hada hecha de nubes y una dragona bebé conformada mayormente de nieve. También había unos cuantos pasteles, galletas y dulces que se me habían antojado por mi condición.
El sonido de las campanas de la escuela no tardó mucho en retumbar por toda la academia, haciendo que saltara de la cama tan rápido que terminé en el suelo con un pequeño dolor de cabeza.
—Ay mierda —suspiré al ver que el sol ya había salido—.
Me puse el uniforme tan rápido como pude, cayendo contra el suelo una y otra vez mientras intentaba abrochar la camisa y mi falda verde limón. Cuando pude ponerme mi ropa, agarré mi mochila y salí disparada al pasillo como si fuera un misil.
Por si fuera poco, los pasillos de la academia estaban totalmente vacíos, cosa que me daba a entender lo tarde que me había levantado y me motivó aún más para correr al sexto piso con todas mis fuerzas.
—¡¡Siento la tardanza!! —grité entrando a mi salón de clases, con mi cabello hecho un desastre, mi ropa algo transparente por el sudor y con la respiración tan agitada que me dolía la garganta—. Siento mucho llegar tarde.
—Jaja, no se preocupe, Señorita Mochi. Es normal que se encuentre apretada. Más cuando ha adelantado cinco años en tiempo récord. Además, sus responsabilidades como reina y futura madre deben ser pesadas ¿No?
—Muchas Gracias, profesor —le agradecí caminando a mi asiento—.
Ese día, a pesar de la amabilidad del profesor, tuve que ir a la oficina del director por haber llegado tan tarde los últimos días. Él era un hombre con traje bastante regordete, que siendo sincera, no era la primera vez que nos veíamos.
—Mira, Eva, sé que debido a la muerte de tu madre y la reciente ejecución de tu padre a manos de los rebeldes. También sabemos de tu segunda madre, Demeter, ella incluso es una buena maestra, y de hecho nos puso al tanto de tu maldición, al igual que de que tú eres la reina de Almecna y de tu embarazo. Pero intenta que eso no afecte tus deberes como estudiante ¿Okey?
—Sí, lo… lo intentaré. Señor director.
—No basta con eso, Eva —suspiró el director, apoyando su mano en su frente—. Aunque, si te hace sentir mejor, ayúdame con un vagabundo que vive en el dormitorio de las Harper. Te daré puntos extras para que no repruebes este año ¿Okey?
—¿Habla de Adam? —jadeé levantando las cejas y acercándome más al director—.
—Así es. También se lo pedí a Len, pero él se encuentra ocupado con sus tareas como el guardaespaldas de Jena.
—Sí, lo sé. Ha estado muy inquieto últimamente.
—Volviendo al vagabundo, si puedes y te sientes mejor, encárgate por favor.
—Mm… bueno, ya me siento mejor, no es como si siempre tuviera, ya sabe, y… ese idiota es el novio de mi cuñada. Y yo… lo haré, haré que se comporte. Déjeme eso a mí.
Decidida a no perder el sexto año por mis llegadas tarde o mis faltas a clases, fui al dormitorio de mi cuñada. Ella era una mujer caótica, por decir algo positivo de Lilith, y su prometido, bueno, él era la definición de un pirata decente y eso era decir mucho.
—¡Primer oficial! ¡Bienvenida! —gritó el vagabundo con una botella de tequila en sus manos y vestido con el uniforme de Lily, incluyendo su falda—. ¿Acaso viniste a festejar conmigo? ¡Pronto tendremos un barco y podremos robar el tesoro más legendario de todos!
—¿Cuántas tomaste esta vez? O mejor dicho, ¿desde cuándo se fue Len?
—Ese mocoso se fue esta mañana con su noviecita. Y solo me tomé tres para tu información.
—Bien, en ese caso —comencé sentándome frente a él—. ¿Qué te parece si hacemos un trato?
—Oh. Lo siento, reina. Pero yo le soy fiel al mar y… a Li-Lily. La cual espera a mi hijo en Qin China.
—¿Qué? Ugh, Eww ¡No! Que asco —le respondí retrocediendo con solo la idea de tener algo con él—. Agh, no quiero ese tipo de trato, idiota. Porque yo estoy em… ya tengo a mi pareja para ese tipo de cosas.
—Ay mierda. Cierto, olvidé que a ti solo te atraían las mujeres ¿No? —me dijo para después seguir tomando de su botella de tequila—. ¿O esa era a mi cuñada? Ya no lo recuerdo bien.
—Mira, Adam. Te daré un barco, a cambio de que seas… no sé. ¿Más decente? ¿Y alguien a quien pueda llamar Hermano político?
—¿Qué? ¡Yo no soy tu maldito hermano! Por desgracia.
—Por suerte, no lo soy —suspiré en voz baja, agradecida—. Pero como tú sales con la hermana mayor de mi pareja, eso nos hace hermanos de forma legal y… solo ayúdame a no reprobar ¿Okey?
—Un barco por eso ¿No es así?
—Un barco de mi reino por ayudarme a no reprobar ¿Es un trato?
—Uhm, un barco, un pantalón y un sombrero de capitán, llevar falda no me protege del frío en la noche.
—Bien, un pantalón de hombre, un sombrero pirata y un barco, solo pórtate como alguien decente —le quité la botella de tequila antes de que bebiera más—. Y sobrio, al menos hasta el siguiente año.
—Okey… hermanita linda —me respondió sonriendo, dándome unos escalofríos tan horribles que me hicieron retroceder del miedo.
—Ugh, no me digas así. Me dieron escalofríos con solo escucharte decirlo —le dije apartando la mirada y con la mano en la boca—. Quiero vomitar —continué intentando no imaginar una vida como hermana de alguien tan sucio y poco elegante—.
—¿Qué? ¿Por qué? —murmuró confundido rascándose la cabeza—. ¡Son los mareos de tu embarazo! —añadió preocupado tocando mi frente y mi vientre—. ¡¿Te duele?!
—No idiota. Solo no lo hagas —suspiré encogiéndome de hombros—.
“Es increíble que mi proyecto para aprobar el año sea convertir a un pirata en alguien decente. ¿Por qué no me pusieron una tesis de 500 páginas? Eso sería más fácil” pensé con la mano en la frente.