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EL HIJO DEL PRESIDENTE: LAZOS DE SANGRE

EL HIJO DEL PRESIDENTE: LAZOS DE SANGRE

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Traiciones y engaños / CEO
Popularitas:8.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Yazz García

⚠️NOVELA +18⚠️🔞

Tras la explosiva revelación de su verdadera identidad, Mía ha huido de la mansión Montenegro para refugiarse bajo la protección de su tía Beatriz, dispuesta a reconstruir su vida lejos del apellido que la destruyó y de la sombra de un padre al que solo puede ver como a un desconocido. Sin embargo, liberarse del linaje más poderoso del país no será una tarea sencilla.

En la cúspide del escándalo mediático y con su vida sentimental hecha pedazos tras la partida de Aitana, Henrry se enfrenta al abismo más oscuro de su existencia. Abandonado y acorralado por la opinión pública, su mundo colapsa definitivamente con la llegada de una nueva amenaza: Norma se presenta reclamando llevar en su vientre a un nuevo heredero Montenegro, respaldada por la despiadada Leonora, quien no dudará en usar a este futuro bebé como su última pieza de ajedrez para tomar el control definitivo de la familia.

NovelToon tiene autorización de Yazz García para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4

...MIA ...

Camilo tardó un par de segundos en reaccionar, como si su mente todavía estuviera procesando la idea de verme ahí, en su territorio, convertida en una mujer completamente distinta a la niña que conoció.

—Sí... bastante pequeño —respondió al fin, aclarándose la garganta y tratando de recuperar la compostura, aunque sus ojos oscuros no dejaban de escanearme con intensidad.

—Esperen, ¿de dónde se conocen ustedes dos? —insistió Simón, totalmente ajeno a la tensión eléctrica que flotaba entre los dos, mirando a Camilo con curiosidad.

—Es una larga historia, Simón —corté de inmediato, regalándole una sonrisa falsa y helada a Camilo—. Cosas del pasado.

Camilo apretó la mandíbula al escuchar la palabra "pasado". Bajó la mirada un instante hacia la botella que sostenía en la mano y luego volvió a fijarla en mí.

Podía notar cómo su respiración se había vuelto un poco más pesada; la ligera barba le daba un aire de madurez que me hacía imposible apartar los ojos de él, pero el orgullo me impedía mostrar el menor rastro de debilidad.

—Bueno... —intervino Lili, rompiendo el hielo antes de que la bomba detonara allí mismo, aunque por dentro debía estar disfrutando el drama—¿Nos quedamos aquí en la acera o entramos a tomar algo? Porque vine a bailar.

—Sí, vamos adentro —dijo Simón, tomándola de la mano—. Vamos al patio, allá está la barra.

Simón y Lili comenzaron a caminar hacia la entrada. Yo di un paso para seguirlos, pasando justo al lado de Camilo. Al quedar a su altura, el calor de su cuerpo y su aroma me golpearon de lleno, trayéndome un torrente de recuerdos involuntarios.

—Estás... diferente, Mía —murmuró Camilo en un tono bajo, solo para mí, cuando estuve lo suficientemente cerca.

Me detuve un segundo, mirándolo por encima del hombro. Desde mi estatura, incluso con tacones, tenía que elevar la cabeza para sostenerle la mirada a la altura de su pecho y su rostro.

—Crecí, Camilo —le respondí con serenidad arrogante, ajustándome el bolso al hombro—. Ya no soy la niña ingenua que se creía cualquier cuento.

Sin esperar su respuesta, le di la espalda y caminé hacia la entrada detrás de Lili, sintiendo perfectamente cómo su mirada me quemaba la espalda a cada paso que daba.

Nos ubicamos en una mesa alta cerca de la barra, en el patio trasero donde la música retumbaba con fuerza. Apenas Simón y Lili apoyaron sus vasos, Simón tomó a Lili de la cintura y se la llevó hacia la pista. Mi amiga me lanzó una última mirada de "sobrevive a esto" por encima del hombro antes de perderse entre la multitud.

