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CUANDO ELLA SE FUE - La Reconquista Del ExMarido.

CUANDO ELLA SE FUE - La Reconquista Del ExMarido.

Status: Terminada
Genre:Amante arrepentido / Reencuentro / Malentendidos / Completas
Popularitas:250k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Adriánex Avila

Lila se cansó de ser un eco en la vida de Abad, su esposo. Durante años, ocupó el segundo, el tercero, incluso el cuarto lugar en su mundo, siempre a la sombra de sus prioridades. Fue una situación límite, una gota que rebasó el vaso, lo que encendió en ella la chispa definitiva para desaparecer. Y se fue. Tan silenciosamente que todos la dieron por muerta. Todos, menos Abad. Él se negó a creer en su ausencia eterna, aferrado a una certeza que solo él entendía.

Cuando Lila regresó, no lo hizo sola. Traía consigo un niño, un secreto que Abad no había previsto, pero que no le importó en lo más mínimo. Sin dudarlo un segundo, Abad se lanzó a la reconquista. No solo para recuperarla a ella, sino para ganarse también al pequeño, dispuesto a aceptarlo como suyo, sin importar si la sangre lo unía o no. Porque esta vez, Abad sabía que no podía permitirse ser el último en la vida de nadie.

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22 El lazo de sangre

El sol se filtraba a través de las cortinas de la suite, dibujando patrones dorados en el suelo de mármol. Violeta estaba sentada en el sofá, con una taza de café en la mano y su tableta en el regazo, revisando los correos electrónicos que se habían acumulado durante la noche. Había dormido mal, como siempre desde que llegó a la ciudad. Su mente no podía desconectarse, siempre alerta, siempre esperando el próximo movimiento de Abad.

Salvatore seguía durmiendo en su habitación, envuelto en sus sábanas azules como un pequeño capullo. Violeta había revisado su habitación tres veces durante la noche, asegurándose de que estuviera a salvo. Y ahora, mientras el café caliente le quemaba la garganta, se preguntaba cuánto tiempo más podría mantenerlo protegido.

El teléfono de la suite sonó, interrumpiendo sus pensamientos.

—¿Señora Lombardi? —la voz de la recepcionista sonaba emocionada, casi nerviosa—. Tengo aquí a la señorita Sahina Vázquez. Dice que necesita hablar con usted. ¿La hago pasar?

Violeta cerró los ojos y dio un largo suspiro. Sahina. La mujer que había sido el centro de su tormento durante años, la que ahora sabía que era su cuñada. La que, irónicamente, había sido cómplice de Abad para llevarse a Salvatore.

—Dígale que pase —respondió, con voz resignada—. Pero que sepa que no tengo mucho tiempo.

—Sí, señora.

Violeta se puso de pie y alisó su vestido. No se había molestado en arreglarse; llevaba un conjunto casual de pantalón blanco y blusa de seda color crema. Quería que Sahina viera que no estaba en su territorio, que no estaba en una posición de poder. Que solo era una madre, como ella.

Cuando la puerta se abrió, Sahina entró con paso inseguro. Llevaba un vestido floral sencillo y el cabello recogido en una coleta baja, muy diferente de la imagen glamorosa que solía proyectar. A su lado, un niño de la misma edad que Salvatore la miraba con curiosidad.

Alejandro Mansur era la viva imagen de la familia Mansur. Tenía el cabello oscuro y lacio, los ojos grises como los de su padre (el padre de Abad, como Violeta había descubierto), y esa forma de mirar que parecía ver a través de las personas. Vestía una camiseta de dinosaurios y pantalones cortos, y en su mano derecha sostenía un pequeño tiranosaurio de juguete.

—Hola, Violeta —dijo Sahina, con voz suave—. Perdona que te visite sin avisar, pero sabía que no aceptarías una reunión si te la pedía con antelación.

—Has estado en contacto con Abad —dijo Violeta, sin rodeos—. Le ayudaste a llevarse a mi hijo.

Sahina bajó la mirada, culpable. —Lo sé. Y lo siento. Pero... Abad me pidió que lo ayudara. Dijo que solo quería conocer a su hijo. Que no quería hacerte daño.

—¿Y le creíste?

—Sí. Porque lo he visto sufrir. Durante cinco años, Violeta, lo he visto destrozarse. Y sé que cometió errores, pero también sé que te ama. Que siempre te ha amado.

