En el escenario de la alta tecnología, la ambición no tiene escrúpulos y el amor es la moneda más peligrosa.
Linda Lennox es la heredera indiscutible de un imperio multimillonario, pero también la víctima de una coreografía de expectativas ajenas. Mientras ella se pregunta si su destino le pertenece, su hermana adoptiva, Thais, ejecuta en la sombra una fría venganza para arrebatarle su lugar y a su prometido.
Un exclusivo baile de máscaras será el punto de no retorno. Oculta tras un disfraz, Linda conocerá a James Darcy, el frío rival de su padre que no cree en las promesas vacías. Esa noche, la traición más dolorosa saldrá a la luz, obligando a Linda a descubrir quién es realmente y hasta dónde está dispuesta a llegar para reescribir su propio guion.
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CAPITULO 3. SECRETOS AL DESCUBIERTO.
La mañana del baile llegó envuelta en una extraña mezcla de anticipación y nerviosismo. Linda se despertó temprano, incapaz de conciliar el sueño después de la conversación con Thais. El peso de la revelación sobre Richard la acompañaba como una sombra, pero decidió que, por esa noche, intentaría dejar de lado sus preocupaciones. El evento en el Platinum Palace era demasiado importante para la empresa y para su familia; no podía permitirse mostrar debilidad.
En la oficina, el ambiente era diferente al habitual. Los empleados hablaban en voz baja sobre el baile de máscaras, especulando sobre los disfraces y las sorpresas que depararía la velada. Linda se sumergió en el trabajo, repasando la presentación que debía dar antes del evento. Quería asegurarse de que todo saliera perfecto. Si algo había aprendido de su padre, era que la excelencia no era una opción, sino una obligación.
Al mediodía, Thais se acercó a su escritorio.
- ¿Estás bien? -preguntó\, con una voz más suave de lo habitual.
Linda asintió, sin apartar la vista de la pantalla.
-Estoy bien. Solo un poco cansada.
Thais vaciló unos segundos antes de añadir:
-Esta noche será especial. Quizá te ayude a despejarte.
Linda forzó una sonrisa. Sabía que su hermana intentaba acercarse, pero la herida aún era reciente. Aun así, agradeció el gesto.
-Eso espero -respondió, cerrando el portátil-. ¿Ya tienes tu disfraz?
-Sí, será una sorpresa -dijo Thais, y por un momento, la complicidad de la infancia pareció regresar.
Por la tarde, la familia Lennox se reunió en casa para prepararse. Isabela ayudó a Linda a elegir un vestido azul oscuro, elegante y sobrio, mientras Cristopher daba los últimos consejos sobre cómo representar a la empresa.
-Recuerda, hija, hoy todos los ojos estarán puestos en ti. Pero también es una noche para disfrutar -le dijo su padre, abrazándola con ternura.
El trayecto al Platinum Palace fue silencioso. Linda miraba por la ventanilla del coche, observando cómo las luces de la ciudad se reflejaban en el cristal. Al llegar, el hotel resplandecía bajo una lluvia de destellos dorados. Autos de lujo llegaban uno tras otro, y la alfombra roja se extendía como una promesa de glamour y misterio.
Dentro, el salón principal estaba decorado con cortinas de terciopelo, lámparas de cristal y cientos de máscaras de todos los colores. La música flotaba en el aire, envolviendo a los invitados en una atmósfera de ensueño. Linda sintió que, por un instante, podía dejar atrás sus dudas y entregarse al juego de las apariencias.
Richard la esperaba cerca de la entrada, impecable con su esmoquin y una máscara negra que le cubría media cara.
-Estás preciosa -susurró al verla, tomándola de la mano.
Linda sonrió, pero notó que la calidez en su mirada no era la de antes.
-Gracias, Richard. Espero que esta noche sea inolvidable.
Mientras bailaban, Linda no pudo evitar buscar a Thais entre la multitud. Su hermana llevaba un vestido rojo y una máscara dorada, y reía con un grupo de empresarios jóvenes. Por un momento, Linda sintió nostalgia por los tiempos en que todo era más sencillo.
En otro extremo del salón, James Darcy observaba la escena con curiosidad. Había aceptado la invitación al baile casi por compromiso, pero al ver la elegancia y el misterio del evento, sintió que quizá esa noche podría ser diferente. Su mirada se cruzó fugazmente con la de Linda, y aunque no se reconocieron, ambos sintieron una extraña conexión.
La noche apenas comenzaba, y bajo las máscaras, secretos y deseos empezaban a entrelazarse. Linda no lo sabía aún, pero el destino estaba a punto de cambiar el rumbo de su vida para siempre.