Y así, en cuestión de segundos, nos quedamos solos.

Camilo y yo.

Frente a frente.

Camilo apoyó su cerveza en la mesa y se recostó contra la barra, cruzándose de brazos.

—¿Así que ahora frecuentas las fiestas de facultades públicas? —preguntó él, rompiendo el hielo con un tono bajo, sosteniéndome la mirada con esos ojos oscuros y profundos—. Si mal no recuerdo, este no era exactamente tu ambiente.

—Las cosas cambian, Camilo —le respondí, dando un sorbo lento a mi trago mientras lo medía con la mirada, dejando escapar una sonrisa levemente sarcástica—. La gente crece, madura... aprende a salir de su burbuja. Aunque veo que tú sigues siendo el mismo idiota de siempre.

Camilo soltó un suspiro por la nariz, esbozando una sonrisa a medias que no le llegó a los ojos.

—Me alegra verte, Mía. De verdad —dijo, bajando la voz mientras me recorría despacio con la mirada, sin ocultar su asombro—. Jamás pensé que cambiarías tanto.

—¿Ah, sí? —solté con frialdad. Dando un paso al frente, reduje la distancia entre los dos hasta quedar a solo centímetros de su pecho—. ¿Qué pasa, Camilo? ¿Ahora sí te gustan mis pechos? —pregunté, ajustándome el top con un movimiento sutil y provocador frente a él—. ¿O mejor dicho... ya no soy una simple hermanita para ti? ¿Cierto?

Camilo se tensó al instante de la incomodidad, y desvió la mirada rápido hacia la pista,.

—No te recordaba tan imprudente, Mía —dijo con un tono rasposo, visiblemente molesto por la estocada, aunque sin lograr ocultar que el golpe le había llegado.

—No soy una imprudente, solo ya no soy una tonta —sonreí con amargura, inclinándome un poco hacia su oído para que me escuchara por encima de la música—. Fui bastante estúpida a los catorce años creyéndome tu cuento de la "distancia" y del "respeto". Pero hoy ya no me tragó tus discursos.

Camilo regresó la mirada hacia mí de golpe. Dio un paso hacia mí, recortando el espacio hasta que sentí el calor de su cuerpo envolverme por completo.

—Si, tenías catorce años, Mía —murmuró, inclinándose hacia mí para que solo yo lo oyera, su aliento fresco rozando mi mejilla—. Eras una niña. Y yo tenía razones de sobra para alejarme, razones que ni te imaginas y que aún no entiendes. No intentes provocarme ahora jugando a ser la mujer peligrosa, porque me conoces bastante bien.

—Te conocía antes —le corregí, llevándome una mano al pecho para empujarlo levemente, sintiendo la firmeza de su torso bajo la chaqueta de mezclilla—. Ya no. Ahora eres solo el amigo de Simón que hace tres años prefirió salir huyendo antes que dar la cara.

Camilo me sostuvo la muñeca justo cuando iba a retirar la mano de su pecho. El choque de su piel contra la mía hizo que a ambos se nos cortara la respiración por un microsegundo.

—No me fui porque me diera la gana, Mía —soltó él, bajando la voz a un susurro, clavando su mirada en mis labios—. Y créeme... si supieras la mitad de las cosas que pasaron, no me estarías mirando con tanto odio.

—Pues qué lástima que ya no me interese saber nada de ti —mentí, sosteniéndole la mirada sin pestañear, aunque el corazón me latiera a mil por hora contra las costillas.

Antes de que alguno de los dos pudiera decir una sola palabra más, la voz de Simón rompió el trance en el que habíamos quedado atrapados.

—¡Hey! ¿Qué hacen ahí parados como dos estatuas? —dijo Simón, apareciendo de la nada y rodeando el cuello de Camilo con el brazo—. ¡Tienen que venir a la pista, la música está buenísima!

—Sí, Mía, no te quedes ahí con cara de pocos amigos —añadió Lili, tomándome del brazo con una sonrisa complacida, sabiendo perfectamente la tormenta que estaba ocurriendo entre los dos.