Violeta iba a responder, pero en ese momento, una voz pequeña interrumpió la conversación.

—Hola, tía.

Violeta se volvió y vio a Alejandro, que la miraba con una mezcla de curiosidad y timidez. El niño dio un paso adelante y extendió la mano, como un pequeño caballero.

—Soy Alejandro —dijo, con su voz clara—. Pero puedes llamarme Ale. ¿Dónde está mi primo?

Violeta se quedó sin palabras. Era la primera vez que veía a su sobrino, y el parecido con la familia Mansur era innegable. Pero lo que realmente la desarmó fue la naturalidad con la que la llamaba "tía", como si siempre hubiera estado allí.

En ese momento, la puerta de la habitación infantil se abrió y Salvatore apareció, con el cabello revuelto, los ojos entrecerrados y su pijama de dinosaurios.

—Mami, ¿quién está...? —se detuvo al ver a Alejandro—. ¿Quién eres?

Alejandro se acercó a él como un torbellino, con los ojos brillantes de emoción.

—¡Hola, primo! —exclamó, mostrando su tiranosaurio de juguete—. Yo también tengo una pijama así. ¡Me encantan los dinosaurios!

Salvatore parpadeó, aún medio dormido. —¿En serio?

—¡Sí! —Alejandro asintió con entusiasmo—. Soy Alejandro, pero dime Ale. ¡Soy tu primo!

Salvatore lo miró, y por un momento, la seriedad que tanto caracterizaba a su madre se reflejó en su rostro. Pero luego, una sonrisa se dibujó en sus labios, y corrió hacia su habitación.

—¡Espérame! —gritó, y volvió con su avión de juguete en la mano—. Mira, tengo un avión. ¿Te gustan los aviones?

—Sí, pero los dinosaurios son mejores —respondió Alejandro, con la lógica implacable de los niños—. ¿Quieres ver mi colección?

—¿Tienes una colección?

—¡Claro! Mi papá me compró un montón. Y también tengo un libro que me enseña los nombres de todos.

Salvatore se volvió hacia su madre, con una mezcla de emoción y timidez. —Mami, ¿puedo?

Violeta sintió que el corazón se le derretía. Había soñado con este momento sin saberlo: ver a su hijo feliz, con un amigo, con un familiar. Y aunque sabía que esto era una estrategia de Abad, no podía negarle esa alegría a Salvatore.

—Claro, mi amor —dijo, con la voz entrecortada—. Pueden jugar un rato.

Los dos niños entraron en la habitación de Salvatore, y el sonido de sus risas llenó la suite. Era un sonido tan puro, tan inocente, que Violeta sintió que las lágrimas amenazaban con salir.

—Son hermosos, ¿verdad? —dijo Sahina, con la voz igualmente emocionada.

Violeta la miró, y por primera vez, no sintió odio. Solo una tristeza profunda.

—¿Por qué no me dijiste la verdad? —preguntó, y su voz era apenas un susurro—. ¿Por qué me dejaste sufrir todos esos meses?

Sahina se sentó en el sofá, como si el peso de la pregunta la doblara. —Porque se lo prometí a mi padre. Y porque Abad me pidió que guardara silencio. Decía que era mejor así. Que la prensa podría destruir todo lo que había construido.

—Pero yo era su esposa —dijo Violeta, con un nudo en la garganta—. Merecía saber la verdad.

—Lo sé. —Sahina alzó la mirada, y en sus ojos había una sinceridad que desarmaba—. Y me arrepiento de no habértelo dicho. Pero no sabía cómo. Y luego, cuando te fuiste, cuando todos pensaron que habías muerto... me sentí tan culpable. Tanto, que no pude dormir durante meses.

Violeta la observó en silencio. La mujer que había odiado, la que había sido el símbolo de su fracaso, era solo una víctima más de las circunstancias. Alguien que había sido atrapada en una mentira que no había creado.

—¿Por qué has venido hoy? —preguntó finalmente.

—Porque quiero ayudarte —respondió Sahina—. Abad está obsesionado, Violeta. No va a rendirse. Pero yo... yo puedo ser un puente entre ustedes. Puedo ayudarte a entenderlo. Y puedo ayudarlo a él a entenderte.