Camilo soltó mi muñeca despacio, aunque sin dejar de mirarme.

—Vamos —dijo él en un murmullo profundo, que sonó casi como un desafío.

Acepté ir a la pista solo para salir de la trampa en la que me sentía atrapada junto a la barra. Caminar entre la multitud de ese lugar era un espectáculo aparte.

En los sillones gastados de los rincones, varias parejas se devoraban sin ningún tipo de vergüenza; en otros muebles más oscuros, algunos intentaban "disimular" bajo chaquetas o sábanas improvisadas, pero los movimientos ritmados y los gemidos ahogados hacían evidente que estaban teniendo sexo ahí mismo, a plena vista de todos.

Era el caos, la libertad y la crudeza de la universidad en su máxima expresión.

Al llegar al centro de la pista, la música cambió a un reguetón lento, pesado y con un bajo que retumbaba directo en el pecho.

Evité a toda costa el contacto visual con Camilo. Me giré hacia Lili y la tomé de las manos, empezando a bailar con ella. Ambas nos dejamos llevar por el ritmo, moviéndonos de forma sensual, pegadas la una a la otra, riéndonos y acaparando las miradas de los chicos alrededor.

Simón no aguantó más de un minuto viendo el espectáculo: interrumpió el baile, tomó a Lili fuertemente de la cintura, la pegó a su cuerpo y la empezó a besar con pasión mientras se perdían en su propio ritmo.

Me quedé sola en medio de la pista por un segundo. Al darme la vuelta, encontré a Camilo parado a solo un par de pasos.

Hizo el ademán de dar un paso al frente para acercarse a mí.

Una chispa de rabia, sed de venganza y pura adrenalina se encendió en mi interior.

"¿Quieres jugar a que eres un correcto inmune a mí, Camilo? Perfecto"

Pensé con una sonrisa maliciosa latiendo en mis labios. Decidí que lo iba a dejar extasiado, al borde del colapso y con las ganas atragantadas en la garganta.

Antes de que él pudiera decir algo, reduje la distancia de un solo paso. Le clavé la mirada directamente a los ojos y me pegué a su cuerpo sin darle tiempo a reaccionar.

Camilo soltó un aire entrecruzado y sus manos se posicionaron instintivamente en mis caderas para sostener el choque. Sentí la firmeza de sus brazos y el calor abrasador que salía de su pecho.

Me di la vuelta, apoyando mi espalda contra su torso, y empecé a bailar sobre él. Lento, marcado, extremadamente pegado.

Rocé mi cadera contra la suya al ritmo del bajo, sintiendo cómo todo su cuerpo se tensaba de inmediato bajo el toque. Pasé mis manos por su cuello, enredando mis dedos en la parte trasera de su cabello, llevándolo hacia abajo para que su aliento me rozara el cuello. Podía sentir el pulso acelerado de su corazón latiendo salvaje contra mi espalda.

Camilo apretó el agarre en mis caderas, pegándome aún más a él, soltando un leve suspiro cerca de mi oreja que me erizó la piel por completo.

Por un segundo, la línea entre la venganza y el deseo real se volvió peligrosamente borrosa. El chico que un día me rechazó estaba ahora completamente a mi merced, respirando con dificultad, atrapado en mi red.

Justo en el punto máximo del baile, cuando sentí que estaba a punto de perder el control y voltearme para besarlo, paré en seco.

Le quité mis manos del cuello, me zafé de su agarre en las caderas con un movimiento ágil y me giré para quedar frente a él. Camilo se quedó petrificado, con la cara descompuesta por el deseo, los ojos dilatados y el pecho subiendo y bajando aceleradamente, mirándome como si necesitara aire desesperadamente.

Le regalé una sonrisa de pura autosuficiencia, le guiñé un ojo y le susurré cerca de los labios:

—Vaya, veo que la abstinencia te tiene bastante sensible, “ingeniero” —le solté con una voz cargada de veneno y burla, disfrutando ver cómo su expresión de deseo se transformaba en una mueca de molestia—. Pero lástima, conmigo te quedaste con las ganas. A diferencia de tus amiguitas de la universidad, yo no soy plato de segunda mesa para nadie.

Sin darle tiempo a asimilar la jugada, le di la espalda y caminé decidida entre la multitud hacia la salida del lugar.

Crucé las puertas de cristal, sintiendo la brisa fresca de la noche golpear mi piel caliente. Saqué una cajetilla de cigarrillos y un encendedor de mi bolso, encendí uno y le di una larga calada, soltando el humo despacio mientras apoyaba la espalda contra la pared exterior, esperando con una chispa de diversión ver cuánto tardaría en salir a buscarme.

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Mine Romero
Esta súper emocionante, muchas gracias por actualizar 👏👏🙂🙂
Ely Barceló
Yo lo sabía,Henrry se creé el dueño del Universo.... Y es un hombre manipulable, no es dueño ni de su propia vida.
Yazz: Jajajajajajs 🥹
total 1 replies
veritoo❤️
sabía....el padre es el rector dla universidad d mia..y la vieja madre d el si es q se le puede llamar así sabe..mía heredo la cobardía d Henry xq cuando vivió un tmpo con Aitana ella le hablo y le enseño muchas cosas...si ella se volvió así cmo está destruyendose es xq qre..si influye el q el padre no le preste tanta atención..pro ella lo conoció cmo hermano primero .sabía cmo era el ..en lugar d buscar su bien viviendo con su tía busco su mal x cobardía xq es igual a el..lo q da impotencia dolor y bronca es q sabe que se está cagando en mucha gente al arrastrarla a su abismo y se está cagando ella y sigue buscando culpables 😡la tnen q internar a ver si el irresponsable del padre lo hace
Alina Maria Velez Ospina
Yo lo sabía que ese niño no era de el si no que ellas son unas arpias 🤭🤭🤭
Alina Maria Velez Ospina
Para mi que David y Dilan los están pagando esas viejas 🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
gracias querida yazz García por las actualizaciones 👍👍
Ana Elena Jiménez
y el de carmen que creía que no era de camilo resulta que si es , incluso llegue a pensar que Carmen se había confabulado con el hermano, pero al parecer no es así 🤭🤭🤭que horror yo sacando conclusiones 🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
Dios mío estoy hecha bolas ya me había acostumbrado que Tobías era hijo de Henry y ahora la víbora sale de que no lo es
Ana Elena Jiménez
😱😱 será cierto o solo será otra patraña de ella 🤦
Ana Elena Jiménez
ojalá logren la custodia del niño
Ana Elena Jiménez
🥺🥺🥺 Mía me da un gran pesar , pobrecita tras que ella a tenido una vida difícil nunca a tenido a nadie realmente que le haya indicado el camino que la haya guiado realmente, siempre a terminan abandonando
veritoo❤️
la verdad es q siempre fue un pusilánime dejándose manipular x su madre..sabe lo q la vieja qre y el se deja hacer todo y después va y se desquita con quien nada tne q ver..x eso Aitana lo dejo..no tne carácter x eso su hija no vuelve xq deja q su vida la dictamine la vieja sigue siendo un irresponsable 😡
Ana Elena Jiménez
este capítulo me hizo llorar los dos me dan mucho pesar
Ana Elena Jiménez
aayyyy 🥺🥺🥺🥺 que pesar
Ana Elena Jiménez
osea que si es su hijo y ella le ha negado ese derecho
Liliana Torres
Noooo que no sea de Camilo . que estrés
Ana Elena Jiménez
y ahora nos dejó colgadas, yazz García por favor esto no es justo, iba a toda velocidad y puff y de repente frenó en seco y nosotras quedamos en el aire 🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
oohhh oohhh Camilo ahora sí que la resaca se fue a la Patagonia 🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
😬😬😬😬😬😬😬
Ana Elena Jiménez
será que el pequeñín si es tu hijo y carmen no te lo ha querido decir 🤦🤦
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