—No quiero que me entienda —dijo Violeta, con dureza—. Quiero que me deje en paz.

—Eso no va a pasar. —Sahina se levantó y caminó hacia la ventana—. Lo conozco. Es terco, orgulloso, y ahora que sabe que tiene un hijo, no va a dejarlo ir. —Se volvió—. Pero también ha cambiado. Lo he visto. La culpa lo ha transformado. Y aunque no lo creas, está dispuesto a hacer cualquier cosa para recuperarte. Para recuperar a su familia.

—No es su familia —respondió Violeta, con firmeza—. Es mi familia.

—Y también es suya. —Sahina dio un paso al frente, con suavidad—. No digo que lo perdones. No digo que vuelvas con él. Pero él te ama. Y Salvatore lo necesita. Todos los niños necesitan un padre.

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Margarita Acuña Cerda
Jajaja tanto drama para al final quedarse juntos,no me gustó asi que no la voy a seguir leyendo,solo leí un poco el ultimo capítulo para saber si se quedaban juntos,mala ,mala😠😠😠😠😠
Margarita Acuña Cerda
La verdad ya no me esta gustando esta novela 😌😌😌😌
Margarita Acuña Cerda
Hayyyy pero que mujer más tonta ,que lata al final se van a quedar juntos😠😠😠😠
Margarita Acuña Cerda
Pero que gran idiota😠😠😠😠
Margarita Acuña Cerda
Un poco enredado esta parte 🤔🤔🤔🤔🤔
Margarita Acuña Cerda
Que sufra y mucho se lo merece y espero que al término de la novela no vuelva con el ,no se la merece por idiota😠😠😠😠😠
Betsy Binance
la novela no es mala, pero repite mucho se hace tediosa
Mirla Loyo
leo y leo y puras inconsistencias 🤦‍♀️.. capitulos que no tienen nada que ver..la verdad no me gustó... poco seria la historia 😏
Mirla Loyo
🤣va pues y porqué quitarle a Salvatore?🤷‍♀️..no se supone que su hijo es Alejandro?🤦‍♀️
Mirla Loyo
demasiadas incoherencias, la tat cuñayse confeso con Lili y la versión era que el padre de Alejandro es que era un maltratador y que huyó de el y se supone que nadie sabe que Abad tiene una hermana 🤷‍♀️... todos piensan que son amantes 🤦‍♀️
Mirla Loyo
va pues con que moral el padre de Lili, le pone condiciones a Abad?..el no abandonó a Lili,ni siquiera sabía que tenía un hijo, en cambio el si abandonó a su hija por años y apenas apareció hace 5 años 🤦‍♀️
Mirla Loyo
la autora saca situaciones que no lo refleja en su narrativa..y nos deja en el limbo 🙄🤷‍♀️
Mirla Loyo
🤦‍♀️ya Sahina y Lili habían hablado, antes de la hacienda, porqué está escena, autora porqué nos confundes tanto, con ése pa' tras pa' lante?🤦‍♀️.. deberías hacer un borrador o por lo menos revisar primero, antes de publicar 🤷‍♀️
Mirla Loyo
ésta novela no aclara nada, ajá, como por ejemplo, porqué ése nombre y ése apellido, se supone que el no sabe esa parte de la historia, otra,dónde sale ése niño, si se supone abortó?...sin preguntas que se supone de eria hacer él,🤦‍♀️...no tiene coherencia la novela, ya la autora da por sentado que el sabe todo ésto 🙄..pero en qué momento lo supo?🤷‍♀️
Mirla Loyo
si no repitieran los capítulos y de paso agregaran los borradores, ésta novela hubiese terminado hace rato 🤣🤣yo diría que en el capítulo 20🤦‍♀️
Mirla Loyo
buena la novela, pero se torna complicada la lectura 🤔😏
Mirla Loyo
va pues y en qué episodio Abad se llevó a Salvatore?🤷‍♀️
Mirla Loyo
en capítulos anteriores s decía que se parecía a ella, inclusive tenía sus ojos y ahora y que son los mismos ojos de su papá?🤷‍♀️🤦‍♀️
Mirla Loyo
la lectura confunde, dice el padre de Salvatore y luego le preguntan que va hacer con Abad?🤷‍♀️
Mirla Loyo
ésa Sahina será alguna hija secreta del padre de Abad o mujer?🤔
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